Un abogado paquistaní defensor de derechos humanos afirmó el sábado que más de 2.800 de un total de 3.000 personas muertas durante los últimos siete años en Paquistán, como consecuencia de los ataques perpetrados por los drones asesinos estadounidenses, eran civiles.
En una entrevista concedida con Press TV, Shahzad Akbar, el director de la Fundación de Derechos Fundamentales, aseguró que sólo 170 de las personas que perdieron la vida en el cinturón tribal del noroeste de Paquistán, por los ataques aéreos estadounidenses, han sido identificados como militantes.
"Más de 2.800 personas eran civiles, cuyas identidades se desconocen, y que han muerto por estar bajo sospechas de pertenecer a grupos terroristas", agregó.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, confirmó por primera vez en el pasado enero que los aviones no tripulados atacan objetivos dentro del territorio paquistaní, estas operaciones, hasta aquel momento, no fueron reconocidas oficialmente por el Gobierno de Washington.
Según Obama, "la mayoría de estos ataques fueron llevados a cabo en las Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA) de Paquistán", zonas que están bajo el control directo del Gobierno Federal en Islamabad.
Paquistán por su parte, puso de manifiesto que tales ataques contra su territorio son contrarios a los acuerdos bilaterales y totalmente inaceptables.
"Somos de la firme opinión de que (los ataques aéreos) son ilegales, por lo tanto, contraproducentes e inaceptables", sostuvo el portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Paquistán, Abdul Basit, el 31 de enero, quien agregó, "los ataques con misiles contra el territorio paquistaní están en contradicción con la soberanía del país".
Un total de 64 ataques con misiles estadounidenses fueron reportados en la región tribal semiautónoma de Paquistán el año pasado, contra 101 reportados en 2010, según recuentos de AFP.
EE.UU. alega que estos ataques tienen como objetivo acabar con bases de Taliban y Al Qaeda, mientras que la mayoría de las víctimas son civiles.
Los ataques aéreos, iniciados por el expresidente George W. Bush, se han intensificado durante el mandato del presidente Barack Obama, medida que ocasionó el surgimiento de sentimientos antiestadounidense entre el pueblo paquistaní.
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