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Carta abierta a Pablo Iglesias

21/06/2017 13:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Sr. Iglesias se quedó sin una réplica ajustada al pretendido rol de aleccionador moral, ético e histórico que se adjudica. Desde aquí se la damos

 

 

 

 

 

Estimado Señor Iglesias:

 

He seguido atentamente y con estupefacción creciente su intervención inicial para defender su Moción de Censura. Una moción de censura, vaya esto por delante, que no busca derribar al gobierno de Mariano Rajoy, cosa que sabe imposible, sino hacerle daño al PSOE, obligarle a escoger entre vd. y el PP, y colocarle como líder de la oposición confrontando directamente con el Presidente del Gobierno. Como buen alumno de Julio Anguita, el eterno perdedor de la Historia política española, comprendió hace tiempo que, en la lógica del bipartidismo, cuando se consigue la hegemonía en una de sus dos patas, se acabará gobernando tarde o temprano. Y como excelente encantador de serpientes que es, se ha marcado un objetivo inmediato claro: destruir al Partido Socialista.

 

Pero, si me permite, no quiero hablarle de sus cálculos políticos. Al menos hoy no. Sino de sus pretensiones aleccionadoras con respecto a la Historia de España, que vd. parece conocer mejor que los simples mortales y cuyas lecciones decidió impartir magistralmente, actitud que comparte con uno de sus historiadores fetiche, Ángel Viñas. Dice, y estoy de acuerdo, que antes de lanzarse a materializar una idea de España hay que conocer su Historia. Pues aplíquese vd. mismo el cuento. Porque jamás he visto un ejercicio de manipulación histórica advenediza y falaz de tamaña desvergüenza y falta de respeto a los hechos y a la disciplina como el que perpetró en la Cámara. Le gusta reivindicarse como heredero de la tradición democrática española y decir que sus adversarios son, o bien oligarcas o bien franquistas de pro. Habla vd. de Cánovas y del liberalismo. Empiece, Sr. Iglesias, por hacer lo que dice con una pedantería que sólo votos le resta, y lea, lea algo de esa Historia que afirma querer traer al Parlamento. Vd., que se define como comunista y aborrece el Liberalismo, acuérdese de las Cortes de Cádiz y de la Constitución de 1812. Acuérdese de la Revolución Gloriosa y de la Constitución de 1869, que desembocó en la Primera República. Textos y experiencias imperfectas, sí, pero un gran avance político y social de los planteamientos que están en las antípodas de los suyos. Y sepa que la Restauración Monárquica, el turnismo y el caciquismo tuvieron unas causas más allá de los argumentos maniqueos que emplea para golpear al adversario -enemigo, para alguien con su esquema mental-, como son que el país había padecido en las etapas justo anteriores tres guerras civiles simultáneas: la de Cuba en 1868, la Carlista en 1782 y la Cantonal en 1783. Sepa además, tan republicano que es, que la monarquía democrática (en ese contexto, dado que no votaban las mujeres) de Amadeo de Saboya intentó ser derrocada por la fuerza por varias insurrecciones republicanas que tuvieron lugar en septiembre y octubre de 1869 y octubre de 1872. Y que la Guerra Cantonal de 1873, que acabó con la Primera República e impidió que prosperara el proyecto oficial de Constitución republicana de 1873, que consagraba el sufragio universal (tanto de hombres como de mujeres), la efectiva separación Iglesia-Estado y la república federal; comenzó por la impaciencia de los republicanos intransigentes, que se retiraron del juego democrático y se sublevaron contra el gobierno, creando cantones independientes, como el de Cartagena, que incluso guerrearon unos cantones con otros.

 

Le gusta, también, hablar de buenos y malos en nuestra última guerra civil. De demócratas contra fascistas. ¿Eran demócratas los que falsearon las elecciones en febrero de 1936 y establecieron la indisolubilidad de las Cortes para no ser desalojados nunca del poder? ¿Eran demócratas los que crearon una Ley de Defensa de la República que permitía meter en la cárcel, exiliar y multar a los que criticasen al gobierno, a la República o hiciesen apología de la Monarquía? ¿Eran demócratas los que se sublevaron contra el gobierno legalmente constituido en octubre de 1934 -y antes- porque habían perdido en las urnas y no aceptaban una república en la que no gobernaran ellos? ¿Eran demócratas los partidos, como el PCE, el PSOE y otros, que afirmaban que había que superar la democracia, lanzarse a una despiadada lucha de clases y establecer la Dictadura del Proletariado? ¿Eran demócratas las fuerzas armadas politizadas que se cargaron al líder de la oposición, Calvo Sotelo (por muy radical y sectario que fuese), ayudados por los delegados y milicias armadas de los partidos del Frente Popular? ¿Eran demócratas los que ocupaban fincas, mataban a los opositores impunemente y violaban constantemente una de las bases de la democracia como es el Derecho a la Propiedad? ¿Lo eran los que quemaban iglesias y asesinaban a curas y monjas? ¿También los asesinos de Paracuellos? Habla de Machado y de Lorca. Pero no de Pedro Muñoz Seca, Ramiro de Maeztu o de Melquíades Álvarez. Le revuelve el estómago que Hitler apoyase a Franco pero no que Stalin hiciese lo propio con el Frente Popular. Ciertamente Sr. Iglesias, hay que saberse la Historia para poder hablar.

 

Lo que de verdad me hizo saltar de la silla fue cuando habló vd. de Cataluña y relacionó la cuestión con el proyecto “centralizador” y “homogeneizador” de los Borbones durante y tras la Guerra de Sucesión en 1701. Lea, estimado tocayo, y averiguará que cuando Felipe V entró en Madrid en febrero de ese año contó con el apoyo del pueblo castellano y que entre septiembre y octubre se reunieron las cortes de Aragón y Cataluña para jurar sus fueros. Se sorprenderá al saber que Navarra y el territorio vasco apoyaron a Felipe V, y que las instituciones de la Corona de Aragón, incluyendo las catalanas, fueron suspendidas después de que estos se pasaran al bando del archiduque Carlos de Habsburgo, pese a haber jurado el Borbón dichos fueros. Una homogeneización incompleta en todo caso, porque sepa también, cuando habla del caso vasco, que sus fueros fueron respetados al finalizar la Primera Guerra Carlista en 1839 y que sólo fueron abolidos después de la segunda en 1876.

 

No consigo entender aún cómo tuvo el valor de decir que la Segunda República empezó a proclamarse en Cataluña y que fue un período en el que pudieron expresarse las resistencias al centralismo monárquico. Porque en Éibar, que está en el País Vasco y no en Cataluña, es donde se alzó a las seis y media de la madrugada del 14 de abril de 1936 la bandera tricolor. La República misma no vino tras unas elecciones democráticas, puesto que lo que hubo en realidad fueron unas elecciones municipales en las que los monárquicos sacaron 22150 concejales y los republicanos 5875. 22150 es un número más alto de 5875. Es la Monarquía la que entrega el poder a los republicanos, que además ya habían intentado sublevarse en Jaca y, en bando del capitán Galán el 12 de diciembre de 1930, se establecía:

Y como excelente encantador de serpientes que es, se ha marcado un objetivo inmediato claro: destruir al Partido Socialista

 

“Artículo único: todo aquel que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa.”

 

Los franquistas durante la Guerra Civil hicieron exactamente eso. Y tiene vd. razón cuando afirma que durante el período pudieron expresarse las resistencias, pero en este caso contra la República por parte de los nacionalistas catalanes, o acaso ignora que se sublevaron contra la república no una sino dos veces, en 1931 y en 1934. Estupefacto me quedé cuando dijo que el asunto del encaje territorial fue entendido por “el partido político de la clase trabajadora más avanzado de Cataluña y de España”, el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), la unión de los partidos socialista y comunista en Cataluña instada por el Comintern, punta de lanza de la política exterior de Stalin, durante la Guerra Civil como paso previo para formalizar esa misma unión en todo el territorio y crear una nueva identidad política sujeta a los cuadros del Partido Comunista Español y sujeto a las directrices de la Unión Soviética. Algo tan insólito como declarar que las bases de la democracia en España fueron entendidas mejor que nadie por Falange Española o que los derechos de los judíos fueron defendidos por Hitler.

 

Juega a ser demócrata porque no le queda más remedio. Vd. mismo ha dicho a viva voz cuáles son sus propósitos: jugar al camuflaje político, disputar el término “democracia” para acabar siendo a ojos del electorado el representante más fidedigno del mismo, esconder su ideología, conseguir la hegemonía en el discurso político y ganar las elecciones. Llama franquistas o fascistas a los que no piensan como vd., pero, ¿de dónde viene vd.? Se ha declarado comunista, una ideología que tanto en su doctrina como en su práctica jamás puede ser calificada de democrática. Una ideología que defiende la dictadura y el genocidio. Una ideología que siempre que se ha aplicado, y da igual en dónde, siempre ha generado lo mismo, esto es, dictadura, corrupción, pobreza, hambre, miseria, y lo peor de todo, cadáveres, muchos, muchos cadáveres. ¿Acusa a otros de ser franquistas? Ser comunista es mucho peor. Aunque sea tan sólo por comparar los 150.000 muertos del franquismo con los más de 100 millones del comunismo. Dado que es vd. racista ideológico, ¿cuál es su ADN? Es hijo de un militante de la organización terrorista FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), una organización terrorista de carácter comunista. Ha otorgado comprensión, cuando no apoyo moral explícito, a otra organización terrorista de carácter comunista, ETA. Llama compañero (¡¡¡) a un dictador asesino de masas como Lenin, ¡incluso canta la Internacional junto a bandera con su rostro! Se emociona cuando le pegan a un policía. Considera que Otegui es un gran político y un artífice de la paz. Apoya la dictadura venezolana y piensa que es un modelo a seguir. Considera que el legado del dictador Fidel Castro es “un orgullo y un honor” para América Latina. Concibe la Constitución de 1978 como un “papelito”, al himno nacional como “cutre pachanga fachosa”, no puede utilizar la bandera nacional ni pronunciar el nombre del país que aspira a gobernar. Piensa que el hecho de que existan medios que no sean públicos, o sea, controlados por el Estado, ataca la Libertad de Expresión. Su visión de la democracia es expropiar. Y estima que las bases de la democracia son las matanzas cometidas por los jacobinos durante la Revolución Francesa.

 

¿Qué haría vd., señor Iglesias, si alguno de sus adversarios políticos llamase compañero a Hitler? ¿Y si dijera que Francisco Franco es un referente? ¿O que el legado de Mussolini es un honor para Italia? No lo toleraría. Pero ni vd. ni el conjunto de la población española. Esto me hace preguntarme, ¿y por qué hay que tolerarle esto a vd.? ¿Tenemos una doble vara de medir? ¿Un candidato a Presidente del Gobierno puede decirse perteneciente a una escuela de pensamiento que defiende y ejecuta genocidios y no pasa nada? ¿Considera que los etarras son hombres de paz y que deben ir saliendo de las cárceles y tenemos que reírle las gracias? ¿Apoya a dictadores y despide con boato a los que mueren y nos tenemos que creer que su receta es lo que necesita España? Nada más que por esto, sin contar ya su programa, no se merece ni que lo apoyen ni tener un escaño en un parlamento democrático.

 

Existen razones sobradas para presentar una Moción de Censura contra Mariano Rajoy. Pero vd. no tiene ni los argumentos ni la legitimidad moral ni ética para presentarse como candidato alternativo. Los que defienden ideas y sistemas dictatoriales, simple y llanamente es que no tienen cabida en nuestros parlamentos. Mal que me pese, dado que la cosa no funciona como debe, vd. lo tiene. Habrá advertido que me he referido a su persona y no a su formación. Es deliberado. Es un caudillo, como Franco. Y si durante los primeros años cuarenta se imponía la consigna cuartelera de “Franco manda, España obedece”, con vd. se impone la consigna PP: “Pablo manda, Podemos obedece”.

Existen razones sobradas para presentar una Moción de Censura contra Mariano Rajoy. Pero vd. no tiene ni los argumentos ni la legitimidad moral ni ética para presentarse como candidato alternativo

 

Sin otro particular, reciba un cordial saludo.

 

Pablo Gea.

 

 


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Pablo Gea (1 noticias)
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