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Adiós a un mito inolvidable y atípico del cine erótico europeo: Teresa Ann Savoy

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04/08/2017 17:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Fotograma del filme 'Le farò da padre'. Imagen: filmtv.it

Se ha muerto una de mis actrices favoritas de los años 70, la británica Teresa Ann Savoy. Como sus películas eran eróticas, casi ningún medio ha reflejado su fallecimiento por cáncer en enero pasado a los 61 años, pero a mí me ha afectado tanto como la muerte de George Michael...

Terry fue un sex symbol atípico, una belleza rara, con cuerpo espigado y mirada traviesa que, en sólo cuatro años y tras ser descubierta en las páginas de la revista Playmen, protagonizó tres filmes legendarios del erotismo setentero: Salón Kitty, Vicios privados, virtudes públicas y Calígula. En los 80 sus papeles fueron espaciándose y haciéndose menos relevantes, hasta que desapareció de la vida pública.

Y ahora, de la vida.

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Terry nunca fue un estereotipo común de belleza: figura desgarbada, mirada turbia y dientes disparejos. ¡Ella siempre fue ella misma! Imagen: mocholand.wordpress.com

Como a fin de cuentas la actualidad política y las noticias de los diarios son muy poco interesantes y nada relevantes para nuestra existencia personal, centrémonos en algo realmente importante: en repasar la carrera de la hermosa y vivaracha Teresa Ann Savoy.

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Imagen: lombardiabeniculturali.it

Su debut: "Padre putativo"

En un mundo tan estúpido y susceptible como el de hoy, la asombrosa sinopsis de la película Le farò da padre -"Le haré de padre" en el original, retitulada Padre putativo en España y La bambina (aprovechando sus reminiscencias a Lolita) en el mundo anglosajón- que flamea publicada en la consolidada web de cine IMDB podría causar ella sola una Tercera Guerra Mundial:

"Para convencer a Raimonda, una poderosa noble, de que financie su proyecto para un complejo vacacional, Saverio se compromete en matrimonio con Clotilde, la hija adolescente (de Raimonda), discapacitada mental y obsesa sexual. Saverio planea que un cómplice la secuestre y la viole para que no siga siendo virgen y él disponga de un pretexto para evitar la acuciante boda. Pero lo que él no había planeado es que se enamoraría de la muchacha...".

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Una de sus fotografías eróticas. Imagen: pinterest.com

Si a ello le añadimos que el personaje de Clotilde representa tener 16 años (Teresa, obviamente, era mayor de edad), que para calmar su furia autista necesita que la masturben (ya sea su nana o el protagonista) y que le encanta chupar dedos, ya tenemos un filme perfecto para toda esa gente insufrible que sale indignada a la calle a gritar: "¡¡¡¿¿¿Quién piensa en los niños???!!!".

En YouTube, que no sabe de moralismos, se puede ver la película completa, dirigida por el prestigioso Alberto Lattuada:

Pero también pueden asombrarse por separado con la ingeniosa secuencia de la adolescente autista meándose encima delante de un montón de burguesitos:

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Con pene en Vicios privados, virtudes públicas. Imagen: ilpaesedicuccagna.it

Mi hermafrodita favorita

Dos años después, Teresa viaja a Croacia para rodar la rarísima coproducción italoyugoslava Vicios privados, virtudes públicas, del reputado realizador húngaro Miklós Jancsó. La película narra la fiesta interminable, derivada en orgía, que organiza en su refugio campestre el hijo del emperador austríaco Francisco José a finales del siglo XIX, antes de ser desterrado. Teresa interpreta a la amante del heredero, convertida (por obra y gracia del capricho del director y de un pene postizo) en hermafrodita.

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Esta película compitió en el Festival de Cannes y por desgracia no ganó nada. Imagen: zorgvideo.com

Este título pertenece a la moda del cine erótico intelectual al que se apuntaron en los 70s desde Bertolucci a Godard, pero en puridad se trata de una buena película contemplativa, repleta de hermosas estampas, con bellos gañanes y muchachas mostrando todos juntos sus encantos. Toda una celebración de la vida ante la premonición de la inminente decadencia y muerte.

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A Thomas Mann le hubiera encantado esta pela. Imagen: moviesgtm.blogspot.com.es

image(Imagen: www.giornalepop.it)

Con el rey de los culos

En 1976, Teresa contacta con Tinto Brass, erotómano y director de cine enamorado de la figura femenina, y cuyas películas fueron centrándose cada vez más y más en su parte predilecta de esa figura: los traseros.

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Como la espía nazi Margherita en Salón Kitty (1976). Imagen: mrskin.com

Pero en la década de los 70, Brass todavía era un realizador respetado y sus sexplotaitions disfrazados de filmes de época se podían aplaudir desde una pose intelectual sin que nadie te mirara mal. La joven londinense protagonizó los dos títulos más interesantes de Brass en ese período: la escabrosa Salon Kitty (1976) y la escabrosísima Calígula (1979).

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Mujeres fieles al Partido. Imagen: allocine.fr

Salon Kitty es una fascinante muestra de "nazisploitation" de lujo disfrazada de drama de denuncia. Su reparto internacional es de campanillas (Ingrid Thulin, la musa de Ingmar Bergman; Helmut Berger, el guapo amante de Visconti; y el sólido secundario hollywodiense John Ireland), y su trama es estupenda: en el Berlín de la II Guerra Mundial, Teresa encarna a una joven espía alemana infiltrada como puta en el burdel Salón Kitty, tras haber sido entrenada por los nazis para sonsacar información a sus clientes, autoridades militares y altos dignatarios.

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Una de las potentísimas imágenes icónicas del filme. Fuente: lecinemadreams.blogspot.com

Brass quedó tan contento con la labor de Teresa, que le ofreció un papel coprotagonista en la apasionante Calígula, nada menos que al lado de dos pesos pesados británicos de la interpretación: Malcolm McDowell y Helen Mirren, tan sólidos en sus roles como osados en sus desnudos integrales. Les secundaron leyendas como John Gielgud y Peter O'Toole, que no atinan muy bien a saber qué pintan en aquel festival de genitales.

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Teresa on one side and Malcolm in the middle, en Calígula. Imagen: imdb.com

Largo y tendido se ha escrito sobre las dificultades del rodaje de este film pornoépico, y sobre el duelo que mantuvo Brass con el productor (y fundador de la revista Penthouse) Bob Guccione, quien sin su consentimiento trufó el montaje final de la cinta con secuencias de sexo explícito. El guion, para más inri, era del reputado escritor Gore Vidal, quien pese a su franqueza sexual (siempre se definió abiertamente como un hombre 'homoerótico') huyó del proyecto en cuando se olió su cocción.

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Teresa, preciosa como Drusila, la hermana y amante del emperador Calígula. Imagen: twitter.com/dialmformovies

El resultado: un extrañísimo y estimulante filme único que se ha ganado con las décadas la reputación de rara avis y que ha influido enormemente en esfuerzos recientes como la formidable serie Spartacus (que no deja de ser una buena mezcla de Calígula con la saga 300), y que contiene alguna secuencia inolvidable, como un impetuoso McDowell marchando desnudo y marcial bajo la lluvia en un arrebato de delirio de grandeza.

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Para un día que su padre le va a visitar al set, a McDowell le toca orinar frente a la cámara... Imagen: fuckyeahcaligula1979.tumblr.com

Declive profesional y maternidad

Harta de su encasillamiento en papeles nudistas, Teresa intentó participar en otro tipo de largometrajes, solamente para descubrir que a casi nadie le interesaba verla encarnando personajes vestidos. Así, intervino en el telefilme La tigre è ancora viva: Sandokan alla riscossa!, secuela de la mítica serie del gran Sergio Sollima sobre el héroe salgariano; o como intérprete secundaria en varios esfuerzos sin gran eco, como oscuros filmes con escasa difusión (repetiría con el húngaro Jancsó); o la adaptación televisiva del clásico literario La cartuja de Parma.

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Imagen: dossiercultura.it

Finalmente, sin esforzarse ni sufrir por su declive en la gran y pequeña pantallas, Teresa se retiró a finales de los años 80 para dedicarse a su faceta de madre. Como explica en esta interesante entrevista comprensiva de toda su filmografía:

"No fue una decisión (consciente). La cosa vino así. Ya estaba cansada. En el cine hay que saberse promocionar y yo no soy capaz de insistir, no forma parte de mi carácter. Además, tuve mi segundo hijo y quise dedicarme a él".

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Imagen: pinterest.com

Resulta digno de subrayar el talante inseguro artísticamente (no se sentía guapa) y a la vez sereno de Teresa Ann Savoy, cuya despreocupada y refrescante personalidad siempre recordaremos algunas personas agradecidas de generaciones diversas, como el responsable de este blog tributado a su memoria y que contiene harta información útil sobre nuestra misteriosa ídolo. La cercanía que planteaba Teresa en sus interpretaciones la alejaban del cliché de icono sexual al uso para ardorosos adolescentes: uno deseaba ser su amigo, no su amante. Tal vez por ello destacó por encima del resto de mitos sensuales masculinos y femeninos, más convencionales y prototípicos: Teresa fue la Pipi Calzaslargas (sin calzas y a veces con pipi) del cine erótico, la amiga sensible y vulnerable que cualquier joven tímido y también vulnerable (hetero o gay) hubiese querido tener.

Por mi parte les dejo con un conato de elegía que escribí dedicado a ella, alumbrado la madrugada que supe de su muerte:

"No me importa el mundo ni qué suceda en él, prefiero concentrarme en garabatear el agua.

Pero, ostras Pedrín, para una sola vez que este año me da por levantar cabeza de mis labores, me topo de bruces y sombras con la noticia de tu muerte en enero, Teresa.

No la de Calcuta, sino una santa: Teresa Ann Savoy.

Fuiste la prota, incluso cuando no, de mis celuloides nudistas del alma: que si luciendo vagina en 'Salón Kitty' y pene penito pene en 'Vicios privados, virtudes públicas', que si calentando la gula a 'Calígula'. Descubrí el amor al sexo contigo y, antes de descubrir que la vida no dura, me endurecí por ti. Te amé a mi manera casi siempre espumosa y siempre fuiste la muchacha caprichosa y despectiva de mis sueños.

Tus ojos avispados y zumbones de veneno, tu nariz desgarbada como husmeando el derrame, tu bocaza rojiza tan insulto a mi fealdad. Tu pubis ambarino y embrollado, nido de mieles.

Cómo te deseé de niño, Teresa. Cuánto te lloraré de hombre.

Que el Demonio te acoja en su seno, porque junto al Ángel Caído capaces seréis de ascender a los Cielos y poner al Señor patas arriba para darle donde más duele. Los dos acabaréis en un plis con ese viejo imbécil y derrumbaréis su mierda de reino.

Y cuando yo muera, ángel perverso, te besaré los pies.

Te besaré, Teresa.

Te besaré, tieso, tus pies de inglesa culta, de inglesa cool y tal.

Entretanto, entre tan poco tiempo, que el Dios que matarás de un patatús te bendiga".

A la memoria de la actriz y estallido de vida: Teresa Ann Savoy (1955-2017).

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Imagen: wikimedia.org


Sobre esta noticia

Autor:
Uterodemarita (4094 noticias)
Fuente:
utero.pe
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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