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Malestar por quienes ensucian las ciudades galácticas, Los Petro y falsos bitcoims

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23/11/2018 19:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Camina por la patria y Galaxia, somos todos

Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia Ficción.

Más de una vez he escuchado sobre los retos, problemas y cambios de las nuevas generaciones. Sin duda los jóvenes de hoy en día están expuestos a una gran carga de información. Ahora con solo un click es posible acceder a libros y datos que anteriormente nos tomaba horas en la biblioteca. Mientras que el copy – paste ha facilitado la transcripción de textos y los calambres de manos, propios de tanto escribir. Por otro lado, como fruto de aquella libertad de acceder a cualquier tipo de información; ahora se habla con mayor frontalidad temas que antes eran considerados como tabú. Ya no hay vergüenza ni resistencia para hablar de sexo, orientación sexual, drogas y alcohol.

Parecería que las etapas ya no se viven siguiendo el curso del tiempo y la naturaleza, ahora los niños actúan como jóvenes, mientras que los jóvenes pretenden ser adultos, con la única diferencia que no asumen las responsabilidades correspondientes. Se aferran entonces a la exigencia, la libertad, la prepotencia y la rebeldía.

Se ha hecho normal en las reuniones familiares llegar al tema de la educación y del cambio generacional, algo que ellos corroboran con hechos y claros ejemplos. Con nostalgia recuerdan aquellos tiempos donde el respeto primaba, donde el maestro aún tenía el rol de autoridad para poder educar y contar con el apoyo de los padres de familia para fortalecer las enseñanzas y de ser el caso también corregir comportamientos. Hoy en día esto ha quedado en recuerdos.

Comparto que el sistema y las políticas actuales incentivan el cuidado y protección de los niños y adolescentes. Por desgracia hemos llegado a un extremo donde se ha perdido la objetividad; los derechos de los niños y adolescentes están siendo utilizados como una herramienta de manipulación y excusa para justificar el mal comportamiento de los niños y jóvenes.

Más allá del comentario casi general de los maestros, es evidente que se está construyendo una generación dependiente, inútil y rebelde que carece de responsabilidades y sólo está acostumbrada a recibir.

La formación de jóvenes y niños es una responsabilidad principalmente de la familia, donde prevalezca el amor, pero también de la disciplina y el respeto. Sólo de esa manera se formarán profesionales y ciudadanos responsables y fieles a sus valores.

Hasta ahora, pienso que he ejecutado un buen trabajo. Mi labor última lo hice en la zona Sur de Valencia y luego, me dediqué a preparar jóvenes en las misiones, hasta que la chismografía influyó para mi salida abrupta, pero, es el existir.

Ahora, ando de un lado a otro, cumpliendo esta función en la galaxia y, resulta cansón. La mayoría de los extranjeros son objetos de represión. Los sucesos están al día, llevo conmigo tres naves de acompañamiento, el machete, la araña y el espither, donde viajo como nodriza.

La gente anda nerviosa y no tiene que comer por las alzas, los maestros viajan a otros espacios territoriales en busca de mayores ingresos, los niños de mi planeta mueren de hambre.

Un docente muy cercano, comentaba que en su clase debido a que la gran mayoría de niños tienen celular, desde pequeños sus habilidades motrices son escazas o nulas, por lo que había visto necesario enviar ciertas tareas especiales a casa que contaran con el apoyo de los padres. Un niño en particular no había realizado ninguna de las tareas, por lo que la maestra llamó a su representante con la finalidad de motivar al pequeño a realizar los ejercicios. La madre llegó con una actitud a la defensiva y manifestó que ella no disponía de tiempo para realizar ese tipo de actividades y que tampoco iba a obligar a su hijo algo que no quisiera.

Estoy completamente de acuerdo del rol fundamental que tienen los maestros en la formación de los niños. Sin embargo, ¿qué sucede cuando este proceso es contradicho por los mismos padres? ¿Qué tipo de ciudadanos y profesionales se espera a futuro con este tipo de ejemplos? Comprendo que nos encontramos en una época donde los padres trabajan en horarios más extensos con el afán de solventar las necesidades de su hogar y en cierto modo el tiempo con sus hijos es cada vez más limitado. No quiero pecar de pesimista, pero es evidente que la ausencia de los padres y la compensación de ese tiempo a manera económica, está teniendo sus repercusiones.

Considero que estamos en el deber de tomar consciencia para así poder cambiar. Mal hacemos con solo quejarnos y acusar la ineptitud de las autoridades, existen acciones elementales que deberían ser parte de nuestra filosofía de vida. Seamos realistas hasta que suceda un milagro o el cargo de consciencia invada a muchos de los funcionarios públicos para que finalmente hagan su trabajo con entrega y amor a la ciudad, nosotros debemos hacer algo.

SUMAR VOLUNTADES

Los docentes, no puede hacer más y los nuevos ingresados al Ministerio Popular de Educación provenientes de Las Misiones deben prepararse aún más, es nuestra responsabilidad hacer investigaciones que conlleven al bienestar ciudadano.

Nos llamamos orgullosamente mashcas, pero poco hacemos por demostrarlo, botamos basura en las calles y poco nos importa cuidar los bienes públicos, aunque somos los primeros en quejarnos de la apariencia de la ciudad. Así está el firmamento, llenos de fragmentos de estrellas y meteoritos provenientes de otras galaxias y, es un material totalmente contaminante y asfixiante.

Nos hemos quejado tanto del comercio informal, del caos y hasta cierto punto la inseguridad que provocan los vendedores ambulantes, pero la gran mayoría de veces somos tan cómodos que no tenemos reparo en ‘hacerles el gasto’ en lugar de ir a los mercados y ayudar a aquellos comerciantes  que legalmente pagan arriendo por un espacio para vender. Ahora más que nunca nos quejamos de la situación económica y la falta de empleo, pero no tenemos problema en salir a otras ciudades para ir a comer o comprar cualquier artículo que podría encontrarse aquí. Dejamos que los pocos negocios e iniciativas en la ciudad vayan muriendo por la falta de apoyo y por si fuera poco en el fondo nos alegramos por su desgracia. Por algún extraño motivo tenemos predisposición al chisme mal intencionado y la envidia.

Somos amantes de los animales, nos jactamos en las redes sociales de lo mucho que los queremos, nos alarmamos ante las injusticias cometidas contra sus derechos, pero no tenemos ningún reparo en comprar cachorros de raza en lugar de adoptarlos.  Salimos muy orgullosos a pasear a nuestros perros, pero poco nos importa cuando hacen sus necesidades en plena acera, pasaje peatonal o parque, al fin y al cabo, en nuestra ciudad hay personal de limpieza. Qué decir de tomar la responsabilidad de esterilizar a nuestras mascotas, olvidamos que tanto amor involucra también gastos y desprendernos de prejuicios asociados al machismo, mientras somos causantes del incremento de la población de perros y gatos en nuestra ciudad.

Nuestra ciudad está como está. Seguimos justificando y considerando “normal” la inoperancia, la irresponsabilidad y el irrespeto de ciertos individuos en el grado jerárquico que sea: desde el ciudadano común hasta las autoridades de turno. Por temor, vergüenza o pereza, nos resistimos a denunciar y reclamar acciones para el bien de todos.

Anda a la calle. Camina, gasta la suela de tus zapatos. Recorro toda la ciudad, buscando alimentos y veo, como los comerciantes suben los precios, cada veinte y cuatro horas, es algo intolerante que asfixia los grupos familiares.

Pon en práctica esta famosa frase: “Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta”. Poética y cuestionadora la frase que pintaron en los muros de Francia, allá por 1968, pero ¿cómo lo haces? Anda a la calle. Camina, gasta la suela de los zapatos. Observa lo que pasa a tu alrededor. Las historias están en nuestras narices. Mira al señor que vende siempre desde las siete de la mañana, tiene una historia personal. Quizás te sorprenda lo que te pueda contar sobre su vida, pero, si no hablas con él, no lo sabrás nunca. Camina, sigue caminando.

 Camina, sigue caminando. Al final del día sabrás que casi nunca en el despacho del alcalde están las verdaderas historias.

 ¿Existen o no los organismos de control del Estado que deberían corregir estos desaciertos administrativos? ¿Cuáles son las pruebas que necesitan para sancionar a los funcionarios que caen en estos actos?

 Hay que pensar en un accionar de la sociedad venezolana en pleno, para batallar contra la corrupción y sus adeptos, para que la Jurisprudencia galáctica, cumpla su papel a cielo abierto y ello permita a todos, recuperar la fe en la Democracia, en Venezuela, en sus Gobernantes y en nuestro futuro.

Es incertidumbre de larga data, la no recuperación del millonario perjuicio al Estado, al desarrollo y mejora del futuro como norte del pueblo hostigado del engaño, de la contumelia y el circo y precisamente, nuestro presidente se burla de nosotros, ante una economía desacertada y cruel con los humildes, nuestro territorio se plaga de una hambruna feroz, ante un gobierno de desidia y falaz ejecutoria de los bienes públicos.


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (789 noticias)
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Tipo:
Opinión
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