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14 de febrero...

07/03/2016 13:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Julia:

Qué hermoso día para escribir. Me dije desde que desperté. Con ganas de escuchar esos boleros de bares y cantinas, las bachatas del Chakal, o el disco a dúos de Descemer. Me puse sentimentalón. Llegó el amanecer y sonreí como David Skylark en The Interview. Me sentí Renacido y con furia Mad Max. Caminé con pasos largos. What a lovely day? La caminata consiste en siete cuadras. No importa, me sentía Tom Hardy en el papel de los Kray. Está fresca la temperatura. El añejo especial de la noche anterior hace su pincha en el estómago y las orejas le avisan de ello a quien me conoce. Estaba un poco apurado para ver esas pupilas: el infinito en el que me gustaría perderme. ¡Hay mi Dios! De tanto pensarla debo estar cometiendo un pecado, si ella lo supiera me acusaría por acoso mental. Quizás. Mis humildes besos no han tocado su mejilla hoy. Y yo que quiero probar ese perfume y agradecerle a sus ojos porque en ellos me veo una y otra vez más responsable y dedicado. Ando sentimental. Es que no soy igual. Dicen que eso es madurar. May be. Andaba, como siempre, con mi filosofía: buscando algo sin saber que busco, y encontrando lo que no esperaba encontrar. Sí, Cortázar me ha enseñado algunas cosas. Pero sin dudas prefiero a los escritores estadounidenses. Pero de eso no se trata esto. Una vez dije que mi vida no es una tertulia. Resulta que quizás hoy no la vea en todo el día. Aunque no importa, no se me olvidarán esos ojos. Enamorar a una mujer con habilidad nunca ha sido posible. No me niego al amor, no me niego a nada que me haga ser romántico, a nada que me de pasión. No me niego a ti. A veces uno muere por la boca al no saber decir las cosas, o, ni siquiera decirlas. Y loco por escribir la narración perfecta me metí en el problema que es escribirte. Me encantan los problemas que no sé resolver. Mientras más complicada es la vida, más placentera la encuentra uno. También me gustan los jefes rigurosos y divertidos. Una vez dije que el que ama es el que renuncia, no el que emprende. La vida es con dolor, me enseñó Peralta, el viejo. Y Así la vivo, feliz y triste. Resultó que decidí comenzar a escribir y por momentos me salieron bien dos o tres palabras. Quise pensar entonces en Dulcinea y Quijote. Pero mi razón no llega ni siquiera a la sinrazón de Cervantes...

Valentino


Sobre esta noticia

Autor:
Manuperiodista (106 noticias)
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http
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Reportaje
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