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La inexorable curva de la crisis

26/08/2009 16:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hay una regla invariable para todos los conflictos sociales. Cualquier crisis traza una curva que en su punto más alto, se convierte en violencia

LA INEXORABLE CURVA DE LA CRISIS

Por José Alberto Ordóñez

Son pocos los fenómenos humanos o naturales que no pueden ser graficados para un mejor entendimiento y análisis del mismo. El comportamiento de una crisis y su evolución, es una acción que felizmente puede ser graficado.

En días pasados tuve la oportunidad de departir con Paul Remy, posiblemente uno de los especialistas más calificados en manejo y solución de crisis o de conflictos sociales.

Aunque su nombre es bastante conocido, no está demás mencionar que a parte de las maestrías y doctorado realizados en diversas partes del mundo, es consultor de organismos multilaterales como el BID y director del Master en Gestión Pública de la Escuela de Postgrado de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

Coincidimos hace dos semanas en un evento, y tuve la grata oportunidad de escucharlo disertar sobre el manejo de una situación de conflicto llamada “crisis”. Luego pudimos conversar un poco más sobre este planteamiento, verdaderamente interesante.

Cualquiera que sea el escenario donde se produce una crisis, sea una empresa, una municipalidad, un ministerio o en el mismo matrimonio, en forma gráfica la crisis siempre se inicia en un punto llamado cero, y de allí va evolucionando hasta alcanzar su máximo nivel que es cuando realmente estalla el conflicto y surge la violencia. Luego de esta cúspide, la crisis empieza a descender hasta llegar a desaparecer. Es exactamente el gráfico de una parábola.

Curiosamente, cuando la crisis está en su punto cero o en sus inicios, la capacidad de solucionarla que tiene el gerente, el estado o uno de los cónyuges, según sea el caso, es amplia, y cuenta con varias alternativas, pero conforme va creciendo la curva de la crisis hasta alcanzar su máximo nivel, van disminuyendo las posibilidades para solucionarla, y llega un punto en el que uno se ve atado de manos sin posibilidad de respuesta.

Cuando la crisis ha alcanzado su nivel más alto y empieza a disminuir, en forma inversa, vuelven a aumentar las posibilidades de respuesta por parte de las personas o entidades encargadas de dar una solución.

La tendencia es no prestar atención a las informaciones consideradas “pesimistas o alarmistas” porque erradamente, hay una inclinacion a sólo tomar en cuenta las noticias agradables

Si el conflicto está completamente desatado, es decir está en su etapa de violencia, hay el riesgo de que salte a un nivel peor y paradójicamente, es el momento en el que menos posibilidades de respuesta se tiene.

El hecho sucedido en Bagua, es un ejemplo perfecto de cómo se cumple esta teoría de la crisis. Al inicio de las protestas, el Gobierno tenía muchas posibilidades de solucionar el conflicto, pero conforme fueron pasando los días y el malestar de las poblaciones involucradas aumentó, disminuyeron las alternativas de solución, hasta que llegó el desalojo (estallido) con el lamentable saldo que todos conocemos. En ese momento la única posibilidad real que le quedó al gobierno, fue pedir que se deroguen las llamadas leyes forestales (Decretos Legislativos 1064 y 1090).

Aunque muchos opinaron porque era una medida desesperada, que en efecto lo fue, era la única alternativa que le quedaba al Gobierno para evitar que esta crisis desatada ascienda a un nivel mayor. Por falta de reflejos no se pudo evitar la escalada de la crisis en Bagua, pero se evitó mayores hechos de violencia.

Paul Remy destacó un punto muy importante. Dijo que en el 99% de casos, una crisis es perfectamente evitable, porque siempre hay indicios que alertan cuando recién está surgiendo o cuando está por brotar. Hay personas que captan estas alertas y las transmiten a quienes pueden resolverlas, pero es en ese nivel donde duermen el sueño de los justos.

La tendencia es no prestar atención a las informaciones consideradas “pesimistas o alarmistas” porque erradamente, hay una inclinacion a sólo tomar en cuenta las noticias agradables.

Es precisamente en esta etapa, cuando la crisis todavía no se ha manifestado o está en su fase incipiente, que se debe actuar con toda atención, y así evitar que crezca como la espuma hasta alcanzar el nivel de violencia.

Los buenos reflejos, es decir realizar una o más acciones adecuadas y oportunas ante el menor indicio de una crisis, podría hacer posible el clima de estabilidad y de paz que tanto se busca y que tan poco se hace por lograrlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Jose Alberto Ordóñez (13 noticias)
Visitas:
1150
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
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