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Celebrando la confusión. ¿Qué tiene de liberal el matrimonio gay?

30/06/2015 12:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por: Erick Yonatan Flores Serrano Coordinador General del Instituto Amagi - Huánuco

"El liberalismo no se encarga solamente de las cuestiones puramente económicas, el liberalismo se encarga de la acción humana, individuos tomando elecciones en función de la preferencia temporal de su demanda, es decir, anticipando una decisión u otra. Una sociedad basada en contratos libres y voluntarios entre personas que son iguales ante la ley y no mediante esta". Fernando Díaz Villanueva, un halo de razón en medio de la podredumbre colectivista. Participación en Fort Apache.

El pasado 26 de junio la corte suprema de los Estados Unidos decidió aprobar el matrimonio gay como un derecho constitucional en todos los estados del país, esto quiere decir que todas las uniones entre personas del mismo sexo deben gozar de reconocimiento estatal a lo largo de todo el territorio norteamericano. Este es el contexto. Los detalles y antecedentes se pueden encontrar con facilidad en la web y estaría demás mencionarlos aquí. Así que en adelante, fiel a mi estilo, analizaré el asunto desde un enfoque genuinamente liberal.

¿Qué dice el liberalismo de esto? Antes de responder la pregunta hay que poner al liberalismo en contexto, puesto que existe gran confusión cuando se habla de los liberales norteamericanos. En los Estados Unidos existen dos fuerzas políticas, dos partidos poderosos que dominan la escena política de una forma avasallante, los republicanos y los demócratas. Los primeros considerados como la derecha conservadora y los segundos, como la izquierda "liberal". Dicho esto, el liberal norteamericano es el equivalente político del progresista latino, defensor de la libertad personal y muy cercano al relativismo cultural. Y, ¿por qué es importante decir esto?, bien, es importante porque la diferencia sustancial entre un liberal genuino y un "liberal" progresista será el cordón umbilical de este artículo. image

Antes de pasar al argumento es oportuno mencionar que la homosexualidad no es algo nuevo, es bien sabido que en la antigua Grecia existían estas conductas, de igual forma en el imperio romano y en varias otras culturas del pasado. Pese a la antigüedad de este fenómeno, su lucha se remonta recién al siglo pasado, formalmente se inició en New York en 1969. Desde entonces se considera que el movimiento de liberación LGTB (no LGTBI, esto es más reciente) se ha dotado de una dimensión no sólo reaccionaria, sino también política. Es aquí donde se encuentra el gran problema, la lucha por el reconocimiento de derechos parece ser muy justa ya que varios liberales le han dado su aprobación, y en lo particular no tengo ningún problema en que estas personas tengan los mismos derechos que cualquier otra, no me interesa si se trata de un transexual, un homosexual, un bisexual o cualquier otra presentación distinta al heterosexual común y corriente, las personas se merecen el mismo trato, no importa que sean de tal o cual "tendencia", se merecen el mismo trato por el sólo hecho de ser personas. Y es esto lo que parecen olvidar varios liberales.

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Uno de los principios básicos de los liberales genuinos, es el principio de igualdad ante la ley. Este principio consiste, tal cual lo dice Fernando Díaz Villanueva en la cita que dio inicio a estas líneas, en la existencia de una sociedad basada en contratos libres y voluntarios entre personas que son iguales ante la ley y no mediante esta. Y esta es la piedra angular que hace posible una crítica a los ideales "liberales" de la comunidad LGTBI. Lo ocurrido en Estados Unidos es el objetivo central de toda lucha que tiene que ver con este tema y nuestro país claro que no es la excepción. Desde el famoso fallo, no han dejado de aparecer mensajes de orgullo y celebración en todas las redes sociales, Facebook y Twitter se han saturado de festejos ante tal acontecimiento. Casi todo el mundo celebrando al unísono el reconocimiento estatal de ciertos derechos para cierta minoría.

Dicho todo esto la pregunta se cae de madura: ¿se trata esto de igualdad ante la ley?, ¿los liberales debemos celebrar este hecho? Aunque varios lo hacen, la verdad es que no hay razones para celebrar, todo lo contrario, hay muchas más razones para preocuparse. En lo personal me preocupa que la lógica detrás de la plataforma de los derechos siga siendo la misma, la instrumentalización del Estado para el "reconocimiento" de los derechos, derechos que cada vez son más y cada vez más positivos. Pretender que el Estado sea el que "garantice" derechos, no es más que darle más poder al poder. El Estado usando la ley para determinados grupos es todo lo contrario al principio de igualdad ante la ley. Aquí el problema no pasa por "las buenas intenciones" del Estado de reconocer derechos, el problema está en la misma acción. Creer que la expansión de más y "mejores" derechos por parte del Estado es un camino hacia un mundo más justo es una fantasía propia de la inocencia más ridícula (claro, esto va dirigido para mis amigos liberales).

Y antes de finalizar, dejo una recomendación sobre lo que en verdad deberían hacer los activistas LGTBI, entre los cuales cuento a varias de mis amistades. ¿Si un liberal genuino no celebra esto, entonces, qué es lo que debe hacer? Pues bien, mi humilde opinión sobre el tema gira en torno al rol del Estado. En primer lugar hay que decir que el verdadero liberal protege y defiende las libertades individuales (tan igual que las económicas), y lo hace con mucha convicción. Cada ser humano es libre e independiente de unir su vida con la persona que elija, sinceramente me importan poco las formas, claro, siempre y cuando la unión surja de un convenio contractual libre y voluntario. Y el matrimonio es eso, un contrato privado entre dos personas y lo demás son pamplinas. En segundo lugar, ¿qué demonios tiene que ver el Estado en la unión de dos personas?, pues nada de nada. El Estado tiene cosas más importantes que hacer (como la provisión de seguridad y la administración de justicia, eso SI, estas dos cosas para todos). Y por último, si el proceder de los colectivos pro-LGTBI está mal, ¿qué es lo que deben hacer?, sencillo, los activistas lo peor que pueden hacer es pedir que el Estado les reconozca tales o cuales derechos, lo cuerdo y razonable, es que la idea central sea la expulsión del Estado de la vida de las personas. Como diría Enrique Ghersi: "Hay que sacar al Estado de la cama de las personas".

¡Ah! Casi lo olvido, quiero aclarar que no soy homofóbico ni tampoco pro-gay. Esto, anticipando cualquier interpretación tendenciosa y antojadiza del artículo. Sigo pensando que en el mundo y en especial en nuestro país, hay cosas mucho más importantes que esto, sin embargo, la fiebre de colores que he tenido que ver en las redes sociales y en la vida real, me han empujado a escribir sobre el tema. No es más que algo circunstancial..


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