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Ixión, cuando Héctor Martínez renovó el mito

30/11/2015 19:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Héctor Martínez Sanz publica "Ixión" este mes de diciembre, novela que renueva el mito griego como fuente de creación y reflexión contemporánea

Detalles del producto

FORMATO PAPEL

  • Tapa blanda: 118 páginas
  • Editor: Createspace; Edición: 1 (22 de noviembre de 2015)
  • Colección: Novela Corta
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 1519472129
  • ISBN-13: 978-1519472120

FORMATO KINDLE

  • Formato: Versión Kindle
  • Tamaño del archivo: 2728 KB
  • Longitud de impresión: 77
  • Uso simultáneo de dispositivos: Sin límite
  • Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
  • Idioma: Español
  • ASIN: B018MDRX0G

El escritor español Héctor Martínez Sanz publica la novela Ixión, dentro de la colección Novela Corta iniciada este 2015. Es la segunda en dicha colección después de El Clan de la Hormiga.

En Ixión el lector encontrará el relato mitológico del rey Ixión, asesino de su suegro, luego perdonado por Zeus, quien terminará castigándolo al infierno por intentar seducir a Hera. De inmediato el relato se enlaza con la historia de su hijo Pirítoo, heredero del trono de Tesalia, su boda con Hipodamia, la guerra contra los centauros y su loco intento de raptar a Perséfone junto a Teseo, por lo que terminará como su padre Ixión, atado a la tortura sin fin del Hades.

Sobre una historia conocida, teje el autor una obra que deja ver dos intenciones claras: por un lado, un recorrido por la mitología griega, pues la historia está repleta de concomitancias con otros mitos; por otro lado, la lucha emancipadora del hombre frente a las esferas divinas.

Héctor Martínez escoge a Ixión igual que escogió en su momento a Aracne para el cuento La Hilandera en Humanografía. Relatos desde el lienzo (Ediuns, 2014). Podría decirse que este cuento, écfrasis del cuadro de Velázquez, es un ensayo de lo que el lector se encuentra en Ixión. En ambos se rompe la cronología de la historia, se descolocan las escenas y con ello se crean el suspense y la intriga como novedad en la presentación del mito.

La narración es trepidante en sus batallas y enfrentamientos de poder, y juega bien con el suspense, a pesar de ser conocido lo que sucede en el mito. Consigue trasladar, por ejemplo, la sensación de que Ixión verdaderamente se ha acostado con Hera, la esposa de Zeus, al posponer por un capítulo la trama pergeñada por Zeus, Afrodita, Eros y Néfele. Otro episodio con suspense que podemos citar es la primera aparición de los centauros en batalla, invención previa a la Centauromaquia, cuya naturaleza va descubriéndose muy lentamente desde los ojos de los hombres como tropel en una nube de polvo, hombres montados a caballo y por fin, seres mitad hombre y mitad caballo: «Ceneo advirtió una densa polvareda directamente frente a ellos, avanzando a gran velocidad (…) No ver los símbolos del sanguinario Ares no era un alivio cuando tampoco adivinaban quién era aquel adversario cuyo galope se volvía cada vez más ensordecedor. La incertidumbre aflojó la valentía de los hombres, que ahora alzaban más la cabeza que las espadas para ver unos por encima de los otros. El ataque que por sorpresa les llegaba introdujo, olvidadas las arengas de su caudillo, temores en sus cuerpos. (…) A muy poca distancia se detuvo el estruendo mientras la nube de polvo se disipaba por momentos. Primero vieron las pezuñas y después el magnífico porte de los caballos. Encima, los fieros rostros de fornidos y robustos jinetes, muchos de ellos barbados y otros de larga melena. Resultaba ser un grupo de unos treinta, desorganizado, sin lanzas, espadas, o escudos. Los cien hombres de Ixión recuperaban instantáneamente la fe en el triunfo cuando, despejada la polvareda, quedaron por completo atónitos. No eran jinetes sobre monturas, no existía separación entre el busto del hombre y el cuerpo del caballo. Eran un solo ser de apariencia descomunal».

La narración es trepidante en sus batallas y enfrentamientos de poder, y juega bien con el suspense

Por ello, cabe inscribir a Héctor Martínez con esta obra en las corrientes contemporáneas que revitalizan las fuentes originales del mito clásico, desde su fondo alegórico, filosófico, religioso, poético y fundacional. Algo que tampoco es por completo nuevo, pues ahí están el Clasicismo de nuestro Siglo de Oro o el Neoclasicismo del Siglo de las Luces, por no olvidar el uso del mito por los románticos, simbolistas y modernistas, o por las vanguardias del s.XX, dando continuidad evolutiva a la narración mítica.

Debe ser mencionado que el autor aporta variaciones en la historia, entre las que destacan, por ejemplo, el papel asignado a las diosas Hera y Afrodita, determinantes para el destino de Ixión, la aparición de Hades para las escenas trágicas de las condenas y la réplica a los condenados o el cambio de escenario para la gran batalla de la Centauromaquia.

Si acudimos a la definición que nos proporciona el DRAE sobre mito, encontraremos dos acepciones como definiciones generales. Por la primera, el mito es «narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad»; por la segunda, el mito es una «historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal».

Ambas definiciones sintetizan lo que representa la novela Ixión, en la que el enfrentamiento entre dioses y héroes interpretan acontecimientos capitales para la humanidad y representan una realidad universal para los hombres. Ixión y Pirítoo, llevados por la hybris se atreven a desafiar el orden olímpico, y de continuo se enfrentan a las decisiones divinas y a los dioses mismos, y se ponen a sí mismos a la altura del Panteón o rebajan al Panteón a la altura moral de los hombres. Un alegato de Ixión contra Zeus es el clímax: «¿No sabes que he venido a destronarte? Son mayores las miserias del Olimpo que las de los hombres; mayores vuestras pasiones y vicios que las nuestras. Jugáis con los destinos, con las vidas, con las esperanzas y nadie os juzga. Es hora. Es vuestra hora. Es hora del Hombre-Dios, tan humano como inmortal, que os condene y tome, por fin, la venganza de tanto arbitrio divino sobre sus pobres vidas». Aseveración que también reafirma Pirítoo, su hijo y heredero: «mi padre sufre la condena de vuestros caprichos, y los hombres, allá arriba, ven vuestras tropelías, vuestros raptos y violaciones, vuestra arbitrariedad».

Si bien no son los héroes puros y limpios, sin tacha, sino hombres incapaces de refrenar sus impulsos y su orgullo, en ellos encontramos la locura suficiente o el arrojo necesario para encarar la imposición sobrenatural y exigir ser los responsables de sus propios destinos. Sin embargo, de la narración de Héctor Martínez se puede desprender un error que cometen padre e hijo: creer que combaten contra algo y no más bien contra nada. ¿Qué son los dioses sin sus testigos humanos?

Ixión y Pirítoo, llevados por la hybris se atreven a desafiar el orden olímpico, y de continuo se enfrentan a las decisiones divinas y a los dioses mismos

Ixión es una interesante propuesta de uno de los incombustibles valores literarios en lengua española que está al alza.


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Izquerdo (14 noticias)
Visitas:
7185
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
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