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30/10/2020

Se pueden distinguir tres grandes etapas en las que la función social del farmacéutico ha variado a largo de la historia

Se pueden distinguir tres grandes etapas en las que la función social del farmacéutico ha variado a largo de la historia. Una etapa tradicional en la que el boticario procuraba, preparaba y evaluaba productos medicinales. Dicha preparación no se basaba en protocolos sino más bien en arte, de ahí la frase en latín fiat secundum artem (F.S.A.) que ponían los médicos en sus recetas desde antiguo. Dicho arte se transmitía de maestro a aprendices. A continuación llegó una etapa de transición, entre los años 1940 y 1970, que coincidió con el desarrollo de la industria farmacéutica. Durante éste periodo el farmacéutico se limitaba a dispensar fármacos prefabricados a pesar de la aparición y evolución de nuevas disciplinas en la formación del farmacéutico como la biofarmacia, la farmacocinética, la fisiología y la farmacognosia. Por lo tanto, el farmacéutico estaba sobre-educado e infrautilizado. Por último, aparece la etapa de orientación al paciente, en la cual nos encontramos. Surge a partir de los años 60 coincidiendo con el desarrollo de la farmacia clínica. En esta etapa el farmacéutico adquiere una responsabilidad social de atención al paciente.

Por lo tanto, en la actualidad, el farmacéutico ha dejado de ser un mero dispensador de medicamentos para pasar a ofrecer también servicios relacionados con la salud, aprovechando así de manera eficiente los conocimientos que exige su profesión y atendiendo de manera oportuna a los actuales problemas de salud (como por ejemplo, el envejecimiento de la población, el aumento de la poli-medicación y de los problemas relacionados con medicamentos ) que atañen a la sociedad de hoy en día. En concreto, los problemas relacionados con medicamentos (PRM) son, según un estudio reciente en España, la causa de más del 33% de los servicios de urgencias hospitalarias. A lo que se le suma un dato destacable, y es que más del 73% de esos son evitables. Cifras similares se pueden encontrar en estudios de otros países, como Estados Unidos . Por lo que parece que el problema es común en muchos países desarrollados. Todo esto pone de relieve el importante papel que juega el farmacéutico al respecto.

Durante esta etapa surge el concepto de Atención Farmacéutica (AF). La primera definición de AF fue publicada en 1975 por Mikael et al. en Estados Unidos: «la asistencia que un determinado paciente necesita y recibe, que le asegura un uso seguro y racional de los medicamentos». Más adelante, en 1990 Charles D. Hepler de la Universidad de Florida, Gainsville, definió la AF, desde una perspectiva más sistemática, como el «proceso cooperativo para la provisión responsable de la farmacoterapia, con el propósito de conseguir resultados óptimos que mejora la calidad de vida del paciente considerado individualmente» . Después, en 1997, Strand junto a Cipolle y Morley trataron este concepto desde un punto de vista más humanístico definiendo la AF como «un estrategia orientada al resultado, sistemática y cooperativa para proporcionar una terapia farmacológica destinada a mejorar todas las dimensiones de la calidad de vida relacionada con la salud» . En enero de 2008 se publica en España “Foro de Atención Farmacéutica, documento de consenso” donde se define la AF como «la participación activa del farmacéutico en la mejora de la calidad de vida del paciente, mediante la dispensación, indicación farmacéutica y seguimiento farmacoterapéutico».

De todas estas definiciones el concepto más destacable y que determina esta etapa en la evolución de la función social del farmacéutico, es que éste pasa de centrarse en el medicamento a considerar el paciente como el eje fundamental de su actividad. En este sentido, existen numerosos estudios que muestran como este tipo de servicios de AF contribuyen a mejorar notablemente la salud de los pacientes con una muy buena relación de coste-efectividad. A esto se le suma la demostrada buena percepción que tienen los pacientes y otros profesionales sanitarios sobre la figura del farmacéutico.

Pero ¿estamos evolucionando en España al mismo ritmo que nuestros vecinos europeos? Continuaremos en próximos posts.

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