La Embajada de EE.UU. en Kabul, capiutal de Afganistán, ha solicitado a las autoridades afganas que ante la emisión de la película estadounidense que satiriza al profeta del Islam, Hazrat Mohammad (P), actúen con paciencia y prudencia.
Al respecto, el presidente afgano Hamid Karzai, condenó rotundamente el miércoles esta película antislámica, expresándola como un acto de profanación que provoca la "enemistad y enfrentamientos entre las religiones y culturas en el mundo".
El temor de protestas eventuales en el país centroasiático obligó a las autoridades de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a ordenar a las tropas de la Alianza que reduzcan sus patrullajes en el territorio afgano.
Por su parte, Taliban, motivado por la blasfema película, ha amenazado a los EE.UU. con tomar venganza dentro del territorio afgano.
Mediante un comunicado, Taliban ha convocado a todos sus integrantes a tomar venganza de los soldados norteamericanos que están desplegados en Afganistán.
La película sacrílega, que ha desatado la indignación del mundo musulmán, es el fruto de los pensamientos antislámicos de Sam Bacile, un israelí-estadounidense, quien asumió la dirección de la película, realizada gracias a una donación de 5 millones de dólares de numerosos israelíes.
La emisión de esta película por un canal de televisión estadounidense llevó a cientos de libios a manifestarse y prender fuego al edificio consular del país norteamericano en Benghazi. A consecuencia de este ataque el embajador estadounidense acreditado en Libia, Christopher Stevens, y otros tres empleados consulares perdieron la vida.
Muchos musulmanes en diferentes países se han volcado a las calles a fin de condenar el hecho antislámico.
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