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Contraalmirante Juan Vega Llona, héroe del Perú

21/12/2013 08:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La historia de un valiente

imageJuan Vega Llona Autor: Luis A Giampietri Rojas (*) Fuente: Diario Expreso

El día 6 de diciembre se cumplieron 25 años del alevoso asesinato por un grupo armado de terroristas de Sendero Luminoso del contralmirante Juan Vega Llona ocurrido en La Paz cuando desempeñaba sus labores como agregado naval a la representación diplomática de nuestra Embajada en Bolivia.

Eran escasos meses los que habían transcurrido desde que se le había transferido en sus nuevas funciones, luego de servir casi toda su vida a la Marina de Guerra del Perú como Oficial de Infantería de Marina.

Juan Carlos fue desde siempre un Hombre de Mar, desde muy niño junto con su familia vivieron en La Punta, pequeño balneario del Callao y vivió literalmente en la orilla del mar, pues la casa de la familia Vega Llona estaba a escasos 10 metros de la playa La Arenilla, en el lado sur del balneario, y tenía que ser protegida de los embates del mar en las frecuentes bravezas, antes de que esa zona, tuviera los espigones de rocas que formaron una poza y defendieron a los vecinos.

Hijo de un honorable oficial del Ejército, conjugó la disciplina que su padre instalara en la casa al cariño que su madre, la Sra. Carmen Llona les brindara a raudales.

A él lo seguía en edad su hermano Ricardo, exitoso empresario industrial y hombre de vena política, él fue y es siempre un reflejo de la constancia y el éxito.

Dos bellas hermanas los seguían y luego venia un tercer hombre, Luis que también fue marino de elevadísimo nivel, pues hizo aún carrera, becado por la Marina de Guerra del Perú y la de los Estados Unidos en Annapolis Baltimore USA, haciendo un Doctorado en Energía No Convencional en la Universidad de Hawái, USA.

Juan Carlos, de mi misma edad, se incorporó a la Marina de Guerra del Perú a muy temprana edad un par de años después mío, pero desde siempre hasta su muerte, fuimos amigos de barrio, al igual con sus hermanos. Luego de tener una exitosa carrera profesional, y deportiva, pues era un gran jugador de básquet, tuve la suerte de compartir el deporte con él, también el remo, en donde ganó dos campeonatos sudamericanos en 8 Scholl, se hizo Infante de Marina y estaba a cargo de una compañía que estuvo de turno el día 26 de abril cuando sucedieron los motines simultáneos en los Penales del Frontón (San Juan Bautista)de Lurigancho. Y de Santa Bárbara en el Callao.

Es así que el destino nos Juntara a mi como Jefe de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES) y a él como jefe de su destacamento que por orden de nuestros superiores acudimos a debelar el motín del Frontón.

En la primera parte de la operación los FOES intentamos abrir boquetes en el Pabellón Azul en que se encontraban los terroristas amotinados, lo que resultó sumamente riesgoso dado el dominio de las alturas que tenían los francotiradores que disparaban a matar. Uno de nuestros subalternos recibió un disparo en la cabeza y estuvo a punto de morir. Gracias a Dios vivió, con algunas secuelas. Finalmente, las autoridades a cargo del de velamiento, decidieron que no interviniera la Guardia Republicana que se encontraba en la isla con ese fin por el riesgo que corrían al estar con poco armamento y equipamiento y la reemplazaron por el destacamento que conducía Juan Vega Llona

En la mañana del día 27 me relevó y ejerció la conducción directa de su personal al que yo había comandado hasta entonces.

Juan Carlos luchó con empeño y valor como hacía con todos sus actos, algunos de los nuestros fueron muertos y otros heridos y un buen número de los terroristas murieron en el fuego cruzado y otros al desplomarse el Pabellón Azul con ellos dentro al explotar un depósito de explosivos almacenados por ellos en sótanos cavados en el primer piso que debilitaron las estructura del edificio que al final se desplomó.

Narrar los detalles de este enfrentamiento sería largo y este espacio no me permite hacerlo. Si quisiera resaltar el inmenso coraje y amor a la patria que Juan Carlos y sus hombres desplegaron a lo largo de esta largas horas en su afán de lograr el triunfo contra los subversivos que atormentaron a nuestro país por más de veinte años y aún lo siguen haciendo.

Un el 6 de diciembre hacen 25 años, un comando de Sendero lo asesinó cobardemente truncando una carrera brillante, dejando a la Marina de Guerra a su familia y a sus compañeros de armas sin uno de sus más valiosos cuadros.

Juan Carlos, descansa en paz. Dios ha de tenerte a su lado.

(*) Vicealmirante AP. _________________________________________________________________________

A 25 años del atentado contra Vega Llona

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Autor: Dr. Sergio Tapia

Fuente: Diario La Razón

El 6 de diciembre de 1988 fue asesinado, por el Partido Comunista del Perú, el Capitán de Navío AP Juan Carlos Vega Llona, cuando cumplía las funciones de agregado naval en la embajada del Perú ante Bolivia. La motivación del crimen fue de doble propósito: acto de venganza y seguir causando terror.

¿Qué hizo Juan Carlos para que le pegaran un tiro en la cabeza, y por la espalda, en una esquina del centro de la ciudad de La Paz? ¿Quién se vengaba, y de qué se vengaba?

El comandante Vega Llona, en 1986 ejercía la Jefatura del Estado Mayor de la Fuerza de Infantería de la Marina de Guerra del Perú, y el 19 de junio había compartido el ejercicio del mando para debelar el motín de los presos por terrorismo en la isla-penal El Frontón, episodio del que salió victorioso. Pero fue identificado por la organización terrorista a la que pertenecían los aproximadamente 152 internos (era una cárcel en la que los guardias no podían contar el número de presos), de los que 34 sobreviven y circulan gozando de libertad por la condescendencia de los gobiernos de Paniagua y Toledo, salvo uno que aún podría continuar purgando condena merecida si es que la actual administración no lo ha "liberado".

El Partido Comunista "sentenció" a muerte al prestigioso oficial de la Marina, para escarmiento y venganza. Porque todos los amotinados, los vencidos y los que se rindieron, fueron declarados "héroes" por el partido ("El Día de la Heroicidad" se titulaba el folleto subversivo conmemorativo).

El crimen terrorista es una acción delictiva multipropósito y compleja. Causa víctimas mediante la perpetración de un delito común: Vega Llona fue asesinado. Pero, también es un delito intermedio para producir otras desventuras: Causa temor en la población, que inerte observa cómo se desangra la Nación a través del asesinato cuasi impune de cualquiera de sus hijos. La producción del miedo a escalas socialmente impactantes, es el modo de conquista brutal y salvaje del marxismo-leninismo-maoísmo. Que trata de imponerse políticamente sobre una comunidad nacional aturdida, medrosa, desorientada y presa de un contagiante síndrome de inseguridad.

Pero, el terror como instrumento de dominación política, no es patrimonio exclusivo del comunismo, porque el primer régimen liberal en la Francia dieciochesca se impuso con el terror aplicado desde los gobernantes revolucionarios, como queda el tristemente célebre ejemplo histórico de Robespierre. Aunque por la perversión ética del comunismo, sus partidarios han obtenido una refinación diabólica en el uso del terror. Hasta límites sádicos, a los que el paroxismo revolucionario ordinariamente conduce.

En los últimos 20 años se ha producido, en escala global, una "blitzkrieg" cultural por los comunistas, en la que sobresale los frutos obtenidos en la dimensión jurídica, que hasta ahora no se ha podido revertir.

Hoy vivimos en una tormentosa etapa revolucionaria inédita, con implicaciones jurídico-judiciales, en la que los delincuentes de ayer son receptores de elogios, premios y disculpas, y los virtuosos de antes son objeto de inimaginables persecuciones penales, cínicamente crueles.

Juan Carlos Vega Llona, el jefe del operativo del rescate de rehenes en El Frontón, fue asesinado hace 25 años. Sus subordinados que le sobreviven padecen hoy la más grave de las injusticias, porque el Poder Judicial de esa misma República que como militares defendieron arriesgando sus vidas, actualmente ejerce sobre ellos la persecución que suscita los intereses ideológicos de la Revolución cultural y gramsciana.

Los marinos que murieron en combate o posteriormente fueron asesinados por la espalda, como Vega Llona, así como los que sufren persecución penal injusta, merecen ser reivindicados en su honor y por su rol de defensores de nuestro sistema político y religioso-cultural.

Reivindicar a nuestros militares que aún luchan contra la subversión marxista, es de ineludible deber por quienes tengan conciencia de lo que nos está pasando, en medio de la embriaguez subversiva que produce persecución y muerte.

A Juan Carlos Vega Llona, a quien acompañé como abogado por el caso El Frontón, hasta su vil asesinato: ¡Presente!


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