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¡A estudiar! Una respuesta a Daniel Abugattás

04/03/2016 16:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡A estudiar! Una respuesta a Daniel Abugattás

Erick Yonatan Flores Serrano

Coordinador General del Instituto Amagi - Huánuco

"No es un crimen ser un ignorante en ciencia económica, que es, después de todo, una disciplina especializada; pero lo que sí es totalmente irresponsable, es tener una opinión radical y vociferante en temas económicos cuando se está en estado de ignorancia". Murray Rothbard

El sentido de la frase de Rothbard, a quien le pediré disculpas por no dedicarle un homenaje propio de su talla por el día de su cumpleaños (02 de marzo), debe ser interpretado como una lección para todos los habitantes de este mundo. La mayoría de mortales (e incluiré mi faceta de joven de izquierdas, de hace algunos años) tenemos una opinión de todo lo que pasa a nuestro alrededor, muchas de estas opiniones son ideas a priori que, en el mejor de los casos, tienen cierto asidero en la realidad. Lo que pasa cuando alguien cuestiona nuestras creencias (porque casi siempre eso es lo que son) es que, negando nuestra capacidad de pensar, nos ponemos a la defensiva y rechazamos, en forma radical, aquello que nos parece equivocado. Tratamos de extender nuestra propiedad sobre la razón y la verdad, y llegamos, en casi todos los casos, a convertirnos en eso que Rothbard denuncia con absoluta razón, unos ignorantes, atrevidos e irresponsables. Aquí hay que decir que (quizás) no se trata de una actitud deliberada, no creo que nadie tenga la intención de ser atrevido e irresponsable con alguna opinión, es un error inocente en el que solemos caer. Lo serio sería que, una vez enterados del error, nos neguemos a rectificar y sigamos en lo mismo, eso ya denotaría un alto grado de fanatismo, una enfermedad que es casi incurable. Habiendo dicho esto, comencemos.

Daniel Abugattás, actual congresista nacionalista y uno de los principales voceros de la izquierda peruana, se ha estrenado como columnista del Diario Altavoz, diario virtual que dirige mi (últimamente) afamado amigo, Mijael Garrido-Lecca. En su primer artículo, publicado el pasado 03 de marzo, Abugattás hace una muy interesante denuncia, nos habla de los privilegios que el Estado otorga a ciertos bancos privados. Una denuncia saludable porque, estaremos todos de acuerdo en que es una absoluta canallada que el Estado, haciendo uso del poder que ostenta, otorgue privilegios -en forma de subsidios- a ciertos banqueros. Comparto la indignación de Abugattás y de todos los peruanos que entienden el asunto como una vileza por parte del Estado, me sumo al justo rechazo que este acto genera en la colectividad.

Otra cosa en la que Daniel tiene toda la razón es que, en la oferta electoral actual, nadie habla del trato privilegiado hacia estos banqueros, ningún candidato se ha manifestado en contra (o quizás sí, quizás alguno de los que no hacen noticia pero los que aparecen en las encuestas, no) de este sistema. Señalo esto porque es una buena forma de apuntalar la idea que siempre he tenido de estas (y otras) elecciones, que son una absoluta pérdida de tiempo porque simplemente no existe alguna alternativa que represente un cambio sustancial en materia de política, con leves matices de grado, todos forman parte de ese gran espectro que agrupa a tanto a derechas e izquierdas, todos comparten la misma paranoia y ninguno escapa de las redes del estatismo, pero este es tema de otro artículo, así que volvamos al tema.

Más adelante, cuando Daniel trata de darle contenido a su artículo y sentar su postura con una base ideológica, es donde surgen los problemas. Como dije en el párrafo anterior, estoy plenamente de acuerdo con el diagnóstico que él hace, ambos podríamos tomarnos un café y conversar del nefasto sistema financiero que tenemos y los viles resultados que acarrea, sin embargo, cuando él trata de ligar el sistema financiero -basado en privilegios estatales- con el liberalismo, incurre en un error casi infantil.

Abugattás dice textualmente: "Estos subsidios resultan siendo una propuesta contra natura, cuidadosamente diseñada por los economistas liberales que han implementado (y siguen implementando) las políticas económicas en el Perú durante los últimos 25 años".

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En su afirmación, pueden apreciarse dos errores conceptuales bastante claros.

Primero , cuando dice que los subsidios resultan una propuesta diseñada por economistas liberales, habría que informarle a Daniel que, si algo ha rechazado el liberalismo, durante toda su historia, son los privilegios que el Estado otorga a ciertos privados, y lo ha rechazado siempre porque los privilegios (subvenciones, subsidios, beneficios, etc.) son una forma descarada de intervención estatal en la economía, recordemos que el liberalismo económico no es otra cosa que el "laissez faire, laissez passer", el Estado debe restringir su intervención en la vida económica y dejar hacer y dejar pasar, el mundo se mueve por sí sólo. Aquí no entraré a analizar si esto funciona o no (yo estoy plenamente convencido de que sí pero esta defensa es harina de otro costal), lo que me interesa es dejar bien claro que Abugattás se equivoca con holgura.

Segundo , de la primera equivocación se desprende una deducción lógica, si economistas liberales vienen diseñando las políticas económicas en el Perú, desde hace 25 años, resultaría natural que el Perú, al menos en economía, fuera un país liberal. Otra vez, gran error. Si volvemos a la concepción original del liberalismo económico y analizamos la realidad económica de nuestro país, encontraremos que los últimos 25 años no ha existido un mercado realmente libre, lo que ha existido es todo lo contrario, una economía sumamente intervenida, los distintos gobiernos que han pasado en esos 25 años que refiere Abugattás, jamás han implementado un programa completo que se asemeje a los planteamientos económicos que, por ejemplo, nos ofrece Adam Smith. Recordemos que, sólo desde que Adam Smith escribió su famoso libro: "Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", en 1776, es que se considera que existe ciencia económica, Adam Smith nunca fue economista, no existía la economía como ciencia, él era profesor de filosofía moral. Y, ¿si no fue el liberalismo económico lo que ha existido en nuestro país en los últimos años, qué es lo que ha existido (y existe)? Pues bien, en este punto Adam Smith sigue siendo relevante, lo que ha existido en nuestro país, no sólo desde hace 25 años, sino desde el inicio de la vida republicana, es mercantilismo puro y duro, sistema que el propio Adam Smith denunció con ahínco. El mercantilismo era un sistema económico que se basaba en los privilegios que otorgaban las coronas antiguas a los industriales de esa época, cualquier liberal denuncia y repudia este sistema por las razones ya explicadas.

Entonces, si Abugattás está denunciando un sistema de privilegios en donde el Estado hace uso discrecional de su poder para otorgar subsidios a algunos bancos, lo que está condenando es el mercantilismo financiero que tenemos en nuestro país, no el liberalismo que equivocadamente cita. Pues bien, habiendo dejado las cosas claras -y casi seguro de que este artículo no llegará a los ojos del congresista-, me animo a exhortarlo en nombre de la verdad y ahora me dirijo directamente a usted, Daniel:

Conozco bien la forma en que funciona la política, sé bien de la preferencia ideológica que usted suscribe, entiendo también que sus opiniones deben estar ligadas a su razonamiento político porque de eso se nutren las emociones que le representarán votos mañana; pero, ¿no cree que, en aras de mejorar nuestra alicaída política, un poco de honestidad intelectual no le vendría bien a todos?, ¿no cree usted usted que, como parte de la clase política, tendría que dar el ejemplo y comenzar a destruir la pésima (y bien justificada) imagen que la mayoría de peruanos tienen de la política? En el Perú hay gente que todavía cree en la política (yo, no) y sigue esperando que alguno de ustedes -políticos- haga la diferencia y les demuestre que no todo se vale para conseguir el poder. Aquellos que todavía depositan su fe en los políticos, esperan que sean ustedes los que demuestren que la política puede marcar distancia de la demagogia y convertirse, de verdad, en un camino saludable para que la vida en sociedad no sea tan trágica como actualmente es. Evidentemente yo no soy parte de ese mayoritario grupo de personas, no creo que la política sea una solución, ni espero nada de ninguno de ustedes; pero, ¿no podrían hacer el esfuerzo por toda esa gente que, con consciencia o no, todavía les cree y les vota en elecciones? Al final del día, la valentía de ser sinceros quizás no multiplique los votos pero -y de esto estoy completamente seguro- le dará paz por las noches. Se lo aseguro.

PD. Si la cita inicial hizo parecer que este artículo sería una falta de respeto hacia Daniel Abugattás, el contenido comprueba que se trata de una sincera y bienintencionada crítica a los errores en los que ha incurrido en su artículo.


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