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China, jamás apreciará nuestra convivencia con ellos, su sentido es comercial

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17/08/2019 11:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los rusos sí nos ayudan en todo, los chinos son solo comercializadores y desea llegar a La Paz, Bolivia, cruzando Venezuela

La Tecla Fértil

 

Donald Trump, viene reaccionando poco a poco de los ataques éticos y monetarios que tienen su origen en el mundo exterior, además, lo más grave, tanto comunistas y musulmanes entregados al terrorismo desean una visa estadounidense. Ha tenido un doble ataque: contra China por debilitar su moneda y contra Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal (Fed) que él mismo nombró. “China ha reducido el precio de su divisa hasta alcanzar casi un mínimo histórico. A esto se le llama manipulación de la divisa. ¿Estás escuchando, Reserva Federal? Esta es una grave violación que va a debilitar mucho a China”, tuiteó en una oportunidad.

 “China ha usado siempre la manipulación de divisas para robar nuestros negocios y empresas, dañar nuestros trabajos y reducir los salarios de nuestros empleados y los precios de nuestros agricultores. ¡Nunca más!”, escribió el dirigente estadounidense en otra ristra de tuits cargados de furia contra China. Hace ya tiempo que el Gobierno estadounidense denuncia las supuestas manipulaciones de divisas por parte de Pekín, movimientos con los que trataría de evitar que el yuan se aprecie demasiado y que, por tanto, las exportaciones chinas pierdan competitividad. En mayo, el Departamento del Tesoro estadounidense mantuvo a China en su lista de economías que merecen “atención” por sus prácticas cambiarias, y manifestó que continuaba teniendo “preocupaciones significativas” en este aspecto.

Nick Wall, cogestor del fondo Merian Strategic Absolute Return, detecta varias consecuencias en el movimiento del yuan. Primero, que la perspectiva de un acuerdo comercial con EE UU se aleja. Segundo, que la fortaleza del dólar va a hacer daño a los países en vías de desarrollo que se han endeudado en esta divisa. Y tercero, añade más presión a la Fed para que baje más rápido los tipos de interés.

El estratega Christian Gattiker, jefe de investigación de la entidad bancaria Julius Baer, dijo en una oportunidad que la Reserva Federal de EE.UU. ha estado cediendo a la presión de la Casa Blanca con una política que podría moldear el futuro del dólar.

En declaraciones a la cadena de televisión estadounidense CNBC, Gattiker afirmó que “se movieron 180 grados desde estar en modo de piloto automático de ajuste hasta recortar tasas y flexibilizar la política monetaria, por lo que creo que hay cierta presión”.

El entorno geopolítico actual está creando nuevos objetivos para el Banco Central de EE.UU., incluido el mantenimiento de un “entorno económico ordenado”, agregó.

Los chinos, se han equivocado con Venezuela, hace años atrás nos abordaron como simples mercaderes e iniciaron su gran tejido social y comenzaron entrelazarse con los factores económicos nuestros. En Planta Centro, colocaron una turbina y en los otros dos anclajes solo había parapetos de las mismas. ¿Cuándo fundaron esta generadora eléctrica?  Mi padre, trabajó en CADAFE, hoy Corpolec, no se porque tenemos la costumbre de cambiarle nombre a nuestras fundaciones económicas, fue jefe de planta en el Tigre, Anzoátegui, y en Guanare, portuguesa, primer mecánico en la Termoeléctrica de La Fría, le llevó luz por primera vez a varios pueblos de Apure y a Choroni e islas aledañas que se conciben como caseríos. Aprendió mecánica Diesel con los rusos e inglés con los rusos en una gran isla de la Cuenca del Caribe. Los rusos son muy precisos y silenciosos, agudos en su percepción y dieron con la solución del submarino argentino y que Mauricio Macri silenció y le costo una gran pérdida de poder. Digo esto, porque los mismos son los que restablecieron la energía eléctrica en el Guri y en los comandos de transmisión. Sin duda, prefiero a los moscovitas que a los chinos que son charleros de la economía y no se entregan a los países que le dan su apoyo, igualmente, con los norteamericanos. Ellos, los estadounidenses son mejores que los chinos. En una oportunidad, el ingeniero Guerrero, le pregunto a mi padre sobre el caso en Planta Centro y el utilizando la sabiduría rusa y norteamericana en el aspecto técnico en un esquema sobre papel le dijo todo, jamás en los centros de generación de luz en portuguesa, Anzoátegui y Táchira que le daba electricidad a Cúcuta, se le fue la luz. Ahora, ¿Porque los asiáticos hicieron un desastre un desastre su compromiso con los estadounidenses y Venezuela? Engañaron al presidente Chávez, a Maduro, pero, no lo harán con Trump.

Espero que me hayan entendido, nuestro presidente Nicolás Maduro Moros se esta olvidando del pueblo que padece de hambre y medicinas, cayendo en el mundo exclusivo de las diatribas políticas y se olvido del Estado, en sus locuras, el gobernador Rafael Lacava resulta mejor que Maduro y conoce muy bien a los chinos y norteamericanos. El gran problema de Venezuela es de servicios públicos y monetario, la banca china con sus robots hizo un desastre con nosotros.

Un dólar más débil está justificado desde la perspectiva de EE.UU., señaló el estratega, pronosticando que podría pasarse de una situación de guerra comercial a una situación de guerra de divisas en los próximos dos o tres años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la tasa de aumento real del Producto Interno Bruto (PIB) para América Latina será de 0, 6 % en 2019. Es decir, estamos en quiebra gracias a los chinos y su asesoramiento, solo les interesa llegar a Bolivia en la nueva Ruta de la Seda para llevarse las plantas medicinales y hojas de coca, pero, Evo Morales no permitirá esto, menos los indígenas.

Según los últimos estudios del organismo, esta tasa es la más baja desde 2016. El informe del FMI señala que el PIB crecerá 0, 6 % este año, pero se elevará a 2, 3 % en el año 2020.

La jefa de la organización internacional, Gita Gopinath, en una rueda de prensa, destacó un sólido crecimiento de Perú, Bolivia, Chile y Colombia por encima de 3 % en 2019 y en 2020, a pesar del contexto de la creciente incertidumbre por la ralentización regional afianzada por menores perspectivas en Brasil, México y por la guerra comercial entre EE.UU. y China.

También por su parte, el director del Fondo Monetario Internacional para el hemisferio occidental, Alejandro Werner, declaró en una oportunidad de su agenda laboral que la actividad económica en América Latina sigue avanzando lentamente.

Perú será uno de los motores de la región en 2019 y 2020, con un crecimiento estimado de 3, 7 % en 2019 y 4, 1 % en 2020, con una leve revisión a la baja respecto a la expansión esperada para este año de (dos décimas menos) y una ligera alza (una décima más) en el próximo año”, subrayó del mismo modo.

El Fondo Monetario Internacional señaló que la fuerte caída en las estimaciones de crecimiento económico para 2019 en América Latina, se debe en gran medida a “factores temporales”, incluido el clima adverso, con la presión adicional de la incertidumbre de las políticas en las economías más grandes.

Perú, debe dejarse de diatribas políticas menores, aprovechar el personal venezolano que entro por migración que posee una profesionalización determinante y, entre ellos, buenos profesionales de la medicina y economistas con gran precisión estadística, es una lástima que nuestro presidente se dejo embaucar entre cubanos y chinos, una situación que Trump no permitirá en el seno del mayor Imperio Global de la economía, me refiero al asunto de los aranceles.

El FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo controlan el mundo económico global

La sociedad capitalista está sostenida por una serie de contradicciones que, lejos de resolverse, se profundizan cada vez más conforme pasa el tiempo, aunque aparentemente se las quiera “suavizar”, hacerlas más digeribles y presentables.

Son contradicciones inherentes al capitalismo en tanto sistema, si bien algunas existían antes de él. Aquella sentencia de Karl Marx de que “Con el capital el mundo se hizo redondo” plantea ya con toda claridad que una de las características fundamentales del modo de producción capitalista desde sus inicios, es su desarrollo a escala global. Por ello puede decirse que la preconizada y a la moda “globalización” actual empezó prácticamente con el capitalismo mismo, con la llegada del hombre blanco a tierra americana. En el período de la acumulación originaria en los países europeos dominantes, la sobre explotación de la fuerza de trabajo esclava traída a América desde el África y la fuerza de trabajo indígena de este continente jugaron un papel determinante. Eso no puede explicarse sin entender el racismo que acompañó el desarrollo capitalista, racismo que sirvió para justificar la inmisericorde explotación (“civilizados” –hombre blanco– versus “salvajes” –esclavos africanos negros, población originaria de América–). El racismo, o discriminación étnica, para ser “políticamente correctos” al día de hoy, no ha desaparecido. Es más: se ha incorporado cotidianamente, por eso en Guatemala, por ejemplo, un pobre que no se auto-reconoce como indígena puede decir campante: “seré pobre pero no indio”. Como se ve, las contradicciones se articulan, se anudan todas entre sí: para el caso, la económica con la étnica.

Hay un efecto de cascada pernicioso, según el cual los abusos a la legalidad cometidos por los de arriba, en los ámbitos político y empresarial, se irradian como modelo a seguir por los de abajo. Este efecto de cascada negativo debe ser contenido, pues su impacto en la erosión de la cultura democrática genera severos daños no sólo en la convivencia social, sino en el desempeño institucional. Además, hace que las asimetrías en la concentración, distribución y uso de los recursos –asimetrías que son reales y condicionan la vida de las personas sin importar su edad, su religión, su ideología o su sexo— se impongan con toda su crudeza. Cuando las reglas no se cumplen o se usan arbitrariamente, los que tienen menos recursos (y, por ende, menos poder) son quienes quedan a expensas de quienes tienen más recursos y poder. ¿Cómo poner freno a esas amenazas? Cuidando de las normas vigentes y su aplicación irrestricta en todas las esferas de la vida privada y pública. Son un bien para la sociedad, pues reducen la incertidumbre ciudadana (el gran mal de las sociedades modernas) y marcan las pautas de los procesos institucionales y los criterios para determinar derechos y deberes.

 

Cuidar de las normas vigentes es respetarlas y hacerlas cumplir, no anularlas y pasar por encima de ellas. Esta es una obligación compartida, y no vale decir que porque alguien en particular abusó de la legalidad vigente el abuso debe estar permitido, porque las normas no sirven de nada. Sirven de mucho: para comenzar, para discriminar entre quienes tratan de respetarlas y entre quienes las irrespetan flagrantemente.

 

V

 

Por último, otro de los bienes democráticos imprescindibles –y que todo demócrata sincero debe cuidar— es la libertad de expresión. Desde hace bastante, esa libertad viene dando lugar tendencias que no dejan de provocar resquemor, por su poca o nula calidad argumentativa o por decantarse hacia las falacias, los absurdos, la demagogia y la denigración pública de personas con las que se tienen diferencias ideológicas o de intereses. Estas tendencias coexisten planteamientos que han sido elaborados siguiendo –o intentando seguir— las reglas de la razón, la lógica y la honestidad (lo cual no quiere decir que sean verdaderas, lo cual es otro asunto). En esta mezcla es sumamente difícil separar la paja del trigo, y sólo la capacidad crítica de los individuos puede ayudar al discernimiento.

 

Pero tal parece que una tendencia está llamada a coexistir con la otra, y que erradicar la primera por la fuerza puede terminar también con la segunda. Ahora bien, a la democracia le hace bien el debate de ideas, razonado, prudente, lógico y honesto. Y le hace mucho mal la diatriba, la denigración y los planteamientos falaces. O la “explicación” de fenómenos complejos por “expertos” que en realidad lo que hacen es validar y repetir los prejuicios prevalecientes. O las “verdades absolutas” que defienden quienes –por su formación científica—deberían saber que lo que se afirma sobre la realidad, desde la ciencia, son verdades aproximadas; que en la actividad científica no sólo cuentan los aciertos, sino también las equivocaciones; y que si bien los aciertos son importantes es igualmente importante el procedimiento a partir del cual los mismos han sido obtenidos.

 

Hay un efecto de cascada pernicioso, según el cual los abusos a la legalidad cometidos por los de arriba, en los ámbitos político y empresarial, se irradian como modelo a seguir por los de abajo. Este efecto de cascada negativo debe ser contenido, pues su impacto en la erosión de la cultura democrática genera severos daños no sólo en la convivencia social, sino en el desempeño institucional. Además, hace que las asimetrías en la concentración, distribución y uso de los recursos –asimetrías que son reales y condicionan la vida de las personas sin importar su edad, su religión, su ideología o su sexo— se impongan con toda su crudeza. Cuando las reglas no se cumplen o se usan arbitrariamente, los que tienen menos recursos (y, por ende, menos poder) son quienes quedan a expensas de quienes tienen más recursos y poder. ¿Cómo poner freno a esas amenazas? Cuidando de las normas vigentes y su aplicación irrestricta en todas las esferas de la vida privada y pública. Son un bien para la sociedad, pues reducen la incertidumbre ciudadana (el gran mal de las sociedades modernas) y marcan las pautas de los procesos institucionales y los criterios para determinar derechos y deberes.

 

Cuidar de las normas vigentes es respetarlas y hacerlas cumplir, no anularlas y pasar por encima de ellas. Esta es una obligación compartida, y no vale decir que porque alguien en particular abusó de la legalidad vigente el abuso debe estar permitido, porque las normas no sirven de nada. Sirven de mucho: para comenzar, para discriminar entre quienes tratan de respetarlas y entre quienes las irrespetan flagrantemente.

 

Por último, otro de los bienes democráticos imprescindibles –y que todo demócrata sincero debe cuidar— es la libertad de expresión. Desde hace bastante, esa libertad viene dando lugar tendencias que no dejan de provocar resquemor, por su poca o nula calidad argumentativa o por decantarse hacia las falacias, los absurdos, la demagogia y la denigración pública de personas con las que se tienen diferencias ideológicas o de intereses. Estas tendencias coexisten planteamientos que han sido elaborados siguiendo –o intentando seguir— las reglas de la razón, la lógica y la honestidad (lo cual no quiere decir que sean verdaderas, lo cual es otro asunto). En esta mezcla es sumamente difícil separar la paja del trigo, y sólo la capacidad crítica de los individuos puede ayudar al discernimiento. Pero tal parece que una tendencia está llamada a coexistir con la otra, y que erradicar la primera por la fuerza puede terminar también con la segunda. Ahora bien, a la democracia le hace bien el debate de ideas, razonado, prudente, lógico y honesto. Y le hace mucho mal la diatriba, la denigración y los planteamientos falaces. O la “explicación” de fenómenos complejos por “expertos” que en realidad lo que hacen es validar y repartir los prejuicios prevalecientes. O las “verdades absolutas” que defienden quienes –por su formación científica—deberían saber que lo que se afirma sobre la realidad, desde la ciencia, son verdades aproximadas; que en la actividad científica no sólo cuentan los aciertos, sino también las equivocaciones; y que si bien los aciertos son importantes es igualmente importante el procedimiento a partir del cual los mismos han sido obtenidos.

Hay que preocuparse por la instalación de verdaderos temarios en el debate público. Hay que preocuparse por la cultura del “francotirador”, es decir, la cultura que admite que haya quienes disparan sus dardos (críticos, denigratorios, etc.) sobre otros, estando ellos a salvo del escrutinio público. El anonimato de las redes favorece esta cultura, y en ella quienes nunca estarán a salvo ---no importa cuál sea su partido o su ideología— son lo que no tienen posibilidad de (o no quieren) ocultarse en el anonimato.

 

Toda persona pública está expuesta a la denigración por parte de francotiradores, que no deben ser confundidos con quienes hacen sus planteamientos críticos sabiéndose también sujetos al escrutinio de los demás. Y, ante los francotiradores, se es más vulnerable cuanto más éstos se oculten en el anonimato. Esto no es sano. Mientras no se entienda que nadie está a salvo de ser denigrado y vilipendiado, aparte de los francotiradores anónimos, no se dará la debida atención al problema, pues con esas prácticas se contamina la posibilidad de un debate de ideas limpio y honesto. El remedio no es su persecución ni la clausura del debate de ideas, sino la no celebración de sus embestidas y el fomento de un uso crítico de los contenidos que circulan en las redes y en las publicaciones digitales en Internet.

La mayoría de las notas en Redes Sociales son falsas y los que siguen esta ruta, lo que hacen es ofender y desconocen que Trump, más allá de sus alocadas ideas tiene razón en todo esto, los chinos no son de fiar y constantemente devalúan el yuan para que sus trabajadores no tengan estabilidad emocional como vida familiar estable. Es el comunismo en sí, pero, son capitalistas, manipuladores de la moneda y neoliberales.

Prefiero a los rusos, son más serio y guardan silencio, son estrategas y dominan el campo tecnológico y mi padre, como lo dije, aprendió de ellos, guardar silencio y estudiar ruso, inglés y la instrumentación Diesel. Jamás nos habló de política en nuestra vida familiar, trabajaba fuertemente, nunca nos faltó el pan diario.

Prefiero, los rusos y norteamericanos. Los chinos son hábiles manipuladores del dinero, ese es su afán. Poco, tendremos en ellos, una verdadera ayuda, es un toma y dame.

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño


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Emiro Vera Suárez (1116 noticias)
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