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El Pazo de Meirás un "donativo" caro para Galicia paupérrima y aún se espera una devolución que no llega y es improbable

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01/08/2017 05:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La declaración del pazo como BIC (Bien de Interés Cultural) se produjo en 2008, a pesar del PP y otros gobiernos que ha tenido España desde 1978. El Tribunal Supremo ha desestimado pretensiones de los Franco. Pero los acontecimientos en torno al Pazo y a los Franco siguen igual que antes

 

“El número marcado no existe. Por favor, compruébelo y marque de nuevo”. Ese es el mensaje telefónico grabado que escuchan los turistas o simples interesados que desean conocer por dentro el histórico Pazo de Meirás. A los herederos de Francisco Franco nunca les hizo gracia tener que abrir a intrusos las puertas de la mansión, por un imperativo legal que entró en vigor en 2011 tras su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). Pero las trabas iniciales han derivado en un completo bloqueo a las visitas, que solo se pueden llevar a cabo tras pedir una cita imposible de conseguir.

No hay página oficial que facilite las cosas, pero la de Turismo de la Xunta de Galicia, detalla los requisitos. Para visitar el pazo es necesario reservar en el correo visitaspazomeiras@gmail.com y facilitar nombre, apellidos y DNI de las personas que lo quieran entrar. Nadie responde en esa dirección. Como teléfono de información figura en las guías el 609 419 096. Pero no existe. De ser atendidos, los potenciales visitantes tendrían que admitir los recorridos oficiales en el horario establecido. Solo los viernes a las 11:00, 12:30, 15:00 o 16:30. En agosto, para que nada altere el descanso vacacional de los herederos de Franco, se concentran entre los días 28 y 31 de ese mes, cuando se supone que la familia ha regresado ya a sus quehaceres de invierno. Pero es igual: con los sistemas de cita desconectados entrar en el pazo es simplemente imposible.

La declaración del pazo como BIC (Bien de Interés Cultural) se produjo en 2008, durante el único paréntesis de gobiernos del PP que ha tenido Galicia desde 1990. La familia Franco recurrió en los juzgados, pero en 2010 el Tribunal Supremo desestimó sus pretensiones y el 25 de marzo de 2011 las puertas del emblemático inmueble se abrieron por primera vez al público. Fue un acontecimiento de relevante simbolismo histórico, dadas las condiciones en que en 1938 (antes de terminar la guerra Civil) la mansión fue adquirida mediante una suscripción “voluntaria” de trabajadores y vecinos de A Coruña para su entrega al militar sublevado, que estableció allí su residencia de verano.

La apertura del pazo se ha encontrado desde el principio con numerosos impedimentos. Por ejemplo, son muchos  los visitantes (en general turistas) que se quejan de que, pese a conseguir hora, una vez allí se les comunica que el cupo está cubierto. El Ayuntamiento de Sada, en el que está enclavada la residencia, se ha ofrecido a tramitar directamente las visitas, pero se ha encontrado hasta ahora con la resistencia de la Xunta, que decidió que fuera la propia familia Franco la que llevara la gestión.

El Gobierno gallego no dio sus primeras muestras de hartazgo ante la actitud de los descendientes del dictador hasta marzo del año pasado, cuando la Dirección de Patrimonio, dependiente de la Consellería de Cultura, abrió una investigación para comprobar si la familia incumplía su obligación de abrir el pazo al público todos los viernes del año. Aquel expediente se archivó con rapidez, porque el Ayuntamiento de Sada, que impulsó la investigación, aportó “escasas” protestas ciudadanas, que los gestores del sistema achacaron a un problema puntual con el correo electrónico. La empresa sostuvo entonces que en ningún momento había pretendido obstaculizar las visitas y que respondía en aquel momento a los correos atrasados.

Ante la constatación de que el teléfono no funciona y los correos no son contestados, el departamento de la Comisión para la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña de Cultura de la Xunta ha solicitado nuevamente información adicional a los propietarios de las famosas Torres de Meirás. El Ayuntamiento de Sada ha recibido más de 30 quejas en los últimos meses de visitantes frustrados ante la imposibilidad de conocer el casón, por lo que advirtió a la Xunta del bloqueo. La Consellería de Cultura aguarda las explicaciones de los propietarios, pero ha avanzado que tomará “las medidas oportunas” para garantizar que se cumpla la ley.

El caso ya llegó al Valedor do Pobo, el Defensor del Pueblo autonómico de Galicia, que pidió explicaciones tras la denuncia de  un joven en silla de ruedas al que los encargados del pazo le habían impedido pasear por los salones del pazo porque “podía rayar el suelo”. Su denuncia, avalada por las monitoras de la excursión, llevó al Valedor a abrir diligencias de oficio. Los propietarios apelaron entonces a problemas de accesibilidad y la Xunta se limitó a exigir medidas para suprimir las barreras en la medida de lo posible, aunque el rechazo no tuviera que ver con la movilidad, sino con los supuestos desperfectos de la silla en el suelo.

Las puertas del emblemático inmueble se abrieron por primera vez al público en 2011 después de ser declarado bien de interés cultural tres años antes.

En Sada, donde gobierna una coalición liderada por una de las mareas gallegas, el alcalde reclama una mesa con la Xunta, la Diputación, el Gobierno y los propietarios para negociar el futuro de un pazo que perteneció a la escritora gallega Emilia Pardo Bazán, una casa a la que Franco llamaba “mi Parlamento de bolsillo” y en la que celebró tantos consejos de ministros veraniegos. El regidor, eso sí, descarta como solución la expropiación para recuperar el inmueble, aunque se considere que fue arrebatado por los Franco a sus anteriores propietarios.

En efecto, el regalo a Franco tuvo poco de legal. En plena guerra civil, un grupo de políticos y empresarios coruñeses deseosos de ganarse el favor del militar sublevado decidió agasajarlo con una residencia en su Galicia natal. Al frente de ellos estaban el entonces gobernador civil de A Coruña y futuro jefe de la Casa Civil del Generalísimo, Julio Muñoz Aguilar, y el banquero Pedro Barrió de la Maza, que conseguiría el curioso título de conde de Fenosa.

Quienes se resistían a perder sus tierras para el obsequio a Franco eran amenazados con ser expulsados a Asturias, que estaba aún bajo control republicano.

Una Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo inició la “suscripción popular”, en la que los coruñeses eran invitados a realizar “una aportación voluntaria para la adquisición y reconstrucción  de la finca Torres de Meirás, dedicada al Caudillo”. Abundan los relatos de las consecuencias que conllevaba la oposición a participar en el obsequio. Las propias autoridades locales fijaban la cantidad del donativo, de una peseta al infinito, hasta alcanzar las 400.000 pesetas en que se cerró la operación, que dio paso a otra posterior para obras y expropiaciones forzosas para duplicar los terrenos y acondicionar la propiedad. Quienes se resistían a perder sus tierras eran expulsados o deportados por falange o los militares... o aún peor.

Los descendientes del caudillo, con su hija Carmen Franco Polo a la cabeza a sus 90 años, no pusieron las cosas nada fáciles a la Xunta cuando impulsó la declaración del pazo como Bien de Interés Cultural ni lo hacen ahora para facilitar las visitas. Ya lo advirtió en 2015 la única hija del dictador, en una de las pocas entrevistas en las que ha hablado del asunto: “El pazo fue un regalo y me gasté muchísimo dinero en acondicionarlo y restaurarlo después de que se incendiara”. Lo cual es incierto porque se usó dinero público. Y mientras la nieta presumía de casa veraniega en las revistas del corazón, su madre ya advertía que las cosas se iban a poner difíciles: “Ya veremos cómo acaba ese tema, están muy pesados...”.

El Pazo de Meirás fue un gran robo de Franco y su clan al pueblo gallego. El capítulo del robo del Palacio de Meirás no ha terminado por culpa no solo del PP sino de otros partidos democráticos. 

La historia es así : mediante enlaces matrimoniales varias propiedades pasaron a fin del siglo XIX a manos de los Pardo de Lama, y mediante herencia llegó a manos de la célebre escritora Emilia Pardo Bazán, que emprendió la construcción de una edificación llamada el Pazo de Meirás. Después, la propiedad quedó en manos de su hija Blanca Quiroga de Pardo Bazán y de Manuela Esteban-Collantes, viuda de Jaime. Las dos decidieron donar el Pazo a la Compañía de Jesús con una serie de condiciones que no fueron aceptadas por éstos. Entonces, en 1938, las autoridades franquistas gallegas decidieron ofrecer el Pazo a Francisco Franco como residencia veraniega, por lo que se constituyó una comisión con el fin del acondicionarlo y recaudar el dinero necesario para el regalo. La torre y los principales motivos ornamentales del Pazo de Bendaña en Dodro fueron trasladados al Pazo de Meirás. A las propiedades iniciales que correspondían al Pazo, se le añadieron algunas cercanas expoliadas por las “autoridades” y la remodelación del edificio tras un misterioso incendio. 

La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña continúa ahora con su labor histórica de difundir las coacciones, amenazas y detenciones a las que los ciudadanos de la comarca fueron obligados a donar dinero para comprar el inmueble y regalárselo al dictador. La Comisión dice que “todos conocían la criminal represión de la dictadura franquista y sabían que negarse a esas peticiones podría traer graves consecuencias, incluida la muerte o la cárcel. Estamos, por tanto, ante un auténtico robo, que justifica totalmente la petición que hace la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de la Coruña (CRMH) de devolución del Pazo de Meirás al patrimonio público”. 

La Asociación Cultura Aberta de Carral consiguió los documentos que ejemplifican la manera en la que se realizaban estas coacciones. La llamada Junta Pro-Pazo del Caudillo enviaba una carta a los alcaldes que reproducimos literalmente no sin cierta aprensión. Es algo que puede chocar en los oídos de la gente normal de hoy, pero es historia: 

“La iniciativa de regalar al providencial Caudillo de los victoriosos ejércitos españoles, Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde un Pazo situado en la tierra que le vio nacer y, que en los próximos futuros días de paz, sea el lugar de descanso de la ingente tarea del Gobierno del Nuevo Estado de esta España Imperial, forjada por el valor de nuestros soldados guiados por su clara y gloriosa inteligencia, ha sido acogida con tal entusiasmo, que fueron muchas las personas que se han dirigido a esta Junta-pro Pazo del Caudillo, exponiendo el deseo de colaborar en la realización de tan feliz idea”. 

“Adjunto tenemos el gusto de remitirle un paquete, conteniendo los impresos: Pliegos para la recogida de firmas, hojas para confección de listas. (Las personas que no sepan firmar, deberán ser anotadas en una casilla con su nombre y apellidos)”.

 

“Nos permitimos indicarle la conveniencia-seguía el escrito franquista- de nombrar comisiones de dos o tres personas de significación en la localidad, quienes se encargarán de visitar personalmente a sus convecinos, pudiendo ser varias estas comisiones, a fin de realizar esta labor rápidamente”. 

El alcalde de Carral, Laureano Núñez Rivas, convocaba al Jefe Local de Falange, a maestras y maestros del ayuntamiento y a seis párrocos para una reunión el 19 de mayo 1938 “al preciso objeto de tratar sobre un asunto de excepcional importancia patriótica”. El 21 de mayo de 1938 quedaban constituidas las Juntas Parroquiales Pro-Pazo del Caudillo de Paleo, Cañás, Quembre, Sergude, Sumio, Tabeaio, Veira y San Vicente de Vigo. En cada comisión, formada por tres personas, participaban maestras o maestros, párrocos, concejales y falangistas. En el acta firmaban todos ellos bajo un texto que decía: “Quedamos enterados y prometemos cumplir bien nuestro cometido”. 

Cumplieron las instrucciones y, después de visitar casa por casa a los vecinos, la recogida de las aportaciones “voluntarias” fue un éxito, ya que 819 familias pagaron ese impuesto revolucionario y donaron miles de pesetas para que “el invicto Caudillo Franco pueda venir a descansar, en la tierra que le vio nacer, de la ingente tarea de conducir los Ejércitos Nacionales a la Victoria”.Sucedía todo esto en el ayuntamiento de Carral, donde muchos vecinos fueron asesinados por los fascistas durante la sublevación militar de julio de 1936 y numerosos cadáveres aparecieron por entonces sin enterrar en las cunetas de sus parroquias. 

En el Ayuntamiento de Oleiros, próximo a Meirás, se conservan todavía los papeles en los que se requería al ayuntamiento su colaboración para recaudar el precio del pazo. Los gallegos, "tanto pudientes como sin recursos", iban a pagar la finca. Incluso a los funcionarios se les quitaba parte del sueldo para el "regalo". 

El robo del Pazo de Meirás y sus alrededores e algo increíble. Se arruinó a familias enteras de Galicia para hacerle un regalo a Franco

Suscriptor o rojo: los archivos municipales guardan la suma que se entregó. Fueron 9.000 pesetas, una fortuna en plena guerra y en una Galicia paupérrima. Las aportaciones iban desde los 25 céntimos hasta las 400 pesetas, una fortuna para los donantes “voluntarios”. 

Algunos, que no tenían nada que dar, tuvieron que entregar joyas familiares. Anillos de matrimonio, pendientes y medallas figuran entre las aportaciones hechas en el pueblo. "Si no estabas en esos listados eras rojo con todo lo que significaba", cuenta el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane. 

El Pazo duplicó su tamaño con las tierras anexas que los vecinos vendían bajo coacción o las conseguían con la simple “requisa”. La propietaria de la casa de baños, cercana a la finca, fue detenida, encarcelada y rapada al cero por una tímida negativa. Naturalmente accedió a dar lo que tenía. Carlos Babío, sobrino de una afectada recuerda el miedo de su tía. "Nadie te avisaba. Cuando el muro que rodeaba el Pazo avanzaba en extensión, te dabas cuenta de que pronto no tendrías casa", lamenta. 

Al rey emérito Juan Carlos de Borbón se le acusa de ser culpable de no haber devuelto el Pazo de Meirás a sus legítimos dueños. 

Antes de morir Francisco Franco, dictador de España entre 1936 y 1974, dejo "atado" bien el tema de la Monarquía, y la Iglesia española y el futuro sobre todo el pueblo. Su sucesor ha cumplido con su mandato. 

Hace 42 años, el 20 de noviembre de 1975, la familia Franco perdió todo el poder político al morir su cabeza. Pero todo estaba "bien atado". Y además el Generalísimo lo dijo antes de irse. Su familia retuvo íntegra su enorme fortuna.  Francisco Franco, dejó en su testamento político como heredero en el poder a Juan Carlos de Borbón. Era un icono, porque  los Franco como dejaban de ser la primera familia entre los más poderosos de España, en ciertos círculos pasaban a ser malas compañías, y necesitaban a alguien importante. Estaba previsto. Lo cierto es que la democracia, y en especial el Rey, en la Transición y después les ha tratado infinitamente mejor de lo que el dictador trataba al ciudadano de a pie no adicto al régimen. 

La viuda de Franco, Carmen Polo, cobró hasta su muerte una pensión superior al sueldo de los presidentes Adolfo Suárez y Felipe González. Su única hija y su marido disfrutaron de pasaporte diplomático hasta que caducó en 1986. El Rey emérito Juan Carlos les obsequió con un nuevo título nobiliario: el ducado de Franco con carácter hereditario y un ducado en el Principado de Asturias. Hacienda no investigó ni investiga sus cuentas. No fueron enviados al exilio, ni su fortuna fue confiscada, ni se les interrogó, como ocurrió generalmente con las familias de otros dictadores. Los bienes que Franco había recibido como jefe del Estado, quedaron automáticamente en manos de su familia y no pasaron al estado español. A diferencia de los descendientes de Pinochet (procesados por malversación en 2007), nadie molestó a los Franco. 

Por supuesto, las propiedades siguieron perteneciendo a los herederos de la familia del dictador. Precisar hoy su patrimonio sería complejo. Carmen Franco queda al frente de varias sociedades domiciliadas en su propia casa de la calle de los Hermanos Bécquer (Madrid). Allí se gestionan alquileres de pisos, se explotan estacionamientos y edificios que realizan múltiples actividades inmobiliarias y financieras, como Fiolasa, Montecopel, Sargo Consulting o Centro de Agentes Unidos del Calzado Español, etc... Algunas se crearon por los Franco en la Transición, otras se arrastran desde los opacos tiempos del régimen. Son todas “superlegales”. Prohibido molestarles. 

El Pazo de Meirás también siguió siendo propiedad de los Franco, pero un movimiento popular encabezado por la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña, que reclamó la devolución de las propiedades del Pazo al pueblo y declararlo Bien de Interés Cultural (BIC), tropezó con la férrea oposición de los herederos de la familia Franco, que no autorizaron la entrada de los técnicos de la Xunta para su evaluación, por lo que tuvieron que acudir a los tribunales con objeto de conseguir la autorización. 

Ocurrieron mil cosas esotéricas en la familia de los Franco o quizás fueran dos mil, la Transición permitió que pasaran. Dejó inexplicablemente a los Franco hacer lo que quisieran. Ponemos sólo un ejemplo casi chistoso: la madre del clan fue sorprendida en la aduana de Barajas cuando trataba pasar ilegalmente una colección de monedas de oro e insignias, todo ilegal con destino Suiza. Doña Carmen juró en rueda de prensa que iban destinadas “a un reloj”. Un tribunal la exoneró de pagar una multa por contrabando de 6 u 8 millones de pesetas. 

Para Mariano Sánchez Soler, el periodista que mejor conoce el devenir de los negocios de la familia (publicó un libro, Los Franco S. A.), las propiedades de los Franco superaban con creces los mil millones de pesetas en 1975. Los Franco vendieron varios inmuebles, incluido el palacio del Canto del Pico o el chalé que Carmen Martínez-Bordiú traspasó a los embajadores de Venezuela por 150 millones de pesetas. Otra estimación de su fortuna fue ofrecida por Joan Herrera (IU-Iniciativa per Catalunya Verds) en el Congreso de los Diputados el 25 de septiembre de 2007: "Con un sueldo de humilde general con que Franco se alzó contra la república, ahora la familia atesoraba un patrimonio de más de 60.000 millones de las antiguas pesetas". Herrera presentó una iniciativa para reclamar un inventario de las propiedades en manos de los Franco que eran, en realidad, patrimonio del Estado y solicitó que se estudiasen las vías jurídicas para recuperarlas. "La gente que no entiende cómo la familia Franco puede tener tanta fortuna y el Estado se quede de brazos cruzados, es mucha. Debemos intentar recuperar lo que era del Estado y que se ayude a la Xunta a conseguir recuperar el Pazo de Meirás y hacer una auditoría". Obviamente esto no ha prosperado. Recordemos que Franco dejó encargado del bien de su familia directamente a Juan Carlos de Borbón a quien designo su sucesor. 

La Xunta confiaba en que la familia de Francisco Franco, hoy encabezada por su única hija, Carmen cumpliera siquiera con su promesa de permitir el acceso al Pazo de Meirás, la residencia veraniega del caudillo con que le obsequió "el pueblo de A Coruña" en 1938. Esa inspección del interior de la propiedad, que incluye más de seis hectáreas de finca y el singular castillo de tres torres rectangulares construido por encargo de la escritora Emilia Pardo Bazán, en 1893, es imprescindible para la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) que la Xunta prepara desde hace años y que reclamó oficialmente el Ayuntamiento de Sada, donde está enclavado el edificio. Doña Carmen Polo permitió por fin abrirse al público cuatro días al mes, o sea el Pazo y sus jardines, donde Franco pasó con su familia 36 veranos. No se ha cumplido.   

Pero se opuso a la solicitud de declaración del Pazo como Bien de Interés Cultural esgrimida por el llamado Partido Democrático Sada Popular, liderado Ramón Rodríguez Ares, alcalde durante 28 años. Ares era empleado de una farmacia cercana que llevaba a Franco y a su familia las medicinas, que pedían por teléfono, a cualquier hora del día o de la noche. 

La propiedad de Meirás, registrada a nombre de la esposa de Franco, Carmen Polo, fallecida en 1988, estaba cerrada a cal y canto casi todo el año. Y sigue siendo el lugar de veraneo habitual de Carmen Franco, de su hija y familia. La Xunta aún confía en que finalmente los Franco abran definitivamente las puertas sin tener que recurrir a medidas más extremas, como la de abrir un expediente o incluso a un requerimiento notarial. 

La familia Franco presume del Pazo de Meirás en las revistas del corazón. ¡Hola! acaba de publicar una portada donde la nieta del dictador, Carmen Martínez-Bordíu, posa en la entrada del Pazo de Meirás,      para "anunciar su ruptura matrimonial" en una "exclusiva" en la que la revista destaca su entrada "por primera vez" en la "histórica casa familiar", aunque ¡Hola!, lo hubiera hecho tranquilamente en los días del dictador de haber querido. 

No ha sido Martínez-Bordíu el único miembro de la familia del dictador que ha ocupado en esos días de agosto el Pazo sadense. El palacio suele ser utilizado como refugio de vacaciones tanto por su hijo, Luis Alfonso de Borbón, como por su familia y numerosos amigos, que ocupan el inmueble durante casi todo el mes. Casi todo el mes, excepto, según se dice o no en el teléfono de respuesta para poder reservar plaza para las escasas visitas guiadas permitidas, en los  cuatro días y fechas, en las que el clan de los Franco acordó con la Xunta facilitar la entrada del público. 

Oficialmente se advierte de que "pocos espacios se pueden ver ya hoy" del Pazo. "Viene más gentuza a estropearlo todo que a visitarlo", argumenta quien asegura también que ya no se puede acceder a la planta superior ni a una de las bibliotecas. 

Antes, y desde que el Pazo fue declarado Bien de Interés Cultural, los convenios no solo se limitaron a "regular las condiciones para el desarrollo de las visitas", tal y como afirmaba la Xunta. Además de esto, tres acuerdos entre el Gobierno gallego y la familia del dictador tuvieron un impacto de más de 50.000 euros en las arcas públicas. El primero de estos convenios, firmado para poner en marcha las visitas a las que obligaba la declaración del Pazo como BIC que había promovido el bipartito, implicó un gasto de 9.513 euros para pagar un servicio de seguridad privada aunque, admitía entonces la propia Xunta, la Ley de Patrimonio Cultural no "obligaba" a hacer tal aportación económica. 

En agosto de 2011 Cultura pactaba con los Franco una añadido al convenio inicial que implicaba sumar 23.000 euros para esa misma finalidad. Como informaron los medios, en la primavera de 2012 salía a la luz un tercer acuerdo, en esta ocasión por importe de 21.200 euros, por lo que la Xunta seguía asumiendo los gastos derivados de la seguridad y de los guías de las visitas. En total, por lo tanto, el gasto ascendió a 53.713 euros que salieron del erario público y no del bolsillo de los Franco. 

Manuel Monge, miembro y ex presidente de la Comisión para la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña (CRMH), asegura que el Pazo, a pesar de la presión ciudadana y de las peticiones para que se convirtiera en un espacio "de memoria y paz" para el pueblo, "sigue estando totalmente controlado por la familia Franco". Además, se queja de las gestiones de las visitas, que, según aclara y contradiciendo la información que se proporciona desde el teléfono de reservas, "son escasas y están casi paralizadas". "Incluso la hostelería de la zona se queja porque lo que podía ser una fuente de ingresos por la llegada de visitantes, no lo es", asegura. 

No obstante, Monge va más allá y vuelve a censurar la ostentación y vanidad con que la familia Franco presume de unas propiedades "conseguidas a través de la coacción y expropiación de fincas o del robo de las nóminas de los trabajadores". "Se sigue sin romper con el franquismo porque ni los gobiernos del PP ni los del PSOE fueron capaces de acabar con esto, por decir lo menos. En ningún país europeo o quizás del mundo se podría dar semejante situación: imaginemos a los herederos de Mussolini o de Hitler presumiendo de casas o palacios en las portadas de las revistas", explica quien recuerda que el Pazo de Cornide, en la ciudad de A Coruña, está en una situación similar y también es empleado por la familia del dictador para pasar estancias veraniegas. "Es un claro incumplimiento del espíritu de la Ley de Memoria Histórica", insiste. 

Y esta es la España del PP heredera del que nos salvó del comunismo, ateo y bolchevique. Aunque afortunadamente Franco no resucitó al tercer día, sus sucesores están vivos para fabricar crisis, hambre, paro, corrupción. ¡Basta ya!.

 

 

 

 


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