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Hace 4h

Por Isabel Carrasco

James M. Kouzes y BarryZ. Posner, en su último libro "Learning Leadership. The five fundamentals of becoming an exemplary leader", plantean que existe una escasez de liderazgo en el mundo actual que atribuyen a tres factores primarios:

A).- LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS. Actualmente aproximadamente un 25% de los trabajadores en el mundo son millennials (nacidos entre 1981 y 1997) y en algunos países llegan a suponer un 50% de la fuerza laboral activa. Se estima que en 2025 serán el 75%. Las organizaciones están comprobando que no cuentan con los líderes adecuados para hacer frente a las necesidades y características de las nuevas generaciones. La demanda de líderes ejemplares excede la oferta actual.

B).- LA FORMACIÓN Y EXPERIENCIA INSUFICIENTES. Investigaciones realizadas por Jack Zenger analizando los datos de los profesionales que asisten a cursos de liderazgo han mostrado que la edad media de los asistentes es de 42 años, pero que la edad media de los mandos intermedios era de 33 años. Esto parece indicar que éstos últimos no reciben formación específica durante una media de diez años aunque están desempeñando posiciones de liderazgo.

C).- LOS PREJUICIOS MENTALES QUE DISUADEN A LOS PROFESIONALES DE APRENDER A LIDERAR. Existen una serie de mitos sobre el liderazgo que hacen que las personas se muestren reacias a asumir responsabilidades de liderazgo. Parece como si el liderazgo estuviese reservado sólo para aquellos que muestran un talento especial o derechos de nacimiento. Esta perspectiva crea una barrera invisible y es una creencia limitante que impide que muchos profesionales respondan al reto.

Los principales mitos disuasorios son:

1.- El mito del talento. Defiende que si las organizaciones buscan con intensidad serán capaces de identificar a los profesionales más brillantes para asignarles todos los roles d liderazgo. No es necesario ningún tipo de formación y entrenamiento, sólo es necesario encontrar a la persona adecuada.

El talento está sobreestimado. K. Anders Ericsson y sus colaboradores han encontrado en sus investigaciones que el talento en bruto no es lo único que influye para llegar a tener un desempeño superlativo. El talento no es la llave que libera la excelencia. Heidi Grant Halvorson profesora en la escuela de negocios de Columbia en sus estudios llega a la misma conclusión argumentando que el énfasis en el talento y la habilidad innata ha ocasionado más mal que bien.

El liderazgo no se puede considerar como un talento que se posee o no. es un conjunto de habilidades observables y que se pueden adquirir, como demuestra el hecho de que existen miles de historias que muestran como personas ordinarias liderando a otras y han conseguido que sucedan cosas extraordinarias.

Si queremos convertirnos en mejores líderes lo primero que tenemos que hacer es creer que podemos lograrlo y que tenemos la capacidad de mejorar nuestras habilidades para conseguirlo. Sin esta creencia no existe formación, entrenamiento o sesiones de coaching que puedan ser efectivas.

2.- El mito de la posición jerárquica. Este mito asocia el liderazgo con una posición jerárquica, por lo que si tenemos un puesto de alto nivel jerárquico automáticamente nos convertimos en líderes. Considera que el liderazgo e un título y que si no tenemos ese puesto de autoridad no podemos ser líderes. No puede estar más equivocado ya que el liderazgo no es un título, un rango o un puesto. Liderar supone marchar o guiar a los demás. La experiencia demuestra que frecuentemente los movimientos que han cambiado el mundo han estado liderados por personas que no tenían ningún rango y que los que llegan a lo alto no empezaron allí, sino que fueron adquiriendo las habilidades de liderazgo en el camino.

El liderazgo está relacionado con las acciones que tomamos, no con el puesto que desempeñamos. Tiene que ver con los valores que guían las decisiones y acciones, con la visión que tenemos de nosotros y de los demás. Para lograr ser líderes ejemplares el segundo factor fundamental que tenemos que tener en cuenta es la aspiración de ser excelentes. Debemos soñar en ser mejores y alcanzar logros más nobles que los que tenemos en el momento actual.

3.- El mito de las fortalezas. No es errónea la noción de que existen determinadas habilidades, actitudes y conocimientos que producen niveles más altos de desempeño en una tarea. El enfoque de las fortalezas se emplea de forma equivocada si se piensa que sólo debemos asumir aquellas tareas en las que destacamos y no tenemos que perder el tiempo con nuestras debilidades, considerando que en las áreas en que no tenemos un talento natural y no somos fuertes no tenemos que implicarnos. Esto no quiere decir que debemos despreciar nuestras fortalezas o que no seamos más felices y tengamos más éxito si utilizamos nuestras fortalezas en el trabajo o en otras facetas de nuestra vida, pero el enfoque en las fortalezas ha disuadido a los profesionales de la posibilidad de desafiarse a sí mismos para convertirse en mejores líderes, porque piensen que no está a su alcance.

Los autores en sus investigaciones durante décadas sobre el liderazgo han encontrado que la adversidad y la incertidumbre se convierten en las mejores experiencias sobre liderazgo al enfrentar al líder con retos con los que no se han encarado previamente.

La tercera clave para ser un líder ejemplar es retarnos a nosotros mismos para afrontar acciones y situaciones nuevas que nos lleven a desarrollar nuevas habilidades y a superar debilidades y limitaciones. No podremos ser mejores si no buscamos nuevas experiencias, hacemos cosas que nunca hemos hecho, cometemos errores y aprendemos de ellos.

4.- El mito de la soledad. El liderazgo es una labor de equipo no individual, pero existe el mito del líder como el héroe solitario que es capaz de encandilar a sus seguidores con sus acciones valientes o del líder como el rebelde que es capaz de vencer las resistencias sin preocupase por su vida o por las convenciones sociales. Con este mito se perpetúa la creencia de que los líderes tienen que ser autosuficientes y sobrehumanos, que tienen que ser capaces de cuidarse a sí mismos al tiempo que hacen las cosas sin ningún tipo de ayuda y que deben ser independientes y autónomos sin expresar nunca ningún tipo de duda sobre sus capacidades, no necesitando nunca el apoyo o la ayuda de los demás.

Aunque es evidentemente beneficioso confiar en nuestras habilidades para afrontar situaciones complicadas los mejores líderes saben que no pueden hacerlo solos y que necesitan la ayuda y el compromiso de sus colaboradores.

El cuarto factor clave para ser un líder ejemplar consiste en conseguir ayuda para su aprendizaje y crecimiento suyo y de los demás.

5.- El mito de lo innato. Defiende la idea de que el liderazgo es algo innato en los buenos líderes. K. Anders Ericsson no está de acuerdo ya que en sus investigaciones ha encontrado que el talento en bruto no es el único requisito para alcanzar un alto desempeño. El cociente intelectual alto tampoco supone ninguna garantía. Lo que realmente distingue a los que obtienen un desempeño excelente de los buenos es su dedicación para hacer diariamente algo que les mejore. La realidad evidencia que los mejores líderes lo son porque trabajan duramente para ello y le dedican horas a practicar y adquirir experiencia.

El quinto factor clave para ser un líder ejemplar es practicar de forma deliberada.

Uno de los principales retos que nos encontramos en el camino para convertirnos en líderes ejemplares es el de vencer estas falsas presunciones.

Cada líder es diferente dependiendo de cómo es en su interior, pero es similar a los demás líderes porque existen una serie de competencias definidas que distingue a los líderes de los que no son líderes. Las investigaciones de los autores han mostrado que los líderes más eficaces utilizan comportamientos de liderazgo con más frecuencia que los menos eficaces. De su análisis de miles de historias de buenas prácticas de liderazgo han encontrado que las personas que tienen la capacidad de guiar a otras a lo largo de rutas pioneras siguen patrones de comportamiento similares. Kouzes y Posner han agrupado estas prácticas comunes en un marco de liderazgo y las han llamado las CINCO PRÁCTICAS DEL LIDERAZGO EJEMPLAR y han definido dos compromisos esenciales de liderazgo conectados con cada una de ellas. Éstos son:

1.- Modelar el camino.

  • a).- Clarificar los valores, encontrando nuestra propia voz y recalcando los valores compartidos.
  • b).- Ser un ejemplo a través de la alineación de las acciones con los valores compartidos.

2.- Inspirar una visión compartida.

  • a).- Concebir el futuro visualizando posibilidades atractivas y ennoblecedoras.
  • b).- Captar a los colaboradores para que asuman una visión común apelando a las aspiraciones compartidas.

3.- Cuestionar y desafiar al proceso.

  • a).- Buscar oportunidades tomando la iniciativa y mirando al entorno externo para encontrar formas innovadoras de mejorar.
  • b).- Experimentar y asumir riesgos celebrando constantemente los pequeños logros y aprendiendo de la experiencia.

4.- Permitir que los demás actúen.

  • a).- Fomentar la colaboración entre los profesionales, generando confianza y facilitando las relaciones.
  • b).- Fortalecer a los colaboradores desarrollando sus competencias.

5.- Considerar las emociones.

  • a).- Reconocer las contribuciones mostrando el aprecio por la excelencia individual.
  • b).- Celebrar las victorias y los valores a través de la creación de un espíritu de comunidad.

Distintos estudios han demostrado que la frecuencia con que estos comportamientos de liderazgo se utilizan se relaciona positivamente, por ejemplo, con le retención del talento o con la calidad de la atención a los pacientes.

Continua mañana.....

Post original aqui

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