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¿Por qué no recordamos el Combate Naval de Iquique con la magnitud con que cada año conmemoramos el Combate de Angamos?
¿Por qué no recordamos el Combate Naval de Iquique con la magnitud con que cada año conmemoramos el Combate de Angamos? ¿Por qué pasa inadvertido si tiene una mezcla de triunfo y fracaso, pues si bien perdimos la fragata Independencia, nuestro monitor Huáscar –bajo el mando de Miguel Grau– hundió la chilena corbeta Esmeralda?
“Fue una victoria moral, pues aunque perdimos una nave, logró su cometido de desbloquear el puerto de Iquique”, me comentó ayer mi hijo, Carlos –quien estudia Historia en la universidad– “y nadie la recuerda”, comentó.
Efectivamente, hice una pequeña encuesta entre algunos amigos y ninguno sabía que hoy se recuerda la epopeya de Iquique, ni que fue la gran victoria de Grau, al haber hundido uno de los mejores y más equipados barcos chilenos.
“Fue una victoria moral, pues aunque perdimos una nave, logró su cometido de desbloquear el puerto de Iquique”
Sin embargo, casi todos aprendieron muy bien que el 8 de octubre perdimos el Huáscar y murió el “Caballero de los Mares”; así como nuestra derrota en la Batalla de Arica, que acabó con la muerte de centenas de peruanos, entre ellos Alfonso Ugarte y Francisco Bolognesi.
Es hora de recordar también nuestras victorias, como los combates de Iquique y Antofagasta, que cortaron la comunicación con Chile durante varios días. Es hora de darles el lugar que se merecen, en lugar de recordar tan solo nuestras derrotas.