Al menos ocho miembros de una misma familia, seis niños y sus padres, perdieron la vida el sábado como consecuencia de un ataque aéreo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en la provincia de Paktia, en el este de Afganistán.
El incidente acaeció en el distrito de Zadran, cuando un avión de la OTAN lanzó un misil contra la casa en la que se hallaba la familia, según informó el portavoz de la misma provincia, Ruholá Samun.
La matanza de los civiles afganos en bombardeos u otros ataques de la Alianza Atlántica ha tensado las relaciones entre Kabul-Washington.
A principios de este mes, el presidente afgano, Hamid Karzai, pidió explicaciones al jefe de la misión de la OTAN, John Allen, y al embajador de EE.UU. en Afganistán, Ryan Crocker, por una serie de bombardeos de las fuerzas foráneas que había causado días antes la muerte de 10 civiles.
"El presidente se toma las operaciones arbitrarias y los bombardeos de civiles de la OTAN como un asunto soberano afgano y ya no puede tolerarlo más", afirmó la oficina presidencial en un comunicado.
Se trata del primer ataque después de que el Parlamento afgano aprobara ayer sábado, por unanimidad, el pacto estratégico recién firmado Washington-Kabul, según el cual, las fuerzas estadounidenses tiene luz verde para permanecer en el país asiático hasta el 2024.
A principios de este mes de mayo, el presidente afgano, Hamid Karzai, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, firmaron una alianza estratégica que autoriza a los soldados norteamericanos permanecer en territorio afgano tras la retirada de las fuerzas extranjeras en 2014.
Para la firma de esta alianza, Washington, previamente se había comprometido a no realizar las operaciones nocturnas en el territorio afgano; compromiso que, hasta ahora, no ha cumplido.
Diferentes partidos y segmentos del pueblo afgano expresaron su oposición a este pacto que califican como una violación a su soberanía además de que no beneficiará al país asiático.
Sg/nl/msf