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AGP: diez razones para el estancamiento

23/11/2015 16:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Iván Budinich Castro "No está muerto el que pelea" José Hernández, del Martin Fierro "Hasta las estrellas se consumen" Mathew Stover, La Venganza de los Sith A raíz de su queda vez más discutido posicionamiento en las encuestas, se han empezado a poner en duda las posibilidades del expresidente Alan Garcia Perez y su partido el APRA para alcanzar la segunda vuelta electoral en 2016. Por supuesto, el candidato Garcia Perez, sus acólitos y los analistas memoriosos pueden recordar que AGP llego casi como un apestado en el 2000 desplazando a Lourdes Flores al tercer lugar siendo derrotado en la segunda vuelta por Toledo, un escenario que volvió a repetir en 2006 donde logro derrotar a Ollanta Humala presentándose como el candidato del cambio responsable. Sin duda AGP es ducho en lides electorales, siendo un hábil orador y un aceptable bailarín, cuanta con la nada despreciable maquinaria aprista y no pocas afinidades en los medios de prensa; sin embargo los escenarios cambian y ciertamente las cosas no siempre son lo que solían ser. Veamos pues.

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1º. Te conozco bacalao, a diferencia del 2000 cuando AGP retorna al país, ya no es la figura ignota para las nuevas generaciones sin memoria para las que su desastroso periodo de 1985-1990 sonaba más a leyenda negra que otra cosa. Los jóvenes que van a votar por primera vez en 2016, han crecido durante el segundo gobierno del expresidente y algo saben de su obra. AGP pudo no ser la gran decepción en la que ha terminado Ollanta Humala, pero tampoco es recordado como el gran hacedor que él se autoproclama.

2º. No existe el mal mayor. Ollanta Humala ya no es el mal absoluto de 2006, ni Lourdes Flores la candidata de los ricos, incluso Keiko Fujimori (la mala, mala, malosa de 2011) tiene menos antivoto que Alan García Pérez actualmente y para colmo de males de el expresidente, los antifujimoristas son también antiapristas de manera que jugar él como el candidato de la dignidad y la decencia frente al mal absoluto supuestamente representado por el fujimorismo no es un movimiento que pueda resultar tan fácil que digamos, en ese sentido Cesar Acuña la tiene más fácil.

3º. La misma vieja historia de la crisis de partidos, la población está harta de los partidos tradicionales y sus actores ¿Qué más tradicional que el APRA y Alan García? Podemos discutir sobre la necedad de este prejuicio, pero eso no cambia que cuando abramos los ojos, el dinosaurio seguirá ahí hondo y lirondo.

4º. La maldición de Nadine. Si alguien tiene el merito de haber hecho añicos las posibilidades de cualquier proyecto continuista de los Humala- Heredia, ese es sin duda Alan Garcia Perez, hasta se invento una categoría de análisis sociológico, la reelección conyugal para definir las aspiraciones humalistas. Un gran servicio al país sin duda, pero que le ha valido al expresidente una persecución casi diaria de parte de los operadores del gobierno en busca de la revancha durante todos los años de la administración Humala.

5º. Las propias culpas. Existio corrupción y mucha en el gobierno aprista desde el banco de materiales al caso de los narcoindultos de los que lo más civilizado, honesto, imparcial y hasta ingenuo se puede decir que fueron legales, pero de ninguna manera legítimos.

6º. Todavía no es tiempo. Como Alejandro Toledo en 2006, todavía es muy temprano para que alguno se anime a extrañar un gobierno de García. En primer lugar, los presidente del Perú suelen tardar en condiciones de plena democracia como mínimo unos diez años en volver al poder.

7º. La historia contra García. Nuevamente considerando la plena vigencia de las condiciones democráticas no es lo usual que un gobernante peruano pueda hacerse con el poder en tres periodos. Leguía y Fujimori lo intentaron forzando la legitimidad democrática y ya sabemos cómo terminaron.

8º. El APRA ya no es lo que fue. Ciertamente la disciplina ya no es lo primero en los predios de Alfonso Ugarte, el incidente del Plan de Gobierno y las pullas entre Mauricio Mulder y Jorge del Castillo no ayudan mucho a transparentar una situación de cordialidad y buena cooperación en el partido de la estrella. Que en un partido con la infraestructura, los cuadros y la tradición del aprismo no se tengan medidas de control sobre los documentos que se publican colinda con lo absurdo y sirve para dar cuenta de lo arraigado de la informalidad en nuestras instituciones.

9º. El Karma. Lo que se hizo, lo que se dejo de hacer, la corrupción o supuesta corrupción, la inseguridad ciudadana que arranco con García y se amplifico con Humala, el cambio responsable que jamás llego. Todo aquello está demasiado fresco en la memoria del elector. No ayudan en mucho ni la reciente muerte de olor de aprismo del cuestionado Agustin Mantilla, tampoco la salida de prisión del exministro de Justicia Aurelio Pastor a pesar de su comprobada inocencia en el delito imputado de tráfico de influencias y menos todavía que la megacomisión perseguidora haya terminado en una tremenda pérdida de tiempo y dinero para el Estado peruano y un bochornoso ridículo para sus impulsores. Los políticos siempre son culpables para el imaginario colectivo pase lo que pase.

10. Espacio y tiempo histórico. Los códigos del electorado han cambiado, las grandes ideas, las visiones de sociedad son cada vez más difíciles de vender, la demanda se orienta por soluciones concretas a problemas concretas. El discurso alanista de los primeros meses de campaña se nota profundamente arraigado a formas demasiado cargadas de política mientras se dirige a un público (principalmente los jovenes) altamente apolítico. AGP va a tener que ensayar más pasos de bailes y hasta salir a cantar reggaetón si quiere recuperar su empatía con el electorado.

Reflexión final. Alan García Pérez no la tiene nada fácil en 2016, quizás incluso hasta este pensando que esta elección sea solo un precalentamiento para el proceso de 2021. Nunca se sabe, pero si de un candidato y de una organización se puede esperar que empezando con toda en contra, al final realicen una esplendida jugada es precisamente de AGP y del APRA. Estamos acostumbrados a verles sacar trucos debajo de la manga y conejos de todos los sombreros ¿Podrán ahora o el factor Acuña terminara eclipsando las posibilidades del aprismo? Esto y más en el próximo capítulo de nuestra telenovela favorita, elecciones 2016.


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