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México: la democracia que no lo es

09/05/2015 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras los partidos mas grandes acaparen el financiamiento público, pocas opciones tendrá el electorado en México para decidir libremente. Resulta esencial corregir la disparidad de recursos para que exista una verdadera democracia

Mucho se habla de las imperfecciones que tiene la democracia mexicana y de los constantes intentos por corregirlas, sin embargo por más reformas electorales que se realicen pareciera que se deja afuera una de las cuestiones más relevantes, sino es que la más importante, que es la de la igualdad en el financiamiento público.

En este sentido no hay que confundir igualdad con equidad, ya que la fórmula para financiar a los partidos actualmente está sustentada en dicho concepto. Y es que el 70% de los recursos públicos que obtiene los partidos políticos es en base al resultado de su desempeño en la elección inmediata anterior, lo cual en esencia es equitativo pero está lejos de fomentar la igualdad de condiciones, aspecto fundamental de una competencia realmente democrática.

Cabe recordar que para el extinto Robert Dahl, padre de la teoría democrática moderna y profesor emérito de la universidad de Yale, uno de los elementos básicos de un régimen que aspira a ser democrático es que sus ciudadanos tengan una verdadera “participación efectiva”, es decir que estos tengan oportunidades reales e igualitarias para formar su preferencia política.

Sin embargo, el presupuesto diferenciado que reciben los partidos en México lejos de fomentar dicha igualdad, provoca una asimetría que da preminencia a los partidos más favorecidos, y condena a los partidos mas chicos o de reciente creación. El monto asignado para gastos de campaña asignado por el Instituto Nacional Electoral (INE) para el partido con mayor representación asciende a más de 306 millones de pesos,  mientras que cualquiera de los tres partidos nuevos que participan estas elecciones recibiran apenas 23 millones de pesos para el mismo rubro, es decir que estos no reciben ni una decima parte de lo que recibe el partido más grande .

¿Por qué no dar a todos los actores la misma posibilidad de proyectar sus propuestas y plataformas frente al electorado?

Difícilmente estos nuevos partidos podrán competir contra la maquinaria electoral que poseen los partidos más grandes como el PRI, el PAN o el PRD, y los cuales al recibir una cantidad mayor de recursos tienen la posibilidad de proyectarse de manera mucho más generalizada y con mayor profundidad dentro de la población, en comparación con las que tendrán el Partido Humanista, Encuentro Social o inclusive Morena (aunque Morena es un caso especial debido a que su fuerza reside en la figura carismatica del ex candidato presidencial López Obrador). Así mismo, dichos partidos al no encontrar las mismas posibilidades de situarse con la misma fuerza dentro del electorado y la agenda pública, dificilmente seran considerados como opciones políticas reales, o en el peor de los casos, los ciudadanos nisiquiera sabrán de su existencia, lo cual evidentemente impide forjar una preferencia de manera libre y objetiva al carecer de un panorama en donde todos los partidos tienen la misma capacidad de presentarse frente al electorado.

Tal y como expresara el famoso politólogo italiano Giovanni Sartori: “más que ningún otro factor es la competencia entre partidos con recursos equilibrados la que genera democracia”. Lamentablemente esperar una competencia equilibrada cuando las condiciones resultan diametralmente distintas para cada uno de los actores, significa en muchos casos imponer ganadores y perdedores, aun y mucho antes que comiencen los procesos electorales.

No se puede esperar una verdadera democracia bajo este sistema de asignación de recursos, dado que la ventaja siempre la tendrán aquellos partidos que por su naturaleza de ser mayoría obtengan siempre una cantidad mayor de recursos. No sólo se imponen circunstancias desiguales, sino que obliga también a que los partidos más pequeños o de reciente creación (y quienes debieran ser los que produzcan pluralidad en el debate) se subordinen a los partidos mayoritarios para poder sobrevivir, como ha sido el caso del Partido Verde, del PT y de Movimiento Ciudadano.

Si la esencia de la democracia es elegir libremente entre una variedad de proyectos políticos, ¿Por qué no dar a todos los actores la misma posibilidad (en recursos) de proyectar sus propuestas y plataformas frente al electorado? Mientras no se corrija dicha disparidad, difícilmente habrá una verdadera democracia en nuestro país.

Los tres nuevos partidos no reciben ni una décima parte de lo que recibe el partido más grande


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Autor:
Kevin Zapata (13 noticias)
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