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Breve Reseña del Caso de Rosendo Radilla y su Implicación en los Derechos Humanos

13/02/2016 18:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una breve reseña sobre el caso Rosendo Radilla contra el Estado Mexicano, cuya sentencia cambió la manera de entender y aplicar los Derechos Humanos en méxico, redactada de forma sencilla para no abogados

 

Seguramente la mayoría de ustedes en los últimos años han venido escuchando de forma reiterada en los medios y en la prensa mucha alusión a los Derechos Humanos y las reformas a la Constitución, sin lograr comprender a fondo por qué en estos cinco años transcurridos se mencionan tanto a los Derechos Humanos y qué es lo que ha propiciado esta, pongamos, “renovada actualidad” de dichos Derechos de los que tenemos noción desde hace ya mucho tiempo.

Es muy importante que todos, no solo los juristas, estemos al tanto de los avances que en materia de derechos humanos se han venido dando en el país y de manera específica conocer qué o cuáles hechos han provocado estos importantes cambios que a todos afectan de manera positiva.

Por tal motivo decidí realizar este sucinto escrito a manera de relato para “no abogados”, con el simple propósito de dar a conocer un hecho suscitado en relación a la vida de un personaje tan común a millones de mexicanos, que sin embargo, cambió radicalmente el rumbo de la justicia en nuestro país. Me refiero al caso del señor Rosendo Radilla Pacheco.

“El caso Rosendo Radilla Pacheco y su implicación en la reforma de la Justicia en materia de Derechos Humanos.” (Para no abogados).

Siempre he creído, con respeto a otras creencias, que si bien uno debe forjar su propio destino a base de esfuerzo esto de ninguna manera se contrapone a la concepción de una teoría de un destino definido previamente por una voluntad superior, más bien ambas ideas, a mi juicio, se complementan.

Muchas veces pensamos que realizamos demasiado esfuerzo para salir adelante y no estamos conformes con la vida que nos ha tocado vivir, calificándola incluso de insustancial, de vacía, sin sentido; sin sospechar que dicho sentido final en nuestra existencia, no está en nuestras manos definirlo, y que por insignificante, poco excitante, monótono o trágico que nos parezca vivir, puede haber una razón o fin muy importante más allá de nuestra comprensión y voluntad, incluso el de cambiar el sistema de justicia de un país.

Rosendo Radilla Pacheco nació en el seno de una familia campesina el 20 de marzo de 1914 en el ejido “Las Clavellinas” en una zona cafetalera del estado de Guerrero. A los 27 años se casó con Victoria Martínez Neri; eran tiempos de “hacer patria” y don Rosendo contribuyó procreando doce hijos, 11 mujeres y un solo varón de nombre Rosendo Radilla Martínez, a quien sólo menciono, por ser también protagonista de este relato junto con su padre.

Don Rosendo para sostener a su prolífica familia se dedicaba al cultivo de café y coco, así como a la compra y venta de ganado, era un hombre inquieto a quien le importaban mucho los problemas sociales de su comunidad, tan marginada en aquellos tiempos, como hasta la fecha. Esa inquietud política y preocupación social lo llevó a ocupar cargos en su comunidad y a formar parte de grupos sociales de defensa agraria, como la Unidad Agraria de la Sierra Cafetalera de Atoyac de Álvarez; secretario general del Comité Regional Campesino; participó en la fundación de la Liga Agraria del Sur Emiliano Zapata; también fue Presidente del Consejo Municipal y Presidente Municipal. Su pasatiempo favorito era la música, en ella además de un gusto, encontró una forma de manifestación de la problemática político-social de su tierra, y a manera de juglar, en los corridos que él mismo escribía narraba los sucesos, injusticias, atropellos y crímenes que sufría su gente campesina por culpa de un gobierno intolerante, autoritario e injusto. Pero desgraciadamente para don Rosendo en aquellos años el poder autoritario centralizado, como hasta la fecha, en la figura del presidente, era muy intolerante a cualquier manifestación de inconformidad social, ante el mundo debían guardarse las formas a cualquier precio.

Si pensamos que nuestra actualidad política y social es difícil, permítanme afirmarles que han habido tiempos peores, en los años en que don Rosendo formaba parte de grupos agraristas y componía sus corridos, el contexto social y político en México (1970-1980) era muy convulso, pero más en determinadas regiones del país, como Guerrero, en aquellos años se vivió la llamada “guerra sucia” cuyo origen se propició por los problemas agrarios, altísimo desempleo, y delincuencia; dicha guerra surgió como una respuesta de los activistas sociales ante las represivas e ineficaces políticas de gobierno.

Después de la sucesión presidencial de 1970, muchos activistas sociales de grupos de resistencia se refugiaron en la clandestinidad para planear sus ataques insurgentes. Ante esto, el gobierno respondió de una manera drástica, me atrevo a decir criminal, se inicia el combate por parte del gobierno contra las guerrillas de la sierra de Guerrero y se escribe un trágico episodio de desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones de militantes y líderes de los grupos agraristas rebeldes. En aquellos años existía en la Secretaría de Gobernación una Fiscalía Especial para Movimientos Insurgentes, en uno de sus informes dicha fiscalía señalaba que para el año de 1974 se dio el mayor número de detenciones con un registro de 463 personas.

Estas personas detenidas por el ejército, la policía o por un grupo especial de la milicia llamado “brigada blanca” o “Brigada especial” sufrieron un patrón de tortura, homicidios y procesos fuera de la ley, por parte del ejército o la policía con facultades prácticamente ilimitadas en la impunidad.

La misma fiscalía en un informe de aquellos años señala:

“…en el lapso de un año- del 22 de noviembre de 1973 al 19 de noviembre de 1974- encontramos en los reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional, el registro de 207 detenidos por el Ejército reportados como “paquetes”. Todas esas detenciones fueron ilegales. Los detenidos fueron interrogados, torturados, y muchos de ellos forzados a ser delatores. No fueron entregados a la autoridad competente. Se les mantuvo en cárceles militares y centros de detención clandestinos, durante periodos muy largos y muchos de ellos están desaparecidos…..”

Pues bien, con este breve bosquejo del contexto político social que se vivía en aquellos años, el lector puede imaginar lo peligroso que resultaba formar parte de ligas agrarias y cantar corridos de protesta en contra del gobierno en esos tiempos y aún más en determinadas regiones del país.

Volviendo a la historia de don Rosendo quien para el 25 de agosto de 1974 contaba ya con 60 años y su pequeño hijo con 11 años; ese día juntos viajaban en autobús desde Atoyac de Álvarez a la ciudad de Chilpancingo Guerrero, cuando de repente el autobús se detuvo en un retén militar de muchos que el ejército había dispuesto en la zona para combatir a la insurgencia. Los agentes militares obligaron a bajar a todos los pasajeros para “inspeccionarlos” y revisar sus pertenecías, después de dicha supervisión los pasajeros abordaron nuevamente el autobús para continuar su viaje.

Más adelante el autobús fue detenido nuevamente en otro retén militar en la entrada de la colonia Cuauhtémoc. Esta vez los agentes militares solicitaron a los pasajeros descender del camión para revisar su interior, momentos después se indicó a los pasajeros que abordaran el autobús, excepto al señor Rosendo Radilla Pacheco y su hijo Rosendo Radilla Martínez, el señor Rosendo Radilla preguntó a un agente militar por qué era retenido, el militar respondió: “porque compones corridos”, don Rosendo replicó: “pero eso no es ningún delito”, y el militar dijo: “mientras, ya te chingaste”.

No con mucho esfuerzo puedo imaginar la angustia y miedo, por qué no decirlo, que don Rosendo sintió ante estas últimas palabras del militar, sin embargo, pienso que el primigenio instinto protector paternal le hizo solicitar a los militares que dejaran ir a su hijo por ser menor de edad, quizá la intervención divina hizo que los militares accedieran. Apuradamente el señor Radilla pidió a su hijo que avisara a su familia que había sido detenido por el ejército mexicano y así don Rosendo quedó a disposición de la zona militar de Guerrero, para nunca volvérsele a ver, al menos por sus familiares.

Posteriormente el señor Rosendo Radilla fue visto en el cuartel militar de Atoyac de Álvarez con signos de maltrato físico. Un señor de nombre Maximino Nava Martínez declaro que:

“ a los cuatro días de estancia en el cuartel militar, llevaron al señor Rosendo Radilla, otro detenido que estaba en el cuartel lo reconoció y dijo: “ese señor compuso un corrido de la masacre del 18 de mayo”, lo que le llamó la atención a los militares quienes lo retiraron del grupo. Cuando lo regresaron al grupo ya venía atado de manos y vendado los ojos con su pañuelo, un paliacate rojo, trataban (los militares) de ponerle algodones en los ojos con una sustancia que no supimos que era bajo la venda, el alegaba que no le pusieran nada…. A los dos días lo sacaron en una camioneta pic-up roja diciendo que dentro de poco vendrían por los que quedábamos allí, mientras se “acababan estos cadáveres”. Desde entonces no lo volvió a ver”

Es así que a don Rosendo después de su detención arbitraria y desaparición forzada, nunca más se volvería a saber de él.

Como todos podemos intuir, la desaparición forzada de don Rosendo por parte del ejército, fue para su familia un golpe terrible y el inicio de un peregrinar de años en búsqueda del esposo, del padre, del abuelo qué no claudicaría hasta encontrar la verdad histórica y justicia que pudieran dar alivio y consuelo, a las victimas indirectas, la familia.

Con mucho temor los familiares de don Rosendo lo buscaron, ese temor a las represalias del gobierno hizo que fuera hasta 1992 que se presentara la primer denuncia penal ante el Ministerio Público Federal en el Estado de Guerrero, por la desaparición forzada del Señor Rosendo Radilla y en contra de quien resulte responsable, se presentaron otras denuncias mismas que se mandaban a reserva por “falta de indicios para determinar a los probables responsables”.

En el año 2000 se presentó una nueva denuncia penal, abriéndose la averiguación previa 268/CH3/200, de la cual, ahora si resultó la consignación del General Francisco Quirós Hermosillo como probable responsable del delito de privación ilegal de la libertad en modalidad de Plagio o secuestro. Esta consignación se hizo ante un juez federal, quien se declaró incompetente para resolver el asunto, ya que dicho juez consideró equivocadamente que correspondía al fuero militar conocer del asunto, fue así que un juez militar conoció del caso, como era de esperarse el juez militar dictó un sobreseimiento, es decir, que no se podía juzgar el asunto porque el general señalado como responsable ya había muerto, punto. Los familiares, según el fuero militar, debían conformarse con dicha determinación; más no fue así y esa decisión de no rendirse hoy se la debemos agradecer a la familia Radilla Martínez.

Incansables en su búsqueda de justicia y al no obtenerla de parte del Estado Mexicano la familia de don Rosendo, interpuso en el año 2001 a través de la Comisión de Derechos Humanos y la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos y Víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en México, una denuncia en contra del Estado Mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El día 12 de octubre de 2005 la Comisión admitió la demanda de la familia Radilla. De su estudio derivaron ciertas recomendaciones al Estado Mexicano quien fue omiso en acatarlas, ante esta omisión la Comisión sometió el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En este punto hay que hacer un paréntesis para aclarar que en 1969 se aprobó en San José de Costa Rica, la Convención Americana Sobre Derechos Humanos o “Pacto de San José”. El Estado Mexicano se adhirió a dicho pacto el 18 de diciembre de 1980.

Este pacto de San José que han firmado los estados americanos, se trata en esencia de un reconocimiento y obligación de los estados miembros, de crear un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en los derechos esenciales del hombre. Así, dicho pacto contiene artículos que garantizan las libertades y derechos esenciales de los gobernados como por ejemplo: el derecho a la vida, a la integridad personal, prohibición de esclavitud y servidumbre, derecho a la libertad personal, garantías judiciales, a la honra y dignidad, la libertad de conciencia y religión, libertad de pensamiento y de expresión, entre otros.

Al signar y ratificar su adhesión a dicho pacto, el Estado Mexicano quedó obligado a observar y cumplir los postulados del pacto, que además cuenta con una Comisión y una Corte Interamericana que se encarga de resolver los asuntos que se sometan a su jurisdicción en caso de la inobservancia de los estatutos del pacto, por algún Estado miembro.

Pues bien, al ser el Estado Mexicano miembro de dicha convención, queda vinculado a lo que resuelva la corte interamericana en los casos en que se le denuncie por violar o no garantizar lo dispuesto en dicha convención.

Al admitir la demanda presentada por la familia Radilla en contra del Estado Mexicano por la desaparición forzada del sr. Rosendo Radilla, la Corte Interamericana estudió el caso y emitió una sentencia el día 23 de noviembre de 2009 en la que declaró responsable al Estado Mexicano de violación de los derechos a la libertad personal, a la integridad personal, al reconocimiento de la personalidad jurídica y a la vida, consagrados en la convención americana sobre derechos humanos.

También se declaró responsable al Estado Mexicano por la violación del derecho a la integridad personal y a los derechos a las garantías judiciales.

En dicha sentencia se le impuso al Estado Mexicano básicamente las siguientes obligaciones:

La obligación de investigar los hechos e identificar, juzgar y, en su caso, condenar a los responsables de la desaparición forzada de Rosendo Radilla; establecer las medidas de satisfacción y garantías de no repetición; determinar el paradero de Rosendo Radilla; reformar las disposiciones constitucionales, legales y tipificación adecuada del delito de desaparición forzada de personas; capacitar a los operadores de la justicia en derechos humanos; publicar la sentencia; realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional; realizar una semblanza de la vida de Rosendo Radilla Pacheco para el restablecimiento de su memoria; dar atención psicológica a las víctimas; y pagar las indemnizaciones, compensaciones, costas y gastos correspondientes.

Esta sentencia y sus determinaciones pueden traducirse en un logro de la justicia a favor de Rosendo Radilla y su familia, pero los efectos de dicha sentencia no se agotan con reparar o más bien tratar de reparar el daño sufrido por la familia Radilla. Los efectos de la sentencia, además, cambiaron los paradigmas de justicia en materia de derechos humanos en México, aquí surge una pregunta obligada ¿cómo cambió al sistema de justicia mexicano la sentencia del caso radilla?

A dicha cuestión debemos responder que, a partir de la sentencia del caso Radilla el Estado Mexicano se vio obligado a realizar un profunda reforma Constitucional en materia de derechos humanos que se materializó en la reforma del 10 de junio de 2011, incluso el capítulo primero de la Constitución pasó de llamarse “De las Garantías Individuales” a denominarse “De los Derechos Humanos”, se modificó el fuero militar para garantizar que en los casos donde se vulneren derechos humanos de civiles por parte de militares, deberá ser un juez federal quien deba juzgar el caso; se implementó desde el 2011 hasta la fecha programas de difusión de derechos humanos para todos los operadores jurídicos; se estableció el control difuso de convencionalidad en vez de un sistema concentrado, esto es, que ahora todos los jueces quedan obligados a interpretar y aplicar directamente la Constitución y los tratados internacionales aplicando la norma más protectora en cuanto al ejercicio de los derechos humanos; además se estableció en la Constitución que todas las autoridades de los tres órdenes de gobierno (no solo las judiciales) en el ámbito de sus competencias (un director de escuela, un alcalde, un secretario, cualquier funcionario) tienen la obligación de proteger y garantizar los derechos humanos, entre otros grandes y significativos cambios.

Rosendo Radilla estuvo muy lejos de imaginar que su muerte y las circunstancias que la rodearon, tendrían una repercusión tan importante en el tratamiento de los derechos humanos en nuestro país.

Mi intención con este escrito, no es hacer un estudio exhaustivo de los efectos de la sentencia del caso Radilla, para tal fin sería necesario un verdadero ensayo y este escrito no cumple con tales requisitos, mi intención, es simplemente dar a conocer la razón, la más importante quizá, de los cambios Constitucionales en derechos humanos de los últimos años, y tratar de dar, tal vez, la noción de este hecho tan importante para su posterior estudio a detalle.

Presiento también que este será el recorrido jurídico que llevará el caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa, espero no equivocarme en que se hará justicia.

 

Dzitbalché, Campeche, a diez de febrero de dos mil dieciséis.

Luis Felipe Suárez Turriza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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