Las fuerzas de seguridad sirias desactivaron el sábado una bomba colocada fuera del santuario Sayda Zainab en la ciudad de Damasco, la capital de Siria.
Esta desactivación de bomba se produjo el mismo día que también las autoridades de El Líbano anunciaron que sus guardias fronterizos han confiscado un camión que transportaba armas y municiones hacia Siria.
Las autoridades libanesas informaron que los efectivos de seguridad también arrestaron a ocho personas de nacionalidad siria involucradas en esta incautación.
Mientras tanto, las fuerzas del Ejército sirio destruyeron cinco vehículos que transportaban armas para los grupos armado terroristas en el país árabe en la carretera principal entre Damasco y la ciudad noroccidental de Alepo.
Y todo esto ocurre en momentos que continúan enfrentamientos entre las fuerzas sirias y los insurgentes, secundados por países extranjeros, en la ciudad occidental de Homs, donde varios hombres armados han muerto durante las operaciones de limpieza de los terroristas.
Durante las últimas semanas, el Ejército sirio ha infligido numerosas bajas al frente armado, restableciendo la calma y seguridad en muchas zonas del país.
Los elementos terroristas, respaldados por el apoyo financiero y armamentístico de algunos países occidentales y regionales, agudizan cada vez más la crisis siria, iniciada a mediados de marzo de 2011, a fin de obligar al mandatario sirio, Bashar al-Asa, que abandone la presidencia.
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