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La democracia es cosa distinta

11/03/2016 10:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La decadente situación de orden social que estamos a padecer, además de evidenciar la degradación de los valores democráticos viene a constatar el hostigamiento desplegado por los mercados financieros con el único propósito de constreñir derechos y libertades

Cuando como ahora  se intenta  subordinar la democracia a la dinámica  de los mercados,   además de forzar su retracción   se está  impidiendo avanzar  hacia la consolidación del  Estado de Derecho,  al tiempo  de propiciar   las  condiciones  para la involución, que es justo  lo que viene a vislumbrarse actualmente con  la injustificable intromisión de los poderes económicos  en el proceso de conformación  de Gobierno. Una situación inquietante y mismamente  intolerable, sobre todo,   cuando es ostensible la mala  praxis  de utilizar el mangoneo para dejar sin efecto  el veredicto de las urnas, poniendo en    cuestión  la soberanía popular   a través  del subterfugio de un  consenso político de apariencia.

Pero si  la intromisión del sistema financiero en el espacio reservado a la  función  política es totalmente  inaceptable, mayor repulsa debe merecer la permisividad otorgada desde el foro político a esta  ingerencia, desde el punto y hora que  tal  condescendencia es autorizada   por quienes ostentando   cargo  público no dudan en contravenir sus propios compromisos con el electorado y ponerse al servicio de los que  desde la órbita empresarial  por la turbiedad de sus manejos se han convertido  en  los principales  protagonistas  del escándalo. Al menos eso evidencia  su función corruptiva en el contubernio de una corrupción extensiva que todo lo invade, y que además de  quebrantar la democracia deslegitima por colusión el papel colaboracionistas  de esa mayoría política frente a los ciudadanos.

Es por eso, que las medidas contra  la corrupción nunca tendrán efectividad en la erradicación  de esta lacra   en tanto sigan dirigiéndose en exclusiva al sector público y se excluya  al sector privado de su aplicación, aún conociendo   su comprometido  papel  como promotores  de sobornos  y de la  financiación en gran  medida de  las campañas políticas. Prácticas que a pesar de lo poco ortodoxo de su condición mantienen su vigencia  desde la Transición, generando por su  naturaleza  una suerte de acuerdos ocultos   respecto a la administración y dirección de los entes estatales, es decir, sobre  el reparto de las instituciones del Estado, cuyo prorrateo favorece desde siempre el dominio y  los intereses de los grandes grupos económicos en detrimento  de la soberanía popular, y ello,   como consecuencia de la dejación de funciones y supeditación de los representantes políticos.

Esa atribuida  preponderancia se  hace mas evidente si cabe cuando tras la caída del bipartidismo, no asumiendo que las cosas han cambiado, los maniobreros  de siempre  persisten en su adulterada obstinación de seguir imponiendo su indebida  primacía. Siendo justo  esa pretensión el porqué de las anacrónicas componendas  políticas   de las  últimas semanas y razón de las desavenencias, como también,  la causa  del estancamiento  de un país en  precario que circula sin rumbo conducido por la limitación que impone la situación de  un gobierno en funciones; conjunto de acotaciones  establecidas  con la única finalidad  de mantener capturado al Estado y garantizar a través  de su  cautividad  el pleno dominio del mismo, facilitando así  que  lobby's empresariales desde su supremacía sigan    influyendo sinuosamente  en la distorsión  del marco jurídico y el reglamentario de la economía.

La democracia se enfrenta a un dilema del que a duras penas puede evadirse, porqué un sistema que coarta su propia razón de ser difícilmente puede satisfacer los objetivos de su finalidad,

Cuando esto sucede, la democracia se enfrenta a un dilema del que a duras penas puede evadirse, porqué un sistema que coarta su propia razón  de ser difícilmente   puede satisfacer  los objetivos de su finalidad, siendo testimonio  de tal  contrasentido  la devaluación que presupone el actual intento de consolidar contra natura un proceso de  investidura al exclusivo  dictado de los mercados, al tiempo de negar implícitamente el  mandato de las urnas y rechazar con ello los  contraídos electorales. Todo un  exponente  del lastre de un pasado  autoritario y personalista  y de una precariedad institucional  cuya transigencia  condujo  a la  actual situación  de degradación política, que  trajo consigo la desigualdad, la inseguridad y reducción de libertades, suma de hechos que vienen a constatar    una situación  de  total deslegitimación democrática.

Al parecer en este país   las reglas de funcionamiento  de la economía neoliberal  se han convertido en la práctica  en una especie de  superconstitución que además de dejar sin efecto toda contraposición  jurídica al respecto,   con  su puesta en práctica  se han activado  los  sistemas coactivos suficientes  para hacer cumplir sus decisiones logrando de ese modo  que los principios económicos se impongan a los valores  democráticos. En otras palabras, decir  que estamos asistiendo impasibles a la sustitución del mecanismo de decisión soberana sobre el principio de un  hombre un voto por la suplencia de decisiones oligárquicas  adoptadas en los centros de poder económico, situación  que arrastra consigo  la  renuncia expresa  a decidir sobre nuestra política económica  acuñando por tácito consentimiento  que el control de la actividad política pase definitivamente  a manos del dinero.

Siendo por eso que mientras el poder  político no opte  por  ejercer debidamente sus competencias democráticas,   todo intento  de  conformación de gobierno como la celebración de nuevos comicios mas que ejercicios de legitimidad  democrática no pasarán de ser   pura  pantomima


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Galdo Fonte (441 noticias)
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