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¿Tienen los homosexuales mayores derechos que los demás?

21/12/2013 08:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Por: Dante Bobadilla Ramírez

Fuente: Voz Liberal del Perú

En estos días es cada vez más frecuente leer artículos que hablan de los "derechos de gays y homosexuales" como si fuera un capítulo especial de la jurisprudencia. Aunque así como está el mundo en manos de los abogados ya no me extrañaría, incluso si fuese un título de la Constitución. Dicen que esto es "evolución", pero luego descubro que saben poco o nada sobre evolución. Es decir, sobre la teoría maldita de Darwin que es la más rechazada por la sociedad creyente. En la mente común existe la idea de que evolución se refiere siempre a una mejora. Pero en los hechos reales no es así. Los cambios evolutivos pueden también resultar nefastos. Si uno mira el árbol de la evolución hallará infinitas especies desaparecidas del mapa. Y no tengo la menor duda de que la especie humana será la próxima. Desaparecerá víctima de su estupidez.

Me parece que cualquier persona sensata, o sea, alguien que no ha sucumbido a la palabrería ideológica de ningún tipo, será consciente de que hoy existe un abuso excesivo del concepto "derecho". Ya no hablamos de la vida, la libertad y la propiedad privada, cuestiones elementales que dieron origen al concepto. Hoy se vive un verdadero festival de derechos. Las constituciones progresistas compiten en delirio por declarar derechos al por mayor. La peruana, por ejemplo, dejando de lado los verdaderos y naturales propósitos de una Constitución, que son definir al país, al Estado, su organización y normas internas, lo que hace es empezar por un carnaval de derechos humanos. No se extrañen que las próximas constituciones incluyan derechos del medio ambiente y de los animales. Y dicen que eso es evolución. Sin duda, pero hacia la estupidez.

Y dentro de la lógica delirante de estos días, hoy nos hablan de "derechos de los gays y homosexuales". ¿Quiere decir que después de haber afrontado algunas revoluciones para ganar la igualdad ante la ley, ahora tenemos gente privilegiada, es decir, con su propia ley y sus propios derechos? ¿Cuál es la razón de que los gays y homosexuales puedan tener sus propios derechos? No tengo la menor idea. Hasta donde sé, son personas comunes y corrientes con la sola particularidad de que les atrae gente de su propio sexo. ¿Eso les da mayores derechos? Sin duda que no. ¿De qué se trata entonces?

Como yo lo veo se trata de una simple moda cultural consistente en el activismo alrededor de alguna causa "noble y justa". Es una manera de expresarse públicamente y asumir una identidad social que lo distinga como parte de la gente buena, la que persigue grandes ideales. Antiguamente bastaba con dar limosna y en ocasiones organizar campañas a favor de los pobres, enfermos, huérfanos, etc. Se creaban clubes o sociedades de beneficencia y eso era suficiente para tener un perfil público de bondad. En gran medida se trataba de gestos de arrogancia e hipocresía que los adinerados llevaban a cabo para expiar sus culpas y pecados mediante la caridad, en la esperanza de que Dios compense su generosidad de alguna manera.

Sartre decía que la caridad era una mezcla de arrogancia y desprecio. Pero hoy las cosas no se limitan a la caridad. Hay muchas otras formas como la gente puede aliviar sus cargas espirituales, satisfacer sus nobles sentimientos y mostrarse como militantes del bien. Ya no hace falta ser miembro de un club de caridad, hoy existe la Teletón y diversas otras campañas públicas donde cualquiera puede hacerse presente con algún donativo aunque sea pequeño. Incluso no hace falta la caridad para ser parte del ejército del bien. Basta con apoyar alguna de las muchas causas "nobles y justas" que hoy se levantan por doquier.

Desde que los jóvenes empezaron a rebelarse contra la guerra de Vietnam en los 60 y 70 con el lema "paz y amor", se han multiplicado las causas sociales que demandan apoyo. Se puede estar en contra o a favor de diversas causas que van desde cosas concretas como ciertos animales, hasta abstracciones como "el poder económico". Hoy los jóvenes incluso se concentran en contra del "sistema", cualquier cosa que se entienda por ello. Y algunas de las causas más recurridas recientemente por el activismo son ciertos sectores sociales tales como los indígenas, los negros, las mujeres, los homosexuales, etc. Sume usted el sector que más le guste, incluyendo animales.

No hay duda pues que tamaña explosión de bondad generalizada no nos ha hecho una mejor sociedad. Por el contrario. Muchos de estos activistas suelen asumir actitudes sumamente beligerantes, llegando incluso ¡cuándo no! al terrorismo, o a justificar el terrorismo de algunos sectores considerados "víctimas", como por ejemplo indígenas y otras comunidades como la palestina. En el caso de los gays se tiende a la tolerancia extrema y festiva hacia toda clase de manifestaciones extravagantes y de mal gusto, cuya máxima expresión es el "gay parade" o "marcha del orgullo gay". Los homosexuales han sido recubiertos con un aura especial que los hace víctimas e intocables. Los activistas del pensamiento correcto no descuidan nada en su cruzada por el bien. Han llegado a controlar el vocabulario dictando normas sutiles que impiden y condenan el uso de palabras como negro o cholo. Han suprimido el gentilicio serrano. Pero nada es tan preponderante como la defensa gay. C ualquier gesto o palabra puede ser considerado homofóbico.

A estas sectas del bien no les basta con la tolerancia hacia los gays. Aun quieren dotarlos de mayores derechos que a cualquier otra clase de personas. Por ejemplo, ellos deben tener derecho de expresar su amor en público, sin que nadie se sienta ofendido a riesgo de ser acusado de homofóbico, intolerante, troglodita, anticuado y otros estigmas sociales recientemente creados por los agentes del bien. Pero hay más todavía: los gays deben tener "derecho" de poder hacer exactamente lo mismo que hacen los heterosexuales, aun cuando su propia condición lo haga imposible. Eso no importa. Ellos tienen "derecho" a ser iguales.

Y cuidado con sospechar o sugerir que la homosexualidad es una anormalidad. Entonces si que les lloverá el fuego divino de los ángeles del bien acusándolos de ignorantes, desactualizados, iletrados, serán reducidos a la categoría de acémilas. Para estos nobles activistas "la ciencia ha demostrado" que la homosexualidad es totalmente normal. Es decir, el asunto de que la sexualidad es una forma de reproducción que se basa en el encuentro de dos sexos distintos y complementarios es un mito. El concepto de conducta sexual desviada solo será aplicable a los pedófilos, voyeuristas, zoofílicos, necrofílicos y otros que no estén vinculados a las conductas propias de los homosexuales. Por las dudas, el travestismo no será incluido como anomalía.

Desde luego que en todo ese delirante esquema clínico sexual no hay nada de científico sino de política social correcta y de moda. Pero es lo que el establishment dicta como criterio aplicable. En caso contrario, ya saben, el estigma caerá sobre vosotros. El pensamiento social está dominado por este ejército del bien y la justicia que vigila todo acto y gesto, atento a condenar el más leve movimiento en falso. Tienen una gran organización y son capaces de movilizar activistas a la puerta de tu casa en menos de lo que dura una oración. El ejército del bien maneja los medios y los titulares, monta psicosociales contra la discriminación, promueve leyes y ordenanzas contra la homofobia, organiza maratones y plantones, y otros actos más audaces e irreverentes como ir en grupo a besarse frente a la catedral.

Ellos son los dueños de la verdad, del bien y la justicia, son la conciencia social y representan el pensamiento correcto. No hay forma de oponerse. Debemos inclinar la cabeza para admitir que nuestro mundo deberá ser regido por los intereses y caprichos de una secta defensora de minorías. Debemos abrir y pervertir nuestras instituciones sociales para que ellos ingresen y se sientan cómodos. En nombre de la igualdad se imponen privilegios de casta. Derechos especiales, como si los derechos se repartieran cual naipes en un juego donde solo a unos les está permitido ganar. Leyes que se acomodan alegando manejo de propiedades para acabar en el cambio artificial de instituciones sociales. Un contrabando intelectual que precisa dosis de retórica jurídica retorcida y maniquea, que ciertos abogados emplean como si se tratara de misteriosos conjuros aptos solo para iniciados.

Nada de esto es evolución. Solo es el caos de un mundo donde todos creen tener la razón si están en mayoría. Es la dictadura de mayorías que se sienten defensoras del bien, la justicia y del pensamiento correcto en un mundo fabricado con palabras que cada vez pierden más su sentido original en medio de tanto manoseo populachero. Hoy tenemos igualdad con privilegios, mayorías que hacen posible que las minorías dominen, activismo amenazante que justifica cualquier cosa si va en defensa del supuesto bien. La justicia es el fetiche de moda, aunque cada quien tenga una idea diferente de lo que es. Si te marean las ideas solo tienes que orientarte yendo en contra de los valores culturales. Eso no falla, pues el sistema está podrido.


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