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Los empresarios que necesitamos

11/05/2013 15:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Juan José Garrido Koechlin Fuente: Internet

Días antes que Fernando Belaunde juramentara como Presidente, en Julio de 1980, un grupo de economistas e intelectuales se reunieron en Paracas con el fin de trazar los lineamientos de lo que serían las reformas estructurales que le permitirían al Perú recuperar la confianza perdida luego de 12 años de dictadura. image Imagen: villadealvarez

Las reformas, apodadas entonces "El Consenso de Paracas", incluían la liberalización de los precios, la privatización de 150 empresas públicas, la derogación de los controles cambiarios y de las tasas de interés, la liberación de los mercados (desregulación y apertura comercial), así como la extinción de los componentes más restrictivos de la reforma agraria.

Estas medidas, como sabemos, no se llevaron a cabo (sólo se pudo en parte de la reducción arancelaria), empero hubiesen transformado de manera excepcional el futuro político, social y económico de los peruanos. Sólo para que tengamos una idea, según nuestros cálculos, la pobreza estaría ya por debajo del 12%, 296 mil niños no hubiesen muerto prematuramente y nuestro PBI per cápita sería por lo menos el doble del actual (alrededor de $20, 000).

¿Cuáles fueron las principales barreras a la implementación de dichas medidas? El gobierno, en coalición con el PPC, estuvo al principio de acuerdo con ellas; la izquierda peruana se encontraba agazapada luego de su anti-democrática participación durante la dictadura militar, no existía aún el Sendero Luminoso fortalecido por la debacle económica de los ochentas, y manteníamos buenas relaciones con los organismos multilaterales.

La barrera, según testimonios recogidos, fueron –en mayor medida- los empresarios. Sean por razones mercantilistas, ideológicas o por el rezago de mentalidades tradicionales, fue el empresariado local el principal obstáculo en 1980 para que el Perú cambie y se modernice. Tuvieron que pasar 10 años para que dichas reformas se volvieran a poner sobre el tapete; ¿Y que creen? Una vez más fueron lobbys empresariales –predominantemente industriales- los que trataron de petardearlas. Sólo que, esta vez, no se les hizo caso, y sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de las ventajas que obtuvimos con ello.

Casi 22 años después, la figura se presenta de nuevo, pero esta vez al revés. Frente a una inadecuada decisión del Gobierno (me refiero al affaire Petro-Perú/Repsol), es un empresario quién asume la defensa de las instituciones básicas del mercado, con todo lo que ello significa. Y frente a dicha postura, el gobierno reacciona de manera sensata y prudente. Por ello, debemos estar doblemente satisfechos: tanto por la valentía demostrada por Alfonso García Miró y los empresarios que lo acompañaron, como por la oportuna reflexión del mandatario.

No hay otro ganador, en esta historia, que el Perú. Puede ser, como sostienen algunos, que la confianza esté resquebrajada; empero, no está fragmentada, y le queda suficiente tiempo a este gobierno para corregir y plantear una agenda que nos lleve de vuelta a la ruta del desarrollo que todos necesitamos. Lo importante, por ahora, es constatar que el gobierno tiene capacidad de enmendar, y que los empresarios no están ansiosos de retornar al mercantilismo ramplón. Enhorabuena por ello.


Sobre esta noticia

Autor:
Blog Catarsis Y Harakiri (2244 noticias)
Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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344
Tipo:
Reportaje
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Creative Commons License
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