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¿Avaló Jesús un acto injusto?

29/09/2009 18:26 3 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Con qué actitud miramos a nuestro prójimo?

1 PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á contratar obreros para su viña.

2 Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió á su viña.

3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos;

4 Y les dijo: Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.

5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo mismo.

6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y les dice: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?

7 Dícen: Porque nadie nos ha contratado. Les dice: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.

8 Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

9 Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

10 Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

11 Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,

12 Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.

13 Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?

14 Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.

15 ¿No me es lícito á mi hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?

16 Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

Algunas veces me he preguntado, como seguramente muchos lectores, si el pasaje mostrado arriba es la constancia de cómo al menos una vez Jesús justificó un acto aparentemente injusto..

El análisis a practicar requiere de una mente abierta, con pensamiento sano, claro y sobre todo, con la verdadera intención de llegar a una conclusión correcta.

En principio, cuando el dueño de la viña sale con el propósito de contratar obreros, tiene claro que hay un trabajo por hacer y que hay personas que necesitan trabajar para llevar el sustento a sus hogares. Al encontrar a los primeros obreros muy temprano, ha encontrado a los más avisados, es decir, a los madrugadores, quizá los más organizados, aquellos que hicieron uso de su capacidad de organizarse y llevar a cabo las tareas y acciones que en sus respectivas casas usualmente las personas hacen antes de ir a trabajar; en nuestros días diríamos: asearse, preparar su vestimenta (algunos quizá lo hicieron por la noche), preparar y tomar su desayuno para finalmente encaminarse al trabajo.

La parte llamativa viene enseguida, hacen el trato, pactan un precio para la jornada que se inicia en ese momento y terminará al caer la tarde, al final del día. Pero, unas horas más tarde el dueño de la viña encuentra a otros obreros que estaban ociosos en la plaza, también los contrata y los envía a la viña a trabajar. Esta es la situación y el momento crucial del asunto, el hombre decide contratar más obreros evidentemente conocedor de que en su viña hace falta más mano de obra.

La situación de ociosidad de los obreros es lo que merece un análisis más profundo, veamos y preguntémonos ¿Por qué unos hombres que a todas luces necesitaban el trabajo, estaban ociosos?

La ociosidad es una lacra que denigra al individuo no permitiéndole el desarrollo personal, la superación, la satisfacción de llevar su sustento con dignidad; además de esto, perjudica a la sociedad imponiendo cargas innecesarias al Estado que a su vez las impone a los individuos productivos.

En la actualidad suceden actitudes como la de los obreros disgustados, unos miran a otros

Pero no siempre la ociosidad es voluntaria, en el caso que nos ocupa, el hecho de estar allí en la plaza indica que estos hombres estaban dispuestos a trabajar para quien los contratase. Quien imagine la escena podrá ponerse en el lugar de estos personajes, están ávidos de trabajar y no los contrata nadie, avanzan las horas y a cada instante disminuyen sus esperanzas de colocarse, conforme avanzan los minutos y las horas saben que, de encontrar trabajo, este será menos remunerado porque a la lógica de tdo el mundo, a menos horas de trabajo menos salario se les pagará.

La pregunta cae po sí sola: ¿Son culpables ellos de esta situación? Más allá de refinamientos intelectuales, la condición de estos hombres de una profunda injusticia social, al margen de su evidentemente poca preparación para un trabajo que sea algo más que manual, el hecho es que quieren trabajar y no pueden hacerlo porque no se les da la oportunidad.

Eso me trae a la mente algo relevante, poco conocido o poco difundido, si bien todos tenemos las mismas posibilidades, no tenemos las mismas oportunidades. Y es cuestión de cada uno labrarse, obtener y aprovechar las oportunidades, mientras no lo hagamos, estaremos allí, sentados, sin que nadie nos proporcione otra oportunidad. Y estos hombres, quizás con el ánimo caído fueron invitados a trabajar, y tomaron la oportunidad, nótese que no se menciona la cuantía del arreglo económico, simplemente se les ofrece el pago justo, sin más precisión y allí estuvieron ellos, dispuestos al trabajo.

Otros hombres más fueron invitados más tarde y también acudieron sin previo arreglo económico, es que todos ellos habían vito ya devaluadas sus posibilidades de negociación al respecto, simplemente trabajarían por cualquier pago, por mínimo que este fuese. Se habían resignado a un episodio más de su pobreza, a un ahondamiento de su miserable situación, quizás también eso explicara su tardanza en llegar a la plaza, su desánimo, su cansancio, el aburrimiento de saber que podrían pasar largas horas sin conseguir trabajo y a consecuencia de ello, cada vez recibir menos paga, un círculo vicioso que hasta hoy persiste.

El dueño de esta viña es un hombre sensible socialmente, quizás ha pasado por lo mismo y alguien le dio una oportunidad, quizás solo es un piadoso hombre cuyo corazón lo invita a un acto más justo. Me viene también a la memoria un hecho de hace más o menos 20 años atrás cuando estaba yo construyendo mi casa, tenía que subir un enorme tronco para colocarlo en la parte más alta para sostener el techo.

Estaba sólo y desde arriba divisé hacia la calle, pude ver tres hombres sentados en la vereda, conversando, riendo, bromeando, ocioseando, a todas luces. Bajé y hablé con ellos, les ofrecí pagarles el jornal completo por solo ayudarme a colocar el tronco en la parte alta, tarea que nos llevaría cuando mucho una media hora. Se miraron entre sí burlonamente, intercambiaron expresiones faciales, lo pensaron mucho, al fin uno de ellos habló mirando hacia más o menos unos 50 metros más adelante donde un grupo de campesinos conversaban entre ellos y esperaban, también riendo, jugando, ocioseando “joven, me dijo, estamos haciendo cola para que nos den alimentos allá – señaló – hacia el grupo, frente al cual un gran cartel anunciaba la entrega gratuita de víveres por parte de una ONG – después será…”

Huelga decir que, ese después nunca llegó, esta actitud es diferente a la que se relata en el pasaje bíblico, estos hombres se estaban conformando, según ellos en una actitud de “viveza” a recibir sustento a cambio de nada, a la ociosidad alimentada a cambio del posterior tráfico de votos y a la explotación de su dignidad, la más perversa y vil de las formas de explotación. Pero volviendo a nuestro tema, Jesús está señalando que el obrar del dueño de esta viña es justo, a los que fueron a trabajar primero les pagó la cantidad acordada y el hecho de pagarles igual a los demás no les perjudicaba en nada.

Después de todo, ¿qué hubiera pasado si simplemente él hubiera salido a repartir dinero entre la gente sin la necesidad de que trabajaran para él? ¿No era justo también? En la actualidad suceden actitudes como la de los obreros disgustados, unos miran a otros, preguntan y cuestionan si uno recibe más o si recibe menos, los hijos reniegan si se les pide ayudar con las labores de la casa: ¿Y mi hermano Juancito qué hace? ¿Por qué no lo mandas a él? ¿Le compraste unos zapatos a mi hermano(a), y a mí por qué no? Al margen de que pudieran existir algunos malos padres que hacen diferencias entre sus hijos (que los hay), cada uno es atendido en sus necesidades y el hecho de que a uno se le compre o proporcione algo no perjudica lo que a sus hermanos se les atienda también.

En el centro de trabajo es usual también la crítica por si a alguien le pagan más o si tiene menos trabajo cuando el trabajo o el sueldo del otro no afecta al propio, entonces ¿cuál es el problema? Es solamente el egoísmo, la envidia y la mala actitud hacia el prójimo, Jesús usa esta historia para enseñar a sus oyentes al respecto y respecto al tema de la salvación, en esencia: nunca es demasiado tarde, siempre puedes volver tus ojos y tu corazón hacia Él y obtener tu salvación.

Que Dios te bendiga.


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Jaferlui (116 noticias)
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Elisa (30/09/2009)

es un modo nuevo de enfocar este pasaje, parec´´ia que Jesús sí favorecio con su comentario al dueño de la viña y a los que trabajaron menos.

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Jaferlui (01/10/2009)

Cada uno debe fijarse en sí mismo y no juzgar ni cuestionar lo de otros. Jesús finalmente, ha visto más allá como es usual, ha visto la injusta posición de los que no consiguen trabajo a tiempo, pero sus necesidades son más apremiantes que las de otros. No se trata de ociosos por propia decisión, sino por falta de oportunidades.

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Usuario anónimo (05/10/2009)

El artículo demuestra gran nivel cultural y conocimiento de la biblia. Felicitaciones.