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Marchando alegremente hacia el abismo: comunicación y política en la era de Nadine

03/03/2014 16:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"El mejor líder es el que apenas se hace notar, no aquel al que la gente obedece y aclama, ni al que todos desprecian. El buen líder habla poco, y cuando ha concluido su trabajo y alcanzado su propósito la gente dirá: lo hicimos nosotros " Lao Tse

P ara el clásico de la estrategia militar china Sun Tzu en su "Arte de la Guerra", la reputación era una de los activos más importantes del general para conducir a sus huestes a tal grado que de esta podía depender el compromiso y por ende la victoria o la derrota de antemano de las fuerzas conducidas a la batalla. Más cercano a nosotros en el tiempo y en el espacio el florentino Nicolás Maquiavelo, en su obra "El Príncipe" también evalúa la importancia de este factor llegando hasta formularse la clásica e inquietante pregunta de qué era lo que más le convenía a un príncipe, para la preservación del poder, si ser amado o ser temido. A esta pregunta valiéndose de su conocimiento de la naturaleza humana, el que hoy es considerado como el fundador de la ciencia política y uno de los pensadores más importantes de la modernidad, llega a responder que para un príncipe es el temor de sus súbditos dada la ingratitud de los hombres que tenderán mucho más fácilmente a olvidar el amor que les pueda inspirar el príncipe que el temor por las consecuencias de posibles desavenencias con su liderazgo. image Nadine en su laberinto

Pocas cosas resultan tan nocivas para un gobernante como el ridículo o que lo vean como un personaje débil sin autoridad, un mentecato mangoneado por su entorno. Un gobernante que proyecte una imagen de ese calibre pierde la autoridad ante sus gobernados y pone en entredicho la solidez del principio de autoridad y la confianza en la totalidad del sistema de gobierno.

Los acontecimientos de las últimas semanas donde un primer ministro ha sido puesto en entredicho por la primera dama (cargo que no existe en nuestro orden jurídico) y por uno de sus ministros, han mostrado a todas luces la verdadera estructura de poder en el gobierno, una estructura de poder donde el que ha sido electo por voluntad popular para ejercer el mandato constitucional sale sobrando. Ese fue el primer error.

No es que creamos que la esposa del mandatario y además presidente del partido de gobierno (pseudo partido en realidad) no deba ejercer algún tipo de autoridad, no es tampoco el primer caso en nuestra historia en que la esposa de un presidente ejerce una importante cuota de poder durante el gobierno de su esposo. Violeta Correa de Belaunde o Elianne Karp de Toledo, denotaban cada una con su estilo propio la influencia de sus personalidades en el gobierno de sus respectivos cónyuges e incluso dentro de sus respectivos aparatos partidarios. En el exterior tenemos los ejemplos de Edith Wilson y Nancy Reagan esposas de Woodrow Wilson y Ronald Reagan respectivamente por mencionar a nuestro vecino del norte. Lo que si no puede ser es la obviedad ni el descaro con que Nadine Heredia que llega al ridículo extremo de asumir poses de niña engreída en plena juramentación ministerial.

Demasiado exhibicionismo de un poder obtenido fuera del orden legitimo no es bueno para ningún actor político, al ver la actuación tan desordenada de la cónyuge presidencial uno pareciera estar leyendo las reflexiones de Mario Puzo en "El Padrino" acerca de los afanes mediáticos de Al Capone y la influencia de estos en la caída de su imperio gansteril.

Hemos llegado al colmo del ridículo, quien resulto elegido por su aparente firmeza y mano dura en su condición de militar retirado acabo demostrando en la práctica que no es más que un pobre pelele sin vocación de mando que hace lo que su mujer quiere. Los votantes que apoyaron al candidato Humala en la primera vuelta tienen más de una razón para sentirse defraudados.

Y para colmo de males que el nuevo primer ministro sucesor del defenestrado por contradecir a los dictados de la primera dama, vuelva a tropezar con la misma piedra a propósito de la discusión en torno al incremento de la RMV nos habla a todos de un gobierno carente de una visión común y sin una plataforma definida aparte de la de permanecer en el poder.

Las torpes ambiciones de Nadine Heredia que sin embargo como elemento moderador ha demostrado cualidades excepcionales dentro del marco de mediocridad habitual de los políticos peruanos, nos llevan directo a una realidad que venimos observando desde Toledo a la fecha, la falta de operadores e insuficiencia en las capacidades de comunicación política en nuestros gobernantes. Se vio incluso en Alan García Pérez (que se supone tiene al APRA detrás) la tendencia de nuestros gobernantes a aislarse cada vez más de los gobernados. Puede que el tema de la RMV aplique en realidad a solo unos pocos, apenas entre el 1% y el 5% de la masa laboral, pero es un tema políticamente sensible por el que un gobernante en sus cinco sentidos debería mostrar al menos mostrar un poco de sensibilidad. Retornando al buen Maquiavelo, habría que recordarle a nuestros gobernantes que no es bueno para el gobernante construir murallas que le aíslen del sentir ciudadano y a la larga generan debilidad, una sensación que el régimen humalista exuda por todos sus poros.

Iván Budinich Castro ivanbudinich@yahoo.com @ibucas


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