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La santa cena

12/04/2018 10:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Santa cena, una práctica ritualista e idólatra que constituye uno de los lazos más pronunciados que las Iglesias humanas tienen con el paganismo antiguo, es hoy por hoy una de las grandes murallas que debemos derribar, uno de los collados que se debe reducir a Tamo

LA SANTA CENA.

 

Un día de los que entre los hombres son llamados Domingo, por la noche, congregado en una Iglesia de hombres, fui testigo de lo que ellos han llamado “La Santa Cena”, observé  y escuché al Pastor cómo llamó a todos los miembros a participar de este evento, el cual es un rito, en donde toman una galleta y un poco de fresco sea natural o artificial, y lo parten y lo reparten entre los que participan de aquello, y llaman a la galleta “el cuerpo de Cristo” y al refresco lo llaman “La Sangre de Cristo”, y lo comen en señal de aceptación de un compromiso con Cristo, y lo hacen según ellos en conmemoración de aquel evento en el que nuestro Señor se reunió con sus discípulos para comer la última cena previo a su aprehensión para ser posteriormente crucificado;  De todos los miembros de la Iglesia, mi esposa y yo fuimos los únicos que no participamos, entonces, aquel pastor muy enojado dijo “el que no participa de aquel rito no tiene derecho de usar ni el púlpito, ni el altar de su Iglesia, porque así como se avergonzaban de la llamada “Santa Cena” así entonces se avergonzaban del Señor” habló muchas otras cosas y entre esas tantas, también gritó una amenaza y dijo “Ya tenemos vistos quiénes son los que se niegan a participar en esto, ya sabemos quiénes son, y los vamos a mantener vigilados y controlados”; En mi corazón pensé, ¿Cómo es posible que estos que se jactan de la libertad que hay en Cristo profesen estas amenazas? ¿Porqué primero no preguntan las razones por las que no participo antes de sacar conclusiones precipitadas? ¿A caso estos no han leído y meditado el mandato del Espíritu respecto a estos sacrificios? De manera que me veo obligado a hablar de esto.

 

Deseo comenzar diciendo: Desde antes del Mesías muchos ritos habían, muchos a la verdad, muchos sacrificios, muchos de los cuales eran ordenados por la ley, pero sabemos que la ley era sombra de lo que vendría en Cristo, pues así se escribe: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” todo aquello era sombra, la sombra de Cristo, pero cuando el cuerpo nos vino ¿Qué caso tenía ya la sombra? ¿Qué caso tenía ya los sacrificios de corderos si Cristo es el cordero? ¿Qué caso tiene discutir si el día de reposo es Sábado u otro si Cristo es el Reposo? En fin, ya no tiene caso el rito, pues el rito traía consigo una Señal de algo más poderoso que vendría de Dios; Ahora bien, si aquel rito que por la ley estaba dado y que por Dios estaba aprobado ya no tiene caso que se siga haciendo porque su fin se ha cumplido, entonces, ¿Para qué un rito más?, pues si la venida de Cristo era para poner fin a los ritos que eran sombra ¿Qué caso tiene establecer un nuevo rito? ¿Acaso no nos fue dicho “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago”? De forma que si Cristo destruyó todo rito antiguo con su venida, pues él era la finalidad de todos aquellos ritos antiguo ¿No sería transgresor si estableciera otro? Pero sabemos que Él no ha establecido un nuevo rito, pues la adoración que Él estableció es en Espíritu y en verdad, es decir, si es en Espíritu ¿No es íntima? Y si es en verdad ¿el pan que se parte no debe ser el verdadero?, porque si la adoración es en verdad ¿Cómo es que se usan todavía símbolos para representar al cuerpo de Cristo?, si es en verdad,   la simbología, la semejanza ha quedado abolida, porque ahora se adora en verdad; Ya no hay amuletos, ya no hay supuestos, sino que el que se dispone a partir el pan debe partir el pan verdadero, el cuerpo de Cristo, su palabra discernida a plenitud y en verdad, porque entonces miente aquel que dice que adora en verdad, si el pan que parte es algo que representa al pan verdadero, sería tal cual un niño que gusta ver las cosas reales mediante sus juguetes, así sería el Cristiano que hace estas cosas, pues vería al verdadero pan mediante una galleta; Pero Cristo no ha establecido rito alguno; Porque si en verdad Cristo hubiera mandado este rito, entonces Él mismo hubiese establecido la solemnidad, pues, en la antigüedad, cuando Dios estableció aquellos ritos por la ley, también estableció las solemnidades, los horarios, las fechas, las características de lo sacrificado, el tamaño, lo que quien dirige debía vestir, las palabras que debía decir, la forma en que se debía comer, porque Cristo es en el Padre y el Padre es en Cristo, de forma que, Si Dios estableció antes ritos y él mismo dictó la solemnidad, así mismo Cristo, si Él hubiese establecido nuevos ritos, hubiese él mismo establecido solemnidades. ¿Para qué un rito más? Si ya no requerimos de sombras pues el cuerpo ya nos vino, y si el cuerpo ascendió ¿No descendió el Espíritu Santo? De manera que el cuerpo está entre nosotros, no requerimos de ritos, ni de ninguna otra cosa para simbolizar al cuerpo, porque el cuerpo está entre nosotros, o ¿Tiene algún caso hablar con una fotografía teniendo a la persona presente?

 

Si aquel pastor se hubiese tomado tan solo la molestia de preguntar ¿Porqué no participas de este rito? ¿Qué habría yo contestado? Soy obediente a la palabra y ella me ha dicho “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal” (ECL 5:1) De manera que guardo mi pie, me acerco a la casa de oración más para oír que para ofrecer este sacrificio, pues es un sacrificio de necios, es una obra muerta y abominable, suficiente  comparación tuvo el Señor cuando fue asemejado a un cordero antes, como para que ahora sea comparado con una galleta y con un refresco. El Cristiano sensato debe oír y ser prudente en contestar, escuchar y ser prudente en aceptar si participar o no de un sacrificio de esta o de cualquier otra naturaleza; De antiguo se nos escribió “¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo”  (Isaías 40:25) Hoy veo, que mientras algunos lo asemejan a estatuas otros lo asemejan a una galleta o a un refresco, porque decir que aquella galleta simboliza al cuerpo de Cristo ¿No es hacerlo semejante a eso? Y decir que aquel refresco representa su sangre ¿No es hacer semejante su sangre a un refresco?, oh hombres que ven sublimes a sus ritos, costumbre y religión ¿Hasta cuándo comprenderán la voluntad del Señor? Unos se arrodillan frente a estampillas, otros frente a muñecos de yeso, y ahora veo hombres que se arrodillan frente a una galleta.

 

En primer lugar ¿De dónde sacaron estos el término de “Santa Cena”? ¿De su teología? ¿De su pan leudado? ¿De sus manuales y estatutos? ¿De dónde?, en segundo lugar ¿Quién estableció este rito? ¿Quién ha dicho que a Cristo se le debe simbolizar con una galleta o con un pedazo de pan? ¿Qué fue lo que estos supuestos eruditos de la palabra entendieron cuando Cristo dijo “haced esto en memoria de mí”? Pues todo parte de esta expresión, pero, ¿Qué fue lo que mi Maestro dijo que se hiciese en su memoria? Partir y compartir el pan, el cual es sin levadura, y ¿Cuál es este pan? El cuerpo de Cristo, ¿Cuál es el cuerpo de Cristo? La palabra nos dice “Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.   Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (JN 6:50, 51) De modo que el pan es Él y no una galleta, es su testimonio, su sacrificio, es su cuerpo, es Él el pan, y el pan de Dios ¿Qué es? Su palabra de la cual se escribe “…no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” Así que el pan que Cristo nos dio es todo aquello que salió de su boca, su cuerpo es su palabra, pues Él es el verbo, su pan no es objeto de simbolización, pues su pan es vivo y está presente, porque se simboliza algo cuando ese algo está ausente, pero si ése algo está presente ¿Qué objeto tiene simbolizarlo?, si Él dijo “Este es el pan que desciende del cielo”  y en el cielo está Dios, ¿No es a caso Cristo aquello que salió de la boca de Dios por lo cual vivirá el Hombre?, es comiendo a Cristo que adquirimos vida, no comiendo aquello que lo simboliza, porque si ni su sombra que es la ley nos perfecciona, entonces ¿Cómo nos puede perfeccionar una galleta que ya no es sombra de nadie?.

 

Cristo nos mandó a partir y compartir el pan, pero este pan es su palabra, y este pan también es su cuerpo, no nos mandó a partir y compartir el pan que sale del horno del panadero, ni la galleta que salió de una fábrica industrial; Partir el pan ¿Qué es? Es tomar la palabra en lo íntimo, en el Espíritu, discernirla a plenitud, escudriñar hasta lo profundo de ella hasta conocer la voluntad perfecta de nuestro Dios; Y compartirlo ¿Qué es? Sacar a la luz todo aquello que conocimos, publicarlo desde las azoteas, darlo a conocer a los enfermos de espíritu, a los pobres de entendimiento; De manera que partir y compartir el pan es Ministrar la palabra del Señor, es predicarlo a Él, y en remembranza de Él lo hacemos hasta el final de los tiempos, esto es partir y compartir el pan, esto es en verdad la cena del Señor. De manera que cuando la Iglesia se reúne a oír la palabra del Señor, entonces hay cena del Señor, aunque no haya galletas.

 

Se nos escribió al respecto “Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (1ra. COR 11:29) Ahora vemos, pues, que aquel pan que se partía y se compartía en memoria del Señor no era una galleta, ni una dona, ni tampoco una torta insípida, sino que era algo que por su naturaleza era objeto de discernimiento, y yo me pregunto ¿Puede discernirse algo en una galleta? El pan de Cristo no es un alimento que ingresa por la boca, sino más bien que sale de la boca de quien lo parte y comparte, e ingresa por los oídos de quien participa de él, para alojarse luego en el corazón y no en el estómago; El pan, que es el cuerpo de Cristo, que es la palabra de Dios, alimenta el Espíritu no el cuerpo del hombre, y yo pregunto ¿Qué tanto puede alimentar el Espíritu una galleta? ¿Porqué se conforman con comer un pan hecho en la tierra pudiendo verdaderamente comer el pan descendido del cielo? Porque su palabra es clara cuando nos dice “…Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”(JN 4:35) El pan está ahí a la disposición de todo hombre que lo quiera comer, ¿Para qué comer un pan que simboliza al verdadero pudiendo comer el verdadero? Porque el pan verdadero está a la orden, y no necesitamos abrir la boca, tan sólo debemos alzar nuestros ojos, despertar del sueño, mirar los campos, buscar la verdad, clamar por la verdad, clamar por conocer la plenitud de Dios, renovar nuestro entendimiento de Cristo y en Cristo; Aquel pan del que el Maestro dijo que comiésemos en su honor, este pan es el conocimiento, el entendimiento de la voluntad perfecta de Dios, ¿Puede transmitir este conocimiento una galleta o una torta? No lo creo; Mas la palabra de Dios dice que cuando se come y se bebe el cuerpo de Cristo sin discernimiento, para juicio se come y para juicio de bebe, pues bien, tal parece que aquellos practicantes de ritos inservibles han comido el pan y bebido la sangre sin discernirla, pues por sus frutos sé que así es, y si así es, entonces lo han hecho para juicio; Son insensatos, pues ¿No se dolería el esposo si su mujer prefiere abrazar su fotografía y no a él? Ellos han dicho que aquel pan (Galleta) que parten es la simbolización del cuerpo de Cristo, pero ¿Estando Él presente requiere de esta simbolización? Este sacrificio es parte del lazo que conservan las Iglesias de aquella imperiosa Iglesia fundada por un emperador humano, es parte de las practicas que quedaron en su llamada “Reforma protestante”; Porque la Reforma no es algo nuevo, sino que es lo mismo, pero reformado; La reforma simplemente hace reparaciones pero el edificio es el mismo, simplemente cambia color pero la forma es la misma, simplemente se cambia la ventana pero el boquete es el mismo, simplemente se cambia el piso pero el área es la misma, simplemente se cambia el vestido pero la persona es la misma, y la persona es la mujer insensata, sobre cuyo vestido hay muchos nombres blasfemos. Insensatos son, e hipócritas son pues colaron el mosquito y tragaron el camello, quitaron las estatuas, pero se quedaron con ídolos aún más abominables.

 

Ninguna doctrina humana de donde haya salido una idea tan aberrante como la de representar a Cristo mediante un comestible carnal puede ser digna de elogios, y mucho menos digna de imitar y practicar; Practican estas cosas y ni su origen conocen, ni la promulga mediante la cual fue ordenada conocen, ¿Cuál es mi consejo? Conoce el origen de ella y valora tú en el espíritu si es correcto o no, por eso se nos mandó “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”  Es necesario siempre mirar hacia el origen de las cosas, es necesario detenerse y meditar en los caminos por donde andamos, a fin de conocer cuál sea el buen camino, es necesario ir a la raíz de los caminos para determinar su validez, es necesario pararse y preguntar, y ¿A quién debemos preguntar? ¿A los hombres? No, ningún hombre es digno de confianza, por eso el todo poderoso fue claro cuando nos dijo “Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.”  Basta, pues, humillar el corazón y reconocer que estamos confundidos, reconocer que no sabemos si vamos por el camino correcto, para que en secreto el entendimiento llegue mediante la meditación en el espíritu, necesario es clamar por el entendimiento, por eso se nos dijo “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” No entiendo cómo es que dicen amar y creer en Dios, pero no son capaces de creer en esta palabra, Dios mismo es el instructor, por eso vino el Espíritu Santo, no vino a otra cosa, a eso vino, para abrirnos las puertas del entendimiento; Sabidos pues, que es necesario pararse en los caminos por donde andamos, por donde vamos caminando, entonces digo ¿Acaso estos no se han parado en los caminos a fin de comprobar si van en el camino correcto? Porque Pablo dijo “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”Pero lo que vemos son Iglesias que se conformaron con el entendimiento no solo de este siglo, sino con el entendimiento de siglos numerosos hacia atrás, porque desde que éste rito se instituyó entre ellos varios siglos atrás ¿Nunca se han preguntado si este rito esa cepto o no delante de los ojos del Señor?, porque se conformaron con el entendimiento de siglos pasados, y se niegan a renovar su entendimiento, y si no han renovado su entendimiento entonces ¿Cómo podrán conocer la voluntad perfecta de Dios?.  Ya Judas lo decía“Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales” ¿Cuántos mediante este rito se habrán conducido hacia la perdición aún siendo hombres justos? pues este rito no es más que idolatría, y ¿Qué se dice de ella?“Hijitos, guardaos de los ídolos” Ahora, pues, este no es un ídolo de piedra, ni de oro, es un ridículo ídolo comestible, ante el cual ellos se arrodillan, asumiendo que enfrente tienen al cuerpo de Cristo, ¿no es eso idolatría? Muchas y diversas formas tienen los ídolos, primero fueron los astros del firmamento, luego las obras de arte, luego las personas, ahora lo son comidas; Es necesario entonces ver el origen, pararse en los caminos y preguntar al Espíritu cuál sea el buen camino.

 

 Parándome en los caminos y preguntando por el camino antiguo me encontré: Que desde la misma época de los Apóstoles ya muchos adversaban a la verdad, muchos concluyeron que la partición del pan que Cristo había ordenado era el establecimiento de un rito religioso, en donde el pan que se partía, y al ser consagrado se convertía en el cuerpo de Cristo,  y que el vino al ser consagrado se convertía en la sangre de Cristo, a esto lo llamaron “Sacramento de la Eucaristía” hombres insensatos eran aquellos, pues, el partir el pan no es ni un misterio ni la transfiguración de Cristo de espíritu a pan, ¡Cuánta insensatez! ¿No tuvo Cristo suficiente humillación en posar en un cuerpo corruptible de hombre como para luego de haberse despojado de la corruptibilidad venga a posar en un pedazo de pan? Cuánta razón tenía Judas cuando dijo que en las cosas que por naturaleza conocen se corrompen como animales irracionales, ¿A caso estos nunca han discernido lo que nos fue dicho “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas”  Si nuestro Dios no habita en casas hechas por hombres ¿Cómo, pues, podría habitar en un trozo de pan? ¿Quién hizo el pan? ¿A caso aquel pan no fue hecho por manos humanas? Oh insensatez, oh torpeza, cómo se ha reído Satanás de ellos; No pensaron que Dios es Espíritu ¿A caso los Espíritus moran en las obras muertas? ¿No moran los Espíritus en cuerpos vivos? ¿Necesita acaso Cristo transformarse en forma de pan para ingresar en el hombre interior? No lo creo, pues a como repito, Cristo, el cuerpo de Cristo que es su pan, no entra por la boca, sino por el oído, pues así se escribe “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” ¿Ves, pues, que el pan que es la palabra, que es la verdad entra por los oídos?; Mucho tiempo después, los protestantes después de algunos siglos de haber dado continuidad a la celebración de la Eucaristía a la cual posteriormente llamaron “La santa cena” establecieron que: “la celebración de la cena del Señor no es más que un acto de recuerdo de aquella Última Cena de Jesús antes de su muerte. No hay nada en el pan y el vino que les haga especial más allá de su poder de evocación mental, del mismo modo que una cruz evoca la muerte y/o la salvación de Jesús pero no tiene nada de especial por sí misma” Creyendo ellos que ya habían arreglado todo cambiando el concepto, vinieron a fundar otra doctrina abominable, pues otorgaron al pan (hecho por mano de hombre) un poder de evocación mental, y yo pregunto ¿Tiene poder de evocación un pedazo de pan? ¿No es mediante la palabra que se aviva el Espíritu? ¿A caso se sustenta el Espíritu con una evocación mental? ¿A caso Cristo quería que aquello se hiciese para recordar su última cena? ¿Qué interesa a Cristo,  que vivamos del recuerdo o que renovemos el entendimiento? ¿A caso el partir el pan no es para sustentar nuestro entendimiento? El pan es la palabra, y el entendimiento se sustenta por la palabra.

 

Digo yo, Si de recordar la cena de Cristo se tratara esto ¿No debería de comer lo que Él comió? Debería de partir un pan sin levadura y repartir vino  a como Él lo hizo; Mas no se trataba de un simple recordatorio, sino que Cristo quería que nos alimentáramos de su palabra discernida todos los días de nuestras vidas hasta el final de los tiempos, a fin de lograr llenarnos de todo entendimiento de la verdad, a como su palabra nos dice “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente”  Si se le atribuye un poder de evocación mental a un pedazo de torta y nosotros somos imitadores de estos ritos ¿No andaríamos como los demás gentiles en la vanidad de su mente? ¿A caso no corrompió Dios la mente del hombre ya de antiguo? Porque escrito está “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” De modo que no hay evocación mental alguna en Cristo, sino que toda evocación es por el Espíritu, porque la mente carne es, y respecto de la carne también se nos dice “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” Porque ¿Qué evocación podría existir en la mente?  La mente es carne, y si a nadie conocemos en la carne, entonces a Cristo no le podemos conocer mediante la mente, ¿Qué pensarán en su mente aquellos que se someten a este rito? ¿Se les vendrá una imagen de lo que fue aquella cena según su imaginación? Y si es así, ¿no es eso abominación?, pues tendríamos que imaginar la figura de Cristo, y si se nos dice que a Cristo ya no le conocemos según la carne, y que ni aún los que según la carne lo conocieron debían conocerlo ya en esa forma, entonces, ¿No nos está diciendo Pablo que borremos de nuestra mente toda imagen referente a la figura de Cristo según la carne?, así que, si a Cristo ya no le recordamos según la carne ¿Cómo ahora tenemos que recordarlo mediante la figura y textura de un pedazo de pan? . Ni aquellos,  que desde hace siglos piensan que el partir el pan es transformar a Cristo de espíritu a comida humana, ni los que dicen que el partir el pan es un recordatorio de la cena del Señor, han conocido al verdadero Cristo. Ellos viven un sueño, sí, un sueño es lo que viven, tal y como fue dicho de antiguo “Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento” Ellos hoy viven ese sueño, pues todos a la verdad se sienten saciada su hambre y su sed, y sienten llenura, satisfacción, y confianza, y piensan que agradan a Dios, pero no más es un sueño; Un día despertarán de él, y cuando lo hagan sabrán que vanidad era su alabanza, vanidad su saciedad, su estómago estará vacío, nada del cuerpo de Cristo realmente habían comido, porque lo comieron sin discernirlo, como el que come con rapidez y sin saborear la comida, y al rato sintió hambre, así son los hombres que hoy se sienten satisfechos con sus ritos, con comer pan natural hecho por mano humana, creyendo que es el cuerpo de Cristo, o recordando la cena del Señor.

Este pan es su palabra

 

La llamada Santa Cena, no debería ser otra cosa que el compartir la palabra discernida de nuestro Maestro, porque el cuerpo de Cristo, el pan, está dado para alimentar al Espíritu no para alimentar al cuerpo, y el Espíritu no se alimenta por la boca sino por el oído, y no por el oído carnal sino por el espiritual, sino, ¿Para qué son los ayunos? ¿Puede comer el hombre dos alimentos a la vez? ¿Puede el hombre alimentar el cuerpo y el Espíritu a la vez? Digo, pues, No es posible tal cosa, pues el cuerpo es muerto y se alimenta de cosa muerta, de manera que nunca el Espíritu puede alimentarse por el cuerpo; Sino que el espíritu se alimenta de cosa viva, y ¿qué cosa viva será sino lo único que vive? De manera que se escribe “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” por la palabra somos renacidos en la simiente de Cristo, entonces por la palabra ingerimos el pan, por la palabra ingerimos al cuerpo y la sangre de Cristo; De manera que ya no hay dudas, la palabra es el pan, pues el pan es Cristo, y Cristo es la palabra, pues así se escribe “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”  De manera que la palabra es el verbo, y el verbo fue carne, y de la carne se nos dice “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él” Así que ¿Hay dudas? Su carne y su sangre es lo que comemos, y los comemos mediante el verbo (La Palabra), porque aquellos primeros mediante la carne conocieron del verbo, mas nosotros, mediante el verbo conocemos a la carne; De manera que comemos a la carne cuando nos deleitamos en el verbo, partimos el pan cuando encontramos a Cristo y su misterio en la palabra, comemos el pan que descendió del cielo, el cual es el verbo, el cual salió de la boca de Dios; Esto es partir el pan, no es otra cosa, no es reunirse y comer galletas, porque mediante la galleta no entra Cristo al lugar Santísimo del hombre que es su corazón, sino mediante la fe que es por el oír la palabra, es decir, mediante el comer la carne de Cristo que es la palabra de Dios.

 

La llamada Santa cena o la llamada eucaristía, son ritos, simbología, sombras, y las sombras ya quedaron atrás, pues el cuerpo ya nos vino, de forma que comemos a Cristo, no para recordar, sino para aprender el nuevo entendimiento, comemos a Cristo no para recordar una cena que él tuvo con sus discípulos, sino para conocer su Misterio y su Ministerio, para conocer la esperanza, para conocer el origen, conocer la razón de nuestra existencia, comemos de Él para conocer el reino de Dios, para saber el porqué de esto o el para qué de aquello, comemos de Cristo para recibir sus instrucciones y su enseñanza por el Espíritu, porque a la verdad, Él no ha terminado de enseñar, pues aún no ha acabado su obra que es la Iglesia, la que se edifica mediante el entendimiento,  sino que sus enseñanzas no acabaron con el término de sus días carnales, pues Él sigue enseñando y revelando mucha verdad, Él nos instruye al comer de su cuerpo, nos revela los Misterios, y de Misterio en Misterio, un día nos llevará al conocimiento pleno del Misterio de Dios, a como se nos escribe “el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” , Así que, partir el pan, partir el cuerpo de Cristo, es llenarnos de conocimiento y de ciencia de Dios, es hacernos sus discípulos, y ser parte de su generación de estudiantes, hasta que al final, a como está determinado, logremos alcanzar la estatura del Maestro en el conocimiento de la verdad, de la verdad acerca de la obra de Dios, a cerca de la creación y de sus tiempos; ¡Cuán importante es comer del cuerpo de Cristo en verdad! ¡Cuán necesario es partir y compartir el pan! Es importante comer el pan, pero el pan verdadero, no uno que simula serlo.

 

Se escribe pues “Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen” De manera que si me preguntan ¿Porqué las Iglesias que dicen estar fuertes, son más bien montones de enfermos y debilitados? Yo les diría, porque han comido y bebido indignamente y sin discernir el cuerpo del Señor, duermen y sueñan estar sustentados, porque a la verdad han comido del Señor, pero no han saboreado lo comido, no han discernido su carne y su sangre, y entonces, ellos están hundidos en la ignorancia de los sabios de este mundo, todos corren tras la sabiduría del mundo, mas no saben lo que les espera, porque  escrito está “…de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una”  y también nos dice “y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”  ¿Qué hacer? Tomar el ejemplo de la asna de Balaam, salirnos del camino por el que somos conducidos y correr por el campo abierto, pues libre somos en Cristo.

 

¿Qué es entonces comer la cena del Señor? Es reunirse, partir el pan y repartirlo, atendiendo, pues, a lo escrito “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.  Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.  La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1ra COR. 10:14-17) De manera que en aquella reunión la copa no es ni vino, ni refresco, sino que es una copa de bendición, y ¿Cuál es esta bendición que hay en la copa? La gracia que del padre recibimos mediante Cristo, es esta la copa que bendecimos, gracia de la cual se nos dice “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;  porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;”Porque mediante la gracia que nos fue dada fuimos enriquecidos en él, en ciencia y en palabra, así que ¿Hay dudas de que la copa de bendición que bendecimos en la reunión de los santos es la gracia de nuestro Dios, por medio de la cual recibimos de Él todas las cosas provenientes de Él? Esta pues, es la copa, la cual es la sangre de nuestro Señor Jesucristo; La gracia fue derramada sobre los que se arrepienten, la gracia es la comunión de la sangre, y la comunión de la sangre ¿Qué es? Que todos compartimos la misma gracia sin acepción de persona. Si la copa ya no es vino sino gracia, entonces el cuerpo ya no es pan, sino palabra de entendimiento, palabra que una vez mezclada con la gracia, nos llena de sabiduría; La comunión del cuerpo de Cristo entonces es, difundir la palabra en un mismo sentir y pensar, a fin de no dividir al cuerpo de Cristo que es la Iglesia; De manera que la comunión en el cuerpo y en la sangre es: Formar al cuerpo de Cristo uniendo cada uno de sus miembros mediante un mismo entendimiento, una misma fe, una misma gracia, un mismo Espíritu, un mismo amor; Todo lo cual no se consigue partiendo y repartiendo galletas, ni tortas insípidas, sino digiriendo la palabra en verdad, con todo discernimiento en el Espíritu, y tomando la copa de bendición sin llenarnos de vanagloria; Esta es la cena del Señor, esto es lo que mandó a hacer.

 

Cada reunión en la que se hable de Cristo en Espíritu y en verdad ahí se ha hecho santa cena, así que,  comer el cuerpo de Cristo es oír el testimonio de la verdad, y beber de la sangre de Cristo es creer en aquella verdad, de más está entonces el hacer ceremonias infructíferas, y ritos religiosos, cuando en verdad el cuerpo ni siquiera ha sido discernido, para su propio juicio hacen estas cosas, ahora ya lo saben, aquel que sabiendo lo hace, ha pecado con conocimiento de causa, y comete Idolatría, porque así está escrito “de manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor” Y ¿Qué es comer indignamente el cuerpo  sino comerlo sin discernimiento? Y ¿Qué es esta falta de discernimiento sino la ausencia del Espíritu? De manera que aquel que ha comido del cuerpo, mas no ha logrado unificarse en la fe y en el amor de Cristo con la Iglesia verdadera, la cual no es visible al ojo humano, éste ha comido juicio.

 

La cena del Señor, entonces, nunca fue un ritual, nunca tuvo la intensión de asemejar a Cristo mediante un alimento, ni su sangre mediante una bebida, sino que siempre fue: Reunirse la congregación y discernir su palabra en el Espíritu a fin de agrandar su fe en el conocimiento de toda ciencia de Dios y todo misterio; Entonces comer la cena del Señor, es alimentar el Espíritu con el pan que bajó del cielo, no con el pan hecho en la tierra; Es reunirse a fin de oír y hacer oír su palabra.

 

De manera, pues, que la Iglesia cayó en el error que Pablo temía respecto a ella, sobre lo cual advirtió “Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar”Porque verdaderamente hoy en día las Iglesias de los hombres cuando comen y beben del cuerpo y de la sangre del Señor Jesucristo, esto es, compartir el entendimiento de su palabra, están sentados, y no que sea malo el estar sentados, sino que digo esto porque su Espíritu reposa y duerme, porque el alimento no les sustenta en nada pues en nada lo han discernido, en nada los aviva, en nada los despierta, pues están reposados, fríos completamente o de la manera más propia dicha como se ha escrito “que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!”; Dicho de otra manera, hoy en las Iglesias de los hombres el verdadero pan y el verdadero vino lo comen sin solemnidad alguna, fríamente, sin abrir su corazón al entendimiento, sin alzar la mirada a los campos del Señor los cuales están blancos para la siega, no se abren a la sabiduría, no humillan su corazón, verdaderamente comen el alimento real sentados, esto es, con su espíritu dormido; Pero, cuando se trata de jugar al rito, cuando se trata de simbolizar al cuerpo de Cristo ahí todos se levantan, todos son solemnes; Se ponen en pie cuando toman el alimento falso que según ellos simboliza al verdadero, pero no se humillan cuando toman el alimento verdadero que se representa así mismo; ¿No es eso ridículo?; Dicho de otra manera, lo que deberían de tomar como juego lo han tomado en serio y lo que deberían tomar en serio lo han tomado como juego, por tanto ¿Qué son? Son hipócritas, porque al hijo le dicen sí cuando según ellos está representado mediante una galleta, mas le dicen no cuando mediante la palabra real se representa así mismo.

 

No seas más engañado, partir el pan en ninguna manera es compartir panes terrenales representando mediante ellos a Cristo que es pan celestial, partir el pan es enseñar sabiduría, ciencia, misterio y entendimiento a todo aquel que desee recibirlo, partir el pan es transmitir y retransmitir  la enseñanza  del Maestro, de una y otra manera lo he dicho, mas si no lo has comprendido, véalo de esta manera: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba…” (Hechos 20:7) todos ellos se reunieron para partir el pan, es decir, para recibir la enseñanza, y en esta ocasión ¿Quién se encargó de partir el pan? Aquel que les enseñaba, Pablo.

Espero te ayude lo que te he dicho.

 


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