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Los hijos en la era del "yo" primero

17/09/2018 09:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Cuánto sí, y cuánto no, cuando sí y cuando no?

Los hijos en la era del "yo"

Cómo criar hijos considerados en la era del yo primero

CADA día nos ofrece numerosas oportunidades de hacer cosas buenas por los demás; sin embargo, parece que muchas personas solo piensan en sí mismas, y lo demuestran a diario con sus acciones: el descaro con que estafan a otros, su agresividad al conducir, el lenguaje grosero que emplean, su temperamento explosivo...

La mentalidad del “yo primero”, la de solo pensar en uno mismo, también existe dentro de muchas familias. Por ejemplo, hay quienes se divorcian simplemente porque creen que merecen algo mejor. Hasta los padres pueden sembrar las semillas del egoísmo en sus hijos sin darse cuenta. ¿De qué manera? Al consentirles todos sus caprichos y no atreverse a disciplinarlos.

En cambio, son muchos los padres que están enseñando a sus hijos a pensar primero en los demás, con resultados muy positivos. Los niños que son considerados tienen mayores probabilidades de hacer amigos y disfrutar de relaciones saludables; además, se sentirán felices y satisfechos, pues como dice la Biblia, “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).

Si usted tiene hijos, ¿qué puede hacer para ayudarlos a ser considerados y a no dejarse contaminar por el espíritu de egoísmo que los rodea? Examinemos tres costumbres que pueden promover la actitud del yo primero en los hijos y qué hacer para evitarlas.

1 Alabar en exceso

El problema. Los investigadores han observado una preocupante tendencia: muchos jóvenes entran en el mercado laboral convencidos de que tienen derecho a todo, esperando tener éxito aunque hayan hecho poco o nada para alcanzarlo. Algunos dan por sentado que recibirán un ascenso en poco tiempo sin haber dominado siquiera el oficio. Otros creen que son especiales y que merecen un trato especial, pero cuando descubren que el mundo no los ve así, se derrumban.

Elogiarlos cuando haya verdaderos motivos

La raíz. En muchos casos, el problema tiene su origen en la crianza que recibieron. Por ejemplo, el movimiento de promoción de la autoestima, tan popular en décadas recientes, ha influido excesivamente en algunos padres. Sus principios parecían válidos: si unas pocas palabras de alabanza le hacen bien al niño, muchas le harán mejor. Por otra parte, se creía que cualquier muestra de desaprobación lo desalentaría; y hacer eso era el colmo de la irresponsabilidad en un mundo cuya misión era fomentar la autoestima de los hijos. Al niño nunca debía hacérsele sentir mal consigo mismo, o por lo menos eso era lo que se les decía a los padres.

Muchos comenzaron a colmar de elogios a sus hijos, aun cuando no hubieran hecho nada especial para recibirlos. Cualquier logro, por pequeño que fuera, se celebraba; y toda falta, por grande que fuera, se disculpaba. Tales padres creían que el secreto para elevar la autoestima era pasar por alto lo malo y elogiar todo lo demás. Hacer que el niño se sintiera bien consigo mismo cobró más importancia que enseñarle a hacer cosas que lo hicieran sentir bien.

Lo que enseña la Biblia. La Biblia reconoce que la alabanza es oportuna cuando es merecida lea (Mateo 25:19-21). Pero alabar al niño con el único fin de no hacerlo sentir mal puede llevarlo a desarrollar una visión distorsionada de sí mismo. La Biblia no se equivoca al decir: “Si alguien piensa que es algo, no siendo nada, [se] está engañando” lea(Gálatas 6:3). Con razón aconseja a los padres: “No dejes de corregir a tus hijos. No se van a morir porque seas firme” (Proverbios 23:13, )

Lo que usted puede hacer. Propóngase corregir a sus hijos cuando sea necesario y elogiarlos cuando haya verdaderos motivos. No esté alabándolos a cada rato con el simple fin de hacerlos sentir bien. Lo más probable es que no funcione. “La verdadera confianza en uno mismo brota de ejercitar los talentos y aprender cosas, no de que le digan que es extraordinario tan solo porque existe”, comenta el libro Generation Me (La generación del yo).

“Ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse.” (Romanos 12:3, Nueva Traducción Viviente)

Breve análisis y sabios consejos concerniente a la psicología conductista y las relación con nuestros hijos.

G 1/13 págs. 9-11 (Revista -Despertad)


Sobre esta noticia

Autor:
Alejandro Castillo (31 noticias)
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Tipo:
Opinión
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