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Hobsbwam y el laissez-faire

04/01/2013 01:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Paul Laurent Fuente: proyectorepublica

Eric Hobs­bawm abre su His­to­ria del siglo XX (1994) con una lista de impre­sio­nes per­so­na­les de céle­bres tes­ti­gos del tiempo que les tocó vivir. De la docena de con­fe­sio­nes, me quedo con la del vio­li­nista Yehudi Menuhin: «Si tuviera que resu­mir el siglo XX, diría que des­pertó las mayo­res espe­ran­zas que haya con­ce­bido nunca la huma­ni­dad y des­truyó todas las ilu­sio­nes e ideales». image Eric Hobs­bawm en 1974

Imagen: animalpolitico

Ape­nas seis años antes de esa publi­ca­ción, el Muro de Ber­lín se había des­plo­mado, poniendo tér­mino a una cen­tu­ria que fue parte de un sueño (real­mente un deli­rio) igua­li­ta­rista que unió a toda una vario­pinta gama de radi­ca­lis­mos anti­li­be­ra­les: tra­di­cio­na­lis­tas, social­de­mó­cra­tas, socialistas-comunistas y nazi-fascistas.

He ahí pues, un universo de doc­tri­nas que se alzaron contra el mundo pre­ce­dente: el libe­ra­lismo del laissez-faire que carac­te­rizó al siglo XIX. ¿Se alza­ron por­que este no fun­cionó o porque simplemente lle­va­ban a cues­tas un sueño mejor? Sin duda, la reali­dad no les gustaba. Pre­fi­rie­ron liquidar ese orden para dar paso a una ilu­sión que invierta la matriz sus­ten­tada en la empresa pri­vada, en la libre cir­cu­la­ción de bienes y ser­vi­cios tanto como de seres huma­nos. Es decir, que se abro­gue un esquema donde las fron­te­ras eran laxas, los mer­ca­dos abier­tos y las regu­la­cio­nes casi inexistentes.

Como el mismo Hobs­bawm reme­moró, la dinámica de la com­pe­ten­cia glo­ba­li­zada hizo des­cen­der los pre­cios, per­mi­tiendo que amplios sec­to­res de pobla­ción en dife­ren­tes pun­tos del pla­neta se bene­fi­cien de ese acon­te­ci­miento. Como en la baja edad media, la ser­vi­dum­bre ten­día a des­a­pa­re­cer. Se volvía a la senda de la inte­gra­ción social a tra­vés del libre­cam­bio. Digo se vol­vía por­que ello fue una expe­rien­cia trun­cada por los nacien­tes esta­dos nacio­na­les del siglo XVI.

El impulso a todo este mare mag­nun de vie­jas nove­da­des no vino de súbito, sobre todo si adver­ti­mos que los esta­dos no esta­ban para rela­jar tan fácil­mente sus lin­de­ros. Si ello ocu­rrió fue por­que los tomó de sor­presa el apa­bu­llante pro­ceso de mejora tec­no­ló­gica que a su vez pro­dujo una gene­rosa movi­li­dad social. Desde enton­ces fabri­car a nive­les masi­vos pren­das de ves­tir o uten­si­lios domés­ti­cos, entre muchos otros bie­nes, tanto como pro­por­cio­nar alum­brado público, mejo­ras sani­ta­rias y medios de trans­porte más rápi­dos y segu­ros, cam­bia­ron el día a día de la gente.

Eso fue lo que hizo la Revo­lu­ción Indus­trial. Mien­tras los esta­dos no advir­tie­ron sus efec­tos, la capi­ta­li­za­ción mun­dial siguió su curso. Cuando los esta­dos reac­cio­na­ron, con­du­je­ron ese por­tento hacia sus intere­ses. Así, die­ron vida a una era de pug­nas entre "eco­no­mías nacio­na­les" —que antes de ese momento eran glo­ba­les—, poniendo fin a una fase de pros­pe­ri­dad mun­dial sin pre­ce­den­tes.

Son los inicios de una des­con­fianza que con­cluirá en 1914. En pala­bras del pro­pio Hobs­bawm, la era del capi­tal no se había exten­dido más allá de 1875. Si hasta ese enton­ces la revo­lu­ción indus­trial se había tra­gado à la revo­lu­ción polí­tica, lo que ven­dría luego será una inver­sión de los ideales.


Sobre esta noticia

Autor:
Blog Catarsis Y Harakiri (2244 noticias)
Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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Reportaje
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Creative Commons License
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