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La prensa y el Socialismo del Siglo XXI

23/12/2012 05:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Pedro Corzo Fuente: instituto independiente

El enfrentamiento que ha tenido lugar en Argentina entre el poderoso Grupo Clarín y la presidenta Cristina Fernández, es parte de la ancestral confrontación entre el poder político y los medios de información, situación que varia según las convicciones y prácticas de gobiernos y políticos.

Si el gobierno tiene un barniz democrático recurrirá al chantaje económico en la distribución de las pautas publicitarias, suspenderá las garantías constitucionales para imponer la censura, o recurrirá a otras formas legales que le permitan intimidar hasta lograr su propósito de limitar las libertades de información y expresión.

image El socialismo esta peleado con la libertad de prensa en todas las epocas

Imagen: creandoconcienciacritica Los gobiernos de fuerza son menos sofisticados. Las dictaduras censuran abiertamente los medios o los cierran. El totalitarismo los confisca yla prensa pasa a formar parte de la maquinaria del estado.

Por supuesto que la prisión, el asesinato o la desaparición, fórmulas que todavía practican algunos gobiernos y grupos criminales, es parte del arsenal de los enemigos de la libertad sin que importen ideologías, aunque los resultados de estos recursos son temporales, nunca faltan periodistas dispuestos a enfrentar a los autócratas, lo que ha demostrado que controlar los medios es más efectivo.

A base de esta realidad hay que admitir que los depredadores de la libertad de expresión del Siglo XXI que han arribado al poder como consecuencia del despotismo electoral han sido más creativos, porque han recurrido a fórmulas que encubren su propósito de establecer progresivamente un control absoluto sobre los medios, en consecuencia la censura como tal no existe, porque se procura que no se publique información que pueda ser contraria a los intereses del régimen.

El primer paso de estos gobernantes es demonizar a la prensa que les adversa. Ataques verbales en su contra. Polarizar la sociedad, mientras intimidan y dañan la credibilidad de los rivales y adversarios.

Presentarse como víctimas de los medios de comunicación a la vez que los responsabilizan de todos los males de la sociedad, es parte del proceso. Otra es recurrir a constantes cadenas radiotelevisivas para trasmitir un mensaje divisivo, que sirve para adoctrinar y fortalecer a sus partidarios.

Un tiempo después, tienen sus propios programas de radio y televisión y fortalecen los medios públicos que han sido propiedad del estado o crean nuevas entidades como ha hecho Daniel Ortega en Nicaragua.

Posteriormente cuando han generado un ambiente contrario a determinados medios informativos y periodistas, proceden a actuar judicialmente contra los mismos.

El acoso tiene muchas facetas. Con argumentos legales o seudo legales, como el vencimiento de las concesiones del espacio radio eléctrico, clausuran los medios periodísticos que les incomodan, tal y como sucedió en Venezuela con Radio Caracas Televisión. También recurren a multimillonarias multas como las que ha recibido Globovisión.

Otro recurso productivo, contra el medio y el periodista, es el judicial, como el usado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa contra los propietarios del diario El Universal, César y Nicolás Pérez y el periodista Emilio Palacios.

Evo Morales, Bolivia, es otro de los que gusta determinar qué es lo que se debe informar y por esa razón ha tenido más de una disputa con la Sociedad Interamericana de Prensa.

Los periodistas están en la mira de estos depredadores y regularmente son objetos de ataques personales y agresiones físicas. La persecución policial y la difamación para destruir la credibilidad del comunicador favorece la autocensura.

Comunicadores obedientes, disciplinados, que informen lo que es políticamente correcto, forma parte del sueño de cualquier déspota.

Tanto Hugo Chávez como Rafael Correa han recurrido a diferentes procedimientos para confiscar, cerrar, multar, intimidar, neutralizar e impulsar la autocensura en los medios y entre los periodistas.

Los medios confiscados pasan a la red estatal de comunicaciones o son traspasados a personas vinculadas al régimen, lo que presta la apariencia de que hay medios independientes, cuando dependen del ejecutivo, lo que permite al gobierno contar con un tejido informativo que responde a sus intereses.

Publicado originalmente en: newherald


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Autor:
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Fuente:
catarsisyharakiri.blogspot.com
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Tipo:
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