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¡Perro mundo! “Los pensionistas quitamos y ponemos gobierno ¡ya!”

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16/04/2018 15:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Crónica 6: Casi 9 millones de pensionistas pueden bloquear el sistema, pero los políticos siguen girando en torno a Cifuentes, Errejón, Cantó y demás historias para entretener la opinión pública

Por Lope, el mejor amigo del hombre

Ayer domingo estuve en la mani de los pensionistas en la Puerta del Sol. La hermana de mi amo me invitó a acompañarla y yo acepté más contento que un perro con dos colas. ¡Por fiiin podría volver por mi antigua zona! Eso me daba buen rollo. ¡La libertad!

Aunque no fue del todo así. La hermana de mi amo me enganchó la correa al collar y, ante mi malestar creciente, argumentó que correa sí o sí, o me quedaba en casa con su madre. No me lo pensé dos veces, dejé de resistirme y de un salto me senté en el asiento trasero con cinturón de seguridad y todo. ¡Qué nivelazo!, ¿no?, bromeó ella. La miré y, sin más, levanté la patita en señal de “choca esos cinco”.  

Bajo el lema de “Los pensionistas quitamos y ponemos gobierno ¡ya!” un montón de gente de todas las edades reivindicaba pensiones dignas y la sostenibilidad del sistema. La hermana de mi amo había quedado en Sol con gente de su partido. Yo conocía a algunos de haberlos visto más de una vez por el barrio. Ellos también se acordaban de mí. Lo que no sabían es que, en efecto, era yo y no otro perro parecido.

La mitad de las pensiones están por debajo del umbral de pobreza —gritaban en la mani—.  La hermana de mi amo hablaba con mucha gente y les daba la razón. Había que acabar con las políticas del PP antes de que acabasen ellos con los pensionistas más desfavorecidos, o sea, la mayoría —según decían—. Cosa que ya hacía el Gobierno —aseguraban—, poniéndoles copago farmacéutico para que no pudieran comprarse medicinas y así cascaran antes. Lo de “cascar” no lo pillo, pero suena mal. Parece que iba de esperanza de vida inalcanzable por escasez de medicinas y alimentos.

Oír eso y estar en Sol me recordó a mi difunto amo. Le gustaba mucho esa plaza y, especialmente, la salida del Metro. Un sitio estratégico para pedir limosna, del que se habían adueñado los rumanos. Mi difunto le dejó claro al jefe de la mafia que esa era su oficina y, si tenía huevos, que se atreviera a sentar allí a la chica que llevaba con él, rumana también. El jefe le cobraba por dejarla mendigar allí —según dijo, todos tenían que pagarle—. Le pidió un alquiler a mi amo por usar el sitio en horario de mañana, y él le respondió con un ademán de darle una patada en los huevos.

La chica llevaba sus herramientas de trabajo bajo el brazo, una manta, cartones y un vaso de plástico con unos cuantos céntimos para persuadir a los viandantes de que hicieran su aportación. Mi amo no solo los echó de lo que llamaba su oficina, sino que se apropió de su instrumental de trabajo. Nos sentamos sobre los cartones y la manta de los rumanos, y tan a gusto. De la boca de metro salía un calor que resucitaba a los muertos, ironizaba mi difunto, mientras le hacía el gesto de “te corto el cuello” al rumano que finalmente se esfumó. Mi amo era enorme y tenía algo que él denominaba “mala leche”.

Pero volviendo al domingo, cuando regresamos a casa para tomar la paella familiar —como bromeaba la hermana de mi amo, al despedirse de sus colegas—, su madre preguntó por la manifestación. Sin apenas escuchar a la hija, le aconsejó que, para evitar el problema con las futuras pensiones, lo que tenía que hacer era ahorrar 2 euros al mes, según Celia Villalobos. El ahorro a lo largo de la vida era la solución, considerando que hay ya pensionistas que pasan más tiempo cobrando la pensión que trabajando.

Para evitar el problema con las futuras pensiones, lo que tenía que hacer era ahorrar 2 euros al mes como decía Celia Villalobos

Claro, madre, lo que tú digas —contestaba la hija moviendo la cabeza con asombro—. ¡Qué buena pareja hacéis Villalobos y tú! Podríais jugar juntas al Candy Crush en el Parlamento hasta que os jubiléis con una pensión de… ¡privilegiiiadas!

Lo que tendrías que hacer tú es recomendarle a Errejón que dimita de las primarias de Podemos en Madrid —le espetó la madre—. Que deje el puesto a un candidato limpio, que no haya cobrado el sueldo de investigador sin ir a trabajar.

Lo que tenía que hacer el PP era cesar a Cifuentes y presentar un candidato alternativo en vez de dar consejos a los demás —intervino mi amo— y acabar ya con la situación bochornosa que estáis dando a toda España.

Consejos vendo y para mí no tengo –respondió la madre—. A ver si hace lo mismo vuestro partido con la falsa licenciatura del pedagogo Toni Cantó y no lo presenta a la alcaldía de Valencia.

Lo que tiene que hacer Ciudadanos es optar por la corrupción del PP con Cifuentes, o por Gabilondo —sentenció el padre—, y dejaros ya de marear  la perdiz.

Y la UGT, padre, tal vez sería bueno que no apoyara a los golpistas catalanes, pidiendo la libertad de los presos políticos  —le devolvió la pelota mi amo—. Ya veréis lo que tarda la gente en darse de baja del sindicato en el resto del país.

En mitad de la comida, ya nadie se acordaba de los pensionistas. El ‘caso Cifuentes’, la beca de Errejón y los independentistas lo copaban todo.

Y lo mejor… ¡las gammmbas y los calamaresss! Aún babeo solo con recordarlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Lope Lopez (7 noticias)
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Tipo:
Opinión
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