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Cuentos de ciencia ficción : Violeta (Cap I)

23/09/2014 18:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Edward Lanz es un hombre realizado, talentoso, con mucho éxito con el sexo opuesto, las mujeres son un deporte para él, no ha conocido el verdadero amor, una hermosa joven llega a su vida, un misterio se presenta luego de su primer encuentro, una historia de romance, misterio y fantasía

TOdos han tenido su primer amor cuando eran chicos, Evan mi mejor amigo se caso con Doris, se conocieron en primer año, fue su primer beso, conocieron juntos sus cuerpos, se convirtieron en inseparables, planificaron juntos sus vidas y me arrastraron en esa planificación, viví toda su historia de amor, en la Universidad era constante la marca en la puerta, ya sabía que debía regresar mas tarde, yo tuve muchas novias pero no un amor, así fue, la Universidad terminó, llego el momento de la verdad, el campo laboral, para lo que tanto había estudiado, Evans y Doris se casaron y se mudaron a San francisco, su plan de vida iba en progreso, ambos habían conseguido buenos trabajos ahí, alquilaron un apartamento y comenzó su historia de vida.

HAn pasado tres años, me establecí en un bufete muy importante, en New York, ya estaba entre los abogados con asignación de casos relevantes, de Doris y Evan solo el recuerdo, no tuvimos mayor comunicación, es cierto que la vida es etapas y ellos fueron una de las muchas que pasaran por mi vida, en ocasiones cuando estoy en mi apartamento, leyendo y degustando un buen whisky, recuerdo su historia, el gran amor, la vida perfecta, un único amor, profesionales exitosos, un hogar, un cachorro y luego los hijos, yo salte algunos pasos, tengo la carrera exitosa, no me va mal en tema de mujeres, pero todo casual, nada mas allá, bueno es hora de tomar un descanso, mañana debo visitar a Industrias Franford, ese caso se ve muy interesante.

Aquella mirada de color violeta cambio su destino

Eran las ocho de la mañana, el día estaba nublado, las personas fluían como agua de ríos por las calles, riachuelos de gente bifurcaban produciendo un caos atroz en las aceras, los semáforos eran los vigilantes de controlar las torrenciales corridas de personas y los cruces con los torrentes de vehículos, era New York, la gran manzana, me dejé llevar por la corriente, en las vertientes que debía cruzar hacia un esfuerzo enorme para ir contra la corriente, justo ahí estaba el Edificio de Industrias Franford, un conglomerado de laboratorios e innovaciones científicas, era impresionante, la entrada era de mármol y cristal, puertas automáticas, los empleados de vigilancias estaban vestidos impecablemente, pantallas gigantes ubicadas en sitios idóneos, con información de la empresa, hermosas mujeres eran las encargadas de la información y de dar acceso a las personas, una puerta a la izquierda era para el acceso del personal, con entrada de acceso por huellas dactilares, todo era perfecto, tecnología, belleza, personal, todo bien tratado, me anuncie y fui tratado cortésmente, me sentí en realidad como una persona importante, como todo el que se anunciaba, la atención era de primera, me dieron mi carnet de visitante, me informaron con una sonrisa que hipnotizaba por parte de la joven de información, que el carnet contaba con un chip que verificaba mi ubicación y solo podía transitar por el área ya aprobada para su visita, eso podía ser una advertencia pero esa mujer era tan hermosa que me sonó como un regalo el poder pasar por donde me permitían, me anuncié en la oficina del vicepresidente del departamento legal, me pasaron al lugar de reuniones, quede atónito, era prácticamente un auditorio, con todas las innovaciones tecnológicas, muebles de cuero, una vista impresionante de la ciudad, en eso entra un hombre algo mayor, alto, me saluda y se presenta con voz muy ronca, hablamos del caso, un pequeño laboratorio los demandó por una patente de una de sus empresas de genética, me dio los pormenores del caso, llamó a dos ejecutivos, entraron, eran de mi edad, una joven muy hermosa y un joven alto, corpulento, me los presentó y dio las indicaciones de que me surtieran de toda la información del caso. Trabajé en el caso unos cinco días antes de reunirme con los demandantes, los visité, quería dar la impresión de que estaba interesado para que soltaran sus cartas completas, fui a su empresa, era un laboratorio pequeño, muy modesto, me anuncié y esperé en una oficina, era muy normal, un escritorio, libros, algo pequeña para mi gusto, había una foto en la pared, al lado izquierdo del escritorio, era de una joven hermosa, su mirada hipnotizaba, no la pude dejar de ver, tenía un cabello hermoso, dorado, sus ojos eran azules, sus perfecciones perfectas, de verdad que era muy hermosa, en eso entra un caballero, parecía que esta entrando a sus cuarenta años, muy serio, me vio y de inmediato de dio los detalles de la demanda, al terminar, nos pusimos de acuerdo de una próxima reunión, ambos estábamos consientes de que era un asunto de más de una reunión. Ya en su oficina, continuó analizando el caso, tenía los documentos que le proporcionó aquel hombre, pero eso no invadía su mente, el recuerdo de aquel rostro hermoso era el protagonista, prefirió ir a su casa, ya no tenia mente para el caso, hacia mucho frio aquella noche, el cielo estaba completamente despajado, las estrellas eran un espectáculo, la luna estaba en su mejor momento, amplia, hermosa, era casi la media noche, iba caminando, su apartamento estaba a poco menos de un kilómetro del bufete, pensó en tomarse un trago, había un bar cercano, muy exclusivo, tranquilo, que era lo que buscaba realmente, un sitio tranquilo, donde degustar un whisky sea un placer, normalmente iba a ese lugar cuando comenzaba con un caso, para relajarse, sentado en la barra, degustando la bebida, se dejaba llevar, como si estuviera en un limbo, se despegaba de la realidad que lo rodeaba, en eso una mano en su hombro y una voz, -Tendría fuego- <un sonido sensual se dejo oír> volteo y quedó atónito, era ella, la joven del cuadro, pero sus ojos, no eran azules, eran muy hermosos, un color extraño, difícil de captar a primera vista, - Claro- <le respondió, aun atontado>, -Gracias- <fue su respuesta luego de la atención, con aquel tono de sensualidad> - No me vas a creer pero hoy vi tu foto en la oficina de un cliente, estoy seguro que eras tú- <sacando directo de la mente a la boca>, Ella sonrió, le causo gracia la forma en que el joven le habló, parecía un chiquillo emocionado, -Mi nombre es Laura, soy abogada, ya la presentación hecha, ¿como te llamas?- <responde idiotizándolo con la mirada> - Perdón es cierto, me llamo Edward, Edward Lanz, también soy abogado- <respondió más aplomado, dejando ya un poco la actitud de chiquillo>, la conversación fluyó, fue muy amena, la sensualidad de la chica lo trastornaba, ella lo vio, el violeta de sus ojos lo hacían volar, pagaron la cuenta, caminaron juntos, llegaron frente al edificio de Edward, ella le dijo que tomaría un taxi, el le pidió que lo acompañara a un trago en su apartamento, no quería que terminara la noche tan pronto, ella acepto, subieron, el sofá fue el inició, los besos fueron el detonante, las manos la vía de acceso, sus cuerpos fueron degustados, la pasión desbordante, el entro en su intimidad, ella lo paseo por el éxtasis de la pasión, sus fluidos fueron la recompensa, luego la calma, el sueño, llego la luz, el sol se hizo presente, Edward despierta, poco a poco sus ojos se acomodan al contacto con la luz del día, su mano derecha busca el tibio cuerpo de la mujer que lo llevo a la cima de la pasión, nada encuentra, se levanta agitado, dice su nombre en voz alta esperando respuesta, el silencio fue su consecuencia, no estaba, no había una carta, no había nada, ni siquiera un olor, solo el recuerdo de la pasión mas ardiente que nunca había sentido, se ducho, con la mente puesta en encontrarla se dirigió donde estaba la única respuesta, la oficina de su demandante, donde estaba la fotografía de aquella misteriosa mujer, debía encontrarla, algo se inventaría, alguna escusa, pero la iba a encontrar, no la iba a perder, llegó y se anunció, se invento una escusa leguleya, entró en la oficina, al terminar la reunión le pregunta directamente – La joven de la foto es familiar suya- <tratando de ocultar la desesperación>, - Si, mi hermana <responde con algo de sorpresa>, - Y trabaja acá, con usted- <Ya demostrando un poco de ansiedad>, -Joven porque me pregunta-<con expresión de extrañeza>, -disculpe he sido irrespetuoso, es que es muy bella-<diciendo una media verdad>, -no se preocupe, en vida era común eso, mi hermana tiene tres meses de fallecida- <respondió sumergido en la tristeza>, Edward sintió que el mundo se paralizó, no tenía respuestas, el gran abogado que siempre tuvo la palabra exacta se quedo sin ella, su rostro reflejo agobio, extrañeza un sin número de expresiones se reflejaron en su rostro, -Joven ¿se siente bien?- <pregunto asustado>, -si no se preocupe, disculpe la intromisión, debo irme, yo lo llamo para la próxima reunión, gracias por atenderme- <dijo saliendo de inmediato de la oficina>

<No puede ser, esto es una locura, debe ser un error, solo se parece a la chica de la fotografía, nada más, pero la encontraré, donde sea, juro que la encontraré>, caminando, agobiado Edward comienza su camino, el camino que lo llevará a encontrar a la hermosa joven de los ojos violeta.

 

Nuevo capítulo : 03/10/2014 "El caso"·


Sobre esta noticia

Autor:
R.j. Sulbarán (104 noticias)
Visitas:
5385
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
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