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Juventud y género, los grandes retos de una España rural cada vez más vacía

25/11/2020 01:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es época de castañas y Cristina no falla a esta tradición. Acompañada de su marido, Marcos, coge guantes, botas y megos (cestos) para apañar unos cuantos kilos de este fruto que se traducirán después en un sueldo extra. Así pasan los fines de semana de octubre y parte de noviembre, enseñándole también esta costumbre a sus hijos, Aina (8 años) e Iago (6). La historia personal de esta mujer de 42 años contrasta, a priori , un poco con el fondo de la España vaciada, aunque día tras día ve cómo el lugar de origen de sus padres va quedándose sin habitantes, igual que se van esfumando sus tradiciones.

Cristina nació en Barcelona y con 25 años decidió volver a Villar de Acero, el pueblo de su padre, en pleno corazón verde de El Bierzo. Allí pasaba Navidad, Semana Santa y verano, como muchos otros jóvenes. Pero quería "un cambio de aires" y lo dio drásticamente: se mudó de una ciudad de casi dos millones de habitantes a un pueblo donde, en aquel momento, "vivían 60 personas". Sin cobertura, sin tiendas, sin centro médico ni colegios y lleno de gente mayor. Ahora, 17 años después, la cobertura allí sigue siendo mínima, los servicios básicos aún inexistentes y "solo quedan 20 vecinos".

¿Los motivos? "El fallecimiento o la migración de los mayores a ciudades cercanas a las áreas de salud; también se van por no tener que exponerse a la carretera diariamente", lamenta. Ella ya no vive allí, cuando nacieron sus hijos se mudó a Arlanza, otro pueblo de 50 habitantes de la misma comarca berciana, pero a solo 5 km del municipio de referencia en el que hay colegio y todo tipo de servicios necesarios y de ocio.

Entiende las causas Manuel Tomás González, profesor de sociología en la Universidad Pablo de Olavide y miembro del grupo de investigación Demospain: "Hay zonas muy envejecidas en las que no hay posibilidad de reemplazo generacional, donde la gente tiene que estar todo el día en el coche porque los servicios son mínimos". Estos factores se dan, sobre todo, "en las provincias interiores de Galicia, Zamora, alguna zona de León y parte de Asturias". "También lo que hace la población es irse de los pueblos más pequeños a las cabeceras comarcales, donde hay más oportunidades y servicios"

Desde el año 2000 hasta el 2019 (último del que hay datos), España ha ganado un 13, 88% de población, pasando de tener 40, 5 millones de habitantes a los 47 millones actuales, según el INE. Por provincias, los auges se producen por dos motivos: ser zonas tranquilas, pero estar cerca de las grandes ciudades, o ser foco de acogida de extranjeros, sobre todo del norte de Europa. En el primer caso están Guadalajara y Toledo, pero también Tarragona o Girona. Vemos en el segundo a Baleares o Canarias, además de toda la zona del Levante peninsular.

Zamora es la provincia de España que más población ha perdido en 20 años (un 17, 93%), según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En Castilla y León, por detrás se sitúan Palencia (-10, 77%) y León (-9, 16%). Ourense y Lugo, en Galicia, han reducido sus habitantes un 12, 22% y un 10, 93%, respectivamente. Y en Asturias, los de toda la autonomía han bajado un 5, 26% desde el año 2000.

Sin embargo, estas zonas, como resalta González, "son de las que menos se habla". "Lo de la España vaciada se usa más para las serranías celtibéricas, desde Madrid hasta Zaragoza, donde encuentras un desierto sin población, pero porque no la ha habido nunca. A veces pensamos medidas para esas zonas y se nos olvidan otras que, a día de hoy, están relativamente pobladas pero tienen problemas muy graves de envejecimiento y masculinización" añade.

"La despoblación es histórica. España es un país que siempre ha estado mayoritariamente despoblado; la reducción más drástica del medio rural se produce en los años 50 y 60 e, incluso, 70", pero "nos enteramos ahora, 50 años más tarde, que la gente se ha ido de los pueblos", ironiza el sociólogo de la UPO. Fue justo en esos años cuando los padres de Cristina (Pilar y Domingo) emigraron a Barcelona. Allí estuvieron hasta la jubilación, cuando regresaron a Villar, donde Pilar ?ya viuda? cultiva el huerto, hace matanza y recibe a su hija, yerno y nietos los fines de semana.

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"Se han dado cuenta tarde de todo. Los Gobiernos lo que querían era el centralismo, juntarlo todo en el mismo sitio" recalca Cristina, que también añade que "ahora es cuando están intentando fomentar la vuelta de la gente al mundo rural porque los pueblos están condenados a ser sitios de veraneo (para los que tengamos una casa en herencia) o sitios de turismo. De aquí a 40 años la España rural va a ser eso, sitios de vacaciones". Y hace un llamamiento para repoblar la España vaciada: "Solo con que encuentres algo que puedas hacer de teletrabajo, tienes la vida solucionada aquí. Puedes comprarte una casa por 15.000 euros, además, cualquier persona te da un trozo de tierra para que cultives tu huerta y lleves un estilo de vida mucho más saludable; y amén de la polución, las alergias, el asma... Y la Junta de Castilla y León si tienes hijos va a hacer todo lo posible por que no les falte la educación y te van a poner todo gratuito".

Fiel defensora de vivir y criar a sus hijos en un ambiente rural, encontró en Arlanza la casa "en la que poder picar leña en el corral" que quería, además de una buena conexión a internet y por carretera. Entre sus 50 habitantes tiene como vecinos a otros cuatro matrimonios jóvenes (de 30-40 años), con dos hijos cada uno, todos menores de 12. "Me dijo una amiga de Barcelona que me estaba yendo a vivir a un pueblo que tenía menos vecinos que su comunidad, porque son 60 en su edificio. Pero cualquier madre que quiere llevar a sus hijos a kárate, por ejemplo, en el centro de Barcelona, tarda más de media hora en coche. Yo tardo cinco minutos, y eso que voy a otro municipio".

Ahora desde las ventanas de su casa, esta familia lo que ve es un "enorme prado verde". Por ello, se quejan de que al principio de la pandemia del coronavirus, con la cuarentena, el Gobierno no se pusiera en la piel de la gente como ellos: "Era un poco absurdo nuestro confinamiento porque aquí había que poner empeño para ver gente. En la fase 1 de la desescalada, cuando les tocó el turno a los niños, dijeron que iban a poder ir a hacer la compra, a la farmacia... y sino no podían salir. Y mis hijos, que tienen un prado delante de casa, no podían salir a él. Aquí no hay ni farmacias ni supermercados... Cuando hicieron el plan de la desescalada solo pensaron en las grandes ciudades".

No obstante, Cristina afirma que esta pandemia la está viviendo con mucha más "tranquilidad" en un pueblo de lo que lo haría en la ciudad, sobre todo por sus hijos. Es más, parece que con el coronavirus los pueblos tienen más valor, por lo que muchos que tenían allí una casa olvidada han vuelto para teletrabajar. No obstante, cuando la crisis se pase, las consecuencias podrían ser devastadoras.

Miguel Tomás González lo compara con lo que pasó hace 12 años: "A principios de la crisis de 2008, mucha gente volvió al medio rural al quedarse desempleada, hacían alguna tarea temporal en la agricultura y se buscaban la vida. ¿Qué ocurrió? Cuando volvió a reactivarse todo, el fenómeno fue inverso: los puestos de trabajo se empiezan a crear antes y más en las ciudades y la población cualificada tiende a irse otra vez".

Pese a ello, González afirma que en los últimos años ha habido "una estabilización y una mejora general en las condiciones de vida del medio rural", así como "un ligero incremento de la población" en términos absolutos. Esto se debe a "una mayor difusión de la población". "En las áreas metropolitanas de las ciudades hay cada vez más gente" y "desde que entramos en el siglo XXI, tenemos un medio rural con grandes mejoras en infraestructuras y servicios; en la accesibilidad porque han mejorado las carreteras, lo que ha ayudado a que haya un flujo continuo de nuevos residentes, y ha habido un avance muy importante en conectividad, donde todavía hay ciertas carencias, pero está mucho mejor de lo que estaban hace 20 años, a años luz".

También enumera dos grandes retos: género y juventud. De los pueblos "se van más las mujeres porque los efectos del patriarcado ?por el que ellas se encargan del cuidado de niños, mayores y dependientes? son más pesados donde hay menos recursos. Cuando ven el panorama, a sus madres o abuelas, deciden irse. También estudian más que los hombres por norma general y esto les impulsa a irse a una ciudad". En cuanto al envejecimiento, "hay que cuidar a la gente mayor" y "«tiene un papel importante la dependencia y que haya servicios adecuados", pero lo principal es "crear las condiciones adecuadas para que la población joven se mantenga y, si se va a estudiar fuera, vuelva; planteando cambios culturales y un reparto equitativo de tareas".

El Transporte es otro dilema: "Pensamos en carsharing , coches eléctricos, bicicleta y... eso es muy urbanita. Está muy bien en Sevilla, pero vete a un pueblo de Asturias en bici o coche eléctrico con la autonomía que tienen...". Aunque lo realmente preocupante es que en estos años "se ha puesto el foco en cuestiones que no se corresponden con los verdaderos problemas del mundo rural. Como si fuera una población de pollos que tiene que aumentar; pero somos más que eso, somos seres sociales y hay que cuidar nuestro entorno y contexto". El objetivo debería ser lograr que quienes quieran vivir en la España vaciada lo puedan hacer con todas las garantías.


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