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La transición cubana

20/04/2018 14:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Acostumbrados a hablar del comunismo cubano, ahora tendremos que cambiar el término por el de transición, algo que ya comenzó hace algunos años con la caída del muro de Berlín en todos los países autodenominados socialistas

Casi coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Carlos Marx, la ciudad alemana que le vio nacer ha instalado semáforos con su figura y ha editado un simbólico billete de Euro de valor cero.

No se espera que Miguel Díaz-Canel haga lo mismo en La Habana, entre otras cosas porque la economía cubana no está para gastos suntuarios como los de la ciudad alemana de Tréveris (Trier), gracias al eterno bloqueo al que se ve sometida la isla del Caribe desde que osó despreciar la tutela del Tío Sam y pasar a ser el único país comunista del continente Americano.

El bloqueo persiste gracias a la presión permanente de la colonia cubana en el exilio y sus aliados…es decir toda la derecha de América y la del resto del planeta.

Lo que para unos se ha convertido en un símbolo de odio al comunismo, fuerza a los otros, a defenderlo con uñas y dientes frente a la barbarie y la sinrazón del capitalismo.

Cuba no parece admitir medias tintas ni paños calientes para curar las ampollas que levanta a los anticastristas que ahora tendrán que reciclarse en anticubanos cuando se trata de reconocer los cambios que experimenta el régimen cubano desde hace más de una década y que avanzan lentamente hacia una sociedad de libre mercado, tutelada por el Partido Comunista, tal como sucede en Vietnam, Laos o China.

La dictadura del proletariado encarnada en el Partido Comunista cubano, no parece estar dispuesta a tirar por la borda los innegables triunfos de la revolución cubana en materia de educación, sanidad y justicia social.

Y es que esa es la columna vertebral del socialismo, la que lo mantiene en pie, a veces al precio que sea, pues estos tres factores son precisamente de los que más cojea el capitalismo, donde la enseñanza y la sanidad se privatiza de forma creciente y la justicia social se reduce cada día más.

Cuba resiste a pesar del bloqueo y camina hacia una economía abierta a los mercados

Por otra parte, los países comunistas han practicado una disciplina ejemplar e incluso cruenta, a la hora de combatir la corrupción, mientras en el bando de los capitalistas la corrupción campa a sus anchas, incluso premia a los corruptos.

Esto es fácil de entender, ya que son las empresas capitalistas, las que sobornan a los políticos para que favorezcan a sus empresas y estas les premian a cuada cual mejor.

A este respecto conviene recordar que la elección democrática de cualquier representante, no lleva aparejado, unido, ni mucho menos intuido el derecho a ser corrupto, otra cosa es que los electores estén de acuerdo en que sus elegidos lo sean.

Así se entiende que el Partido Comunista cubano sea una organización selectiva y no arriesgue a la hora de elegir al sustituto de Raúl Castro, en listas abiertas, decantándose por la línea continuista de Miguel Díaz-Canel, joven, pero fruto de la revolución y testigo de su desarrollo en directo.

No como otros, que la han visto desde Miami y con las gafas del capitalismo o los que sólo conciben una América Yankeelandia.

Lo de las “farsas electorales” tendrá que esperar, de momento hay Partido Comunista para rato y la “Democracia Popular” no cederá ante la “Democracia Burguesa”, que no parece resolver mucho a juzgar por los que sucede en los países del entorno, plagados de delincuencia, hambre, incultura y con una sanidad deficiente, por no hablar de la injusticia social, esa que garantice que nadie se vaya a la cama sin haber comido y pueda dormir bajo un techo.

Mientras tanto los “patriotas” de Miami, lo tienen fácil, mandando dólares a los parientes “pobres” de la isla y ayudando a montar las nuevas empresas del menudeo capitalista que ya empiezan a funcionar en lo que podemos llamar transición al socialismo de libre mercado.

Carlos Max, tal vez haría lo mismo, si no puedes con ellos…únete a ellos.

Claro que una cosa es ser marxista y otra bien distinta es ser revolucionario.

 

@ordosgonzalo

 

 

gonzalo    alvarez-lago   garcia-teixeiro


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