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Las águilas Blancas, remontan la montaña con El Cóndor

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12/07/2017 21:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El rescatador, mandó a abrir los portones del castillo

Fuente Literaria, Relato de Ciencia Ficción/ II parte/    4”

 

El   rescatador, mandó a abrir los portones del castillo, Rhedderot se había perdido en la llanura.  Sobre su cuerpo, transcurría miles de años de luz.  Su nave se había estropeado a tres lunas de camino.              Su misión a cumplir era impensable para una sola persona, siempre era especial.  Su nave muy rápida del universo, se le resistía al enemigo y su personal, mantenía alejado a trúhanes fuera de los muros y los viajeros interestelares le consultaba la notificación del plan de vuelo.

Acudía, siempre a la voz de Quazil, el mejor guardián del lugar y había que   darle abrigo.  Buen consejero y lo solucionaba todo. Toda esta tardanza, duro meses y tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia, toda la servidumbre comenzó a llorar al verle. El rescatador, cerro los portones y los guerreros empezaron hacer sus escudos de defensa.

El castillo era el lugar de descanso y estaría al lado de su amigo, el mensaje de auxilio se escuchaba a cada momento por las redes de telecomunicaciones, pero nadie se decidía cruzar el umbral, todo es un agite.

Rhedderot, te necesito, llegó atinar Quazil. Esa tarde, comieron juntos. A la nave, le descubrieron    la falla y      procedieron al mantenimiento. El      depósito de gasolina, fue llenado de nuevo.

De repente, una especie de luz   se encendió sobre su cabeza.  Rhedderot se levantó corriendo. por puro instinto y llegaron las águilas blancas   al gran ventanal que daba al lago, ya congelado, A lo lejos, un enorme iceberg desprendido por el calentamiento global se alejaba del mismo, con diez osos polares que correteaban de    lo asustado que estaban.

-- Tranquilo, sí el problema tiene solución, la encontraremos y, si no, buscaremos una alternativa. Cerraron   el depósito de combustible que estaba mal cerrado por la cerradura dañada y Auplaverdu, el invasor, proveniente del país vecino, c5uzo la frontera joven con sus padres y sirvió de maletero de un líder provincial y lo llevaron a tierras extrañas, donde le infectaron para apoderarse de su fuerza espiritual con los   provincianos.

La luz y las águilas blancas, desaparecieron hacia las montañas cercanas y ellas eran guías para entrenar a los guardias y su hábitat, a lo lejos, era compartido      por el predicador.

La Tierra, estaba a dos años luz, debían ingresar disfrazados para buscar trabajo y, rescatar a la nueva princesa, eran zombis, quienes residían      allí y no trabajaba, la paga y regalos eran con tarjetas para incorporarlos a l ejército y milicias y milicianas se acoplaban al verdugo por bolsas de alimentos y fiestas gratis.

La nave espacial, se largó a La Tierra a buscar a la princesa desaparecida. El camarero Vesthu, asistente de Quazil, los atendía y servía muy bien-

Mientras en el castillo, los dragones descansaban        y las puertas reforzadas por La Legión del rescatador, un hombre pequeño con dos cabezas y cuatro manos, entrenado desde pequeño a las luchas oscuras del tiempo y, quien adversaba al predicador por sus ideas   provenientes del devenir.

Todo era confusión, la   intendenta del campamento en Cerro Azul, quería aplicar justicia, pero el Consejo de Ancianos era regido por un hombre de los bajos fondos, sus pies eran hechos de polvo y su aspecto era de Drácula, un disfraz que se acoplaba a su identidad.

Era una mañana normal, yo estaba en mi cama, pero sabía que algo no iba bien. Ella estaba allí. No sé quién era, pero se parecía a mí. No sólo se parecía a mí, sino que hablaba como yo.

Le pregunté su nombre, aunque ya sabía la respuesta, y dijo el mío. Se estaba preparando para ir a la escuela con mis cosas, y le pregunté que qué hacía. Me contestó que mí tiempo se había acabado, que era hora de que me retirase y ella tomara mi lugar.

Dijo que si no me portaba bien mi padre me llevaría al taller, no sabía que era el taller, pero no me quedaría para averiguarlo.

Salí corriendo de la habitación y bajé las escaleras corriendo. Mi padre me llamó, pero tenía voz de enfadado, así que seguí corriendo saliendo por la puerta trasera y adentrándome en el bosque.

No sé cuánto tiempo estuve corriendo, pero no paré hasta que sentí que la zona en la que me encontraba no era conocida. Me senté debajo de un árbol a pensar en lo ocurrido. No entendía nada, quién era la otra chica, por qué se parecía a mí y por qué iba a ocupar mi lugar.

Oí unos pasos cerca de mí y me volví, y allí estaba mi padre con su mueca y cara de enfado. Dijo que sabía dónde encontrarme ¿cómo lo sabía? Yo nunca había estado aquí. Algo hizo que se me nublara la vista y perdí el conocimiento.

 

  1. Mi Madre

Me desperté en mi cama, era por la mañana de nuevo, todo había sido un mal sueño. Llamé a mi madre para contarle mi pesadilla y que ella me calmara, siempre lo hacía. Cuando se lo conté, con voz dulce me dijo que no pasaba nada, pero que mejor me portase bien o mi padre me volvería a llevar al taller.

Hace tiempo que la tierra ya no es el paraíso terrenal que fue en su tiempo. La sobreexplotación de los recursos ha llevado la vida humana a una situación límite.

La contaminación de las aguas, por parte de las industrias de todo el mundo han hecho que enfermemos. La población se ha visto diezmada, pero lo políticos siguen manteniendo que todo sigue bien.

La gente se amontona en las calles pidiendo alimento y agua, pero nadie consigue nada para llevarse a la boca. El primer mundo ha pasado a convertirse en una cloaca, así que no quiero imaginarme esos países que dejamos a la mano de dios mientras explotábamos sus recursos.

De repente, una especie de luz se encendió sobre su cabeza

Hace un tiempo que los hospitales deberían estar llenos, pero, sin embargo, los médicos parecen calmados y tranquilos. Hay algo que aquí no marcha bien, algo está pasando.

Pasan los días y empiezan a suceder cosas extrañas, ya no se oye a gente pidiendo en las calles, hay tranquilidad, incluso silencio. Hacía años que eso no sucedía.

Decido coger mi mascarilla radioactiva y pasear por lo que queda de bosque. Es raro, juraría que el bosque estaba más cerca, sólo veo montones de tierra a mi alrededor. Cuando me asomo a uno de ellos veo un cadáver, pero el cadáver es verde, y tiene los ojos inyectados de sangre.

Intento irme de allí lo más rápido posible, oigo unas voces detrás de mí, me giro y tienen una pistola. Intento levantar las manos para mostrar que no voy armado. Mis manos ya no son mis manos, ahora son verdes, son del mismo color que el cadáver. Uno de los uniformados se acerca a mí, ya es demasiado tarde – me dice – Adiós

Hace años que no piso tierra firme, me vine en una misión para explorar la galaxia en busca de vida inteligente.

Pero creo que mi suerte va a cambiar, hemos recibido un aviso que han encontrado indicios de vida en un planeta no muy lejano, y nosotros somos los que más cerca nos encontramos. ¡Por fin volveré a sentir el peso de la gravedad!

 

Estoy emocionado, lo tengo todo empaquetado para salir de esta nave y no volver a ella en mucho, mucho, tiempo. Solo espero que las condiciones del planeta nos permitan vivir tranquilamente.

A medida que nos aproximamos, vemos una especie de edificio con forma ovalada que se erige en el horizonte y nos dirigimos hacia allí. Una forma humanoide sale de él mientras nosotros descendemos de la nave.

Dice algo en un lenguaje que no conocemos, y ninguno de nuestros aparatos parece conseguir traducirlo. Empiezan a llegar más formas humanoides a nuestro encuentro, ¡no son tan distintas a nosotros!

Pero algo cambia en el ambiente, alguien se mueve, alguien saca un aparato desconocido. Es un arma, los disparos empiezan a volar en todas direcciones y corremos hacia la nave tan rápido como podemos.

Sólo una tercera parte de la tripulación llega a la nave. Seguiremos buscando otro planeta.  Pero, rescatamos a la nueva princesa.

Roberto era un niño muy listo, pero en el colegio se aburría, siempre explicaban las mismas cosas y nunca hablaban de cosas interesantes.

Un día le preguntó a su profesora que porque no les hablaba de astronautas, y ella le contestó que eso eran cuentos chinos y que nunca nadie había llegado a la luna. Roberto le dijo que él sería el primero en hacerlo, y toda la clase se rio.

Roberto se puso manos a la obra y se hizo un traje espacial y lo llevó a su colegio. Pero en vez de obtener el efecto de admiración que se esperaba, se rieron de él. Dijeron que con un disfraz no llegaría a la luna.

Así que Roberto se enfrascó en la construcción de una nave espacial. Durante días y días estuvo trabajando fuertemente.

Un día en el colegio les invitó a pasar la tarde en su casa para que vieran como despegaba su nave espacial. Esa tarde Roberto les demostró a todos que sería el primero en llegar a la luna.

Ximar era un pequeño marcianito que vagaba por las infinidades del universo. Se encontraba muy solito porque nadie más le había acompañado en su aventura. Decidió, unirse a Roberto.

Había pensado que pronto encontraría alguien con quien saltar en los anillos de Saturno y visitar las tres lunas de Júpiter.

Se encontraba ya en las proximidades de Alfa Centauri, cuando vio una pequeña nave parecida a la suya. Intentó enviarles un mensaje por radio, pero lo único que obtuvo fue un mensaje ininteligible.

Así que decidió seguirles. Durante días y días estuvo siguiendo la nave a lo largo de la galaxia recibiendo mensajes raros en su radio. Llegaron a un planeta que tenía grandes masas de líquido rosado a su alrededor y la nave aterrizó cerca de una de ellas.

XIMAR se puso rápidamente su traje espacial y corrió a salir de su nave. Se encontró rápidamente rodeado de un montón de bichitos que hablaban un idioma que él no entendía. Por suerte, uno de ellos trajo un aparato que cuando encendió traducía todas las lenguas de la galaxia.

 

El sabio que tenía el aparato, le explicó que cuando él era joven había recorrido la galaxia para crear un diccionario de todos los idiomas y que estaba preparando otra expedición, pero que él ya era muy anciano para emprender tan arduo viaje, y le preguntó si él quería seguir con su tarea.

Ximar le contestó que llevaba años viajando y que quería encontrar un amigo con el que jugar porque estaba muy aburrido. El sabio le dijo que no habría problema, y que en cuanto encontrase a alguien retomarían la expedición.

A los pocos días el sabio volvió a buscar a Ximar y le dijo que había encontrado quien le acompañase. Ximar no se lo podía creer, era la criatura más bonita del universo. Y juntos emprendieron el viaje para recuperar todas las lenguas de la galaxia

Rhedderot, te necesito, llegó atinar Quazil. Esa tarde, comieron juntos. A la nave, le descubrieron la falla y procedieron al mantenimiento. El depósito de gasolina, fue llenado de nuevo


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Emiro Vera Suárez (36 noticias)
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