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Flos Sanctorum: San Francisco Javier, “El Divino Impaciente”

02/12/2016 15:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Francisco de Jasso Azpilcueta Atondo y Aznáres de Javier, más conocido como Francisco de Javier (7 abril1506 – 3 diciembre1552) fue un jesuita y misionero navarro nacido en el Castillo de Javier y fallecido en la isla de Sanchón (China)

 

Dedicado especialmente a todos mis lectores - tocayos que celebran el día 3 de Diciembre su Santo patrón.

 

Francisco de Jasso Azpilcueta Atondo y Aznáres de Javier, más conocido como Francisco de Javier o Francisco de Jasso (7 abril1506 – 3 diciembre1552) fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús nacido en el Castillo de Javier de la Villa homónima y fallecido en la isla de Sanchón (China).

 

300px-Preaching_St_Francis_Xavier_Carlone_Gesu_Rome.jpg

En Roma, en la iglesia del Gesú, se puede ver la imagen del Santo,  su brazo derecho levantado, agotado, como  si estuviera dando la absolución, bendiciendo o bautizando.

 

Javier murió a los 46 años. Fue canonizado por el papa Gregorio V, con el nombre de San Francisco Javier en 1.622 y en el año 1657, el papa Alejandro VII, le incorporó como patrono del Reino de  Navarra  que a partir de entonces comparte con San Fermín.

Francisco de Javier fue miembro del grupo precursor de la Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola, destacando  por su labor como misionero en el Oriente asiático, el sur de la India, Ceilán, Malaca, llegando  a Kagoshima, Japón.

Falleció en la isla de Sanchón, frente a las costas de China y en 1904 San Pío X le nombra Patrono de las Misiones y  recibió el sobrenombre de Apóstol de las Indias.

castillo_javier1.jpg

El castillo natal de Francisco Javier.Donde el río Aragón empieza a regar las fértiles tierras de la ribera de Navarra existía un castillo medieval, edificado en el siglo XIII sobre otro más antiguo y renovado por sus padres. Coronado de macizas torres y rodeado de un foso con altos muros y puentes levadizos, demostraba a las claras su carácter defensivo frente al vecino Reino de Aragón.

El Divino Impaciente.

José María Pemán, (Cádiz, 1987 - Cádiz, 1981) brillante intelectual, escritor, poeta, dramaturgo, y orador entre sus numerosísimas obras destaca El Divino Impaciente obra teatral estrenada en 1.934 en Madrid en pleno auge de la II República obteniendo un clamoroso éxito; en esta obra, Pemán, describe muy bien, en sus sonoros versos, la biografía de San Francisco Javier  y su relación con su amigo San Ignacio de Loyola:

 

Dice Ignacio a  Javier:

 

...“Te quiero siervo de Dios... / ¡pero sin jugar a santo!... Lo has de ser con menos brío: / cuando suena mucho el río / es porque hay piedras en él. / Virtud que se paladea / apenas si es ya virtud. /  No hay virtud más eminente / que el hacer sencillamente / lo que tenemos que hacer.../ El encanto de las rosas / es que, siendo tan hermosas,  / no conocen que lo son…..

…. “Pídele a Dios cada día / oprobios y menosprecios, / que a la gloria, aun siendo gloria / por Cristo, le tengo miedo... / Ni el rezo estorba al trabajo, ni el trabajo estorba al rezo. / Trenzando juncos y mimbres / se pueden labrar, a un tiempo, / para la tierra un cestillo / y un rosario para el cielo…

Dice Javier, en el epílogo de la obra, agotado, hablando con Dios:  

….. “Postrado a tus pies benditos, / aquí estoy, Dios de bondades, / entre estas dos soledades / del mar y el cielo infinitos.../ Vencida de tanto hacer / frente al mar y a su oleaje, / ya va a rendir su viaje la barquilla de Javier.../  No puse nunca, Señor, / la luz bajo el celemín... / Me diste cinco talentos /y te devuelvo otros cinco... / Cuida a mi gente española... / Y si algún día mi casta / reniega de Ti y no basta, / para aplacar tu poder, /  en la balanza poner sus propios merecimientos.../ pon también los sufrimientos / que sufrió por Ti Javier... / Sí... no me ocultes tu rostro... / Ya va a buscarte tu siervo...” (Javier va dejando caer la cabeza...). ...Señor, en Ti espero/Sí... no me ocultes tu rostro/Ya va a buscarte tu siervo...

In te, Domine, speravi

non confundar in aeternum!

 

Sin duda, Francisco de Javier fue el Impaciente, pero un impaciente divino, que conmovió el mundo, los siglos y la historia habiendo vivido solamente cuarenta y seis  años.

F.J.de C.

Madrid, 2 de diciembre de 2.016

 


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