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El Deshielo Universal: los cuatro Jinetes del Apocalipsis cabalgan por los glaciares anunciando un final bíblico

21/08/2012 04:39

0 El anuncio de la desaparición masiva de los hielos de Groenlandia pareció despertar a la gente y a los científicos de los peligros de un deshielo global. Pero los Estados no parecen ponerse de acuerdo ni para lo más mínimo para tomar medidas urgentes

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Los Alpes siempre han sido "La Torre del agua de Europa", ya que allí se encuentran los glaciares que suministran a Europa el 40% de su agua potable. Son estos glaciares los que nutren ríos como el Rhin, el Danubio, el Po o el Ródano, ríos que en parte navegables, que hacen el riego posible en muchos lugares de Europa. Pero algunos estudios demuestran que la rapidez a la que se están deshelando los glaciares alpinos dobla incluso la tasa global. El estudio de varios científicos europeos está analizando como afectará el cambio climático a los recursos hídricos de las regiones montañosas europeas.

A una altitud de 3.100 metros sobre el nivel del mar, el valle de Aosta, en el noroeste de Italia, varias estaciones meteorológicas están reuniendo datos sobre las nevadas y la dinámica de los glaciares. La red de estaciones meteorológicas automatizadas está gestionada por el Arpa, la agencia de protección medioambiental regional. Los datos se envían en tiempo real a través de redes de teléfonos móviles GPRS y GSM a las oficinas meteorológicas y de investigación de la zona. Se incluyen parámetros como el grueso de la capa de nieve, la temperatura del aire, la radiación solar, las condiciones del viento y las temperaturas de superficie. De esta forma, se puede calcular con aproximación el denominador equivalente nieve -agua, que mide el hielo antes de que la capa blanca se deshaga.

Una investigación reciente muestra que durante las próximas décadas, la nieve se derretirá antes, lo que conlleva un riesgo más elevado de avalanchas e inundaciones. Utilizando la información de los satélites y los datos de la red Arpa, científicos en el centro del valle de Aosta están creando un modelo hidrológico para poder predecir potenciales desastres naturales.

Otro participante del proyecto es la Fundación Montaña Segura. En sus laboratorios se ha confeccionado un modelo de glaciar por ordenador, en tres dimensiones, de los que caen trozos de hielo que potencialmente podrían caer sobre seres humanos. Dado que subir a un glaciar es muy peligroso, los investigadores están aplicando fotogrametría para hacer el estudio del modelo tipo, aunque también se toman fotos de los diferentes glaciares que quieren analizar utilizando un helicóptero.

Aparte de los temas de seguridad, el cambio climático también afecta a la economía local en Europa. Suiza produce un 60% de su electricidad a través de energía hidroeléctrica, energía que depende en gran medida del deshielo en los Alpes. Se está examinando asimismo la relación entre el deshielo de los glaciares y la producción de electricidad hidraúlica.

Según el coordinador de ACQWA, Martin Beniston, en el mejor de los casos, a finales de siglo se habrá perdido un 505 de los glaciares alpinos; en el peor de los escenarios, se calcula que será un 90%.

Los resultados de estos estudios se presentarán en 2013. Se espera que disponiendo de la información sobre la situación, será más fácil adaptarse al futuro.

Los glaciares de Groenlandia y la Antártida se están deshelando a un ritmo “récord”

El satélite de la Agencia Espacial (NASA) ‘Icesat’ ha revelado que el hielo de los glaciares de Groenlandia y de algunas zonas de la Antártida se derrite a un ritmo ‘récord’, lo que provoca la preocupación de los científicos que alertan de las “importantes” consecuencias que tendrá este fenómeno en el futuro en relación con el aumento del nivel de los océanos. Según publica la BBC, un equipo de expertos británicos pronosticó, tras estudiar los datos del satélite, que la fusión completa del hielo de Groenlandia “elevaría el nivel del mar alrededor de siete metros”. “ Además los glaciares que están cambiando más rápidamente son los que desembocan en el mar”, explicó recientemente el investigador de la British Antarctic Survey (BAS), Hamish Pritchard.

Igualmente, apuntó que esa “rapidez” con la que algunos de los glaciares se dirigen hacia el mar, “supera con creces la velocidad máxima a la que el hielo puede ser devuelto a la tierra a través de la precipitaciones”. Los ejemplos “más gráficos” del deshielo proceden de la Península Antártica, principalmente de una región que presenta un nivel de calentamiento mayor que el resto del continente.

Además, en muchos otros puntos, tanto de la Antártida como de Groenlandia, las formaciones de hielo “están siendo bañadas” por aguas más cálidas que erosionan sus frentes. El equipo explica que la ruptura de las barreras heladas flotantes que normalmente detienen el flujo de los glaciares “también contribuye al deshielo acelerado, así como el aumento de la temperatura del aire”.

De los 111 glaciares analizados, el grosor de 81 de ellos ha “adelgazado” en espesor aunque la lista es errática

En este sentido, la investigación muestra que, el 80% pierde masa a un ritmo dos veces más rápido que el hielo situado a su alrededor”. En el caso de la Antártida, este adelgazamiento se da de forma “masiva”, en las capas de la zona oriental, mientras que el hielo de la Antártida occidental muestra un “panorama mixto”.

“Uno de los grandes problemas que preocupan ahora a la glaciología es obtener modelos fijos que sirvan para predecir el modo en que se derriten las capas de hielo, para poder dar una explicación certera a estas observaciones”, señaló otro de los autores del estudio, el doctor Pritchard.

Finalmente, el equipo investigador exigió a los poderes públicos “mejores herramientas” para explicar cómo los cambios en el comportamiento de los glaciares afectará el nivel del mar y advierten de que esta “dinámica de pérdida en espesor” va propagándose por todas las latitudes de los territorios helados del planeta.

Desde hace algunos cuantos años se observa que los glaciares se están descongelando de manera muy veloz. La pregunta es ¿"Es que algunos de ellos lo están haciendo más rápido que otros? ¿O más bien lo hacen de forma uniforme?. La respuesta es que unos lo hacen mucho más deprisa que otros..sin que haya explicación científica al fenómeno

Por ejemplo son muchos los glaciares de Patagonia y Alaska que corren el riesgo de desaparecer en un futuro próximo... 10, 20 o 30 años. Estos son sobre todo los situados en Argentina y Chile (Patagonia) y en Estados Unidos (Alaska), ya que han perdido masa más rápido y durante más tiempo que el resto de los glaciares del mundo, algo que pudo observarse gracias a una investigación denominada “Glaciares de alta montaña y cambio climático. Retos y Adaptación”, realizada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Lamentablemente el resto de los resultados de este estudio tampoco son muy alentadores, ya que sólo unos pocos glaciares, como los de Noruega y el sur de Nueva Zelanda, han logrado un incremento de su masa. El espesor del resto de los glaciares del mundo ha disminuido.

¿Por qué estos glaciares son más vulnerables que los otros? Javier A. García, director de Relaciones Internacionales del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, ha declarado que en el caso de los glaciares presentes en el territorio chileno, “todo el país es vulnerable al derretimiento de glaciares por la condición geográfica con montañas tan altas en un espacio tan reducido. Toda el agua para caer de repente desde la montaña”.

Los glaciares de las montañas Rocosas les siguen en vulnerabilidad. Después de los glaciares nombrados (la Patagonia (Perú y Chile) y los de Alaska, (Estados Unidos) los glaciares más vulnerables son los de las Montañas Rocosas, al noroeste de EE.UU. y suroeste de Canadá. Les siguen en esta lista fatídica los de alta montaña de Asia, que incluyen la región del Hindu Kush del Himalaya, y tras estos, citados ya varias veces vendrían los del Ártico y los de los Andes.

Pero todo esto no es solo una cuestión estadística, una clasificación para el archivo, sino una advertencia para el mundo: dentro de pocas décadas, si esta tendencia se mantiene, el deshielo de los glaciares podría causar una reducción en la disponibilidad de agua en algunas zonas secas como Asia Central o algunos sectores de Los Andes. Y aunque hemos hablado de los Alpes al principio, digamos que estas zonas de más riesgo se verían mucho más impactadas con respecto a Europa y algunas partes de Asia.

Sin glaciares, al cabo de un breve lapso, bajará el nivel de los ríos y habrá problemas de aprovisionamiento de agua sobre todo en primavera y verano. Esto afectará a la agricultura, la energía, el consumo humano, la minería, etc. Uno de los temas críticos en la Patagonia, por ejemplo, es que no se trata de no ver más la blancura del paisaje, sino de que el agua en que uno piensa sólo cuando habla del deshielo de los glaciares puede ser la causa de tremendas inundaciones, pero también de otros desastres relacionados con la escasez. El mundo y su clima son mucho más complejos y más amenazadores de lo que piensa el hombre de la calle.

La anunciada e inexorable subida de los mares globales al asalto de las costas

Investigadores del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton (NOCS), y de la Universidad de Bristol (Gran Bretaña) junto con colegas de la Universidad de Tubinga (Alemania) han realizado un estudio denominado "La Temperatura Antártica y el nivel del mar global". Dicen que ambos fenómenos han estado siempre estrechamente relacionados pero mucho más durante los últimos cinco ciclos glaciales».

Todos y cada uno de los riesgos que corre el planeta tierra se suman y complementan llevando al mundo hacia un futuro lúgrube sobre todo para generaciones futuras

El equipo creó una reconstrucción continua de las fluctuaciones del nivel del mar que representa los últimos 520.000 años y la compararon con datos sobre cambios climáticos y niveles de CO2 procedentes de testigos de hielo extraídos en la Antártida.

Sus resultados son pesimistas porque sugieren que el nivel del mar puede alcanzar una altura mucho mayor de lo calculado por las proyecciones a largo plazo del informe de la cuarta evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un organismo consultor que divulga información objetiva sobre el cambio climático.

La investigación revela una relación sistemática entre el binomio temperatura mundial - concentración de CO2 y los cambios en el nivel de los mares producidos durante los últimos cinco ciclos glaciales. Si esta relación se aplica a los niveles de CO2 actuales, resulta en un aumento del nivel del mar de 25 metros. Las cifras concuerdan con datos del periodo Piacenziano, que se sitúa entre hace 3, 5 y 3 millones de años, en el que los niveles de CO2 guardaban similitud con los actuales.

«Queremos destacar que dicho equilibrio en el nivel del mar tardaría en alcanzarse varios miles de años. No obstante, la enorme diferencia entre el equilibrio del nivel del mar previsto y los niveles actuales provoca profunda inquietud», comentaron el profesor Michael Kucera de la Universidad de Tubinga y el Dr. Mark Siddall de la Universidad de Bristol.

«La historia geológica reciente indica que en momentos de grandes desequilibrios similares normalmente se produjeron ajustes rápidos en el nivel del mar a la velocidad de uno a dos o más metros por siglo.» Pero hoy no se sabe lo suficiente sobre el posible aumento total del nivel del mar en comparación con las velocidades reales y previstas a las que progresa el calentamiento global. Las capas de hielo tardan mucho tiempo en derretirse, incluso aunque aumente la temperatura de forma brusca, y las predicciones actuales para el próximo siglo sólo tienen en cuenta la cantidad que se derretirá en este tiempo. Entraña gran dificultad estimar la velocidad de deshielo de estas capas para el próximo milenio dada la magnitud actual del cambio climático.

El autor principal del informe, el profesor Elco Rohling de la Facultad de Geología y Oceanografía de la Universidad de Southampton, afirmó lo siguiente: «Supongamos que la relación natural entre CO2, temperatura y nivel marino que observamos ofrece un modelo razonable de un futuro en el que se produce un calentamiento global continuo. En ese supuesto, nuestros resultados sugieren una posibilidad estadísticamente sólida de que se produzca un aumento total del nivel del mar a largo plazo.»

«Aunque fuéramos capaces de mitigar todas las emisiones de CO2 que se producen hoy y estabilizarlas al nivel actual (387 partes por millón por volumen), la relación natural que observamos sugiere que el nivel del mar continuaría aumentando hasta elevarse 25 metros por encima del nivel actual. Esto significa que subiría hasta situarse en los límites que, según calculamos, hubo en el Piacenziano.»

Europa, América Latina y Estados Unidos, a merced de océanos y de la subida de los termómetros

Los océanos podrían servir como factor crucial para estabilizar el clima del mundo. Si esto no ocurre, las consecuencias serán graves para Europa, América Latina y estados Unidos. Todo ello se ha discutido en conferencia mundial, en Hanoi.

En la ciudad de Hanoi se lleva a cabo la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Protección a los Océanos, las Costas y las Islas. El encuentro tiene como objetivo preparar recomendaciones específicas para aprovechar mejor el papel de los océanos como reguladores del clima mundial.

Tras ser discutidas en organismos especializados de las Naciones Unidas, estas medidas fueron presentadas hace tres años a representantes gubernamentales de alto nivel durante la Conferencia Mundial de los Océanos, que se celebró en Indonesia.

En Hanoi hubo muchas discusiones técnicas, pero también se presentaron escenarios concretos. Si las cosas siguen como van, Europa puede verse no tan maltratada en un principio por las consecuencias del cambio climático en los océanos; entre ellas, un incremento en las superficies cultivables y las cosechas.

Pero a largo plazo, el continente se enfrentaría a factores altamente negativos. La parte norte de Europa sufriría inundaciones, mientras que el sur, en cambio, quedaría sometido a incrementos bruscos de temperatura y a ulteriores sequías. La proporción de la población que atravesaría problemas de suministro de agua se vería incrementado de 19 a 35 por ciento.

El incremento en el nivel del mar podría ocasionar la pérdida de 20 por ciento de superficies formadas por islas o esteros, o situadas alrededor de lagunas costeras. Más de un millón y medio de personas al año se verían afectadas negativamente en Europa a causa de tales factores.

Las temperaturas ascendentes, en combinación con el incremento en los niveles marítimos, traerían consigo riesgos para la salud pública. Las proyecciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático contemplan un posible aumento de las enfermedades transmitidas por agentes externos o a través de la comida.

Las consecuencias no serían menos devastadoras en América Latina. La población sometida a carestía de agua potable podría incrementarse entre 7 millones y 77 millones de personas para la tercera década del siglo. Se presentarían cambios bruscos en las precipitaciones y habría pérdida acelerada de glaciares. En consecuencia, las zonas costeras sufrirán más riesgo de sufrir inundaciones.

El aumento en los niveles del mar tendría repercusiones negativas en los arrecifes coralíferos. Uno de los pulmones del mundo, la jungla de la región amazónica, se vería desplazada en su parte este por vastas extensiones de sabana, para la mitad del siglo.

Toda esta combinación de factores emanados el cambio climático en los océanos vendría acompañada de un escenario particularmente preocupante para los productores agrícolas. Para el año 2050, hasta un 50% de las superficies cultivables podrían quedar sometido a un proceso de salinización o desertificación. Esto, evidentemente, traería consecuencias importantes para la productividad agrícola en la zona.

Una solución internacional difícil cómo aprovechar los océanos como factor estabilizador

Queda claro, pues, que hacen falta medidas urgentes para aprovechar mejor a los océanos como solución clave estabilizadora del clima mundial. Pero detectar los problemas no basta. Uno de los retos principales es la coordinación e implementación de las posibles medidas de contención climática en los océanos: 64% de éstos están formados por aguas internacionales, de modo que la primera tarea será definir de manera precisa la distribución de responsabilidades.

Y aquí las decisiones se antojan tan difíciles como cualquier otro de los grandes consensos entre regiones y países tan distintos. Ni al borde del precipicio los estados son capaces de abandonar su egoismo que nos ha empujado a todos, los habitantes del planeta tierra -en gran parte- a esta situación.

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