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Cuatro megaproyectos de cobre moverán 800 MT en 2013

13/01/2013 19:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Fuente: LPBN Cuatro minas de cobre darán que hablar a lo largo del 2013. Las cuatro acaban de entrar en operaciones y se calcula que al cabo de dos años alcanzarán niveles de producción nunca antes registrados en el Perú: nada menos que 800 mil toneladas anuales. Es decir, ocho veces más de lo que se tenía previsto extraer de Conga en un año sin el conflicto social que finalmente la paralizó. Las Bambas, Toromocho, Antapaccay y la ampliación de Antamina son esos cuatro proyectos cupríferos cuya producción permitirá que la economía peruana alcance una tasa de crecimiento de 6, 9% en el 2013. Esta es la proyección que hace para este año el economista Elmer Cuba, socio director de la consultora Macroconsult. Cuba también añade una precisión que resulta clave para tener una idea tangible de lo que se viene: la paralización de Conga congeló una inversión de US$ 5 mil millones, pero el boom de precios internacionales ha propiciado otras inversiones que hoy hacen posible estos cuatro megaproyectos. Y el crecimiento del PBI podría ser incluso mayor –estima Cuba– si se concreta la ampliación del proyecto Cerro Verde en Arequipa. Esta minera hará una millonaria inversión para triplicar la capacidad de su planta concentradora de 120 mil a 350 toneladas al día. Cerro Verde espera alcanzar una producción de casi 1.000 millones de libras de cobre y 25 millones de libras de molibdeno por año. ¿Pero, cuánto dinero han comprometido las empresas mineras en estos formidables proyectos? La suma invertida en estos cuatro proyectos es de aproximadamente US$ 9040.88 millones. Pero si queremos tener una mirada panorámica de lo que se está invirtiendo a nivel general en minería, podemos recurrir a las cifras del Ministerio de Energía y Minas que divide este rubro en dos: el primero referido a proyectos en construcción y el segundo, a ampliaciones de minas que ya están en producción. En cuanto al primero, la suma comprometida es $18.639 millones, mientras que el monto comprometido en ampliaciones alcanza $ 8.636 millones. Ubicado a 4.100 metros sobre el nivel del mar, en la provincia cusqueña de Espinar, el proyecto minero Antapaccay es propiedad de Xstrata Cooper. Tras la aprobación de su estudio de impacto ambiental esta minera australiana invirtió US$ 1.470 millones. En noviembre de 2012, Antapaccay inició la producción de cobre concentrado y también hizo su primer despacho al puerto de Matarani para su posterior envío a clientes de todo el mundo. La empresa calcula que ni bien culmine la instalación de la planta, Antapaccay producirá un promedio de 160 mil toneladas de cobre concentrado anuales, además de oro y plata durante los primeros años de producción. Xstrata Cooper también es dueña de Las Bambas, un proyecto minero ubicado entre las provincias de Cotabambas y Grau, en Apurímac, a más de 4.000 m.s.n.m. Las Bambas abarca las concesiones mineras Chalcobamba, Ferrobamba, Sulfobamba y Charcas. La inversión en este yacimiento minero, que empezará a operar en el segundo semestre de 2014, asciende a US$ 4.230 millones. Sus reservas están calculadas en más de 1.700 millones de toneladas de cobre. La empresa estima que durante sus 18 años de vida útil, Las Bambas tendrá una producción anual promedio de 315 mil toneladas de cobre metálico en concentrados. La Minera Chinalco Perú es una empresa subsidiaria de Aluminum Corporation of China y está encargada de ejecutar el proyecto Toromocho, en el distrito de Morococha, provincia de Yauli, región Junín. En enero de 2014, cuando se culmine la construcción del proyecto (en el cual se ha invertido US$2.052, 88 millones) esta mina a cielo abierto empezará a producir un millón de toneladas de concentrado de cobre, 10 mil toneladas de óxido de molibdeno y 4 millones de onzas de plata al año. Las reservas de Toromocho están calculadas en 1.526 millones de toneladas de mineral. Antamina, ubicada en el distrito de San Marcos, provincia de Huari, en Áncash, también va a ampliar sus instalaciones (y su capacidad de procesamiento de mineral hasta en 40%). Lograr este objetivo requerirá una inversión de US$1.288 millones. Esta mina situada a 4.300 metros sobre el nivel del mar, produce cobre, zinc, molibdeno, además de plata y plomo. Los accionistas de Antamina son: BHP Billiton (33.75%), Xstrata (33.75%), Teck (22.5%) y Mitsubishi Corporation (10%). Cada día se extrae un promedio de 430.000 toneladas de material. Las reservas de Antamina ascienden a 745 millones de toneladas métricas. El sector minero, en general, tiene proyectado invertir hasta US$50 mil millones entre 2012 y 2016. Licencia social, la clave ¿Qué diferencia a estos emporios mineros del zarandeado proyecto Conga? Según Pedro Martínez, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), la viabilidad social de estos proyectos mineros tienen mucho que ver con los programas de ayuda a las comunidades aledañas o zonas de influencia. Martínez explica que este compromiso social de la empresa es reconocido por la población. Las mineras contribuyen con trabajo y recursos para las comunidades, pero también financian y asesoran iniciativas de los gobiernos regionales y locales. Un ejemplo palpable de este vínculo estrecho entre la minera y las poblaciones que la rodean es el caso de Toromocho, en Morococha. Allí se tuvo que desplazar a los habitantes de un poblado y construir prácticamente una ciudad nueva, con casas mejor construidas, escuelas e incluso hospitales. Para el caso de Las Bambas, Martínez comenta que Xstrata Cooper trabajó con las comunidades y estableció un fondo regional y local. Un proyecto minero que ha acumulado experiencia en vincularse con la población, y que se ha arraigado muy bien en Áncash es Antamina. De lo que se trata, añade Martínez, es de tender un lazo sólido e indestructible con las poblaciones. La buena minería, en efecto, requiere paz social y esta solo se alcanza compartiendo la riqueza. "Este es un aprendizaje de las empresas, implica privilegiar siempre el aspecto humano y social", reconoce Martínez. El dirigente del gremio minero señala, además, que si bien cada compañía tiene sus políticas, la experiencia de Conga ha servido para decirle al Estado que debe estar presente y darle un mensaje a la población: esta no debe dejarse engañar con argumentos falsos, construidos por mitos. Al respecto, Carlos Herrera Descalzi, ex ministro de Energía y Minas, precisa que si bien se trata de situaciones distintas, cada una de las empresas sabe hoy que el factor social y ambiental son temas sensibles en las negociaciones con la población y las autoridades locales. "Todas las empresas conocen el tema y se esmeran en tratarlo bien, y saben que deben hacerlo con suficiente anticipación con base en la experiencia", acotó.


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catarsisyharakiri.blogspot.com
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