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12/01/2018

¿A quién pertenece el mundo? ¿Pertenece a cada uno de los que lo habitamos?.. bueno fuera. La cruda realidad es que el mundo les pertenece a unas cuantas familias que manejan el corazón del sistema actual: el dinero

Familias como los Rotschild, Rockefeller, Morgan, de Medici, Romanov entre otras que conforman “la élite” mundial, que no son más del 1% del total de habitantes en el mundo. Y tristemente el 99% de la población somos controlados por esta minoría, minúscula pero poderosa.

Esta pequeña elite ejerce su poder, claramente, desde el sistema bancario mundial que se viene a concentrar en el Banco de Pagos Internacionales, o mejor llamado el banco central de los bancos centrales, no importa la redundancia, lo que importa entender es que esta entidad financiera no responde ante ningún gobierno.  18 son sus miembros, los banqueros centrales, que se reúnen a deliberar cada dos meses.

Control total desde el sistema financiero. Y es que todo, todo se compra y pasa por el dinero. Una forma de esclavizar a una sociedad a través del consumismo y la deuda. Nacemos y nos rodeamos de un mundo capitalista que nos parece el único posible. Nuestra felicidad depende inevitablemente del poder del dinero, y éste inevitablemente se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de nuestras vidas. Y es ¿que acaso hay algo más allá de lo que se pueda conseguir con dinero? El dinero nos gobierna, nos oprime y entramos en un círculo vicioso de placer y consumismo.

Y, ¿si el dinero tal como lo conocemos llega a desaparecer? La élite,   dueña de lo que ves, escuchas y consumes, ya tendría un plan. Posiblemente, dominarían y se harían con el mercado de la moneda digital: las criptomonedas, siempre visionarios.

El sistema nos ha vuelto sujetos conformistas que no sienten la necesidad de revertir o rebelarse contra quién les oprime y domina, sencillamente porque ya nos hemos acostumbrado a él

Se dice mucho de que las criptomonedas amenazan a los bancos, que son una burbuja que en su punto más alto eclosionarán. La criptomoneda más conocida es el Bitcoin, y se le atribuye el crédito de su creación a “Satoshi Nakamoto”. Sin embargo, esta identificación japonesa no es más que un alias, porque a ciencia cierta no se sabe quién o quiénes están detrás de este nombre.  Pero lo que sí es seguro es que hay una emisión máxima de 21 millones de bitcoins, y que aproximadamente para el año 2040 llegue a su punto más alto.

Las criptomonedas traspasan fronteras, leyes y regulaciones. Posiblemente, una idea no tan descabellada y conspiranoica, puede ser que las criptomonedas no son más que un experimento de las élites para ver cómo responde el mundo ante un nuevo modelo monetario. Y vaya que responde muy bien. Pero eso ya es fantasear mucho, sin embargo, de ser cierto este supuesto la élite dominaría la economía mundial con una sola moneda con un único valor, como publicó la revista The Economist en 1998: “Un mundo, un dinero”.

Ya alejándonos un poco de las teorías de la conspiración hay que reflexionar que a pesar de las grandes diferencias entre “ricos” y “pobres” las sociedades se han ido acostumbrando a ver de manera natural la gran brecha que los separa. Además aceptan su condición y ubicación dentro de un esquema piramidal que estructura a cada uno de los sujetos. Que lo que buscan como lo manifiesta Ralph Miliband (1990) no es una verdadera revolución, sino que a través de la presión desde abajo lo que buscan es una mejora en los salarios, los horarios y las condiciones de las relaciones de producción, en sí mejoras temporales y no a largo plazo como la desestabilización del sistema. Pero ¿por qué somos tan conformistas? Acaso es porque el sistema es seductor y cautivador y la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza, no culpa a la sociedad.

El sistema nos ha vuelto sujetos conformistas que no sienten la necesidad de revertir o rebelarse contra quién les oprime y domina, sencillamente porque ya nos hemos acostumbrado a él. Como se menciona en la película Matrix: hay que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada (desarraigada del sistema). Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del mismo, que lucharían para protegerlo. ¿Qué podemos hacer? |JM

Y, ¿si el dinero tal como lo conocemos llega a desaparecer? La élite, dueña de lo que ves, escuchas y consumes, ya tendría un plan

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