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Espejismo en la oscuridad del vagón

29/04/2018 16:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aquella noche, hubo regalos para todos, quede sorprendido por los regalos dados, todavía los conservo

Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia- Ficción/ 2- 42

 

Accione un encendedor para una pequeña hoguera, entiendo, en este planeta, las limitaciones para comunicarse y, los escalofríos no se hacen esperar, ya es de madrugada, debo neutralizar la frialdad, porque atrás quedo el desierto, a lo lejos, unos pasajeros esperan el Metrobús para trasladarse a sus residencias. Desde la cubierta superior de la nave, observo todo el panorama.  La blancura de las mujeres, veo en su tez, una impresión distinta, lamentablemente no puedo lanzar piropos, me arriesgo a ser ahorcado. Acá, nada es un sueño, la amistad se revitaliza con un buen vino español o chileno. El ropaje de las mujeres es totalmente cristalino

Aquella noche, hubo regalos para todos, quede sorprendido por los regalos dados, todavía los conservo. Fue un diciembre, estrenaba una ropa adquirida por Chila en la ciudad capital, la parte superior de mi vestimenta fue manchada por la saliva de una planta carnívora que quería abrazarme para darme muerte por ahogamiento. Cenamos y tomamos un buen vino, dormí esa noche en el hotel cercano.

Los trajes espaciales son muy herméticos por la variación climatológica. Las palabras amor y sexo, casi los desconozco por los viajes y el estar esclavizado, el amontonamiento de conversaciones eróticas, caricias y placer nos trae angustias e inestabilidad, por eso, cometo el error de ser espontáneo y feroz, pero con buen tiempo. Las palabras amor y futuro, son desconocidas en mi país, por causa del carnicero.

La luz de las calles resalta en su travesía por la ciudad, ya la memoria esta rebasada de sus ilusiones.

Escuche un traqueo, el tren llego, abrió sus puertas logrando correr, subí a él y mis lentejuelas volaron, hasta que regañe al viento y el tiempo para que se detuviese y tomarlos de mis manos y colocármelos. La fetidez del humor en el vagón es insoportable, ya nadie usa desodorante, tiene un alto costo y, vomite a riadas con zombis frente a mí, ciudadanos sin conciencia y razón, botan por sus labios hálitos hediondos. Lo demás es dar codazos y empujones.

Cada uno, tiene su viaje histórico, cruzamos la ciudad a oscuras y en nuestra introspección se encuentra la mujer amada. El tren sigue, la luz verde indica donde ir, pero, ¿adonde? Nos han esclavizado y humillado, bajamos a la oscuridad por escaleras disfuncionales, hemos perdido el horizonte.

El carnicero, cometió, todo este vandalismo.

No busco recordar el pasado, estas allí presente, pendo de tu alma y la tengo fotografiada, quiero irme al Cerro Azul.

 

Nunca he estado allí. Mis conocimientos sobre el campo de exterminio del Fortín Solano en Puerto Cabello, por ahora, el carnicero se limita a películas, documentales, artículos y, sobre todo, libros. La muerte, viaja con él.

Aquí, todos somos culpables, animales en hacinamiento, donde todo cuesta un millón de bolívares

Deseo ser un superviviente más, Ella sonríe. Zafiro siempre nos deleita con sus labios, de pronto, la vi retratada en un gran espejo con su pelo largo, siempre asomada a su ventana fumándose un cigarrillo. Para llegar a ella, tenia que subir por escaleras con mi maleta de viajero y el traje espacial. Siempre, camino derecho hasta su emplazamiento, aquella tarde, oscura de invierno.

Terminé mi relación, ahora cabalgo a oscuras del tiempo.

Todo, en la vida es un recorrido, medito ante tu figura y, al salir de la tienda, reconozco a mis viejos compañeros, los anoto para verlos en el futuro. Estamos, en un ciclo de verdadero recogimiento espiritual, es necesario orar y meditar.

A veces, regresar al pasado resulta trágico por las peleas con nuestros fantasmas, resultan caninas y, deseo un retorno del pasado, ver a Thais frente a mí, es la búsqueda evidente de una intriga policial, pero, ya se fue y te busco es a ti, estas desaparecidas.

Baje del tren y allí estaba mi tesoro. Tu alma, arde en palabras, deja los remilgos y las exigencias, vence los obstáculos y llévame al guardián de la noche, necesito entrar a tu tumba para liberarme de ti.

Tus palabras arden en mí. Te llevo conmigo a través de la historia. Y sin embargo aún recuerdo mis latidos acelerados con aquella carta y su poema en la mano, La Biblia. Eres un tema inagotable y una historia sin responder. Tu pelo encanece por completo y pude recorrer tu pueblo, estar con tu mamá y ver lo juvenil de tu hermana, no me arrepiento, te conocí y vi tu cabello largo, frente al espejo, originalmente oscuro, ya es otoño y debo partir, sin sobresaltos, ya es hora de combatir en mi patria, serás siempre joven, te di de mi porción eterno, la existencia es un aire furioso.

Pero, alentador.

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (781 noticias)
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Tipo:
Opinión
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