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Las orejas del burro

05/08/2012 14:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El adivino le aseguró que, consultadas todas las artes secretas, esa tarde estaría maravillosa y no había ninguna posibilidad de lluvia

En cierta ocasión, un trabajador del sistema público, muy eficaz en su trabajo, triste por no ser ascendido como lo había solicitado - y le habían prometido hacía ya varios años -, decidió pedir el traslado a otra repartición.

Su jefe se encolerizó con el trabajador y se enfrascaron en una muy sonada disputa, teniendo como consecuencia que, a la mañana siguiente, el jefe encontrara en su oficina un sobre en su escritorio con la leyenda de “Personal”.

Dentro del sobre pudo encontrar una fábula que se trasmiten desde hace muchos años los montañeros norteamericanos.

Hace muchos, pero muchos años, un gran rey contrató los servicios de un adivino para que le predijera el estado del tiempo todos los días. Y una tarde el rey tuvo la idea de ir a pescar a cierto paraje que estaba muy cerca del sitio donde vivía su prometida. Así es que se puso sus mejores ropajes y llamó a su adivino personal para consultarlo por el estado del tiempo para esa tarde.

El adivino le aseguró que, consultadas todas las artes secretas, esa tarde estaría maravillosa y no había ninguna posibilidad de lluvia.

Entonces el rey, con su mejor caña de pescar al hombro y su mejor tenida dominguera, partió rumbo al sitio elegido. Pero en el camino del lago se encontró con un humilde campesino, quien montado en su burro le dijo que si no deseaba empaparse sus ropas, que volviera a casa y se cambiase, porque se esperaba un gran aguacero.

El rey resolvió de la siguiente forma: envió de regreso a casa al campesino y contrató al burro

El rey, sonriente le dijo al campesino que él tenía contratado a un adivino para que le pronosticara el estado del tiempo, y éste le había asegurado que esa tarde no llovería. Así es que el rey continuó su camino rumbo al lago. Y esa tarde cayó un inmenso chubasco, tal como le había predicho el campesino. Sus ropas hermosas quedaron convertidas en un fiasco, y lo que es peor, su novia alcanzó a verlo en ese estado y sufrió un gran ataque de risa que le duró mucho rato.

El rey volvió rápidamente al palacio y colocó al adivino en la calle con la amenaza de que si lo volvía a ver por allí lo lanzaría a las más oscuras mazmorras, y pidió la comparecencia del campesino que se había cruzado en su camino aquella tarde.

Al comparecer éste, el rey le dijo que había despedido con amenazas al adivino, y que deseaba que él fuera quien le predijera el tiempo de ahora en adelante.

El campesino, todo temeroso, le dijo que él no era adivino, sino que se limitaba a observar las orejas de su burro; si éstas están gachas es porque va a llover, y mientras más gachas más fuerte el aguacero. Y esta tarde estaban en extremo agachadas.

El rey resolvió de la siguiente forma: envió de regreso a casa al campesino y contrató al burro.

Y así comenzó la costumbre de contratar asnos. Desde ese día tienen siempre los más altos puestos y mejor pagados del sistema.

Dentro del sobre pudo encontrar una fábula que se trasmiten desde hace muchos años los montañeros norteamericanos

Cabe decir que al trabajador público le dieron el traslado que estaba pidiendo.


Sobre esta noticia

Autor:
Ghamm (546 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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