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La moralidad y la Biblia

28/06/2016 07:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace varias centurias, individuos con costumbres muy diversas de los estándares modernos, escribieron un libro que hoy debería estar guardado en los estantes de antigüedades

Para los adoradores de la Biblia, la moralidad positiva contenida entre sus páginas es incuestionable. Pero lo verdaderamente incuestionable, es la certeza de que la mayoría de esas personas nunca la han leído, y se aferran a los dictámenes que han venido escuchando, de sus guías espirituales, a lo largo de su vida. Sobre la moralidad, esa feligresía tiene una idea muy vaga, y así, para ellos, la mentira, la infidelidad, la irresponsabilidad, el amor al dinero y los daños colaterales que sus acciones ocasionan a sus prójimos, no forman parte de este concepto.

Definiéndolo en pocas palabras, la moralidad es la cualidad de las acciones humanas. Estas pueden ser moralmente buenas, y son las que toda persona desea para sí, en cualquier relación con sus congéneres. Pero pueden ser moralmente malas, y estas, se combaten con leyes y no se desea ser el blanco de ellas. Pero no todas las acciones moralmente negativas pueden llevar a la cárcel, muchas no pasan de ser perjuicios interpersonales que, por lo general, solo alejan a los involucrados. Las religiones llaman pecados a toda acción moralmente mala, e incluyen aquí, el tener pensamientos contra los dogmas establecidos.

La moral en cambio, es un conjunto de costumbres, normas, valores y creencias que como grupo social se tiene y que indica qué acciones son correctas y cuáles no. Por eso, al leer cualquier libro, es fácil diferenciar, en los personajes, las acciones buenas y las malas. El Quijote de la Mancha por ejemplo, si fuera una lectura obligatoria en escuelas y colegios, no tendría la oposición de nadie, pues todas las aventuras del manchego, son moralmente buenas. Sin embargo, cuando el libro que se escoge, es el texto sagrado de cualquier religión, el asunto solo es del agrado de los seguidores de dicho texto. Los estudiosos de la Biblia que no tienen este libro como una fuente de ingresos, ven en muchas de sus historias, acciones reñidas con la buena moral. El problema de los seguidores de este libro, es que creen, que por tener algunas sentencias moralmente buenas, ya puede ser recomendado para mayores de edad.

El laicismo es una conquista que ha logrado el bienestar del hombre en las diferentes sociedades donde se practica, y hay demasiados ejemplos, actuales y pasados, donde se puede ver el atraso generalizado y el desprecio por la vida hacia los infieles, que la injerencia religiosa causó, y sigue causando en el planeta.

El primer libro de la Biblia: el Génesis, es una compilación de tres fuentes independientes, según la hipótesis de Julius Wellhausen, que fueron escritas entre el 950 y el 500 a.C. y que sufrieron numerosos procesos de redacción, alcanzando su forma actual alrededor del año 450 a.C.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, y unos días después, en el versículo 1:28 Dios dijo: “fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla…” Como es todopoderoso, pudo violar ciertas leyes de la genética, que se sabe, causan degeneración estructural en las células de la descendencia de los parientes cercanos que se cruzan. Esto se denomina incesto en nuestros códigos legales y es por definición el pecado carnal cometido por parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio.

Los hermanos y los primos por lo general mantienen relaciones armoniosas. Ocurren casos, pero son muy raros, en los que hermanos de padre y madre, llegan a odiarse y pelearse por bienes materiales. Pero la Biblia, desde el comienzo, muestra un caso de estos, donde uno de los hermanos odia al otro por sentirse menos favorecido. Pero no son sus padres quienes causan esto, que con seguridad los amaban de igual manera, sino que es el mismo Dios el que parecía favorecer a uno más que a otro. Así se puede leer, en el versículo 4:8 “…Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Dichosamente, los hermano mayores nunca leen esta historia, cuando son niños y pelean a menudo por nimiedades.

Dios es perfecto, por lo tanto no se puede equivocar. Sin embargo, su última creación le salió defectuosa. Parece que para él, todos eran malos. En ese momento inventó la frase: “Borrón y cuenta nueva”. Pero hacer un hombre nuevo, posiblemente era muy difícil, por lo que decidió salvar a uno que llenaba sus expectativas: Noé. Pero necesitaba a la esposa, y a los hijos y nueras de este, para volver a practicar el incesto. Así, en Génesis 9:1 bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les repitió la misma fórmula dada a Adán y Eva: “fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”.

A los hijos, se les debe enseñar que la verdad es lo más importante en la vida. Por lo general, las mentiras conducen a un sistema de vida sin honestidad. Si las nuevas generaciones aprendieran a desechar las mentiras, la infidelidad no sería un grave problema social, la estafa no existiría y tampoco muchas otras cosas que hacen a este mundo un lugar peligroso. Hay personajes históricos dignos de admirar y tratar de emular, pero ¿cómo se puede admirar a un profeta que usó la mentira para su propio provecho? Así, en Génesis 12:10-20 se cuenta que Abram no sabía que tenía a una esposa muy hermosa (quizá debido a la burka), pero de pronto lo descubre, y lo hace precisamente, cuando huyendo del hambre, llega a tierras egipcias. Si los egipcios saben que es su mujer, cree que lo matarán para quedarse con ella, así que Abram miente y dice que es su hermana. Los egipcios, entonces, la llevan a casa del Faraón. Los detalles de la estadía de Saraí en el palacio del faraón no se narran, pero en el versículo 12:16 se explica que la mentira “hizo bien a Abram por causa de ella”. Y fue bueno, pues consiguió “ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos”. Abram estaba feliz, y parece que no le importaba que su esposa estuviera con el faraón, pero a Jehová no le parecía bien este asunto y lo obligó a partir. Prostituir a su mujer le había traído mucho provecho, pues en Génesis 13:2, se asegura que cuando se alejó de Egipto ya era “riquísimo en ganado, en plata y en oro”. Como se mencionó anteriormente, es bueno saber que muchos no leen estos versículos, pues los que tienen esposas bonitas, podrían querer poner en práctica estas enseñanzas.

La esclavitud está prohibida y los jóvenes de hoy deben ver en tal hecho una aberración que jamás debe repetirse. La trata de blancas, el trabajo infantil forzado o cualquier otro método de sujeción similar que ultraje la dignidad y la libertad de las personas, debe combatirse sin misericordia. La Biblia cuenta que la esclavitud era permitida, pues había sido legislada por Dios. Los europeos que asolaban las poblaciones africanas en busca de esclavos, seguramente tenían en mente, las leyes de Dios al respecto. Y en lo que a este tema se refiere, en Génesis 16 se narra que Saraí, la mujer de Abram, no podía tener hijos, así que le ofrece a su sierva Agar, para que la embarace. Abram lo hace en un santiamén. No se narran los detalles de esta relación, pero Agar posiblemente era una fiera en la cama y por eso Abram ya no quería saber nada de Saraí. Cuando ésta le reclama, Abram se hace el menso y le devuelve a su sirvienta, para que haga con ella lo que se le antoje. Agar huye, pero regresa a instancias de un ángel de Jehová, quien le asegura que su descendencia será incontable. Al regresar nace el hijo de Abram llamado Ismael.

El alto nivel de criminalidad en el mundo actual, hace que los bandoleros cambien de nombre con asiduidad. La gente honesta solo lo hace si el apelativo escogido por sus padres, no le satisface. Abram y Saraí no eran un dechado de virtudes, quizá por eso, en Génesis 17, Dios les cambia el nombre. Él se llamará Abraham y ella Sara. Esta nueva identidad, permite a Abraham volver a mentir y conseguir más riqueza. En Génesis 20, Abraham vuelve a prostituir a su mujer. Ahora es al rey Abimelec de Gerar a quien permite que se lleve a Sara. Jehová otra vez se pone celoso y amenaza al rey. Abraham se justifica de esta manera: “Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer”. Al final, Abimalec le dio ovejas, siervos y siervas, y le devolvió a Sara. No se sabe lo que ocurrió a escondidas. Solo Jehová lo sabe.

Génesis 36. Jacob y Esaú son dos hermanos poderosos. Pero no es el amor el que prevalece entre ellos. Es la envidia

La forma que encontró Abraham de enriquecerse, fue imitada por uno de sus descendientes. En Génesis 26 :7, Isaac, cuando le preguntan quién era aquella mujer tan linda, se apresura a decir que Rebeca era su hermana. La Biblia no dice que la prostituyó, solo asegura que mintió para salvar su vida. El mismo cuento anterior, y así, Isaac también se enriqueció y se hizo muy poderoso. Tampoco se sabe qué pasó entre bastidores. Isaac consiguió muchos animales, y también muchos vecinos envidiosos que le hicieron difícil su vida en aquellos lugares. Por esta razón el rey Abimelec le pidió que se alejara de su reino. Pero cuando Isaac, se instala en otro sitio, recupera algunos pozos para alimentar a sus animales, y de nuevo, la envidia de sus vecinos sigue reinando y surgen nuevas peleas. A donde iba peleaba, seguramente Isaac no era una buena ficha. Por eso es que a pesar de haber servido toda su vida a Jehová, en Génesis 27, se cuenta que en su vejez, quedó ciego. Esto podría ser un castigo, pero también podría ser desagradecimiento de jehová, pues nada le hubiera costado al Todopoderoso, escupir en un poco de tierra y untárselo en los ojos para devolverle la vista. Pero aquí no termina la moralidad negativa de estos versículos. Su mujer, Rebeca, traiciona a Isaac, pues desea que su hijo sea el bendecido por el ciego, y no el hijo mayor de éste. Las mentiras abundan en estos párrafos, pues el hijo menor cuando le ofrece la comida a su padre, imita la voz de su hermano, viste la ropa sudorosa de aquél, y además, tuvo que cubrirse con piel de cabra en los lugares que era lampiño. Así el padre ciego, es burlado, de una manera burda e infantil, dirán muchos. Cuando Esaú volvió, pidió la prometida bendición, pero su padre ciego ya se la había dado a su hermano Jacob. Ya no había más bendición para su otro hijo. En tiempos actuales, eso no hubiera sido un grave problema, pues los creyentes actuales reparten bendiciones a diestra y siniestra, como si fueran granos de arena. Ojalá que la juventud no lea esto, pues la historia cuenta que Esaú estaba tan molesto, que prometió matar a su hermano cuando su padre muriera.

En Génesis 29, el enamorado Jacob se entrega a arduas tareas, durante siete años, para comprar a Raquel, mujer a la que amaba desde el día que la vio. Pero al cumplirse el plazo, no le dan a su prometida, y aunque no hay muchos detalles en la historia, termina en la alcoba con Lea, su cuñada. Es difícil creer que siete años pasados con Rebeca, y a la cual había besado en cuanto la vio, no sirvieron para reconocer que la que estaba a su lado, no era el amor de su vida. Al final se queda con las dos hermanas. Hasta aquí, se nota que no es una historia para niños, pero la moralidad negativa continúa, pues la envidia vuelve a dominar el ambiente y en Génesis 30, se cuenta que Raquel era estéril y Lea excesivamente productiva. Así que Raquel le pide a Jacob que embarace a su sierva, y así, consigue tener un hijo por adopción y luego otro. Es de suponer a un Jacob feliz. Lea no se queda atrás, y también le ofrece su sierva a Jacob, quien dichoso entre las mujeres continúa fructificándose y multiplicándose.

Un versículo es muy elocuente de la moral negativa que prevalecía: Génesis 30, 16: “Cuando, pues, Jacob volvía del campo esa tarde, salió Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras (planta usada en medicina como narcótico) de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche”.

Las leyes de la genética predicen los colores que pueden tener los hijos de un gato negro con una gata gris. En los cruces de animales, los especialistas se basan en esto para lograr resultados espectaculares. Pero, la Biblia explica un método que ha dejado de usarse, pero que podría ofrecer resultados maravillosos. Génesis 30, 34 – 43: Jacob tomó “varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas”. Estas varas las ponía frente a las cabras que iban a parir y “así concebían las ovejas delante de las varas; y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores”. Y siempre que las ovejas iban a parís, ponía las más fuertes delante de las varas, consiguiendo el color que deseaba “y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervos y siervas, y camellos y asnos”. En la Biblia no dice si experimentó con sus esclavos, pero bien pudo colocar telas negras al momento que iban a parir, para que el bebé le saliera con la piel oscura.

Labán, el padre de Raquel y Lea, sabe que Jacob lo estafó con eso de las ovejas, y además le robó sus ídolos y otras cosas. En Génesis 31, lo persigue y cuando lo alcanza, son sus hijas las que le mienten y esconden las cosas robadas.

Génesis 34. Con palabras engañosas se violó a una mujer llamada Dina. Los padres de los involucrados llegan a un acuerdo: “El alma de mi hijo se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras”. Todo parecía resuelto, pero los hermanos de la violada, rompen el acuerdo y atacan a los desprevenidos miembros del clan del violador. Mataron a todo varón. 34:25. Luego saquearon la ciudad y se llevaron consigo a su hermana y a todo animal de pasto que ahí había. Esta historia, seguramente enseñará a los colegiales la forma correcta de tomar una venganza.

Génesis 36. Jacob y Esaú son dos hermanos poderosos. Pero no es el amor el que prevalece entre ellos. Es la envidia. Tienen que separarse y por eso se lee, en el versículo 36:7, “porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados”. Esaú se fue a Seir y Jacob a Edom.

Los padres aman por igual a sus hijos. Es una norma muy raras veces violada. Pero en Génesis 37:3, “Amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez...” Debido a esto, sus otros hermanos “le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente”. Pero no solo le aborrecían por esto, también por los sueños que tenía y que les contaba, donde él se veía como un gran señor al cual tenían que postrarse sus hermanos. En 37:18, cuando sus hermanos lo vieron venir desde lejos, “antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños”. Después de tenerlo en un pozo, deciden venderlo y después matan a una cabra y bañan en sangre la túnica de José, de tal suerte que cuando su padre la vio, se imaginó que había sido devorado por una bestia y guardo luto por él, siendo consolado por sus hermanos.

Génesis 38. El primogénito de Judá era Er. Era un hombre malo ante los ojos de Jehová. Por eso, el Todopoderoso le quitó la vida. Esto es un hecho muy inusual, pues habiendo tantos hombres malos en el mundo, Jehová no les quita la vida como se la quitó a Er. Judá entonces le ordenó a Onán, su otro hijo, que desposara a la mujer de Er, para producir la descendencia que su hijo muerto no podría conseguir. Onán no estaba de acuerdo con esto, y antes que eyacular en su esposa-cuñada, prefiere eyacular en la tierra. Esto desagradó tanto a Jehová que también le quitó la vida. Judá le pidió a su nuera que se fuera a vivir a su casa para esperar que su hijo menor creciera. Pero en el entretiempo, ella no supo vencer sus hormonas, y cubriéndose el rostro para no ser reconocida, se colocó cerca del camino de Judá, el cual al verla, no sabiendo que era su nuera, le ofreció sexo. Ella preguntó que qué le daría a cambio. Él le prometió un cabrito, pero por mientras, le dio unas prendas que andaba. De aquella relación quedó embarazada. Judá envió el cabrito a la dirección señalada, pero ahí nadie conocía a esa mujer. Cuando su nuera ya iba a dar a luz, descubrieron que estaba embarazada, y por lo tanto la acusaron de fornicación. Judá ordenó sacarla de la casa y quemarla. La nuera le mostró las prendas recibidas en aquel día, para decirle que ese hijo era suyo. En el parto, se supo que eran gemelos los que venían: Fares y Zara.

Génesis 39. José fue comprado por un egipcio y debido a la protección que recibía de Jehová, el egipcio prospero económicamente. La mujer del egipcio puso los ojos en José y le pidió que durmiera con ella. Él no quiso y huyó. Ella lo acusó de querer violarla y José fue a dar a la cárcel. Pero Jehová lo seguía protegiendo y logró que lo nombraran ayudante del jefe de la cárcel, y a éste también, lo hizo prosperar económicamente. Ahí siguió interpretando sueños y cuando interpretó uno del Faraón llegó a ser gobernador.

Leer la Biblia en las escuelas no es conveniente, primero porque se supone que se vive en una sociedad regida por el laicismo, y segundo, porque las historias de la Biblia no son moralmente buenas. Para que las nuevas generaciones sean honestas, se les debe enseñar a amarse los unos a los otros, evitando el odio, la envidia, el robo, la estafa, el incesto, las violaciones, el crimen y la guerra. Si el niño ve que sus padres son honestos, honesto será. Si al niño se le enseña, que lo que dice la Biblia es lo correcto, pronto tendremos que construir muchas más cárceles...

El laicismo es una conquista que ha logrado el bienestar del hombre en las diferentes sociedades donde se practica

 


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Gustavo Lanza (18 noticias)
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