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OPINIÓN: Desvariando en la obesidad

10/05/2013 05:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Por: Natalia Vásquez Villanueva, MC*

El 2 de mayo fui sorprendida por el texto sustitutorio de la Ley de Salud y Alimentación de los Niños. Asimismo, no tardé en leer la indignada respuesta de la Sociedad Nacional de Industrias y de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, y la de algunos referentes en el medio como el Dr. Elmer Huerta. La ley tiene aspectos positivos y negativos, que pasaré a explicar según mi punto de vista:

1. La obesidad en el Perú es un problema creciente, que afecta sobretodo a los más jóvenes. No es cierto, como se piensa popularmente, que solo ocurre en clases adineradas. Es tan alarmante como la desnutrición y ahora van casi equiparadas, incluso hay reportes que indican más obesidad que desnutrición.

2. La comida con alto valor calórico no es propia de un solo segmento de la población, va desde el carrito sanguchero que vende pan con camote, pasando por el clásico Sanguchón Campesino y sucedáneos hasta las grandes franquicias de DELOSI, Arcos Dorados entre otras.

3. La dieta peruana está basada en carbohidratos. Siendo un país fusión en el que se llevó muchas costumbres del campo a la ciudad, la mayoría de peruanos realiza mezclas inadecuadas como tallarín con papa -clásico combinado-, arroz con guiso y papa -ají de gallina típico-, tubérculos con arroz -olluquito-. La comida criolla es extremadamente calórica, aún en pequeñas porciones. En Huaribamba (Tayacaja - Huancavelica), una comida normal era el arroz con guiso de papa: CERO proteínas.

La comida chatarra como tal no tiene una definición establecida. Si quieren definirla como alta en sodio, carbohidratos y/o grasa, por extensión debería prohibirse la comida italiana, criolla y china. No por ser más "natural" es menos grasoso o engordante.

Los niños hacen lo que los padres les permiten. Si el niño hace pataleta porque el papá no le da la hamburguesa, el padre verá si le hace caso o no. Ellos dependen de sus padres, y de éstos sus límites. Si los padres encargan a la TV la educación de los niños y no les enseñan que no es saludable, los niños aprenderán que lo de la publicidad se debe comer.

En primer nivel de atención, al menos donde trabajé, sí se daba charlas. El problema es que por mucha charla que uno dé a las madres, si ellas consideran que es más rentable vender el chancho/cordero/vaca/gallina, igual lo harán y no se avanzará. ¿Por qué? Es más importante ganar dinero que mantener a los niños (y gestantes) bien alimentados, "si la papa llena no le da hambre". ¿Falta dinero? No. ¿Falta aprender a priorizar gastos y no tomarse todo lo que les da el programa Juntos? Sí.

image En la ley se establece la creación del Observatorio de Nutrición y de Estudio del Sobrepeso y Obesidad, que sí me parece positivo. Así deberíamos saber cuál es la magnitud del problema, pues nuestro país no cuenta con estudios poblacionales. El etiquetado y advertencia del alto contenido de una u otra cosa también es adecuado, puesto que mucha gente no sabe que el jugo que toma viene de concentrado y en última instancia no conoce las proporciones de alto-moderado-bajo.

La naturaleza humana tiende al tabú. Si yo prohíbo sin hablar, expongo a más riesgo que al conocer a lo que me enfrento y tener las herramientas para decidir por mi mismo. No niego que sea necesario frenar la publicidad engañosa (¿gaseosa con cafeína y complejo B, hay que consumirla porque es más saludable?), pero pensar que el consumidor se detiene por falta de publicidad es un error.

Pienso que el problema, como todo en este país, terminará cuando el Estado se preocupe en educar a sus ciudadanos. La solución es dar las herramientas a los niños para que sepan qué es bueno y malo en su alimentación. Restringir la publicidad solo reducirá los gastos de empresas formales que no se verán afectadas, puesto que tienen un público que las conoce y continuará consumiendo sin publicidad.

El Verdadero problema , que es la comida poco saludable informal, no se ve atacado. Los carritos sangucheros no dan ofertas ni invierten en publicidad y en muchos casos, no tienen medidas higiénicas básicas. La dieta en costa continúa privilegiando la papa y el arroz, cuando no se hace ejercicio necesario para bajar las calorías ingeridas. Mientras no se ataque la raíz del problema, LA EDUCACIÓN, así se prohíba totalmente la publicidad de "comida chatarra" los niveles de hipertensión, diabetes mellitus II y por supuesto, obesidad, irán al alza. Sobretodo, en los sectores más pobres del país.

*Médico cirujano, SERUMS del Centro de Salud Huaribamba - Tayacaja - Huancavelica 2011-2012.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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