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Pacto de Caballeros

14/06/2013 13:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entre vista a Diego de la Torre Autor: Luis Felipe Gamarra Fuente: asiasur image Diego de la Torre

Imagen: Marco Garro

Diego de la Torre es parte de esa generación de ejecutivos formados en el extranjero durante los años del terrorismo y que regresó al Perú para hacer empresa. Hoy, como presidente del Pacto Mundial de Naciones Unidas en el Perú, afirma que la era de los 'empresaurios' llegó a su hora final. ¿Qué meteorito provocará su extinción?

En el Perú existen 109 empresas que pertenecen al Pacto Mundial de Naciones Unidas, un compromiso global del sector privado para adherir valores en derechos humanos, normas laborales, medioambiente y lucha contra la corrupción. Irónicamente, en esta lista existen compañías locales involucradas en conflictos sociales, precisamente porque hay gente que no posee ninguno de estos valores. Diego de la Torre de la Piedra, descendiente de artistas, políticos e intelectuales, además de ser el representante en el Perú de este exclusivo círculo –en el que figuran parte de las quinientas empresas más rentables del país– forma parte del directorio de Perú 2021, una red de empresas que ejecutan exitosos programas de responsabilidad social. A sus cincuenta años, como parte de la generación de ejecutivos que se formó en el extranjero durante los años del terrorismo y que regresó al Perú para hacer empresa, asegura que la hora del 'empresaurio', aquella especie de ejecutivo prepotente y achorado, terminó. Su reto: tratar de convencer a gente como el Presidente Ollanta Humala de que los malos de la película no están en la Confiep. No será fácil mientras existan voces que digan que es malo que el Estado coma chatarra [la refinería La Pampilla], pero no si los consumidores lo hacen.

La polémica de la ley de la comida chatarra ha revelado que la clase empresarial, por lo menos en el sector industrial de los alimentos, no responde a los intereses de la sociedad.

Es saludable que exista gimnasia democrática. Estos debates son posibles porque vivimos en libertad. El sector privado formal, que permite desarrollo, en un entorno de inversión y seguridad jurídica, ha emitido su opinión sobre un tema clave. Existe una megatendencia hacia los productos saludables. Eso es correcto, pero no lo es atentar contra la libertad de las personas para elegir. Felizmente existen candados importantes para cualquier aventura populista o desborde de voluntarismo del presidente, que son el grado de inversión y los TLC.

Da la impresión de que los empresarios han querido desviar el tema con el argumento del atentado a las libertades, y no por una mejora de sus productos alimenticios.

Los empresarios queremos que el Perú sea un país grande. Ya no es más la patronal versus los obreros. Los empresarios formales, a los que más se les critica, somos los más interesados en ofrecer no solo productos de calidad, sino que contribuyan con mejorar la sociedad. Existe mucho estereotipo. El empresario no es 'empresaurio'. Por el contrario, revisa la página de Perú2021, el portal de responsabilidad social. El monopolio de la sensibilidad no lo poseen solo los políticos a favor de estas normas. Existen empresarios que callados hacen más que estos, pero sin hacer bulla. Vivimos en el mundo CNN, en el que las empresas grandes están más vigiladas que nunca.

Pero la sociedad no les cree. En el índice de competitividad del Foro Económico Mundial, existe un indicador del que se habla poco, que señala que no solo retrocedemos en educación, innovación, institucionalidad e infraestructura, sino en credibilidad de las empresas.

Hubo mejoras en otros países, lo que hizo que nos ubiquemos en el puesto 108 de 144 países. Pero si revisamos este indicador en términos absolutos, hemos mejorado. Mira los ochentas, los noventas, era peor. Ahora un muchacho ya no admira al Che Guevara o Fidel Castro, sino a los Añaños, a los Huancaruna. Mira la efervescencia de la clase media, que se refleja en las expresiones artísticas, en las series de televisión, que destaca al emergente exitoso. Richard Webb afirmó que en las universidades ya no se ve el Manual de Mao sino los libros de David Fischman. Siempre habrá elementos disfuncionales, como en todo, pero la excepción no hace la regla.

¿Por qué las empresas no refutan con argumentos técnicos y normas como las de la comida chatarra, las AFP o la ley de ordenamiento de la pesca, en vez de usar declaraciones sin evidencias?

Los gremios privados han comenzado a analizar la posibilidad de transformarse en Thinks Tanks [centros de análisis de desarrollo de propuestas], o considerar el trabajo de estos, como el Instituto de Economía del Perú [IPE], Perú 2021, el Pacto Mundial, entre otros, para expresarse. Confiep se ha ganado un lugar en espacios donde se discuten políticas públicas. Lo que nos falta es caminar hacia una institucionalidad privada más sólida. En Chile se habla de los Chicago Boys, que modernizaron la economía en los ochenta. Pero pocos recuerdan a los Georgetown Boys, que construyeron la institucionalidad que permitiría sostener ese salto. Tenemos que ir en ese sentido.

Según usted, ¿cómo surge el estereotipo del 'empresaurio'?

Alfonso García Miró, Roque Benavides, Dionisio Romero, Carlos Rodríguez-Pastor, entre otros, no son panzones. Son personas que se levantan a las cinco de la mañana a correr, que trabajan más de catorce horas, sacrificando muchas veces su vida familiar. Tengo muchas teorías. Pero creo que lo más exacto es que existe una inercia ideológica. Por ejemplo, en la literatura.... no, mejor no hablo de literatura, que me meto en problemas.

Diego de la Torre se queda callado. Cavila su respuesta algunos segundos. Debe recordar aquella columna en la que afirmó que la revolución francesa, los genocidios de Stalin, Mao o Pol Pot, se originaron por culpa de lo que llamó falacias económicas. Concepto que, para él, se desarrolló en el Perú a través de los poemas de Vallejo o los cuentos de Ribeyro. «Vallejo fue un maravilloso poeta, pero creo que influyó de manera negativa en el subconsciente colectivo. Uno de sus famosos poemas empieza con la frase: yo nací un día en que Dios estuvo enfermo. Con una actitud así no se crea algo grande. Para contrarrestar ese endémico pesimismo, a nuestros hijos hay que decirles que han nacido un día en que Dios estaba contento y que el Perú es un país maravilloso. Julio Ramón Ribeyro tenía una narrativa que endulzaba el fracaso. Basta leer sus cuentos Espumante en el sótano o Alienación para darnos cuenta de hasta qué punto su habilidad literaria hacía de la 'tentación del fracaso' una cosmovisión atractiva», escribió de la Torre. Ese día, en Twitter se creó el hashtag #CulpaDeVallejo, en el que se le criticó ácidamente. Lo vincularon con la derecha achorada, bruta y atrevida.

Para los políticos es fácil ganar popularidad tirándole piedras a las empresas, porque es fácil vincular a los empresarios con la derecha prepotente.

Es un tema de habilidades personales para la comunicación. Más allá de ser de derecha o de izquierda, todos queremos que el Gobierno tenga éxito, crecer 7, 2% de PBI como durante el gobierno anterior, o reducir la pobreza de 48% a 30%. El presidente, en su última entrevista, afirmó con orgullo que él nunca ha trabajado en una empresa privada. Algunos creen que no es posible contribuir con la sociedad desde el sector privado, pero es falso. Mario Brescia, que acaba de fallecer, generó riqueza y miles de puestos de trabajo decentes, muchos más de lo que ha hecho cualquier político. El muro de Berlín cayó. Si los alemanes no hicieron funcionar el socialismo, ningún otro país lo hará funcionar.

Durante el Foro Económico Mundial en Lima, ¿la intención de compra de los activos de Repsol en el Perú generó preocupación en los empresarios extranjeros?

Muchísima. Pero me gustó ver a los empresarios peruanos unidos, todos tratando de explicar que se trataba de una arritmia, de una turbulencia, pero que todo estaba bien. Pero ese tipo de esfuerzos dobles no se deben hacer. El ex presidente García mandó como 1.500 cartas a trasnacionales globales para que vinieran a invertir al Perú. Ese tipo de convicción hace falta. Tenemos que romper el teléfono malogrado con Palacio, domesticar los egos, y comunicarnos.

Usted que está en el negocio del despacho de cemento, cuyo incremento o caída en las ventas determinan si existe un enfriamiento en la economía en general, ¿cree que la caída del crecimiento se debe a factores externos o a este tipos de exabruptos del presidente?

Muchos quieren echarle la culpa a la crisis internacional. Pero eso afecta a ciertos sectores, no a todo. Esto se debe a decisiones internas. Pero esperemos que la confianza empresarial se recupere. Eso dependerá de la presión sana para que el Ejecutivo acelere los procesos de inversión. No importa si se es de derecha o de izquierda, lo que importa es el Perú.

¿Cuál cree que es el principal reto de este Gobierno para crecer a dos dígitos?

La informalidad. Es increíble que tengamos al genio mundial de la formalización, con programas exitosos en el mundo, como Egipto, Canadá y Túnez, elegido como uno de los cincuenta principales pensadores del planeta, y no le hacemos caso. Hernando de Soto viaja por el mundo formalizando miles de personas a la economía, pero aquí no escuchamos sus propuestas. Al informal se le ha perfumado intelectualmente llamándolo «-emprendedor».

La informalidad podemos comprenderla, pero no justificarla. Ya no vivimos en los ochenta. El Perú no es más un país de perdedores. Ahora, así como se le exige a la gran empresa, exijamos que los informales cumplan con sus obligaciones.


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