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Historias de ciencia ficción : Débora un amor entre la vida y la muerte

15/09/2014 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Frank había perdido a su gran amor, "Audrey", sin embargo la vida le iba a otorgar otra oportunidad o quizás sea la muerte la benefactora

Ya eran las diez pm, Frank manejaba a través de la carretera nacional, reinaba una oscuridad espesa, las estrellas ofrecían la única luz del camino, la noche hablaba a través de sus sonidos del silencio, el horizonte era infinito, no había emisora de radio disponible, el próximo pueblo estaba a unos 200 km de distancia, ya Frank pensaba parar en algún espacio de la carretera y terminar de pasar la noche, ya eran dieciseis horas manejando continuamente.

 Frank recordó el motivo de su viaje y entristeció, sus ojos estaban a punto de soltar unas lagrimas, se preguntó porque llorar, ya era algo superado, incluso su viaje tenía el objetivo de liberarse de todo recuerdo, una nueva vida, un nuevo comienzo, ya estaba entrado en los cuarenta, creía tener su vida hecha, pero la vida interpreto otra cosa.

 Tres años atrás, Frank estaba en su oficina, sus hijas, las gemelas, ya estaban en la universidad, las veía cuatro veces al año, en las fechas familiares, ya ellas estaban en el comienzo de su propio viaje de vida, el le dio el inicio, le dio la facilidad para su educación y un hogar estable, Audrey, su esposa, veintidós años de matrimonio, juntos desde los estudios universitarios construyeron un hogar feliz, no tenia ojos ni mente para imaginarse un mundo sin ella, tuvo la suerte de pocos, conseguir a su otra mitad, en un mundo de mas de un billón de habitantes, el la consiguió, su amor se mantuvo intacto desde que la conoció, su amor creció día a día, cualquier sacrificio en ese tiempo juntos, se convirtió en un placer solo por el hecho de estar con a ella, y luego la llegada de las gemelas terminó por dar la máxima felicidad a esa unión.

 Doce de noviembre del año dos mil diez, una fecha marcada para siempre en mi mente, no se porque fui a esa celebración, nunca iba, siempre de la oficina me dirigía a mi casa, fue un día extraño, mi socio me pidió que fuera por él, por primera vez en quince años no podía atender al cliente de turno, el fuerte de Harold siempre fue las relaciones publicas, el se encargo desde el inicio en mantener contento a los clientes, pero ese día no pudo, una llamada lo alejo de su rutina, su hija había tenido un accidente de transito, nada grave, pero estaba en el hospital en observación, llame a Audrey y le avise que llegaría tarde y que no me esperara para cenar, rutina que por primera vez rompíamos desde hace muchos años.

 Serian las dos de la madrugada, deje a los clientes en su hotel y seguí en dirección a mi casa, nunca me había sentido tan cansado como hoy, quería acostarme y abrazar a mi esposa, no recuerdo una noche en todos estos años que no la tuviera entre mis brazos, sentía que la protegía, que nada podía hacerle daño mientras yo estuviera. Estacion, baje mi maletín, esa noche tenia un frío particular, sentía que rozaba mis huesos, había un silencio tenebroso, nunca había llegado tan tarde solo a mi casa, voy a tomar mis llaves, cuando veo la puerta entreabierta, entré y tomé un bate que siempre guardaba detrás de la cortina de la sala, toda la casa esta en oscuras, veo los muebles de la sala regados por el piso, inmediatamente subo corriendo por las escaleras, - Audrey, por favor contéstame, dime que estas bien-, llego a la puerta del cuarto y esta abierta, me asomo rápidamente y ahí estaba ella.

 Frank no estaba decidido, si parar o seguir manejando, los ojos le transmitían un mensaje de cansancio al cuerpo, eran muchas horas manejando, quería ir lo más lejos posible, pero la mente lo mantenía cerca, esa sensación no lo dejaba parar. De pronto ve un vehículo en el camino, tenía las luces de emergencia, pasa al lado, baja la velocidad, y ve a una hermosa mujer, indefensa, un gran peligro para alguien así estar en un lugar como ese. Estaciona unos metros mas adelante, y se acerca a la hermosa mujer.

 - ¿Algún problema ? pregunta

- Si, sonó el motor y no quiso moverse más.

 - ¿Puedo ver ?, no soy mecánico pero lo básico lo manejo

 -  Por favor, y gracias

- No se preocupe

 Frank intento encenderlo, pero el auto no respondió, abrió el capó, movió el distribuidor, vio el encendido pero no encontró nada.

 - No encuentro una falla común, debe ser algo mas serio. ¿Quiere que llamemos a una grúa?

 - Intente hacerlo pero en esta carretera no hay cobertura

- Puedo llevarla si no le molesta.

- De verdad se lo agradezco

 Así toman camino, la hermosa mujer le indica cual es la dirección, unos cinco kilómetros mas adelante había un cruce, por ahí le pide el favor que se dirija y uno treinta minutos mas tarde estaba llegando a la casa de la hermosa pero misteriosa mujer.

- Aquí vivo.

 - Es una hermosa casa.

 Frank no salía de su asombro, era una mansión enorme, en medio de la nada, estaba todo en oscuridad, como si nadie estuviera esperando, un jardín perfectamente cuidado, a pesar de la penumbra se podía apreciar los arbustos podados con formas que no podía definir bien, pero que tenían aspecto humano, una fuente en el medio de un camino en forma circular que dirigía a la entrada de la mansión era el termino de ese camino.

 - Bueno, esta en casa, deben estar preocupados por usted.

 - Estoy muy agradecida, pero he sido una grosera, no le he preguntado ni siquiera su nombre.

 - Frank, Frank Cambel.

 - Mucho gusto Frank, mi nombre es Débora.

 - Frank te ves cansado, cuantas horas tienes manejando.

 - ¿Se me nota verdad?, mas de dieciseis horas.

 - Por favor acepta mi hospitalidad y quédate a descansar, mañana me podrías ayudar con el vehículo.

 - No seria mucha molestia.

 - Sería lo mínimo que podría ofrecerte luego de tu ayuda. Frank internamente no podía estar mas agradecido con el destino, hoy por lo menos parecía estar con él, después de estos tres años de sufrimiento, parecía abrirse un pequeño camino, en realidad no podía seguir conduciendo, estaba destruido, lo que necesitaba era descanso, y esta misteriosa mujer se lo está ofreciendo.

 Había amanecido, Frank se levanta, se dirige al baño en la habitación y ve una nota en la puerta, - Frank tuve que salir de urgencia, ya llamé al mecánico y fue a recoger el vehículo, en la cocina hay comida, por favor espera que llegue, me gustaría conversar contigo, puedes ir a la caballeriza y tomar un caballo, todos son dóciles y pasea por el bosque, es muy lindo el paisaje,

 De momento lo tomó de sorpresa, sin embargo, no tenia apuro, contaba con un mes para establecerse en su nueva casa, y por dinero no tenía problema, iba a dirigir una nueva oficina y Harold manejaba el negocio, podía esperar, además aquella mujer le parecía misteriosa, y a la vez interesante, sentía que necesitaba un poco de paz o perdería la cordura.

Aquel momento nunca iba a desaparecer de su mente, su mujer completamente bañada en sangre, sin ropa, tirada en la cama, su mente quedo en el limbo, no oía, no sentía, solo veía un cuadro que marcaría su vida, la abrazo, le pidió perdón, en eso un ruido, abajo, algo cayó en el piso, el dolor se convirtió en odio, bajo por las escaleras como si estas no existieran, vio hacia la cocina y luego a la sala, y ahí estaba, el ser que destruyo su vida, era un sujeto grande, de un metro noventa aproximadamente, en su mano tenía el cuchillo con el cual había quitado la vida a su amada, su mirada transmitía locura, pero esa noche solo una persona iba a quedar viva, y su mente no podía pensar otra cosa que no fuera matar a quien mató su presente, y así debería ser, el asesino se abalanzó sobre Frank, este con toda la fuerza que su cuerpo acumuló por el odio a aquel hombre, la atinó un golpe brutal con el bate en la cabeza, no hubo que hacer más, el cráneo se hundió, muerte instantánea, los cuarenta golpes después, fueron solo desahogo. Tan brutal fue la muerte de Audrey que el fiscal no formuló cargos, directamente defensa propia.

 La mansión era muy hermosa, muebles clásicos, una chimenea enorme en el salón, escaleras con pasamanos de madera, todo completamente limpio, la cocina era inmensa, tenía todos los alimentos posibles. Los baños con perfecto acabado, toda la decoración era colonial, los muebles eran de ese estilo, pero se veían casi nuevos.

 Pero lo extraño es que no había nadie, no entendía como esa enorme casa podía mantenerse así solo con una persona habitándola, calculaba que contaba con mas de veinte habitaciones, seguro hoy era día libre o las personas deben trabajar por día pago, en estos días se usaba mucho para bajar costos, lo cierto que era una hermosa mansión.

 Tomo un caballo y cabalgó por el bosque, tenia vegetación muy espesa, era un bosque muy silencioso, solo la brisa emitía un sonido que se sentía en la piel, el camino era pedregoso, en un instante la vegetación le dio paso a un gran claro, era un pequeño cementerio, había unas quince tumbas, todas bien cuidadas, mas adelante un mausoleo con cadena y candado, muy tétrico, contractaba con las tumbas, era muy lúgubre, siguió cabalgando, había recorrido mucho, mejor era volver, el tiempo había pasado y podía tomarlo la noche.

 Llegó a eso de las seis de la tarde, ya la noche estaba por aparecer, entró en la mansión, ella no estaba presente, subió a la habitación y fue a tomar un baño, se sintió relajado, luego tomo una siesta, cayó en la cama con un sueño que lo dominó al instante.

Un amor tan poderoso que rompió el umbral entre la vida y la muerte

 Frank se despertó con sobresalto, no sabia cuantas horas había pasado, se vistió y salió del cuarto, ve sola la casa y llama en voz alta a Débora, no obtiene respuesta, ve al final del pasillo un cuarto diferente a los demás, se dirige y abre la puerta, en eso esta, de espalda completamente desnuda, El queda congelado, nunca había visto una figura tan perfecta, su cuerpo parecía de porcelana, su cabello húmedo colgaba a un lado de su cuerpo como una catarata dorada, Ella siente el sonido y voltea muy lentamente y lo ve, directo a los ojos, con una mirada llena de sensualidad, en ese momento entra en razón y sale del cuarto, con escusas se abre paso entre el pasillo, se asoma, con un pequeño camisón que al tras luz del cuarto deja a la vista su hermoso cuerpo.

 - Frank, no te preocupes, ven pasa, ya estoy vestida, quisiera conversar contigo.

 - En verdad disculpa, no quería…

 - Tranquilo, se quien eres, ayer lo demostraste, no me sentí incomoda.

 - Dime ¿que te pareció la casa? La mansión es increíble, todo impecable, ¿como lo haces?, no veo servidumbre, hoy estuve solo todo el día.

 - Ellos vienen, no todos los días, pero el tiempo suficiente para tenerlo todo limpio.

 - ¿Vives aquí sola?

 - Si, desde hace tiempo. Y tú, cuéntame de ti.

 - No hay mucho que contar, salí de una ciudad donde tuve una vida y voy a otra a comenzar una nueva, en eso resumo mi vida.

 - Déjame enseñarte algo.

 Se levanta de la cama donde estaban hablando y va hacia el tocador, no sin antes mostrar su hermosura, era imposible no verla al tras luz, su cintura era como esculpida por los dioses, bajando y formando una silueta de guitarra que encendería a cualquier ser humano, la pequeña prenda no dejaba nada a la imaginación, hacia que ese pequeño paseo de un metro se hiciera eterno. – Estas son las fotos de mi familia, Eran fotos antiguas, imaginaba que eran las fotos de sus ancestros, los pioneros que llegaron al país, llenos de ilusiones.

 - Fue una familia numerosa, hoy solo quedo yo

 - Porque volvieron a su país, ¿Son irlandeses no?

 - Exacto, ¿Cómo supiste?

 - Vi el cementerio en el bosque, los escudos.

 - Llegaste allá, cabalgaste lejos. Si el tiempo pasó rápido.

 - ¿Y que paso que quedaste sola?

- Una historia larga, pero me gustaría bajar, se me apetece una copa de vino, ¿a ti no?

 - Si por que no.

 Frank no podía apartar la vista de esa mujer tan sensual, ella iba delante de el, su caminar no hacia mas que encender el deseo, su mirada apenas a reojo antes de bajar la escalera la hacia mas misteriosa, luego juntos en el salón, sirvió la copas de vino, ella no hablaba, su cuerpo lo hacia por ella, no hacia falta palabras, el la tomo por la espalda, ella dejo caer las tiras de su vestido por los hombros dejando al desnudo su cuerpo, bebieron de sus fluidos, sus manos sintieron el calor de su piel, escalaron a lo alto de las colinas de su cuerpo coronando su cima, luego se fusionaron en un movimiento unísono, repitiendo por mas de una vez la aventura.

 Eran las doce del mediodía, Frank despierta en el cuarto de Débora, encontró una nota en la mesa de noche – Frank, tuve que salir, no quise despertarte, te deje comida en la cocina, me hiciste muy feliz, espero verte esta noche, - Este se levanta, va el baño se asea y come, luego decide ir a la biblioteca de la casa, entra y queda extasiado, debía haber por lo menos mil libros, y todos se veían muy antiguos pero a su vez conservados, pasea por entre la librería, consiguiendo los mejores escritores de un siglo atrás, joyas literarias, pensó el valor incalculable de toda esa colección, luego al sentarse en el escritorio encontró un libro, el titulo “Magia negra, la vida mas allá de la muerte”, estaba abierto en el capitulo titulado "El despertar de las almas en el limbo", le llamo la atención, leyó gran parte del capitulo, entendió la óptica del autor, sobre el deambular de las almas en la tierra sin saber que no pertenecen a ella, en busca de tener una vida y como el espacio entre la tierra y el limbo lo dictamina un demonio que quiere esa alma y no le permite regresar a una vida terrenal haciendo que esta alma sufra la pena eterna.

 Los jardines de la mansión estaban impecables, no había paseado por ahí, el primer día fue al bosque y no se percató de lo cercano, vio las formas tan perfectamente realizadas en los arbustos, con forma de hombres, era un jardín amplio que se extendía hasta el inicio del bosque, habían mas de veinte figuras realizadas, con un impresionante realismo, si se alejaba a unos tres metros parecían estatuas realizadas por el mejor de los artesanos.

 Frank tomo una siesta, tuvo un sueño donde veía como el mausoleo que vio en el bosque  abría las puertas y salía de él una criatura horrible, esta se dirigió a una velocidad inimaginable a la Mansión, entró y tomó a Débora que estaba a su lado llevándola al Bosque, en ese momento se despertó inquieto, sudoroso, se calmó y pensó que la lectura lo afectó, vio por la ventana y se dio cuenta que era de noche, en ese preciso momento la puerta se abre y entra ella completamente desnuda, se abalanza sobre él, le quita la camisa, lo besa con pasión, quita su ropa por completo, su boca va a lugares prohibidos, generando un placer extremo, él la toma locamente,   el encuentro fue mas allá de la normalidad, nunca hubo palabras, no había espacio para ella, solo pasión desbordada.

 Se hacia las tres de la madrugada, Frank y Débora descansaban juntos luego de su encuentro pasional, un golpe seco despierta a Frank y se levanta, toca por el hombro a Débora y le dice que oyó un fuerte golpe en la entrada, le pidió que no se moviera y baja las escaleras a ver de donde provenía el sonido, suena otro golpe fuerte esta vez dentro de la casa, cerca de la biblioteca, se arma de valor toma el atizador de la chimenea y se dirige por el pasillo, cuando suena otro golpe ahora atrás cerca de las escaleras, se imagina lo peor y corre atrás,   cuando llega a la entrada  ve una criatura enorme, para su mayor sorpresa era idéntica al sueño, este ser con fuego en los ojos, cuernos en la frente torso musculoso y piernas retorcidas como de un animal desconocido, lo ve y luego toma rumbo a la habitación de Débora, grita desesperado - huye-, nada, no había respuesta, luego ve como el monstruo la lleva cargada y huye hacia el bosque, el corre desesperado, se acuerda de la escopeta colgada en la biblioteca, y se arma de valor y sale en busca de la bestia, toma un caballo, necesita ser mas rápido, el sabe adonde se dirige, -Seguro está en el mausoleo-, fue cabalgando a toda la velocidad que daba el animal, lo ve, esta a unos pasos, tiene una sola oportunidad, le grita, el monstruo gira y descarga el arma dándole en el rostro, soltando a Débora, la toma en sus brazos y la lleva cabalgando de vuelta, sigue desmayada, al llegar a la casa, la lleva al cuarto, eran alrededor de las cinco de la mañana, va a la cocina y busca un vaso de agua, cuando retorna al cuarto, la ve, parada al lado de la cama, vestida con un traje blanco, viendo al horizonte por la ventana. – ella voltea con lágrimas en los ojos, y le dice – Debo contarte algo-

 - Frank, hoy entendí, vi mas allá de lo que siempre he visto, porque hoy pasó algo más de lo que siempre ha pasado.

 - ¿Que dices? no entiendo

 - Mi vida no es vida, yo pensaba que mi vida era normal, pero no, mi vida no es vida

 - No no es así, si esa cosa te asechaba ya lo maté, no volverá a pasar.

 - No Frank, el no me asechaba, el hacía que no perdiera la brújula, nosotros no tenemos futuro. Hace doscientos años en esta casa hubo un asesinato, yo mate a mi marido, fui maldecida, cada diez años iba a volver sin memoria a ese camino e iba a conocer a un hombre débil de alma, el cual el oscuro quería apoderarse, yo iba a enamorarlo y luego de sentir el amor mas grande por el iba a perderlo, la bestia vendría a buscarme para que el hombre de alma débil me buscara en el cementerio y el oscuro tomara su alma y dejará su recuerdo en el jardín. Hoy tu cambiaste eso, te amé, y mi pena será mayor aun, ya que estas vivo y no te volveré a ver.

 En ese momento por la ventana entran los primeros rayos de luz, y va desapareciendo frente a el. Corrió a retenerla pero se desvaneció en sus brazos, grito, se negaba a perderla, no podía pasarle por segunda vez, la muerte no podía ganar, en eso recordó el libro que estaba en la biblioteca, ahí había visto lo que pasó, si había una forma debía aparecer en ese libro, se dirigió a grandes zancadas a la biblioteca, llegó al escritorio, tomó el libro y buscó entre sus paginas, leyó durante todo el día, eran las cinco de la tarde, de pronto encontró algo entre las líneas del ultimo capítulo, podría ser la solución, tenía que desenterrar el cuerpo, y dejar que la primera oscuridad lo toque, la primera noche del inicio de la década y luego realizar el mayor de los sacrificios, no entendía bien, pero tenía un inicio, buscar el cuerpo, tenía una idea de donde estaba y hoy era el inicio de la década, lo demás lo descifraría en el sitio, tenía que ir rápido faltaba poco para que cayera la noche. Tomó una pala, montó a caballo y a todo galope se dirigió al cementerio, sin pensar nada fue directo al mausoleo y con un golpe de la pala rompió el candado, abrió la puertas y vio una tumba en el medio, golpeó una y otra vez con la pala para mover la tapa de la urna, el sol se va ocultando la sombra va tomando su puesto, no hay tiempo, abre la tumba y esta la calavera en él, con el vestido blanco con que la vio desvanecerse, y en ese instante las sombras se apoderaron y la noche entró, tocando al cadáver y vio como la hermosa Débora va apareciendo en lugar de la calavera, la toma en sus brazos y la besa, en ese momento el mausoleo empieza a derrumbarse, él la toma en sus brazos y la saca antes que se derrumbe, cae en el piso y siente como de entre las tumbas un ente maligno se hace presente, en ese momento recordó que no todo terminaba ahí, algo le advirtió sobre el mayor de los sacrificios, corrió con Débora, el ente los persiguió a través del bosque, los rodeo, unas ramas de los arboles se estiraron y tomaron a Débora y el ente se manifestó y le dijo que le pertenecía, que era de él, y no puede vivir, y en ese momento vio como el ente envió una rama afilada directo al corazón de su amada y antes de que llegara, Frank se atravesó en el camino hiriéndolo mortalmente, luego reinó la oscuridad y el silencio.

 Estaba todas las personas reunidas en el salón, iban a efectuar el primer brindis de la noche, los violines tocaban las melodías de la época, las hermosas damiselas esperaban que algún joven  las invitara al salón principal, todo estaba preparado, solo faltaban los novios.

 - Frank despierta, ya has descansado mucho, nos esperan en el salón.

 - Mi amor, me dejaste acostado más tiempo, ¿que hora es?

 - Son las nueve, vamos es tarde nos están esperando.

 - Pero antes un beso

 - Y ahora con ustedes los novios (los anuncian)

- Hoy delante de todos nuestros amigos, te pido que seas mi esposa, ¿aceptas?

 - Si, acepto, juntos para siempre. Ya son las cinco y treinta minutos de la madrugada, esta por amanecer, la luz le da espacio a las sombras y la mansión la recibe, poco a poco los invitados se van desvaneciendo, hasta llegar a Frank y Débora, ambos se besan, sellando el compromiso de amor y comienzan a desvanecerse.

 El mayor de los sacrificios es dar la vida por el ser amado, Frank nunca lo supo, el descifró el enigma, su corazón y no su cerebro fue el que  encontró la forma de abrirse paso entre la oscuridad, consiguió la felicidad donde antes se la habían robado, fue eternamente feliz en muerte.


Sobre esta noticia

Autor:
R.j. Sulbarán (104 noticias)
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