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Antonio Rodríguez JiménezMiembro desde: 21/03/11

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La retirada de occidente de Afganistán puede considerarse mas una derrota por frustración por las terribles dificultades más sociologicas, organizativas y culturales que militares que las tropas occidentales encontraron allí. Ejemplo, la Operación "Came on" acometida por las FAS españolas en 2010

La retirada de los ejércitos occidentales de Afganistán, la fulgurante ofensiva talibán del verano de 2021 y el colapso completo del régimen pro occidental afgano se leyó en occidente como una clara derrota, pues las fuerzas occidentales con EEUU a la cabeza se retiraron sin haber derrotado al enemigo y el régimen aliado, que dejaron a su suerte, se derrumbo de un puntapié cuando las fuerzas occidentales hubieron partido.

El estado pro occidental que los ocupantes dejaron al partir demostró ser solo una fachada, cuando no ser algo inexistente a todos los niveles, desde el organizativo al militar pasando por los servicios y la burocracia, que simplemente se descompuso como un cadáver corrompido.

En el análisis más inmediato de esta debacle una razón sobresaliente surgió como explicación: que la sociedad afgana era, por su cultura, sociología e historia, incapaz de asimilar ninguna clase de forma de vida occidental y que todo lo que se construyera en ella siguiendo ese patrón estaba condenado a la extinción de antemano, simplemente porque esa forma de vida choca con la forma de ser y la existencia tribal de los afganos.

Esto se tradujo en varios síntomas como que mientras los vastos episodios de corrupción que pudrieron el estado afgano por dentro pueden parecernos escandalosos y sonrojantes en occidente, en Afganistán forman parte de la propia idiosincrasia de la nación y de su comportamiento habitual en el día a día, y que por esa sociedad tribal y arcaica tendría que estar todo el país sobornado, la totalidad de la población, para lograr embarcarlo en un propósito común.

De este modo de poco servia que la totalidad de los proyectos de desarrollo y cooperación que los ocupantes llevaron a cabo nunca fueron entendidos como en occidente como empresas para llevar una prosperidad y desarrollo a la sociedad afgana, sino como artificios en los que los líderes tribales y cualquier afgano común, buscara un botín del que "sacar tajada" independientemente de si ese boicoteo frenaba un proyecto beneficioso para la colectividad.

Dicho en vulgo: "-Usted querrá construir en este valle una carretera, un hospital, un colegio, un asilo, una potabilizadora de aguas, canalizar el riego, etc. Lo que usted quiera para que la gente viva mejor. Pero si a mi que soy el señor de la guerra de aquí o de allá o me paga eso en oro o no construye usted nada". Y esta exigencia la encontramos de cacique local para abajo a todos los niveles de la sociedad afgana, o sociedades afganas pues del pastúm, al hindustaní o al tayiko y según en que región te muevas encuentras un Afganistán diferente.

Junto con el nulo interés y predisposición de los afganos para embarcarse en la consecución de ninguna clase de proyecto común de no salir personalmente beneficiados, esta tara se notará de forma escandalosa en la eficiencia militar afgana contra los talibanes y las consecuencias serán las tremendas dificultades que pasaran las unidades occidentales para cumplir sus misiones con el Ejercito Nacional Afgano, ANA, que será la más de las veces más una rémora que un aliado.

A esto podemos sumar el racismo y la xenofobia del pueblo afgano y su sectarismo religioso a la hora de obtener una cooperación de esos: "infieles cristianos".

Esta bajeza moral es aceptada con cierto grado de cinismo por los propios afganos que en un acto de masoquismo nacionalista llegan a decir que: "Cuando Dios creo el mundo lo que le sobró lo tiró y de ello se formó Afganistán".

Desde que en 2001 empezó la intervención occidental los líderes políticos y militares de occidente fueron conscientes de esto, la derrota de la URSS en este mismo país había sido analizada a conciencia, y estas tremendas dificultades sociales y culturales entorpecieron día a día el desarrollo de las operaciones en Afganistán, a todos los niveles durante los veinte años de ocupación occidental, dificultades que solo eran superadas a fuerza de buen hacer, profesionalismo y dedicación de nuestros ejércitos.

Buscando un botón de muestra de este contexto de dificultades y escollos lo podemos encontrar en la Operación "Come On" (Vamos) acometida por la Xª Bandera de la Legión Española del 10 al 21 de abril de 2010 para lograr la reapertura de la famosa Ruta Lithium.

La maldita Ruta Lithium

Uno de los proyectos desarrollados para modernizar Afganistán fue restaurar la llamada Ring Road (Ruta Anillo) una gigantesca carretera circular que unía las capitales y la principales ciudades de las provincias exteriores de Afganistán en un gigantesco anillo que circunvalaba todo el interior más externo de Afganistán, en ella se pretendía comunicar las principales ciudades del país y con ello significar un progreso económico y social para toda la población.

Pero en su paso por la provincia de Badghis en la zona de responsabilidad española, la primitiva Ring Road a restaurar pasaba justamente por los grandes campos de opio plantados justo en su recorrido, entre las ciudades de Bala-Murghab y Qual-e-Now con la ciudad de Darra-Ye-Bum por medio.

Evidentemente ni los grandes traficantes locales de opio, con un poder haría sonrojar a Pablo Escobar, ni los lideres tribales que sacaban partido del tráfico de drogas a base de sobornos ni el gobierno afgano corrupto hasta la médula por ese narcotráfico y mucho menos los talibanes que en el tráfico de opio tenían su mayor fuente de financiación, iban a tolerar que el cultivo de adormidera fuera alterado, por lo que no había más remedio que abrir una vía alternativa al trazado antiguo, que partiendo de Bala-Murgab llegara a Qual-e-Now más hacia el oeste atravesando en esta ocasión la ciudad de Shang-Atesh, esa nueva ruta es la que se bautizo como Ruta Lithium.

La ruta se construyó en 2008 y no pasaba de ser una pista de arena de 220 Km de largo abierta con excavadoras que permitía un paso razonable a los vehículos pero no estaba ni empedrada ni asfaltada. Su custodia recayó en el ANA el cual desplegó una serie de diez check-points, puestos fortificados, a lo largo de la ruta en puntos elevados donde vigilar cada zona respectiva y así custodiar la ruta.

Con una guarnición de 10 a 12 efectivos cada uno, bien armados, bien abastecidos, con buenas comunicaciones que permitirían pedir apoyo aéreo inmediato, patrullas en la ruta que socorrieran los puestos atacados y un sistema temporal de relevos todo indicaría que la estrategia de custodia podría funcionar pero nada de esto resultó.

Porque en primer lugar los check-points no pasaban de ser barracas de adobe más propias para el ganado que para servir de blocaos fortificados, carecían de toda clase de servicio personal e higiene, las guarniciones que el ANA disponía en ellos no eran relevadas y dejadas a suerte, no les llegaba ningún suministro ni de comida ni munición, porque no tenían comunicaciones, las radios se vendían en el mercado negro, y que por consecuencia de todo ello la mayor parte de los soldados desertaban y volvían a sus pueblos, puestos enteros se abandonaron, o simplemente no se incorporaban a los chek-points o se iban de ellos a los pocos días, consecuencia los puestos quedaban desguarnecidos y la insurgencia controlaba la ruta.

Todo hay que decirlo y hay que reconocer que en medio de esta desmoralización, incompetencia y apatía general algunos elementos del ANA se tomaron en serio su deber, ocuparon sus puestos y permanecieron en ellos realizando su labor de vigilancia y lucharon como tigres para defenderlos cuando la insurgencia los atacó, pero estos actos de sublime heroísmo fueron la excepción y las más de las veces acabaron en derrota cuando ese puñado de valientes y concienciados soldados afganos cayeron en batalla sin recibir ayuda en sus posiciones.

Con todo en 2010 la insurgencia era la señora de la Ruta Lithium y consecuencia de ello el puesto de la Fuerza de Asistencia Internacional en Afganistán, ISAF, en Bala Murghab que custodiaban 80 soldados italianos y 20 estadounidenses estaba aislado y cercado de hecho, llegándole los suministros solo por aire ya por helicópteros o lanzados en paracaídas, la recogida era complicada por este método pues la insurgencia hostigaba a las tropas cuando iban a recuperar los paquetes, por ello un convoy armado era lo necesario para abrir esa ruta y alcanzar Bala Murghab.

Dado que España era la responsable de la custodia de esa provincia, Badghis, seria un fuerza española, con refuerzos de una sección de zapadores americana y una columna paralela del ANA, la encargada de abrir de nuevo la Ruta Lithium.

La formación de la columna

Estamos en abril de 2010, la unidad principal en que se organiza el contingente militar español, ASPFOR, es la Xª Bandera de la Legión "Millán Astray", con dos compañías reforzadas en la base de Badghis se organizó una columna en torno a la compañía "Tigre" con sus tres secciones de infantería, sección de apoyo con morteros, controladores aéreos avanzados aportados por la Infantería de Marina, equipo EOD de desactivación de explosivos y un equipo de drones Raven de reconocimiento. A esta fuerza se sumó como se mencionó una sección de zapadores del US Army.

En total 34 vehiculos Lince, un vehículo de recuperación con grúa, un camión de suministros y una ambulancia, a los que se sumaron 8 vehículos de la sección de EEUU, la columna del ANA afgano incluía un número similar de vehículos y se alternaba en la ruta con el convoy español lo que constituía una columna de 12 Km de largo.

Para la Legión esta misión era como una vuelta a los orígenes, pues en sus primeros tiempos de combate en el Rif marroquí una de sus acciones más habituales del Tercio era organizar convoyes que socorrieran los puestos avanzados, blocaos, que el Ejército Español tenia desperdigados por el territorio. De este modo muchas de las grandes acciones de la legión en esa guerra, especialmente en el periodo de 1921 a 1925, fue el socorrer estas posiciones sitiadas desde el Gurugú, el Blocao de la Muerte, Tifaruym, Altos de Tifarity, Tizzi Azza o la retirada de Xauen, fueron misiones de socorro para apoyar o evacuar blocaos sitiados, como en esta ocasión era el puesto de Bala Murghab.

Por una curiosa coincidencia la apariencia externa y el vestuario del insurgente afgano no difiere mucho de la del combatiente rifeño salvo en el armamento más moderno al pasar del "fusila" Mauser del rifeño al Kalashnikov, las ametralladoras RPK y RPD y los lanzacohetes RPG del insurgente afgano, además de las bombas artesanales, IED.

En la zona de la Ruta Lithium la ISAF había identificados hasta 7 líderes de la insurgencia, cinco definidos como talibanes y dos como meros caudillo locales pero todos con la categoría de Mullah, que organizaban a sus fieles en grupos de no más de 20 individuos y con la táctica favorita de sembrar el caminos de IED, de emboscar con fuego de armas individuales y RPG, si es precedida de una explosión sorpresa de IED mejor, y romper el contacto mediante motocicletas cuando la respuesta occidental llegaba con toda su contundencia, sabedores que la superior potencia de fuego occidental los aniquilaría de ser fijados.

Ahora bien la Legión se enfrentaba a este adversario con mejor armamento, equipo, tácticas, más medios y dominio del campo de batalla que sus ancestros en el Rif, no solo por el equipo y armas de la unidad sino por la disposición de apoyo aéreo a discreción las 24 horas del día.

Durante toda la campaña la ISAF disponía de formaciones de aviones y helicópteros artillados en patrulla aérea constante dividiéndose el territorio por sectores, de recibir el aviso de apoyo aéreo en tal o cual posición las tropas de tierra obtenían este apoyo armado desde el aire en menos de media hora con resultados decisivos.

Lo mismo para la evacuación de heridos que se realizaba por helicópteros siguiendo el modelo americano de: "Golden Hour" (Hora dorada) esto es que al recibirse el aviso a la evacuación médica, MEDEVAC, el herido debe estar en el hospital antes de una hora.

Con todo este cuadro definido son las primeras horas de luz del 12 de abril de 2010 cuando la columna se pone en movimiento desde la Base Ruy Gonzalez de Clavijo en Qual-e-Now, la "Operación Come On" ha empezado.

Día 1. Empieza el recorrido

El primer día la misión pudo considerarse uno de los más tranquilos, aunque la marcha para evitar ninguna sorpresa como emboscadas o IED por el camino hizo ir al convoy va bastante lento y a menudo con paradas cuando se detecta un elemento sospechoso en la ruta, y al producirse esta parada toda la columna se despliega en orden de combate con los vehículos en espiga cada uno cubriendo su sector con su ametralladora de a bordo, las tripulaciones saltan de los Lince y se despliegan en orden de combate, se despliegan los morteros y se envían patrullas a ocupar las alturas, lo que obligó a los legionarios a subir a la carrera para tomar las cotas respectivas en cada punto de ruta donde tenia lugar una parada.

Estas precauciones son indudablemente lo más prudente pero frenan la progresión de la columna que avanza con tremenda lentitud, por ello el primer día solo se recorren 30 kilómetros, lo que fuerza a hacer noche sobre el terreno de este modo los vehículos se despliegan en circulo, en una escena parecida a las caravanas del oeste tantas veces vista en las películas del far-west, se despliegan morteros y se cavan pozos de tirador personales donde cada soldado pasa la noche pero siempre se mantiene a la cuarta parte del personal de guardia en turnos para evitar cualquier ataque nocturno.

Día 2. Emboscada en Gheira Suri

Será el segundo día de la misión cuando se entre en combate con el enemigo, cuando a la altura del poblado de Gheira Suri a las 14 horas se empieza a recibir fuego de armas ligeras y RPG desde las colinas en torno a la ruta, de inmediato desde los Lince se devuelve el fuego, las tripulaciones saltan a tierra y se suman al tiroteo con su armamento individual, la infantería avanza hacia los orígenes de fuego con el típico sistema de saltos con una escuadra apoyando con su fuego mientras otra salta a la cubierta más cercana para desde allí apoyar con su fuego el avance de las escuadras más retrasadas.

En la mayor parte de las operaciones militares la misma acción del Ejército Nacional Afgano, ANA, fue más una rémora que una ayuda a las tropas internacionales

Una maniobra repetida hasta la nausea en los campos de maniobras de San Gregorio, Chinchilla o Viator y que merced a su repetición demuestra funcionar pues a los diez minutos de iniciarse el tiroteo el enemigo cesa el fuego y se esfuma, justo en ese momento se había pedido apoyo aéreo que llegó en unos veinte minutos en forma de dos cazas Harrier de EEUU, pero que al no detectar adversario se limitaron a hacer dos pasadas sobre el terreno antes de sobrevolar la columna a modo de despedida.

No se sufrieron bajas ni tampoco se confirmaron bajas enemigas por dos razones: o no se infligieron o porque siguiendo la costumbre musulmana el enemigo retira a sus muertos para darles un entierro islámico digno, de este modo muchas veces se han acreditado las perdidas de la insurgencia por otros medios que encontrar cadáveres, como certificar funerales inesperados de hombres en edad militar en los poblados afganos por las zonas donde han acontecido enfrentamientos o se encuentran pañuelos blancos  clavados en estacas donde un talibán ha caído en combate, un homenaje al ser el blanco el color de la pureza en el Islam y que los combatientes islámicos rinden a sus caídos señalando el lugar donde murieron.

A constar que a posteriori a esta misión y en las operaciones siguientes para mantener abierta la Ruta Lithium el pueblo de Gheira Shuri será el lugar donde nuevamente las tropas españolas, en esta ocasión la BRIPAC, librarán con éxito una autentica batalla campal, Operación Estaca, en esta ocasión en 2012.

Con todo superado el incidente la columna siguió su camino para encontrar unos 15 kilómetros por delante indicios evidentes de un IED enterrado, que había parado a la columna afgana que estaba adelantada, es muy probable que la insurgencia dejara pasar sin molestar a la fuerza afgana para centrar su esfuerzo en atacar al convoy español en Gheira Suri a sabiendas que la muerte de tropas occidentales pesan más a todos los niveles: político, estratégico, mediático que la de un soldado afgano.

El equipo EOD de la columna se encargó de desactivar la mina relegando de esa tarea a un artificiero afgano que sin ninguna clase de protección ni técnica trato de manipular el artefacto. Desactivada la trampa la columna continuó camino cuando al caer la noche la sección afgana empezó a abrir fuego contra una colina de la ruta, la columna española se sumó a la lucha abriendo fuego a su vez, pero tras unos minutos y comprobar el capitán español al mando que no se recibía respuesta alguna desde el objetivo y las tropas afganas cesar el fuego repentinamente, ordeno cese el fuego.

Al comunicarse con el general afgano que mandaba su propia columna este le replicó ante la estupefacción del oficial español que siempre antes de parar por la noche se ponen a disparar a lo loco un rato para que el enemigo sepa "que estamos armados".

Día 3. Una jornada accidentada

El día 14 demostró ser el más accidentado y complicado de todos cuando al mediodía entre los poblado de Golorijak y Mangan uno de los Linces de la columna piso un IED, el blindaje del vehículo resistió bien la explosión pero dos legionarios, el conductor y el jefe del vehículo, resultaron heridos leves por lo que se pidió un MEDEVAC, esto forzó a desplegar toda la columna en posición defensiva siguiendo el procedimiento pero con el añadido que había que dar seguridad al helicóptero medicalizado y preparar una zona de aterrizaje, cuando este llegó los heridos fueron evacuados al hospital Role 2 de Herat.

Aunque el Lince quedo en ese momento inutilizado era factible su recuperación en talleres por lo que se decidió transportarlo en el camión VEMPAR de la columna, con lo que con el Lince a bordo se reanudó la marcha. Todo parecía ir correctamente cuando en el colmo del infortunio y trascurridos unos kilómetros el VEMPAR volcaba por el pésimo estado de la pista ante la rabia de todo el contingente.

Nueva parada con su consiguiente despliegue defensivo y durante el resto del día y ya entrada la noche se hacían ímprobos esfuerzos para recuperar el camión y ponerlo de pie, cuando volcó quedó tendido sobre su lado de babor, pero los esfuerzos fueron inútiles al no disponerse del material adecuado por lo que ya de noche se opto por abandonar ambos vehículos tras inutilizarlos, canibalizarlos y aprovechar de ellos todo lo utilizable.

Día 4. El choque con los "aliados"

Estos incidentes forzaron que la columna española estuviera parada prácticamente un día completo y mientras tanto el convoy afgano siguió su camino sin inmutarse ni prestar ninguna clase de apoyo hasta alcanzar su destino, la aldea de Doshuri poco antes de la base de Bala Murghab, y aquí se generó un incidente que pone el nivel del ANA como aliado. Pues al alcanzar la columna española al contingente afgano este estaba detenido en plena carretera obstruyendo el paso, evidentemente se pidió a los afganos que retiraran sus vehículos para que el contingente español siguiera su camino hasta destino pero estos se negaron.

En conversación/negociación del capitán español con el general afgano que mandaba la columna de ANA, este, interprete mediante, vino a decir: "¿Como voy a ser humilde? Y dejar que un capitán cristiano me de órdenes delante de mis hombres, eso minaría mi autoridad".

A constar que este el general del ANA llevaba como consejero un teniente coronel del Ejercito Italiano, a los ojos de todos los oficiales españoles era evidente que el oficial transalpino estaba harto de soportar los caprichos y arbitrariedades de su asesorado general: "simplemente el teniente coronel estaba de los nervios de lo que tenia que soportar del afgano".

Por fin tras dos horas de negociación y chalaneo se alcanzó una solución de mínimos, los vehículos afganos se apartarían un poquito para que la columna española pasara casi por la cuneta con el riesgo de perder otro vehículo como el día anterior pero en esta ocasión la pericia de los conductores quedó patente y la columna pasó sin tropiezos.

Con todo al reanudar la marcha hubo que hacer otras dos paradas para desactivar sendos IED fabricados con proyectiles de artillería que fueron localizados prontamente.

Día 5. Llegar a destino

La meta ya estaba cerca aunque hubo que realizar una travesía de seis horas y desactivar otros cuatro IED localizados por el camino, al llegar al poblado de Akazat un legionario se lesionó y tuvo que ser evacuado por aire con los consabidos despliegues de seguridad en cada parada y los retrasos subsiguientes, pero el objetivo se cumplió pues al caer la tarde la columna entraba en la Base de Bala Murghab, la bienvenida por la guarnición italo-americana fue clamorosa y el alivio de los legionarios tras tanto esfuerzo mayúsculo, la primera parte de la misión se había cumplido.

Día 6. Convivencia con los aliados

Siguió un día de merecido descanso tras tantas tribulaciones: se confraternizó con los aliados, la gente pudo darse una ansiada ducha, se limpió armamento y vehículos, se repararon averías, helicópteros Chinook llegaron con suministros y se pudo hacer algo de "vidilla".

Y lo más importante se obtuvo una información vital pues mediante drones de reconocimiento en vuelo nocturno se obtuvieron imágenes de insurgentes trampeando los vehículos abandonados el tercer día, era evidente que al regreso a la Base “Ruy González de Clavijo” esperaba una sorpresa desagradable al alcanzar ese punto.

Día 7. Regreso y limpieza zona

La ruta de regreso fue mucho más tranquila que la inicial pues no se registraron incidentes hasta reencontrase con la columna afgana en la aldea de Golojirak, al considerarse que había elementos de la insurgencia en la zona se realizó un gran despliegue de tropas españolas y afganas sobre todo para dar presencia y servir de disuasión.

En esta ocasión se vivió una anécdota curiosa según se interprete, pues un oficial afgano comentó al capitán español: "Jamás he visto unos soldados tan valientes como los suyos".

"¿Y eso por qué?"

"No, porque se han metido como si nada en un campo de minas que lleva ahí desde la guerra con los soviéticos y han salido de él tan campantes".

En la batida por Golojirak se encontró un cadáver abandonado en una calle, preguntados los lugareños sobre el caso comentaron que era un ladrón que había sido ejecutado por los talibanes, "pues son los únicos que imparten justicia por aquí", y que las tropas españolas se lo llevaran, en esta ocasión la respuesta fue que si lo habían matado los talibanes que se lo llevaran ellos.

El despliegue en la zona sirvió su propósito de disuadir pues la insurgencia no hizo acto de presencia ese día, por ello y para limar asperezas el general afgano invitó a cenar al capitán español y al teniente coronel de Italia, con el hígado crudo y la grasa con arroz hervido de una cabra recién sacrificada como menú. El oficial italiano hizo de tripas corazón y cató el plato, el español declinó la invitación así que el hígado fue deglutido, con cierto deleite, por el coronel afgano que hacia las veces de jefe de estado mayor del general.

Día 8. Identificando bombas trampa

En la ruta de regreso se alcanzó el punto donde se habían abandonado los vehículos accidentados cuatro días antes, prevenidos de la existencia de bombas trampa los equipos EOD se esmeraron en localizar y desactivar los artefactos sin hacerlos explosionar por su valor para ser analizados por inteligencia.

Retirados los IED los vehículos fueron destruidos con explosivos.

Entregados a los EEUU los IED desactivados, los investigadores se sorprendieron de la minuciosidad con la que había sido confeccionado uno de ellos hasta el punto que estaba forrado con tela para dificultar su detección por los detectores de metales, por ello se realizó un seguimiento de sastres, tapiceros o bordadores que trabajaban en los pueblos de la zona y se localizó a un tapicero que demostró ser miembro de la insurgencia que en su taller de tapicería aparte de alfombras se dedicaba a fabricar bombas trampa, con lo que acabó detenido.

Día 9. La lluvia y el choque xenófobo

Ya cerca de alcanzar la base se vivió un acontecimiento que forzó a parar de nuevo la columna, la lluvia. Una tormenta arreció en la zona convirtiendo el terreno, por las propias características del suelo afgano, en un barrizal impracticable que recordaba los de la primera guerra mundial, no hubo más remedio que parar y hacer noche en el terreno.

En esta noche se vivió uno de los momentos más frustrantes de la misión y que ilustra el choque social y cultural que las tropas internacionales vivieron en la misión afgana, pues entrada la noche uno de los centinelas avisó al capitán al mando que se acercaba gente por la carretera y que había localizado con las gafas de visión nocturna.

Y en efecto por la ruta se acercaban un hombre seguido por cuatro mujeres con burka y una reata de niños, a constar que el individuo iba con las manos en los bolsillos mientras mujeres y criaturas portaban toda clase de fardos, petacas de agua y enseres. Los centinelas pararon la inusual caravana y el capitán les ofreció que pasaran la noche con ellos que se les proporcionaría comida, agua y ropa de abrigo que incluso se disponía de médico si había alguien enfermo y que seguir de noche en un barrizal con el pueblo más cercano a treinta kilómetros no era lo más aconsejable.

Interprete mediante, la respuesta del afgano fue de las que hielan la sangre: "Yo prefiero ver morir de hambre a mis mujeres y a mis hijos antes que aceptar la ayuda de un cristiano".

Aunque las tripas inducían a tomar otra medida más drástica lo único que pudo hacerse fue dejar esa gente partir a su destino a no sé sabe donde.

Día 10. Retorno a la base

Todo tiene un final y al mediodía del décimo día se retorno a la base en medio del júbilo tanto de expedicionarios de la columna como del resto de la bandera que no participó en la misión, aunque novedades había habido muchas se entonó el preceptivo: "sin novedad" y se comprobó con satisfacción que los primeros convoyes partían para hacer la Ruta Lithium ahora abierta por lo menos por un tiempo.

Nuevas operaciones y combates tendrán lugar en la ruta a partir de entonces y en fechas posteriores para reabriría continuamente cuando la insurgencia trato de cerrarla una y otra vez, pero a 21 de abril de 2010 la Ruta Lithium estaba abierta de nuevo la Operación "Came On" realizada por la Xª Bandera de La Legión española ha sido un éxito.

Conclusiones

Desde un punto de vista analítico y tomando esta misión como modelo podemos hacernos una idea de las terribles dificultades que las tropas españolas y por ende todas las occidentales tuvieron en Afganistán, no ya por la guerra en si sino por el terrible choque cultural con la población local y la incapacidad de lograr en el conjunto de esa sociedad, salvo excepciones que podemos encontrar en los afganos que han huido del país, un interés en sacar esa tierra de la edad media, sí el ideal de modernizar Afganistán no era una causa perdida de antemano cuando menos lo parece.

 

 

 

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