Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Eonhadico escriba una noticia?

Extraños mares podrían cubrir los mundos que orbiten las enanas rojas

10/03/2014 03:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

Representación artística del sistema planetario Gliese 581. ESA

Un nuevo trabajo señalo recientemente que la práctica totalidad de las estrellas enanas rojas deberían tener planetas en sus órbitas, pero si estos pequeños soles son ya extraños de por sí, los planetas que los rodean aun podrían serlo más.

La cercanía de estos planetas a su estrella podría provocar que su superficie experimentase las fuerzas de marea ejercidas por la gravedad, pero ¿Qué les sucederían a sus hipotéticos mares? Nuestra propia luna ejerce una atracción sobre nuestros océanos, creando una especie de ovalo acuático, pero la Luna no tiene el mismo tirón gravitacional que una estrella, por lo que la elevación del mar seria mucho mayor, así que ¿a que se parecerían estas mareas extremas?

Eso es lo que han tratado de descubrir un equipo de investigadores chinos, y sus descubrimientos vuelven a arrojar un jarro de agua fría sobre nuestros astrobiólogos pues sugieren que las zonas habitables alrededor de las estrellas más comunes del Universo serian mucho menores de lo que se pensaba anteriormente.

Las enanas rojas, estrellas del tipo espectral M, son pequeños y débiles soles, de aproximadamente una quinta parte de la masa del sol y hasta 50 veces más tenues. Constituyen el 70 por ciento de las estrellas en el cosmos, un vasto número que potencialmente los hace valiosos lugares para buscar vida extraterrestre, sobre todo porque su edad media supera con creces la esperanza de vida de nuestro Sol, es decir, la vida en los mundos alrededor de ellas tendría tiempo suficiente para evolucionar. De hecho, los resultados recientes del observatorio espacial Kepler de la NASA revelan que al menos la mitad de estas estrellas albergar planetas rocosos que deberían tener masas de entre la mitad y hasta cuatro veces la de la Tierra.

La investigación sobre si un lejano planeta podría albergar vida como la conocemos, por lo general se centra en si tiene o no agua líquida, debido sobre todo a que la vida tal y como la conocemos necesita la presencia de agua, en nuestro planeta, donde hay agua hay vida. Normalmente, nuestros estudios se centran en zonas habitables, esa región del espacio alrededor de una estrella donde las temperaturas medias permitirían la presencia de agua en estado liquido en la superficie de un planeta.

Pero las zonas habitables alrededor de enanas rojas, debido a la escasa energía que liberan, se encuentran demasiado cerca de ellas, con distancias a menudo incluso menores que la distancia orbital de nuestro Mercurio. Esto hace que los astrónomos puedan detectar con relativa facilidad los mundos que se encuentren en ellas, sobre todo cuando emplean la técnica del tránsito planetario. Su cercanía a la estrella implica que tengan un corto periodo orbital, en ocasiones de varios días, por lo que en un corto periodo de observación pueden ver como el planeta atraviesa el disco solar varias veces.

Cuando un planeta órbita muy de cerca de una estrella, la atracción gravitacional de la estrella puede provocar que el planeta sufra lo que se denomina ‘anclaje mareal’, lo que detiene su rotación. De esta forma, cuando un planeta está anclado por las mareas ejercidas por la estrella, siempre la muestran la misma cara, por lo que tendrán un lado diurno permanente y un lado sumido en una eterna noche.

El desigual calentamiento de la superficie de un planeta así provocaría que estos mundos serian radicalmente diferentes a nuestro planeta. Una investigación previa especulaba que el lado nocturno de estos planetas sería tan frio que su atmosfera se congelaría, lo que provocaría la disminución del espesor de la misma en el lado diurno, dejándolo casi sin aire. Sin embargo, modelos más recientes destinados al estudio de la circulación atmosférica demostraron que los vientos en estos planetas podrían transportar el calor del lado diurno hacia el nocturno, evitando este colapso atmosférico en los mundos rocosos situados en el interior de las zonas habitables alrededor de enanas rojas.

Más recientemente, los astrobiólogos sugirieron que los exoplanetas sometidos a este anclaje por mareas podrían parecerse a gigantescos globos oculares. Sus lados nocturnos estarían cubiertos por grandes capas de hielo mientras que sus lados diurnos albergarían océanos gigantes de agua líquida gracias a la calidez de sus estrellas.

Sin embargo, los científicos planetarios Yongyun Hu y Jun Yang de la Universidad de Pekín señalaron que las investigaciones anteriores que estudiaban las formas de estos mundos anclados pudieron no tener en cuenta como circularía el calor en estos hipotéticos océanos.

image

En la imagen superior, el blanco representa el hielo mientras que el azul representa el agua en estado líquido. En la imagen inferior, los colores representan las temperaturas del aire en la superficie. La imagen superior de cada cuadro representa un modelo informático en el que no se tiene en cuenta el flujo del calor en el océano, sin embargo, en las simulaciones inferiores se añadió esta variable a como el calor puede ser transportado en un mundo anclado por mareas gravitacionales. Yongyun Hu

Más sobre

Al añadir este nuevo parámetro a sus simulaciones informáticas muestran el papel que puede jugar el transporte de calor del océano, así, estos mundos dejarían de parecerse a estos hipotéticos globos oculares. En su lugar, podrían estar cubiertos en su mayoría por cortezas heladas, con excepción los océanos presentes en su lado diurno, que mostrarían una peculiar forma similar a la de una langosta.

Las simulaciones incluyeron un modelo informático que de forma exhaustiva representó tanto la circulación atmosférica como la circulación oceánica y la forma en que podrían influir el uno en el otro en un planeta en la órbita de una enana roja a unos 5660 grados F (3.125ºC). El modelo utiliza los mismos parámetros planetarios observados en el exoplaneta llamado Gliese 581g, una súper-Tierra 1, 5 veces más ancha que Tierra que se encuentra a unos 20 años luz de distancia y que podría ser considerada el primer mundo potencialmente habitable conocido. Los investigadores asumieron para su simulación que el planeta tendría un océano global de unos 4.000 metros de profundidad, la profundidad media de los océanos terrestres.

Debido a los flujos de calor en el interior del océano, la cantidad de aguas abiertas en los lados diurnos podría ser sustancialmente mayor de lo que se creía anteriormente. Estos flujos también permiten el transporte de energía hacia el lado nocturno, lo que permite que se calienten y se evite el colapso atmosférico. Si la luz de las estrellas es lo suficientemente brillante, o si no son lo suficientemente altos los niveles de gases de efecto invernadero que atrapan el calor, como el dióxido de carbono, el flujo de calor del océano en realidad podría provocar que desaparezca por completo el hielo de la superficie del planeta, incluso en el lado nocturno.

‘Esta es la primera obra que demuestra cómo un océano dinámico puede cambiar el estado del clima de los planetas similares a las súper-Tierras’, comento Hu.

Asumiendo que este exoplaneta anclado por las mareas de su estrella tiene una cantidad de dióxido de carbono similar a la existente en la atmosfera de nuestro planeta, entonces su océano en el lado diurno estaría rodeado de hielo. Sin embargo, el modelo informático sugirió que este océano no sería perfectamente redondo como el iris de un ojo, sino que mostraría una extraña forma que recordaría vagamente a la de una langosta, con dos ‘pinzas’ a ambos lados de la línea ecuatorial y una ‘cola’ a lo largo del ecuador. ’La forma de langosta es creada por las corrientes oceánicas’, señalo Hu.

"Las "pinzas" de este océano son el resultado de que las corrientes marinas giran en estas regiones como lo haría un ciclón en nuestro planeta, mientras que la larga cola es el resultado de algo que se llama una 'ola Kelvin', que puede ser entendida simplemente como resultado de una corriente en chorro en el ecuador del océano’, comento.

Debido a que la corriente de chorro se dirigiría hacia el este, transportaría caliente agua del lado diurno al nocturno, el agua del lado nocturno recorrería el mismo camino hasta llegar al lado diurno, lo que explicaría por qué el océano no muestra una forma simétrica cuando se lo observa de este a oeste.

Aunque el flujo de calor del océano sugiere que los exoplanetas anclados que se encuentran en las orbitas de las enanas rojas podría tener una mayor cantidad de "aguas abiertas" que permitirían una región habitable en este mundo, también podría significar que las zonas habitables de las enanas rojas son en realidad más estrechas de lo que sugirió anteriormente.

Los científicos descubrieron que un océano tan dinámico provocaría que estos planetas sufriesen lo que se conoce como efecto invernadero desbocado. En este escenario, un planeta absorbe suficiente calor de su estrella como para el agua de sus océanos se evapore. El vapor de agua es un gas de efecto invernadero, por lo que la atmosfera atraparía aun mucho más que provocaría, que con el tiempo, toda el agua se evaporase, dejando tras de sí un planeta seco e inhabitable, un fenómeno que podría explicar los efectos que vemos en la actual atmosfera de Venus.

Así, este aumento del riesgo a sufrir un efecto invernadero desbocado implicaría que el borde interior de las zonas habitables de una enana roja se situaría un poco más lejos de lo que se pensaba, estrechando aun más esta franja del espacio, aunque Hu señaló que no estaban seguros exactamente cuánto más pequeña serían las zonas habitables.

Así, habrá que seguir a la espera que se señale el tamaño de la zona habitable de una estrella con planetas anclados por marea.

Los hallazgos de Hu y Yang fueron publicados en la web de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences .


Sobre esta noticia

Autor:
Eonhadico (607 noticias)
Fuente:
espacioprofundo.es
Visitas:
2425
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.