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El chaleco antibalas es un kit protector que detiene el impacto de balas disparadas por el enemigo, mediante capas de fibras

22/01/2016 07:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El chaleco absorbe la energía del proyectil deformable, deteniéndolo antes de que atraviese por completo todas las capas penetrables.Mientras la bala se deforma y la energía queda absorbida, el material de fibra protege, (teóricamente) al combatiente de los proyectiles

 

El fabricante de chalecos antibalas AR500 Armor se ha asociado con el artista Ryan B. Flores y con varios productores de armas ligeras y equipos tácticos para desarrollar un 'kit' de armadura balística inspirado en el de los guerreros mandalorianos de Star Wars.

Además de AR500 Armor, en el proyecto, llamado GalacTac, participan conocidos fabricantes de armas como Heckler & Koch, SOG Knives & Tools, Armasight y Trijicon.

Todavía se desconocen los detalles técnicos y en qué consiste el 'kit' completo de esta armadura, pero lo que sí se sabe es que su principal función será proteger a futuros 'mandalorianos' de las balas reales. Tampoco se conocen la fecha de finalización del proyecto ni el inicio de su producción en serie, si la ficción para s balas.

Como su nombre indica, la base de esta armadura es el equipamiento Galac-Tac, que incluye un casco, un chaleco blindado, forros, hombreras, mangas y un casco con una iluminación que permite la visión nocturna.

Está fabricada en poliuretano semi-rígido con placas de acero, por lo que es relativamente fácil de portar y cuenta con tecnología de punta, incluyendo un visor con visión nocturna y resistencia contra balas. La Galac-Tac es obra de Ryan Flowers, un diseñador independiente y entusiasta declarado de la ciencia ficción que lleva años desarrollando el proyecto.

“Galac-Tac es la culminación de su amor por la Ciencia-Ficción, los uniformes y objetos militares. “Mi intención era fusionar estas dos pasiones y crear un híbrido a modo de armadura futurística y a la vez funcional” señaló su creador.

En su página oficial Flowers tiene diseños de Galac-Tac en diferentes versiones menos ostentosas, especialmente pensadas para jugar gotcha y otras más baratas para cosplayers. Aun no se sabe si la armadura estará disponible comercialmente o se quedará como un curioso concepto que sólo podremos ver en convenciones de armamento.

El chaleco antibalas es un kit protector que detiene absorbiéndolo el impacto de balas disparadas por el enemigo. Cubre el torso de proyectiles y esquirlas. Los chalecos llevan varias capas de fibras laminadas o de tejido sintético capas de metal (como acero o titanio), cerámica o polietileno, que proveen protección extra a las áreas vitales. Y hasta de material de fibra de tela de araña y protegen, (teóricamente) al combatiente de proyectiles disparados por armas de fuego y de la metralla de artefactos explosivos como granadas de mano o del fusil, si se le agregan placas metálicas o cerámicas. Teóricamente en combinación con piezas metálicas o capas de tejidos sumamente densos, puede servir en luchas cuerpo a cuerpo con cuchillo. Protegen hasta cierto punto, pero no son impenetrables debido al de las armas de fuego modernas. Pasaron luego a la policía, guardias de seguridad privada y civiles, y a los cuerpos especiales empezando por los norteamericanos. Son un gran negocio aunque se duda si realmente son o no prácticos.

 

Una armadura moderna puede combinar un chaleco antibalas con otras prendas protectoras, como un casco. Algunos ejércitos modernos incluyen protecciones inguinales, hombreras, cuello y defensas laterales.

El grafeno está siendo contemplado desde hace años como posible material de fabricación de protecciones corporales. Ahora, investigadores americanos han comprobado su efectividad en este sentido, en una prueba balística en miniatura. Publican en Science que el grafeno sería 10 veces más resistente a las balas que el acero pero, por supuesto, mucho más ligero que este.

El grafeno es un material bidimensional compuesto de una única capa de átomos de carbono dispuestos en forma hexagonal o de panal de abejas.

Es el material más delgado del mundo y también el más fuerte. Su eficiencia conductora de electricidad se asemeja a la del cobre y supera a la de cualquier otro material en lo referente a la conducción de calor.

Descubierto (el enlace químico y su estructura) durante el decenio de 1930, en principio a este material apenas se le prestó no demasiada atención, pero de un tiempo a esta parte se le están buscando múltiples aplicaciones, desde la fabricación de móviles deformables o plegables hasta el desarrollo de músculos artificiales.

Así el grafeno se contempla desde hace unos años como posible material de fabricación de protecciones corporales, como cascos, escudos o chalecos antibalas, dadas su resistencia y su ligereza.

Desarrollan sensor táctil de grafeno para pieles electrónicas muy flexibles

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts-Amherst (EEUU), liderado por el ingeniero Hwang Jae-Lee, ha logrado comprobar por vez primera en un experimento de laboratorio la eficacia del grafeno para parar balas. Según informa la revista Newscientist, los científicos realizaron una prueba balística en miniatura para testar su capacidad.

Para ello dispararon un proyectil del tamaño de una micra, contra un chaleco entre 10 y 100 láminas de grafeno y a una velocidad de 3.000 metros por segundo (velocidad que equivaldría a cerca de un tercio de la de una bala disparada por un fusil M16).

Se constató entonces que las láminas de grafeno eran 10 veces más resistentes que láminas macroscópicas de acero a las que se disparase a una velocidad de 600 metros por segundo, explican los científicos de Science.

La última de las muchas adaptaciones que el Pentágono ha hecho en sus equipos con la entrada de las mujeres en las Fuerzas Armadas de EE UU es un nuevo chaleco antibalas que se adapta al cuerpo de las militares y que ha sido probado en Afganistán. Las mujeres componen el 14% del Ejército norteamericano (unas 200.000) y su trabajo las lleva a áreas en las que están expuestas a peligros, por lo que la protección es fundamental. El Ejército ha hecho progresos significativos para proporcionar chalecos antibalas y uniformes adecuados que contribuyan a que las mujeres realicen sus misiones de manera más efectiva y segura, pero sin duda éste será un gran avance. El anterior chaleco resultaba incómodo para las mujeres. El Ejército comenzó a buscar formas para adecuarse a las necesidades de las mujeres en 2009, después de recibir varios informes de que la última generación de chalecos no resultaba del todo cómoda para las militares, explicó el comandante Michael McCullough, portavoz de la 101 División Aerotransportada con sede en Fort Campbell (Kentucky).

Los chalecos utilizados hasta ahora, pensados para la anatomía masculina, eran demasiado grandes incluso en la talla más pequeña, lo que dificultaba el manejo de las armas, entorpecía la movilidad de las piernas y cadera —vital a la hora de entrar y salir de los vehículos acorazados— y deja al descubierto algunas zonas, sobre todo debajo de las axilas. En algunos casos, las mujeres han informado de contusiones en los huesos de la cadera debido a que las placas laterales del chaleco, al ser más largo que el torso, pegan contra las caderas, así como al sentarse, en algunos casos, la parte superior subía hasta la barbilla. El Ejército se puso manos a la obra y llevó a cabo una encuesta formal entre sus mujeres militares para detectar este tipo de problemas y comenzó a trabajar en los primeros prototipos. Para ello contó con el apoyo del Centro Natick de Ingeniería e Investigación y Desarrollo para los Soldados, que desde 1954 trabaja para facilitar la vida de los militares desplegados en el frente. Se adaptará a las proporciones femeninas "Las mujeres no son hombres pequeños", señaló Beverly Kimball, ingeniera de proyecto de los uniformes de combate de mujeres que están siendo desarrollados en Natick. "Tenemos proporciones específicas que requieren diseños para el ajuste y la función de los uniformes, así como de los equipos", agregó. El nuevo chaleco se acomoda en el pecho a la anatomía de la mujer, tiene los hombros más estrechos y son más estrechos también en el torso, lo que permite apoyar el fusil más cómodamente.

De momento se trata de un prototipo que probarán 19 mujeres de la base de Fort Campbell que sirven en Afganistán próximamente y, tras recibir su opinión, el Pentágono hará un estudio para mejorarlo y extender su uso a todas las Fuerzas Armadas. Ocho tallas diferentes El proyecto tiene previsto fabricar el chaleco protector hasta en 8 tallas distintas y en dos largos diferentes, para que se acomode a las necesidades de la población femenina. Los chalecos utilizarán el mismo material metálico del que está compuesto el resto, pero las placas laterales subirán un poco en los costados para adecuarse al contorno de la cadera. Según McCullough, las mujeres que lo han probado han expresado su satisfacción con la nueva pieza, "mucho más adaptable" y que esperan poder utilizar en el frente. Dentro de este esfuerzo por proporcionar más comodidad a sus solados, el Ejército está además trabajando en una versión alternativa del uniforme de combate que, al igual que el chaleco, está diseñado según datos antropométricos.

"A ver si piensas que la guerra es como en los videojuegos". Y no lo será, pero entre HUDs, controles remotos y municiones de ciencia ficción, la línea entre el ocio electrónico y las barricadas se va difuminando a pasos agigantados. Dragon Skin, sin ir más lejos, ha actualizado su chaleco antibalas para indicar a los soldados cuánta armadura les queda, del mismo modo que si estuvieras jugando en un

 

La protección Dragon Skin consta de un montón de pequeños discos de titanio y cerámica dispuestos como si fueran las escamas de un lagarto, de forma que atrapan los proyectiles y reparten la energía del impacto sobre una mayor superficie, evitando de esta forma que toda la fuerza del proyectil se localice en un punto concreto y cause lesiones de importancia. Ahora, este sistema es inteligente. Dos sensores piezoeléctricos incorporados por la compañía transmiten un pequeño voltaje a través del material, de forma que es posible medir su degradación por los impactos, y gracias a su capacidad de generar electricidad al recibir un disparo, incluso son capaces decirte la clase de bala con la que te de dispararon. El material, por supuesto, también puede utilizarse para blindar vehículos.

Hay un 'kit' de armadura balística inspirado en el de los guerreros de Star Wars

Aunque Dragon Skin no ha realizado ninguna demostración pública (que conozcamos) de su nueva coraza, si tienes curiosidad podrás encontrar dos vídeos del chaleco actual a continuación, cortesía del programa Armas del Futuro de Discovery Channel.

El chaleco absorbe la energía del proyectil deformable, deteniéndolo antes de que atraviese por completo todas las capas pueden ser penetradas pero, mientras la bala se deforma y la energía queda absorbida por una superficie cada vez mayor. Aunque causan un trauma en la zona de impacto. Las flechas o balas no deformables pueden producir heridas sangrantes. Los chalecos pueden incluir capas adicionales contra todas las pistolas si no son disparadas a corta distancia. En 1561, Maximiliano II puso a prueba su armadura contra un arma de fuego. De igual forma, en 1590 Sir Henry Lee esperaba que su armadura Greenwich fuese a prueba de balas, pero no fue así. Hubo que esperar y ensayar a lo largo de los siglos para cumplir el sueño de los inventores militares y ni Leonardo de Vinci logró algo eficaz.

El primer chaleco antibalas liviano, Myunjebaegab, fue inventado en  Corea, en 1860  tiempo después de la campaña francesa contra Corea. Heungseon Daewongun ensayó chalecos antibalas contra ejércitos invasores llegados de Occidente. Kim Gi-Doo y Gang Yoon descubrieron que el algodón podía proteger contra proyectiles si era lo suficientemente denso, diseñando chalecos compuestos de 30 capas de algodón. Estos chalecos fueron utilizados en batalla durante la expedición de Estados Unidos contra la isla coreana de Ganghwa en 1871.Los soldados norteamericanos recogieron uno de esos chalecos antibalas y lo llevaron a Estados Unidos, donde se guardó en el Museo Smithsonian hasta 2007. El chaleco fue devuelto a Corea y está expuesto al público.

Para las leyendas urbanas, la TV y el cine el primer empleo útil de protección antibalas del cual se habla data de 1879, cuando una banda de prófugos australianos dirigida por Ned Kelly fabricó armaduras a partir de chatarra. La armadura cubría sus torsos, antebrazos y muslos, incluyendo un casco. Los trajes artesanales pesaban 44 kg (96 libras), dificultando los movimientos de los miembros de la banda durante una redada policial en Glenrowan en 1880. Su empleo resultó  inútil, ya que los trajes no protegían las piernas.

A inicios de los años 1880, el doctor George Emery Goodfellow de Arizona comenzó a hacer investigaciones con chalecos de seda parecidos a los gambesones medievales, que tenían entre 18 y 30 capas de tela para proteger al portador de las flechas. El interés del doctor Goodfellow en chalecos antibalas de seda aumentó luego de conocer varios casos en donde la tela de seda aminoró el impacto de balas en el cuerpo de personas que fueron atacadas con armas de fuego.

 

Casimir Zeglen, originario de Chicago, se basó en los hallazgos de Goodfellow para desarrollar un chaleco antibalas hecho de tela de seda a fines del siglo XIX, que podía detener las balas relativamente lentas disparadas por pistolas que empleaban cartuchos con pólvora negra. Estos chalecos costaban 800 dólares cada uno en 1914, una  fortuna en aquel entonces. El 28 de junio de 1914, el Archiduque Francisco Fernando, heredero del trono Austro-Húngaro, llevaba un chaleco antibalas de seda cuando fue atacado por un pistolero. Como el disparo le impactó en el cuello, el chaleco no lo protegió. Un chaleco similar, fabricado por Jan Szczepanik en 1901, salvó la vida de Alfonso XIII cuando un asesino le disparó.

Durante la Primera Guerra europea!914-1918), Estados Unidos desarrolló varios tipos de blindaje corporal, incluyendo el Brewster Body Shield en acero al cromo-níquel, el cual estaba compuesto por un peto y un casco que podían resistir las balas de ametralladora Lewis (a velocidad de 820 m/s pero pesaba 18 kg y dificultaba los movimientos del soldado. También se diseñó un chaleco compuesto por escamas de acero sobrepuestas y fijadas a un forro de cuero, que pesaba 5 kg iba pegado al cuerpo y se consideró más confortable.

Al Capone y Dillinger y sus gangsters y en la década  1920-1930 que operaban en  Estados Unidos empezaron a usar chalecos antibalas menos costosos, hechos de tela y rellenos de algodón. Estos primeros chalecos podían absorber el impacto de balas de pistola tales como .22 Long Rifle, .25 ACP, .32 S&W, .32 S&W Largo, .380 ACP y .45 ACP, que desarrollan velocidades mayores a 300 m/s para hacer frente a los agentes del FBI, de Edgar Hoover, que dotó al cuerpo del nuevo y más potente cartucho .38 Super y más tarde, el .357 Magnum.

Durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, los ingenieros militares norteamericanos diseñaron armaduras para la infantería, pero la mayoría de los modelos eran demasiado pesados y limitaban el movimiento en combate, además de ser incompatibles con los pertrechos existentes. Las fuerzas armadas derivaron sus esfuerzos en desarrollar chaquetas flak para las tripulaciones de bombarderos. Estas chaquetas estaban hechas de tela de nylon con placas de acero en su interior y eran capaces de detener las esquirlas de los proyectiles antiaéreos, y también podían detener balas de pequeño calibre a una poca distancia, pero no habían sido diseñadas para detener balas de ametralladora de cazas enemigos, como en la guerra europea, en los combates en el aire.

El Ejército Británico, así como el  Canadiense, dotaron a sus médicos destacados en Europa  con armaduras. El Ejército Imperial Japonés de Hiro Hito produjo unos cuantos tipos de armaduras para la infantería durante la campaña del pacífico, pero no tuvieron un empleo útil. A mediados de 1944, se reinició en Estados Unidos el desarrollo de armaduras que ya eran chalecos antibala típicos, tales como el T34, el T39, el T62E1 y el M12

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El Ejército Rojo utilizó varios tipos de armaduras, incluso el SN-42 (Stalynoi Nagrudnik, peto de acero en ruso, donde el número indica el año en que fue diseñado). Todos ellos fueron probados, pero solo se fabricó el SN-42. Este consistía en dos planchas de acero prensadas que protegían el pecho y el bajo vientre. El peto tenía un grosor de 2 mm y pesaba 3, 5 kg. Esta armadura la llevaban los SHISBr (ingenieros de asalto) y los "Tankodesantniki" (tropas de asalto que iban sobre algunas brigadas de tanques. La armadura SN protegía al soldado de las balas de 9 mm disparadas por un subfusil MP-40 a unos 50 metros, haciéndolo útil en batallas urbanas como la Batalla de Stalingrado. Pero el peso del SN lo hacía poco práctico para ser empleado por la infantería en campo abierto.

Los Estados Unidos desarrollaron un chaleco de Doron, una lámina hecha a base de fibra de vidrio comprimida con resinas. Estos chalecos eran una combinación de telares de nylon que en su interior sostenían las placas de fibra de vidrio, fueron empleados por primera vez durante la Batalla de Okinawa en 1945 y en batalla demostraron que podían detener balas de pequeño calibre y esquirlas de granadas, aunque generalmente resultaban muy poco efectivos en contra de balas de gran calibre disparadas por fusiles y ametralladoras.

Durante la Guerra de Corea (1950-1970) se probaron y fueron producidos varios chalecos nuevos para las fuerzas de infantería de marina, incluyendo el M-1951, que estaba compuesto por segmentos de plástico reforzado con fibras o de aluminio, intercalados en un chaleco de nylon. Fueron suministrados a las tripulaciones de aeronaves que volaban a baja altitud, como el UH-1 y el UC-123 durante la Guerra de Vietnam.

En 1969 se fundó la American Body Armor, que comenzó a producir una combinación patentada de nylon acolchado con múltiples planchas de acero. Este tipo de armadura fue vendido a las agencias policiales  por Smith & Wesson bajo la marca "Barrier Vest". El chaleco Barrier fue el primer chaleco policial ampliamente utilizado durante operaciones de alto riesgo.

A mediados de la década de 1970, DuPont introduce la fibra sintética Kevlar, que era tejida y aplicada en capas. El Kevlar fue inmediatamente incluido en un programa de evaluación del National Institute of Justice, que buscaba armaduras ligeras y de fácil ocultamiento que buscaba determinar si era posible que lo usaran a diario. Lester Shubin, un administrador de programas del NIJ, determinó que los chalecos de Kevlar podían ser utilizados diariamente por los policías, salvando así vidas.

En 1976, Richard Davis, fundador de Second Chance Body Armor, diseñó el primer chaleco hecho totalmente de Kevlar por esta empresa. La industria de los chalecos antibalas ligeros y ocultables había empezado, y esta nueva forma de protección diaria para el moderno agente de policía fue rápidamente adoptada. Para mediados y fines de los 80, un promedio de 1/3 a 1/2 de los agentes de policía que patrullaban vestían diariamente chalecos ocultables. Para 2006, habían sido documentadas más de 2000 "salvaciones" debido al empleo de chalecos policiales, validando el éxito y la eficacia de las armaduras ligeras y ocultables como pieza estándar del equipo policial de uso diario.

1990-2000

Las armaduras blandas de Kevlar tienen sus limitaciones, porque si "esquirlas grandes o balas de alta velocidad impactan el chaleco, la energía de estos puede causar un severo trauma por impacto" en áreas vitales específicas. El formato del Ranger Body Armor (y armaduras más recientes suministradas a las unidades especiales norteamericanas ) resaltan el dilema entre protección y la movilidad que las modernas armaduras deben hacer frente en cada unidad de las fuerzas armadas.

Las más recientes armaduras suministradas a un gran número de tropas norteamericanas incluyen el Interceptor Body Armor, el Improved Outer Vest del Ejército Norteamericano y el más avanzado Modular Tactical Vest del Cuerpo de Marines.

Desde la década de 1970, diversas fibras nuevas y métodos de construcción para tejidos antibalas han sido desarrollados paralelamente con el Kevlar hilado, tales como el Dyneema de DSM, los GoldFlex y Spectra de Honeywell, el Twaron de Teijin Twaron, el Dragón Skin de Pinnacle Armor y el Zylon de Toyobo (ahora en controversia, ya que nuevos estudios demuestran que se degrada rápidamente, dejando a los usuarios con menor protección que la esperada). Estos nuevos textiles son publicitados como más ligeros, delgados y resistentes que el Kevlar, aunque son mucho más costosos. Las Fuerzas Armadas de EE.UU. han desarrollado armaduras para los perros de trabajo que ayudan a los soldados de infantería en combate. Según el entrenador canino Marino de Primera Michael Thomas, los "nuevos chalecos son mejores" de los anteriores, que solo protegían contra cuchilladas. Los nuevos chalecos también protegen contra balas.

Protección contra explosiones

Las brigadas antiterroristas usan grandes armaduras diseñadas para la protección contra muchos de los efectos de un artefacto explosivo de tamaño moderado, como las bombas empleadas en los atentados terroristas. Estas armaduras constann básicamente de un casco completo, que a su vez cubre la cara y cuello, cierto grado de protección en los genitales y una armadura muy resistente en el torso. También contiene protección para la columna, en caso que la explosión haga volar al artificiero. La visibilidad y movilidad de la persona que usa estos trajes es muy reducida, así como el tiempo que le da el artefacto explosivo de relojería.

 

 


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