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Los nuevos ricos tienen que ser hipsters

18/01/2013 17:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Yusefo Fuente: cerocontenido

image La añeja aristrocracia encerrada en sus salones aterrada ante la pujanza de los nuevos ricos

Imagen: "Tertulia" de Claudio Gay/ Kalipedia

El último lunes la (actriz?) Claudia Dammert se presentó en el programa mañanero de Beto Ortíz para hablar sobre su decisión de sumarse a la campaña por el No a la revocatoria de la alcaldesa Susana Villarán. No me parece ni muy sensato ni muy útil generalizar a partir de una persona, pero las declaraciones de esta señora representan la encarnación del racismo caviar y una de las razones más poderosas por la cual la pequeña élite que se asocia con la izquierda está realmente lejos de la mayoría de la población, de sus intereses, esperanzas y maneras de ver el mundo. Lo interesante/divertido es observar cómo los profetas de la corrección política y el compromiso social resultan ser realmente etnocéntricos/racistas al tratar de parecer lo contrario. Ante Ortiz que señalaba que había gente que tenía mucha plata que apoyaba el proceso de revocatoria, la (actriz?) respondió "Los nuevos ricos prepotentes, al igual que los viejos ricos prepotentes y estúpidos, son horrorosos". Poco después Dammert se excusó con estas declaraciones "Yo no soy racista, o sea. He tenido a mis hijos en la sierra porque quería que sean serranos, los parí ahí". Strike 2. Todo este cúmulo de discursos mega-analizables para un semiólogo no me sorprenden. Tanto en los medios de comunicación -incluso los más tendenciosos- como en la vida cotidiana he encontrado este tipo de gente que demuestra que detrás de (los intentos de) corrección política se esconde una manera casi fascista de interpretar a la sociedad. En términos conceptuales, la palabra caviar está asociada a la izquierda y si la izquierda (que representa una fracción importante del espectro político en cualquier país) está compuesta por gente blanca que se siente superior por ser parte del grupo de los viejos ricos (los que tienen apellido europeo y gastan $10000 dólares en un cuadro de Bendayán) en vez de los nuevos ricos que tienen sus casas de cuatro pisos con ventanas de pollería, prefieren Miami que Nueva York y siguen con detenimiento Al Fondo Hay Sitio en vez de Mad Men, entonces la izquierda jamás va a ser una opción política para las mayorías cholas.

El discurso social de los caviares es la del buen salvaje de Rousseau, en su proyecto político parece que fuese más importante cambiarle el gusto a la gente, que los "nuevos limeños" se decanten por el (arte?), se reconecten con sus raíces andinas (a la mayoría de limeños migrantes de 3era/4ta generación les importa un pepino la cultura andina), vayan en bici y lean a Proust bajo el árbol de un parque zonal a que se traten de "blanquear" comprando caminonetas 4×4, casas en Asia y ropa Abercrombie. Es decir, volverlos hipsters (postmaterialistas) antes de pasar por la etapa materialista que es bastante normal en las nuevas clases medias y altas (pensar en India, China, Rusia, Brasil) del mundo que han pasado generaciones de generaciones en condiciones de opresión y nunca han gozado del irresponsable consumismo excesivo del que los caviares ya se liberaron porque se dieron cuenta que más vale viajar a Barcelona dos veces al año que tener un BMW M9. Cabe recordar que estas condiciones que han visibilizado la mentalidad caviar en los últimos meses, sobre todo por la revocatoria, fueron creadas por el clientelismo fujimorista (seguido por Castañeda y otros caudillos locales) que reinó en los 90s, un modelo basado en el clientelismo y que premiaba a las mafias para mantener a flote el mercado electoral. En esta época alguna gente pobre (históricamente con cero oportunidades) empezó a gozar de una mayor acumulación económica muy a pesar de la informalidad y creó sistemas de explotación periféricos (La Parada, el sistema de combis, etc), mientras los viejos ricos se volvieron a enriquecer, pasando de un quinto piso de un edificio con el ascensor malogrado en la esquina de Porta con Benavides en el 89′ a una casa de 500 metros cuadrados en una urbanización cercada como Casuarinas. Fujimori tenía a los nuevos y a los viejos ricos controlados, pero ellos no se tocaban ni se miraban. El resultado de esa forma de hacer política es la Lima desastrosa en la que vivimos, con un sistema de transporte indigno, contaminación, privatización de espacios público y parques con rejas. También los ciudadanos/votantes crearon un criterio para evaluar a sus autoridades, Castañeda capitalizó este criterio y construyó obras (de manera pésima, sobrevaluada y corrupta) con su nombre en cada ladrillo. A los caviares les encanta hablar de memoria (violencia política en los 80′), pero olvidan que la formación de las nuevas clases medias cholas estuvo cargada de un severo ánimo de "modernización" y de gozar los mismos privilegios que los ricos (incluídas las urbanizaciones con rejas, las 4x4s y el 'derecho' a cholear).

La esperanza de muchos era que Susana se enfrente a esta Lima caótica heredada de la política del tercer mundo, y en cierta medida ha sido eficiente atacando varios de estos problemas sin establecer redes clientelares, esto es arriesgado políticamente, pero habíamos confiado en que ella tenía una estrategia para hacerlo y la estrategia es sobre todo de carácter discursivo, si se conoce la aversión de una gran porción de la población a todo lo que representa el concepto caviar la primera jugada debió ser romper con el caviarismo, quizás lo intentó, pero sus esfuerzos no alcanzan cuando hay patinadas de este tipo. Es muy improbable que el No a la revocatoria se imponga si no hay un vuelco de 180 grados en la manera de exponerse a la población (aunque la mayoría está a favor de la revocatoria aún peor es decir que 'son unos ignorantes que no saben qué es lo mejor para ellos'). A sabiendas de que votaré en contra de la revocatoria no puedo dejar de pensar en mi condición acomodada y en la legitimidad del descontento de una población que tiene el derecho a no compartir las aspiraciones hipsters de la minoría caviar que mete en el mismo saco a los pobres y a los promotores mafiosos de este derecho constitucional (duela a quien le duela).


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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