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Ser niño en el Perú: aprecio en abstracto, menoscabo en concreto

10/02/2010 12:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los limenos aparentemente aprecian a los niños en abstracto pero se muestran muy duros en lo que concierne a la crianza y su visión tiene tintes des estigma

¿Puede nuestra mente escindirse hasta tal punto que las palabras sirvan para ofrecer coartadas decorosas mientras nuestras actitudes mas profundas reflejan un vacío afectivo o simples infamias en nuestra relación con los niños?

Eso parece desprenderse de los resultados de una encuesta aplicada en pobladores del cono norte de Lima en diciembre. La encuesta tenía el propósito de analizar el consumo de medios y explorar temas relevantes para la promoción del desarrollo y los derechos de la niñez. Entre los temas del estudio nos interesó saber cuales eran las representaciones de los adultos acerca de la niñez, la fuente de las conductas típicas que se producen en el hogar y los espacios públicos.

Durante el diseño del estudio sopesamos indicios de que ocurriese una separación entre el discurso y la mentalidad subyacente. Los niveles de ocurrencia del maltrato infantil en varios de los distritos del cono norte de la ciudad nos mostraban que existe un incremento sostenido y paralelo entre la prevalencia del maltrato infantil y la acción antisocial de los grupos juveniles anómicos, llamado “pandillaje”. Solo en el distrito de Independencia se registran doce grupos en un mapeo realizado por la Policía Nacional, cuyos integrantes abarcan edades desde los diez a los veinticinco años. En Comas se estima la existencia de aproximadamente cuatro mil integrantes agrupados en estos grupos que anulan el desarrollo saludable de la individualidad de los jóvenes.

¿Existiría un vínculo entre la creciente agresividad de los adolescentes, y las pautas de relación con sus padres que pueden rastrearse hasta la crianza? Si tal relación existe tendría que observarse en la forma como justifican su acción los adultos. Una vía de acceso sería el discurso. Con esos preliminares, emprendimos la encuesta en una robusta muestra en dos distritos. Para abordar y conocer la visión adulta usamos tres preguntas. Las dos primeras fueron ¿Cuáles son las características de los niños/ niñas que viven en el distrito? y ¿Por qué cree usted que los niños y niñas son importantes para la sociedad? Ambas eran del tipo de respuesta abierta.

Para su procesamiento, se construyeron categorías amplias y las respuestas individuales se categorizaron después de realizar un análisis de contenido. En los resultados de la segunda pregunta se observa que existiría una valoración conceptual positiva respecto a la niñez, sea por su condición de portar el germen del futuro del país o que son motivo de esperanza. Entre ambas categorías se reune el 82% de las respuestas, mientras que las respuestas que indica que los niños/ niñas brindan alegría y felicidad, es decir una opinión que valora lo vivencial, solo representa el 8.7% de las respuestas.

La primera pregunta mostraría sorpresas sombrías. Las dos primeras categorías que agrupan la mayoría de las respuestas se refieren a conductas no deseables, o dicho con claridad, adjudican comportamientos problemáticos y/o reprochables a los niños. El 50.6% de las respuestas caen en estas categorías desvalorizantes “malcriados”, “desordenados”, “inquietos”, “agrandados”, “rebeldes” o simplemente “violentos” . Aunque se esperaría que la opinión de los adultos respecto a los niños y niñas -sus hijos e hijas en buena cuenta- fuera edificante las respuestas indican lo contrario. Las categorías de “obedientes, tranquilos” y “normales, buenos chicos” apenas sobrepasan el 22% de las respuestas.

Ante el aumento de la violencia en las familias, el país no cuenta con los mecanismos para activar redes de protección que hagan frente a las consecuencias del repliegue del capital social

Tal parece que los limeños aprecian a los niños en abstracto, pero en concreto los menoscaban. La visión adulta mayoritaria esta dominada por el estigma hacia los niños y adolescentes, el estigma que los asocia al desorden y la rebeldía. Los medios de comunicación pone de su parte para enturbiar el análisis y aumentar la confusión en las familias.

¿Cómo se puede explicar esta visión estigmatizante? Desde hace pocos años, los estudios de línea de base de organizaciones privadas de desarrollo que trabajan por los adolescentes indican un fenómeno creciente y apremiante: los padres y madres cada vez comparten menos tiempo con sus hijos. El poco tiempo disponible después de retornar al hogar luego de extensas jornadas de trabajo es dedicado a la revisión de las tareas o en intercambios de baja intensidad, o lo que es lo mismo dedicado a efectuar el control de daños. Encontramos comunidades en las que la mayoría de los padres dedican menos de una hora al día para conversar con sus hijos. ¿qué calidad de crianza y transmisión intergeneracional de valores y modelos de conducta social puede ser viable bajo tales condiciones?

El último informe de avance del Plan de Acción por la Infancia –del 2008- muestra una abundancia de acciones realizadas por el Estado en diversos temas. Existe buena voluntad, y mucho activismo; pero claramente aun se requiere una acción sistemática, articulada y que aborde los problemas de la capacidad institucional y la asignación de los recursos para superar las dificultades.

Este túnel sin embargo tiene algunas luces: el país necesita contar con una legislación que articule y organice la estructura de un Sistema de Protección y Atención Integral a la Infancia y la Adolescencia. Se requiere nuevas estructuras funcionales que devuelvan la iniciativa a los espacios municipales con una capacidad intersectorial de atención primaria a problemáticas como el maltrato infantil y la violencia familiar; el fortalecimiento de la capacidad protectiva de los padres –atónitos y desarmados frente a la vorágine que les exige mas tiempo fuera del hogar y la volatilización de valores- debe formar parte de la respuesta frente a la vulnerabilidad social.

El proceso de dinamización que vive el Perú está acompañado de altos niveles de estrés social, de situaciones que hacen eclosionar el conflicto en la familia y en la sociedad, Los niños y niñas son receptores del sufrimiento ocasionado como subproducto. El Perú no cuenta en este momento con los mecanismos suficientes para activar redes de protección que hagan frente a las consecuencias del repliegue del capital social. Las recomendaciones del Comité de las Naciones Unidas nos vienen a recordar algo fundamental: la consecución del progreso al ritmo mas rápido posible no debe dejar rezagadas las políticas de atención a la niñez. Lo contrario es la fórmula de la anomia y la desintegración. Tiene que existir sincronía entre el crecimiento y la atención a la niñez. Si deseamos una sociedad saludable, solidaria y cohesionada debemos comenzar protegiendo a los niños y las niñas.


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Autor:
Eklektiko (9 noticias)
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Reportaje
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